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Términos futbolísticos,
en una llamada mete messi de Algeciras.
es peligroso hay que empezar siendo alijador
en un alijo explican que hay ido mal, ha sido un desastre ha aparecido la gc,
centenar de telefonos intervenidos
Más de un año de investigación policial han esclarecido toda una red de narcotraficantes perfectamente organizados en distintas células dentro del clan del Messi del hachís, Abdellah El Haj Sadek El Menbri, huido de la justicia desde el 5 de abril de 2019. Un agente de la Policía Nacional, jefe de la investigación antidroga, revela el modus operandi del grupo delictivo en el macrojuicio…
Los acusados mantenían conversaciones sobre los actos delictivos usando términos futboleros como "habéis jugado vosotros, yo no", traficaban con hachís mediante el contacto con proveedores transportistas ubicados en el Campo de Gibraltar.
El agente, que ha prestado declaración este miércoles en Algeciras, esclarece que la célula que investigaban en 2017 era tan solo una parte de una "organización perfectamente estructurada con diferentes ramas y células". En la cúpula se encuentra el Abdellah, el Messi, y su mano derecha. A su vez hay tres subgrupos o células -como ha denominado el agente-, los alijadores, los almacenadores, (que no compraban ni vendían, sino que traían la droga a España y la guardaban en chalets, parcelas, naves para posteriormente transportarla y hacerla llegar a sus propietarios); y la tercera célula la componen los vehículos 4×4 encargados de transportar a los alijadores y que bajaban hasta las playas.
Según el testimonio dado por el agente ante el tribunal, a última hora de la tarde es cuando avisan qué se va a alijar y dónde. Se dan cita en un punto al que acuden sin sus teléfonos móviles, que desconectan hasta el día siguiente. En la localización acordada vehículos todoterreno llevan a los alijadores a la costa. Este es el patrón que repetían durante varios días seguidos hasta que consiguen desembarcar, según especifica el jefe de la investigación policial.
La casa de los Mosquitos, sitauada en Algeciras, era uno de los lugares donde el grupo se reunía antes de desplazarse a la costa. Era una vivienda abandonada en una parcela, cerca de la calle Arbolitos. La Policía consigue identificar este lugar gracias a los detalles que salen de las conversaciones telefónicas cuando se citan entre ellos. En este punto, las autoridades identificaron la localización, de manera que acudieron e incrementaron la vigilancia. Observaron que acudían numerosas personas vestidas de negro y que tras la aparición en escena de los vehículos, se distribuían en los distintos coches para dirigirse a los puntos de alijo en Algeciras, Palmones, o Málaga.
Según el tiempo que los acusados tenían el móvil desconectado los agentes calculaban cuánto había durado el alijo. Además, al día siguiente se llamaban entre ellos para explicar el transcurso o los posibles inconvenientes que se encontraran. "¿Cómo ha ido? Me he tenido que subir al burro. Nos han quitado 36 paquetes. ¡¿Cómo se les ocurre venir en una embarcación blanca?!", estas eran algunas de las intervenciones de las escuchas telefónicas.
La Policía averiguó a lo largo de los meses la estructura de la organización a través de estas escuchas. Descubrieron que los que almacenan la droga pueden llegar a desconectar el teléfono hasta 20 días, periodo en el que cada uno está en posesión de su partida de estupefacientes. Las autoridades, fruto de las pesquisas, consiguieron identificar la casa de los Mosquitos y la casa-almacén ubicada en la Avenida Aguamarina, donde se guardanban los vehículos que utilizaban en los días de alijo.
El clan del Messi del hachís se percató de que había una investigación policial en marcha y de que habían identificado varias de sus localizaciones, por lo que cesó la actividad en el mes de agosto de 2016. También, según explica el jefe de la investigación, la actividad se concentró en el norte de España, que es donde se encontraba el rey de Marruecos.
En septiembre regresan y se mueven en nuevas ubicaciones, en la calle Mallorca y en la Avenida Bélgica. Adquieren un nuevo inmueble en la calle Doberman, que usarían como almacén de grandes cantidades de hachís.
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