Marcet llegó a Algeciras en el año 46, con solo 14 años, huérfano de padre y madre y embarcado desde la provincia de Alicante. Nació en Melilla, pero de muy pequeño se trasladó al pueblo alicantino de Villajoyosa donde, a los diez, ya cogía coquinas y erizos para quitarse el hambre. Por el acento, que aún mantiene a pesar de que lleva 72 años en Algeciras, nos ha costado saber de dónde era y ha jugado al despiste hasta que finalmente nos ha dicho: «Por patria tengo la mar».
La concesión de la Medalla de la Palma ha sido un regalo para él. La ciudad de Algeciras es, al fin y al cabo, donde nacieron sus hijos, sus nietos y bisnietos, aunque, según dice, Algeciras lo que más le ha dado son amigos.
A Algeciras la quiere tanto que no le gusta que no ocupe el lugar que debe. «Siempre creo que hacen poco por la ciudad y por eso critico tanto. Nada de lo que hagan me parece bastante, particularmente en la bahía. Me hubiera gustado ver un paseo desde la Ballenera hasta La Línea. Esta es la única bahía del mundo que no tiene paseo marítimo. Por eso me parece poco y por eso a todos los critico y, además, descaradamente», nos dice Vicente antes de despedirnos a pie de muelle, junto a su nieta, Aitana.
«Ya saben dónde tienen un amigo… y cuando necesiten un barco… aquí estamos», oímos a lo lejos.]]>
Vicente Marcet: «Lo que más me ha dado Algeciras son amigos»

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