Algeciras es, sin duda, una ciudad para disfrutar. Así lo dicen su historia, su patrimonio arquitectónico, sus calles y su particular fisonomía, con barrios llenos de tradición y enclaves históricos tan importantes como el Conjunto Arqueológico de las Ruinas Meriníes; o instalaciones culturales como el Museo Municipal, el Centro Documental José Luis Cano o la Oficina de Información Turística, punto de partida para cualquiera de los recorridos que ofrece la ciudad a sus visitantes.
Edificios como los creados por Guillermo Pérez Villalta y la Escuela de Artes y Oficios, junto al principal pulmón verde de la ciudad, el parque Reina Cristina, llevan al visitante al centro neurálgico de una ciudad blindada por el mar y su paseo marítimo. Allí les espera también el bullicio que transita entre el Mercado Ingeniero Torroja, la conocida como plaza de abastos y la Plaza Alta, el símbolo más reconocido por todos, junto a la Iglesia de la Palma, patrona de la ciudad.
Callejones a la sombra, azulejos que sorprenden en alguna que otra esquina de la zona más antigua de la ciudad y la historia de El Quijote contada en los bancos de la plaza más populosa conforman una ciudad que se ofrece al mundo para ser disfrutada con todos los sentidos.

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