Algunas se conocen, otras no, porque fueron dependientas en diferentes época de uno de los mas grandes y prestigiosos almacenes de la ciudad. Se les conocía como «las chicas de Mérida» y según confiesan algunas de ellas para entrar había que tener alguna recomendación.
«A mi me recomendó el practicante, y yo a su vez recomendé a mis 2 hermanas» recuerda una de las hermanas Guzmán. Hoy entre risas rememoran cientos de anécdotas llamadas por las nuevas tecnologías y un grupo de whatsapp creado por una de ellas.
Las llamas de los fogones solo servían hoy para preparar unos deliciosos platos con los que acompañar las risas y recuerdos y echar una vista atrás con la nostalgia de haber vivido unos de sus mejores momentos laborales.
El olor a palomitas no impregna el inicio de la calle del clavel donde se servían en un enorme cartucho, mientras los pretendientes y novios de las chicas de Mérida esperaban a la salida del tan añorado lugar.
Enhorabuena a todas y a seguir manteniendo el recuerdo de tan buenos tiempos.

Deja una respuesta