Estefanía Márquez y Pedro Pablo Macías son dos vecinos de Jimena que se han lanzado a la aventura del turismo rural. Juntos regentan el alojamiento ‘El estanque y el almendro’, reconocido recientemente con el segundo premio Andatura al mejor alojamiento de Andalucía en espacios naturales. También han obtenido una mención especial del jurado.
Diplomada en Turismo por la Universidad de Cádiz, Estefanía ha desarrollado distintos puestos de trabajo en el ámbito hotelero, en departamentos de recepción, así como en agencias de viajes y como guía turística dentro del entorno del Parque Natural de los Alcornocales.
Pedro es la tercera generación de una familia dedicada profesionalmente al mundo hotelero y grandes restaurantes. Bajo la titulación de sommelier y maitre, ha trabajado en hoteles de cinco estrellas y restaurantes con dos distinciones Michelin. Ha desarrollado su trabajo en ciudades como Tokio, Londres, Barcelona, Madrid, Marbella y Sotogrande.

Llamada por el deseo de descubrir nuevas culturas y rincones especiales, “me diplomé en Turismo y, aún teniendo oportunidades profesionales fuera, decidí emprender este bonito proyecto donde encuentro la mayor riqueza natural a tan solo unos metros de casa”, comenta Estefanía.
Pedro explica que “tras una larga trayectoria profesional, ahora me siento capacitado para afrontar este nuevo proyecto que deseo emprender. No creo en las cosas que no llevan esfuerzo, no confío en las recompensas gratuitas, pero sí apoyo lo perfecto, la armonía y la pasión por lo bien hecho”. Ambos se confiesan enamorados de este pueblo, su historia y su entorno.
El proyecto ‘El estanque y el almendro’ surgió hace tres años bajo la idea de crear un rincón muy especial, “en el que podamos desarrollar y ofrecer todo lo aprendido, nuestra experiencia profesional completa, dentro de un marco incomparable como es el Parque Natural de los Alcornocales y en concreto un lugar lleno de historia como es la Real Fábrica de Artillería de Carlos III de 1779”.
Con la idea de poner rumbo a otro país y emprender un negocio propio, todo dio un giro de 180º cuando visitaron en las Navidades de 2015 la conocida fábrica de bombas de Jimena. “Desde entonces nos enamoramos de este sitio y aunque estaba bastante abandonado y había que llevar a cabo un gran trabajo de restauración a todos los niveles, en nuestra mente y corazón habíamos encontrado el lugar que tanto deseábamos, más aún en un entorno tan maravilloso y en unas instalaciones que forman parte de nuestro patrimonio histórico”, añaden.
Así empezó todo; desde el deseo de emprender juntos un proyecto propio que al mismo tiempo formara parte de sus vidas cotidianas como familia. Aseguran que, en muchas ocasiones, “no consideramos que estemos trabajando, sino que esto es parte de nuestro día a día”.
En estos momentos, Estefanía y Pedro trabajan en mejorar aspectos de marketing y publicidad de este alojamiento rural. “Ahora mismo estamos inmersos en este proceso. Esperamos que poco a poco, con nuestro trabajo y esfuerzo, el edificio histórico en el que nos encontramos sea un mayor atractivo”.
Aprovechan para enviar un mensaje a los vecinos de Jimena: “Les deseamos unas Felices Fiestas y que, en estas fechas, no dejen de soñar y persigan sus sueños. Como cada día, lo mejor está por llegar. Esta es la frase con la que recibimos a nuestros huéspedes”.

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