Cómo se ha lucido este Miércoles Santo la Hermandad del Cristo del Abandono y Nuestra Señora del Mayor Dolor en su salida procesional. Desde Junquillos al centro y vuelta. Una de las hermandades que más kilómetros recorre, con el itinerario más largo, y que, a pesar de todo ello, no deja de derrochar en cada esquina, de cada calle, emoción, devoción y sentimiento por sus imágenes titulares, fuerza y coraje en cada movimiento de sus dos pasos, en cada levantá y en cada chicotá.
"Tenemos delante al palco de autoridades, no os digo nada", ha gritado el capataz del paso de palio a su cuadrilla al inicio de la carrera oficial (sobre las doce de la noche). Casi como un reto. Los costaleros de Los Junquillos llevaban ya cuatro horas cargando a sus sagradas imágenes y tienen todavía por delante otras cuatro (recogida prevista a las 04.00 horas), pero no importa, no hay cansancio ni desaliento. Al contrario. "Viva el Mayor Dolor, viva", han gritado al unísono desde las trabajaderas mientras entraban en carrera oficial. Con mucho orgullo.
"Esta levantá va por todas las barriadas de esta ciudad", ha indicado al inicio de la calle Real el capataz del paso de misterio. Un toque, al cielo y volvían a hacerlo. Volvían a darlo todo y a lucirse sin complejos en pleno centro de la ciudad. Con el orgullo, el apoyo y respaldo de todo un barrio, con el aliento de su gente. "Qué bonito, chiquillo", les espetaban, animándoles a seguir luciéndose con maestría en este Miércoles Santo de La Línea. El Miércoles Santo de las barriadas.

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