Aparecen en Tarifa documentos históricos con más de 200 años de antigüedad

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El Ayuntamiento de Tarifa ha presentado públicamente la aparición de varios documentos históricos de más de 200 años. Se trata de un libro de caudales del pósito municipal de 1779, un documento del 1760 que da cuentas de la relación entre Tarifa y las Indias e incluso el testimonio del pleito que la familia de Casilda de Guzmán mantenía con el Ayuntamiento. La catástrofe natural del 1895 está recogida también en un libro de donaciones a Tarifa efectuadas por la reina regente María Cristina.

Todos estos documentos han aparecido en el Archivo Municipal Jesús Terán Gil, después de la búsqueda ingente desarrollada por la actual archivera Verónica Guerra. La profesional se decidió por ordenar la documentación oficial recogida en este lugar y, entre carpetas nunca antes descubiertas, ha hallado este patrimonio histórico.

El Alcalde de Tarifa, José Antonio Santos, y el concejal de Cultura, Nacho Trujillo, lo han presentado públicamente en un acto, en el que también han mostrado el nuevo mobiliario especializado que servirá para albergar y custodiar a partir de ahora los muy antiguos “Privilegios” de Tarifa.

Se trata de un habitáculo de 200 kilos, ignífugo y con doble cierre de seguridad, que mantendrá los documentos originales en un estado óptimo de temperatura y fuera del riesgo de la humedad.  Por parte del concejal no han faltado palabras de reconocimiento al trabajo de la archivera de la que ha dicho que “muestra un interés por su trabajo que redunda positivamente en nuestro patrimonio y en el que dejaremos a las generaciones futuras”, señaló.

No menos significativas fueron las palabras del Alcalde, José Antonio Santos, quien reveló que el trabajo de Verónica Guerra ha dado su fruto con “esta manifestación patrimonial, la que demuestra la riqueza de Tarifa como ciudad. Para la sociedad es vital contar con profesionales como Verónica, que debían estar en todas las administraciones públicas”, destacó.

La historia de Tarifa se escribe con documentos que registran, por ejemplo, la inquietud de la ya citada doña Casilda de Guzmán y su familia por seguir cobrando los 200 ducados anuales que el consistorio le concedía por su título como Alcaldesa perpetua. En este asunto corría el año 1626, pero existen otros libros de registro como el del año 1779 que está fabricado en piel de cabra y que es la contabilidad del Pósito municipal de grano. Este ejemplar no presenta los signos propios de la humedad, ni daño alguno, por lo que se deduce que no ha sido descubierto hasta la fecha.

Existen incluso planos en papel de tela de las escuelas tarifeñas del año 1913 o el proyecto de Balneario que se planteó para el año 1929.

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