Categoría: Artículos patrocinados

  • ¿Ha servido el confinamiento para darnos cuenta que nuestro sistema educativo está obsoleto?

    ¿Ha servido el confinamiento para darnos cuenta que nuestro sistema educativo está obsoleto?

    Una de las cosas que nos ha recordado el confinamiento, que dura ya más de 75 días, es la capacidad brutal del ser humano de adaptarse rápidamente a casi cualquier circunstancia. Pero si alguien ha dado una lección de adaptación y buena actitud estos días, esos sin duda han sido nuestros pequeños.

    Un día se levantaron y les dijimos que no podían salir de casa, que no irían a la escuela, que no verían a sus amigos y por supuesto que no podían ir al parque o dar un paseo es sus bicis.

    Al principio todos pensamos que sería cosa de un par de semanas, a lo sumo un mes, pero de repente la cosa se fue extendiendo y ha sido hace apenas unos días cuando se les permitió salir a pasear, con todas las restricciones y medidas de seguridad que imponía el estado de alarma.

    Pero volviendo a los días más duros del confinamiento, aquellos donde apenas salimos de casa para hacer la compra y poco más, ahí fue donde los pequeños nos dieron una verdadera lección. Con todos los padres que he podido hablar la expresión de sorpresa y orgullo mientras comentaban el buen comportamiento que habían tenido sus peques estos días ha sido generalizada.

    Hemos sido nosotros los que hemos sufrido más viendo como sus vidas daban un giro de 180º y, además de no tener “derecho” a salir, correr, jugar y divertirse al aire libre, veían como se mantenían las obligaciones escolares. De esta manera y en poco tiempo, ellos también se han hecho especialistas en videoconferencia, clases online y todo tipo de herramientas necesarias para no perder los últimos meses de este más que extraño curso escolar.

    Vivimos en una sociedad que ha experimentado en los últimos años una auténtica revolución tecnológica que hace que estén temblando nuestro sistema productivo y que alcancemos peligrosas tasas de paro.

    Además en las próximas dos décadas veremos la evolución de los modelos de consumo por suscripción, de los robots, de los hologramas, de los wereables… llegará el emotional data y puede que el almacenamiento de datos en ADN sintético.

    Pues bien con todo esto que ha ocurrido, está ocurriendo y va a ocurrir, nosotros tenemos a los niños haciendo deberes como locos, memorizando como siempre y alejados más que nunca de la realidad a la que se tendrán que enfrentar una vez que alcancen la edad o el momento para trabajar.

    Sin duda es algo que requiere de un consenso difícil de visualizar en estos momentos, también requeriría el cambio de prioridades de nuestros gobernantes, cosa que se me antoja aún más compleja. Como siempre trato en estos artículos de llamar la atención sobre temas que me preocupan e imagino que preocupan a más de uno, me permito llamar la atención sobre la importancia vital que tiene en el futuro de nuestro país y de las próximas generaciones un cambio de raíz en cómo formamos y transformamos a nuestros pequeños y jóvenes.

    Lo mínimo que debemos exigir a nuestro sistema educativo es que prepare a los alumnos para lo que se van a encontrar en sus vidas tanto laborales como personales y por el momento, y en mi humilde opinión, son dos líneas “hermanas” que cada día se distancian más.

  • Guerra de extremos

    Guerra de extremos

    Hace unas semanas y cuando nos encontrábamos en el peor momento de la pandemia en cuanto a contagios y fallecimientos, leí en muchos artículos de opinión que la gravedad de lo que nos estaba ocurriendo, nos serviría para salir de esta terrible situación como una sociedad más madura, más solidaria y más generosa. Nada más lejos de la realidad.

    Aún con decenas de fallecidos diariamente y cuando aún nos encontramos en estado de alarma, se suceden ejemplos, tanto de nuestros políticos como de nosotros ciudadanos de a pie, que dejan ver a las claras que la escalada de violencia verbal, intolerancia, falta de respeto continua y generación de odio, no solo no ha desaparecido, sino que va en aumento.

    La tiranía de las redes sociales, la sobre información, la falta de educación y la necesidad de que tu mensaje sea escuchado forman un cóctel explosivo que hace que moderación, diálogo, consenso y comprensión no tengan en espacio en una sociedad que cada día es más superficial, inmadura y extremista.

    Los que ya pasamos los 40 recordamos perfectamente lo que era esperar toda la semana para ver un capítulo de tu serie favorita junto a toda tu familia. Sentarte en el salón de tu casa y tenerte que tragar tandas de anuncios (tiempo perfecto para ir al baño, traer algo de la cocina o incluso pelearte con tus hermanos). Ahora como todos sabéis, esperamos a que cuelguen las temporadas completas en alguna de las plataformas de streaming y nos acabamos la temporada en pocos días, sin anuncios y en nuestra tablet.

    Es tan sólo un ejemplo muy gráfico de cuánto han cambiado las cosas en tan poco tiempo. En las casas ya no hay que discutir por qué canal de televisión poner, o si ver deporte o una película. Los hogares españoles tienen varias smart TVs, smartphones, tablets, ordenadores… y por tanto cada uno puede ver lo que quiere, cuando quiere y sin necesidad de llegar a acuerdos ni ceder en prácticamente nada.

    Por supuesto no voy a ser yo quién critique los avances en tecnología y las muchas ventajas que nos traen. Pero sí me gustaría llamar la atención sobre cómo esos avances y cambios de hábitos en una sociedad que va claramente por detrás de la tecnología en cuanto a la comprensión y uso de dichas herramientas muchas veces consiguen sacar lo peor de nosotros como seres humanos.

    Los algoritmos que usan las grandes corporaciones tecnológicas han desarrollado inteligencias artificiales que hacen que aunque nos creemos perfectamente informados, cada vez consumamos más información coincidente con nuestro sesgo ideológico.

    Internet ha hiper-segmentado la información de tal manera, en aras de la personalización, que ha creado burbujas en las que solo tienen cabida artículos que coinciden con nuestras preferencias.

    Pues ahora cojamos todos esos ingredientes: impaciencia, desinformación, sesgo ideológico, necesidad de ser escuchados, superficialidad, prisas, aislamiento, egoísmo, etcétera, y agitemos la coctelera.

    No es la intención de estos artículos de fin de semana la de sentar cátedra o dar lecciones de nada. Tan sólo hacer pensar a aquellos a los que les apetezca perder diez minutos, dos veces por semana.

    Por tanto y como no me atrevo con la receta os dejo una reflexión. Lo que suele arreglar los problemas en las sociedades civilizadas es un cóctel de educación, comprensión, paciencia, generosidad y empatía. Es siempre más sencillo y más constructivo buscar lo que nos une que lo que nos separa.

  • Verano, playas y redes sociales

    Verano, playas y redes sociales

    El Campo de Gibraltar volverá oficialmente mañana a las playas, aunque los consistorios de Algeciras, La Línea, San Roque, Los Barrios y Tarifa nos recuerdan que los servicios no estarán activos hasta junio.

    Si bien es cierto que en los últimos días es habitual ver gente paseando, haciendo deporte e incluso tomando un baño “furtivo”, la realidad es que a partir de mañana se espera que las playas comiencen a recibir visitas más numerosas y con la tranquilidad de no incumplir ninguna norma.

    Una vez conseguido por parte de la Junta de Andalucía el esperado adelanto del inicio de la temporada, los ayuntamientos se enfrentan a dos problemas:

    *.- Las playas no tendrán los habituales servicios hasta la segunda semana de junio.

    *.- Las excepcionales normas impuestas por el Gobierno para los usuarios recaen en los municipios, generando en las administraciones locales numerosas dudas en cuanto a cómo se podrán controlar y cumplir las nuevas y excepcionales directrices.  

    Ambos problemas plantean y exigen que nosotros como ciudadanos demos ejemplo en cuanto al cumplimiento de normas. Tanto las básicas (sobre todo en limpieza) y las excepcionales (sobre todo distancia social). Con el objetivo de seguir generando una confianza más que necesaria para uno de nuestros grandes motores económicos como son nuestras playas.

    Ayer mismo el presidente Sánchez daba a conocer que finalmente habrá temporada de verano con turismo tanto interior como exterior. Por ello las imágenes y comportamientos de estos primeros días, donde tan sólo los usuarios locales tendrán acceso, serán especialmente importantes de cara a incrementar la confianza y ganas de los turistas por volver a visitarnos este verano.

    Por una vez, pensemos que es nuestra responsabilidad y no la de los que nos gobiernan. Hagamos un uso responsable de nuestro privilegio y demos ejemplo. 

    Y ¿por qué no? Ejerzamos también de promotores de nuestras joyas. Sí, ¡¡exacto!! Estoy pidiendo que vayamos a nuestras playas, respetemos las normas, hagamos un uso responsable de ellas y a la vez compartamos masivamente fotos y vídeos de por qué somos unos privilegiados que vivimos rodeados de arena, sol y aguas saladas. 

    Usemos hashtags, etiquetemos a amigos y familiares de fuera y presumamos de esos más de 50 kilómetros de playa que desde mañana podremos disfrutar tan sólo nosotros. 

    Generemos un sentimiento de envidia sana que haga que, cuando a finales de junio y principios de julio las visitas desde otras provincias e incluso otros países vuelvan a estar permitidas, el destino Cádiz y en concreto nuestro Campo de Gibraltar sean un año más objetos de deseo a la hora de elegir destino vacacional.

    No está mal exigir a nuestros gobernantes que aceleren la puesta en marcha de los servicios en las playas, tampoco que ayuntamientos y Mancomunidad apuesten de manera clara por promocionar nuestro destino, pero por una vez seamos exigentes con nosotros mismos y demos ejemplo de cuanto queremos y cuan orgullosos estamos de este maravilloso rincón.

    Para despedirme os dejo un pequeño listado de hashtags que podéis usar junto a vuestras fotos y vídeos de nuestras playas a partir de mañana. Estoy seguro que nuestros bares, restaurantes, chiringuitos y comercios os lo agradecerán:

    #unlugarparaenamorarte #playascampodegibraltar #paraísoencadiz #alsurdelsur #campodegibraltar #turismocampodegibraltar #nuestrasjoyas #salsolysur 

  • Tocarse en el sur…

    Tocarse en el sur…

    Han pasado poco más de 70 días desde que se decretó el estado de alarma, 70 días que pueden ser mucho o poco tiempo dependiendo del para qué.

    La realidad es que muchas cosas han cambiado, pero coincidiendo con el pase a la fase 2 de muchas provincias españolas y en concreto de la nuestra, me gustaría compartir con aquellos que os animáis a leer mis derivas en los últimos fines de semana, lo que echo de menos tocar y abrazar a amigos/as, compañeros/as e incluso familiares que por cuestiones de riesgos son más precavidos que un servidor.

    Me consta que “esto del virus” va para rato y que temas como la distancia social, el uso de mascarillas y el lavado de manos será cuanto menos en los próximos meses, ¿años?, una nueva realidad. Por supuesto no seré yo quien se postule en contra de los expertos y por tanto quede claro que animo a cumplir las normas lo más fielmente posible.

    No obstante, hoy quería compartir lo difícil que resulta para personas como yo evitar expresar el estado de ánimo o la efusividad a través del contacto físico. No soy psicólogo, ni coach, pero estoy seguro que a muchos de vosotros toda esta situación os genera cuanto menos un poco de ansiedad, algo de malestar y un poco de tristeza.

    Es cierto que existen muchos tipos de personas y aquellas que son menos extrovertidas sufrirán menos este distanciamiento social, pero siempre he pensado que hay dos cosas que nos hacen diferentes al resto del mundo aquí por el sur: el sol y la gente.

    Y es que como decía aquel famoso anuncio de cerveza:

    .- El Sur no es un lugar es algo que se lleva dentro.

    .- El Sur es Magia, es Sol y es Fuerza.

    .- Somos una mesa para dos donde caben diez.

    Por eso hoy quería animar a todos esos que estos días comenzáis a salir a terrazas, playas e incluso poco a poco volvéis a vuestros puestos de trabajo a que liberéis esa pequeña frustración de no poder dar un abrazo, una palmada o una caricia a vuestros amigos, compañeros o familiares expresando verbalmente ese cariño. Sí, igual os suena muy cursi, pero os invito a hacerlo y veréis la sonrisa que os devuelve esa persona cuando le deis un abrazo con palabras tan sencillas como te quiero, te he extrañado, echaba de menos tu sonrisa, cuanto me gusta como haces esto o aquello….

    Aún queda, como os decía al principio, bastante tiempo para que las cosas vuelvan a ser como eran, pero gracias a estas semanas de sacrificio y confinamiento podemos mirar a las próximas con algo más de alegría y esperanza.

    Recordad que somos el SUR, la gente quiere venir a Cádiz no solo por sus playas, su clima o su gastronomía, sino sobre todo quiere venir aquí por su gente. Así que hoy, desde este rincón que me brindan los diarios digitales de 8Directo, os animo a que mientras duren estas medidas excepcionales las rompáis con palabras y sonrisas. Esa será la nueva y temporal forma de TOCARSE EN EL SUR

  • Digitalización total acelerada

    Digitalización total acelerada

    No es nada nuevo decir que antes del infinitamente citado Covid-19 estábamos en un claro proceso de digitalización como sociedad donde cada día leíamos nuestras noticias en el móvil, comprábamos un billete de avión desde el sofá y veíamos nuestras series a la hora que nos apetecía en Netflix. 

    Pero de pronto el dichoso virus atacó y nos vimos todos encerrados sin más opción que la de ir al súper, al médico o a pasear el perro…

    Dicen que el ser humano tarda en generar un nuevo hábito 21 días y fijaos que llevamos ya 58 días y pronto (el próximo jueves) triplicaremos esa cifra necesaria para generar nuevas rutinas.

    Incluso los que antes confiaban poco o nada, se han visto obligados a crear usuarios en distintas plataformas online ya sean estas de televisión (Netflix, HBO, Disney+,..) compras (amazon, alibaba…), video conferencias (Zoom, Cibex, Skype,…), etc.

    Los diarios digitales han obtenido subidas sustanciales en usuarios en estos meses, los restaurantes (incluso alguno con Estrella Michelin) han sacado sus propios servicios a domicilio, carnicerías y pescaderías atendiendo pedidos por WhatsApp, mercados locales con iniciativas conjuntas online para atender esa nueva demanda de pedidos por internet. Y todos haciendo reparto a domicilio de manera local o utilizando empresas de mensajería a nivel nacional.

    Los mejores programas de entrevistas han sido sustituidos por directos a través de Facebook o Instagram, en algunos incluso con los antiguos protagonistas (artistas, deportistas,…) haciendo de periodistas improvisados.

    Todo esto que había llegado para quedarse se ha visto acelerado por este momento forzado de digitalización total al que nos hemos visto abocados, pero que tiene difícil marcha atrás.

    Por supuesto todos sabemos que cuando las cosas se normalicen y la pandemia esté controlada, esa nueva normalidad hará que vuelvan a abrir comercios, grandes superficies, se retomen los programas de televisión, etc.

    Pero, ¿qué creéis que pasará con aquellos que han descubierto el tiempo que ahorran en escoger unos zapatos en la web del El Corte Inglés? ¿Y esos que nunca habían usado el servicio a domicilio de Mercadona? ¿Y los que quieran continuar recibiendo su pescado fresco de Antonio Martín tras un WhatsApp?

    El problema de todo esto es que las revoluciones, como en su día le sucedió a la industrial, conllevan inicialmente una pérdida de empleo o, como mal menor, se transformarán en empleos de menor calidad. ¿Qué pasará, pues, a medio plazo con los grandes centros comerciales? ¿Y los grandes edificios de oficinas? 

    A la más que segura crisis económica que asoma tras dos meses de frenazo casi total, habrá que unir una aceleración inesperada en los hábitos de los consumidores, que ha provocado que la economía y los trabajadores probablemente no estén aún preparados para cambios estructurales tan grandes.

    Tal y como ocurre en la naturaleza, sobrevivirán los más fuertes, pero no nos olvidemos que fuertes en tiempos de cambio son aquellos que se adaptan más rápido, que dudan menos y que tienen menos miedo a la prueba-error.

    Administraciones públicas, empresarios, centros educativos y, por supuesto, las familias debemos ser conscientes de la nueva realidad e invertir en formación ya que la educación es el medio para encontrar la respuesta a todas las preguntas. 

    En un rincón como el nuestro que ya teníamos muchas necesidades antes del Covid-19, tenemos que mantener una actitud crítica, exigente y ver esta nueva realidad como una oportunidad de dar la vuelta a una realidad tozuda que hace que siempre estemos a la cola de todo. Stay hungry stay foolish (Jobs)