Esta noche volveremos a cambiar las agujas del reloj -al menos aquellos que aún dispongan de alguna pieza analógica- y aunque ya queda menos para despedirnos del cambio, lo cierto es que el que hoy llevaremos a cabo volverá a centrar las conversaciones de, al menos, los próximos diez días. Esta madrugada, 31 de marzo, a las dos adelantaremos el reloj y dormiremos una hora menos.
¿Pero qué consecuencias traerá? El portal Acierto.com adelanta algunas de ellas al afirmar que incrementará los riesgos de sufrir hipertensión y migraña, la productividad de los trabajadores decrecerá y se dispararán los accidentes laborales. Sobre todo en aquellos puestos más exigentes físicamente, donde las lesiones aumentan en un 6%. Pero, ¿a qué se deben estas consecuencias?
El quid de la cuestión radica en que este cambio altera nuestro ritmo interno y aumenta las posibilidades de que durmamos peor. De hecho, son muchos los encuestados que aseguran que les cuesta más conciliar el sueño durante esa noche y las siguientes, en las que acaban durmiendo menos y peor. Con el consiguiente estrés y consecuencias que esto genera en el organismo.
Los españoles, a favor
Con todo esto no es de extrañar que 9 de cada 10 españoles estén de acuerdo con eliminar el cambio horario. Un porcentaje que se encuentra por encima de la media europea, cuyo 85 por ciento comulga con hacerlo. En cualquier caso, la mayoría apuesta por mantener el horario de verano. El sector turístico y hotelero, de hecho, se vería muy beneficiado, pues tener más horas de luz por la tarde incrementa el consumo y la predisposición a salir a la calle. También se estima que sin el cambio horario se tenderá a las jornadas intensivas, algo que favorecerá la anhelada conciliación trabajo-familia.
Fuente: acierto.com

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