El Algeciras asalta La Victoria y se acerca a la gloria

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Mañana (16.30) volverá a estar en el sorteo para conocer al último rival en esta fase de ascenso que llega a su punto definitivo. Ahí puede pasar cualquier cosa pero los albirrojos  van a más y llegan con la moral a tope. En el partido de La Victoria se ha visto a un conjunto maduro, sabio a la hora de afrontar cualquier circunstancias de un partido de liguilla y mejorado con respecto a lo que se vio en el tramo final de liga. Es mucho Algeciras.
Los algeciristas temían un partido sufrido como el de hace siete días, cuando muchos sintieron que el triunfo por 1-0 con el tanto de Iván Turillo era un milagro obra de Romero y la diosa Fortuna. El Jaén, que ha jugado muy torpe durante toda la semana -con provocaciones y vendiendo entradas para ¡la próxima eliminatoria!-, se creyó que todos los partidos iban a ser iguales. Y no. El Algeciras ha estado más cómodo, más suelto, el guardameta apenas ha tenido que intervenir y las mejores ocasiones y los goles fueron rojiblancos.
Emilio Fajardo, un entrenador que se ha ganado el respeto de la afición y el entorno, quería que su equipo saliera a ganar y casi acaba goleando. Metió a Pablo Ganet para reforzar el centro del campo y dejó al pichichi Antonio Sánchez en el banquillo para dar la titularidad a Karim, que peleó mucho y bien.
El gol reclamado llegó en el minuto 18. Una obra maestra de Pablo Ganet, que se ha marcado un partido cinco estrellas El gol es digno del mejor lanzador de falta y clavó  la pelota en la escuadra del guardameta del Real Jaén, que tildó de «asequible» al Algeciras.
El golazo del ecuatoguineano reventó la eliminatoria. Y al rival. Se lanzó arriba el Jaén con poca fe y menos aciertos. En parte, porque el Algeciras se cubrió bien y templó al rival, que apenas tuvo opciones de empatar.
Así llegó al descanso. El Real Jaén salió dispuesto a marcar y poner contra las cuerdas al Algeciras, que soportó la lluvia, que nunca fue torrencial, ni siquiera chaparrón. Controló bien el centro del campo y el partido, e incluso salió con claridad para meter el miedo en el cuerpo de un rival que comenzó a desesperarse, a sentir impotencia y a dar patadas a destiempo.
Los jiennense asumieron riesgos con los cambios, y el Algeciras metió frescura. Con más espacio, Pipo metió un balón claro y Juanjo cruzó la pelota para apuntillar al rival y abrir la fiesta total algecirista en el estadio de La Victoria, que ya comenzaba a vaciarse. El medio millar de aficionados algeciristas y la plantilla volvieron a fundirse tras el pitido final. El Algeciras CF sigue soñando. Por derecho propio.]]>

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