Miércoles Santo diferente. Sí. Otra vez con lluvia y mucho viento, con el temporal que viene desluciendo estos días de Semana Santa y desfiles procesionales por las calles de La Línea. Pero diferente también en cuanto a la emoción que ha desbordado hoy el interior de las parroquias, las casas, de las hermandades protagonistas del Miércoles Santo en La Línea: Oración y Amor, Abandono y Mayor Dolor, Medinaceli y Trinidad. Las tres corporaciones han tomado la difícil y casi inevitable decisión que todos esperábamos: "Hoy no salimos, no se puede".
Las juntas de gobierno y cabildos de agua de las tres hermandades coincidían así en esta postura: "No podemos arriesgar nuestro enorme patrimonio, ni el material ni el humano, hoy es peligroso salir a la calle", han destacado uno tras otro, unánimemente, los hermanos mayores de estas tres corporaciones a la hora de dar la noticia al resto de hermanos que esperaban en el interior de las parroquias todavía con un hilito de esperanza. "Llevo mirando el tiempo desde la semana pasada, cada diez minutos, obsesionado, y sé que es muy difícil salir hoy, pero siempre te queda esa cosita de que ojalá pueda ser un sí", compartía un nazareno con otro a las puertas de la parroquia de San José a primera hora de esta tarde. Los hermanos de Oración y Amor han sido los primeros en tomar una decisión.
Emocionado, con la voz entrecortada, comunicaba esta decisión el hermano mayor de Oración en el Huerto. Una emoción que compartía el párroco de San José, que aprovechaba para invitar a todos a vivir la hermandad todos los días del año. Un mensaje repetido hoy también en todas las parroquias. Las imágenes de Jesús en la Oración en el Huerto y la Virgen del Amor se quedaban así en casa, rodeado de los suyos, que se consolaban entre lágrimas y muchos abrazos. Miradas perdidas, en el vacío, y una oración para Él y otra para Ella. Pasadas las seis de la tarde la parroquia abría sus puertas para la veneración de estas sagradas imágenes ante fieles y devotos. Un minuto después ya no cabía un alma más en el templo. Si no salen ellos, venimos nosotros.
Y de un barrio a otro. De San José a Junquillo. En la parroquia Sagrado Corazón de Jesús, la casa de Abandono y Mayor Dolor, la decisión era la misma: "No podemos salir". De nuevo, lágrimas y abrazos entre hermanos, rostros serios, de tristeza y desconsuelo. Tras este momento íntimo entre hermanos, se abrían las puertas de esta parroquia para todos los vecinos. Muchos de ellos, que aguantaban el temporal en la puerta, a la intemperie, salían a correr por el patio delantero de la parroquia para el encuentro con el Señor y Señora de Junquillo. Aquí están los tuyos también.
El Miércoles Santo de La Línea es el día grande de las barriadas. También de la de Santiago-Conchal-Castillo con Jesús Cautivo 'Medinaceli' y María Santísima de la Trinidad, dos de las imágenes más seguidas y veneradas en esta ciudad. Ellos eran los últimos en tomar la decisión que todos ya esperábamos en el fondo. "¿Cómo está la cosa?", le preguntamos a un costalero nada más llegar a la parroquia de Santiago. "Aún no han dicho nada, pero vamos…que ya sabemos lo que va a pasar". Era inevitable: "No ha sido nada fácil. Hemos consultado a expertos, hemos pedido varios informes sobre la evolución del tiempo y todo indica que no podemos salir hoy en procesión", compartía el hermano mayor de Medinaceli.
Una hermandad que, después de reconocer a varios hermanos y colaboradores de esta corporación, no se ha olvidado de todo el pueblo que aguardaba a las puertas de esta parroquia. Un templo que todos los Miércoles Santo es testigo de una de las salidas procesionales más multitudinaria; la imagen de Jesús Cautivo es una de las más veneradas; Medinaceli es la hermandad con mayor número de nazarenos y promesas. Pero es que hoy, incluso con este temporal, ha batido todos los apuntes posibles, ya que han sido muchos los cofrades, miembros de otras hermandades y vecinos de otras barriadas los que se han trasladado hasta Santiago esperando que esta vez sí pudiera ser posible. "Vámonos para el Medinaceli, a ver si ellos sí salen", comentaba un costalero de Oración a unos amigos en San José.
Y a ellos, por todos ellos, a todo el pueblo que esperaba para ver al Señor de Medinaceli y a su Madre, se les ha desagraviado este día con un emocionante momento en la puerta de la parroquia de Santiago. Emoción en mayúsculas cuando las cuadrillas de costaleros de los pasos de misterio y palio han mecido a sus titulares con notable maestría, como siempre, y un especial sentimiento, como nunca; de una esquina a otra de la parroquia, de un lado a otro y hasta la misma puerta para encontrarse con su gente. Un par de chicotás y varias sentidas levantás acompañadas por los sones de la agrupación musical 'La Fe' de Granada, y que aunque breves si las comparamos con una estación de penitencia de cualquier otro Miércoles Santo, han sido de una emoción eterna. Para el recuerdo de todos los allí presentes. Para siempre.
Suena 'La Saeta' y Jesús Cautivo 'Medinaceli' se asoma al dintel de la puerta. Los costaleros lo mecen de manera que parece que anda por si mismo, él solo, por su propio pie…el viento mueve su melena morena, su túnica morada y el cordón dorado que cuelga de su cintura, como si llegase corriendo para asomarse a saludar a su pueblo. "Olé, olé, bravo", le gritan desde la calle, bajo la lluvia, sin ni siquiera abrir un paraguas que pudiese restar visibilidad a aquel espectáculo. Son cientos y cientos las personas detrás del dispositivo policial que intenta frenar a la aglomeración y poner algo de orden. Aunque es difícil, es difícil poner barreras, contener este sentimiento que no atiende a la razón sino al corazón. Es el fervor de todo un pueblo.
Una niña, con el pelo mojado, toda empapada, se logra colar entre el cordón policial, que hace un poco la vista gorda, y salta también el grupo de compañeros periodistas. La pequeña consigue plantarse allí delante, ante Él, y llora desconsoladamente mientras lo 'bailan', temblando saca un teléfono móvil para hacer una foto y grita emocionada: "Gracias, gracias, muchas gracias".
Sí, hoy ha sido un Miércoles Santo diferente, de cierto pesar y tristeza, de rabia e impotencia no tanto por la decisión tomada sino por el momento en el que la tan necesaria lluvia ha venido a llenar nuestros pantanos. Un Miércoles Santo que no se ha vivido en la calle con el júbilo y esplendor de cada año, pero que sí se ha sentido con una emoción desbordante en el interior de estas parroquias, inundando estos templos como lo hace la lluvia ahora en la calle, zarandeando y agitando los corazones de todos como el fuerte viento que golpea hoy en el exterior. Sí, ha sido un Miércoles Santo diferente, pero también un Miércoles Santo para el recuerdo. A soñar con el próximo.

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