Un año en blanco. Así ha sido el 2022 en materia de justicia para Alberto Ruiz, el juez decano de Algeciras. «No se han producido mejoras en las sedes ni se han concedido los refuerzos de personal que hemos tenido. No hemos avanzado», critica Ruiz.
La justicia campogibraltareña se encuentra saturada pero especialmente sangrante es la situación del Juzgado de Violencia sobre la Mujer donde se están alcanzado límites de trabajo «intolerables».
El juez decano ha anunciado que convocará tras las vacaciones de Navidad una junta sectorial urgente en la que planteará la necesidad de que se cree otro juzgado de este tipo para atender a las víctimas del Campo de Gibraltar.
En este sentido, ha explicado que este juzgado, que desde que se comarcalizó en 2020 da cobertura a los partidos judiciales de Algeciras, La Línea y San Roque, solo cuenta con una magistrada especializada. Cuando la titular está ausente se tienen que hacer cargo de su trabajo otros magistrados de guardia que no son especialistas en la materia lo que les supone «una tortura». Ruiz lamenta que cuando el Juzgado de Violencia sobre la Mujer se comarcalizó no se dotó de los medios necesarios y de ahí la saturación que padecen no solo los jueces sino también las víctimas de esta lacra social.
Por otro lado, Ruiz ha lamentado que ahora Algeciras cuente con cinco sedes judiciales, tras sumarse las oficinas de la calle Muro, con el mismo personal. «Lo idóneo sería agruparlas todas en un edificio. Una Ciudad de la Justicia, que ni está ni se le espera», sostiene.
Además, ha avanzado que tras la reubicación de sedes con la idea de liberar al Palacio de Marzales de los juzgados de lo Penal y poder así rehabilitarlos, «parece que al final no se van a acometer obras» y lamenta que se baraja que sea la sede de la Audiencia la que finalmente vaya a acoger los macrojuicios. «Vamos de chapuza en chapuza» ha sentenciado.

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