"Nos vemos absolutamente desbordados". Es el lamento de un funcionario de la prisión de Botafuegos ante el aumento del uso de drones registrado en los últimos meses con el fin de introducir objetos y sustancias prohibidas en el interior de la cárcel algecireña.
La situación de la prisión de Botafuegos es muy particular y su localización permite el uso de drones con relativa facilidad. Estos artefactos son usados para introducir desde heroína, cocaína o tranquimazín, sustancias que pueden matar a los reclusos, hasta teléfonos móviles u objetos punzantes. Entre los funcionarios existe preocupación ante la posibilidad de que incluso se pueda llegar a introducir un arma de fuego. "Los funcionarios no podemos estar dando vueltas continuamente por el recinto para vigilar si entra un dron", sostiene un trabajador de la prisión, ante la falta de inhibidores que puedan neutralizar a los drones.
Por ello, la plantilla ha solicitado a la nueva dirección del penal que ponga en marcha un equipo de funcionarios especializado en la detección de drones, una petición que depende de Instituciones Penitenciarias quien sí ha autorizado la creación de un proyecto piloto para la cárcel de Ceuta.
Con respecto a la detención de un funcionario de la cárcel por pertenecer a una organización dedicada a la introducción de sustancias y objetos ilegales mediante drones, la plantilla se encuentra "desolada". Aunque pide respeto por la presunción de inocencia, recuerda que no deja de ser un porcentaje ínfimo en una cárcel con cerca de 500 funcionarios.
Balance de la nueva dirección
Han pasado cuatro meses desde que Andrés Enriquez Narváez relevara al frente de la cárcel de Algeciras a Francisco Márquez. En estos meses poco ha cambiado, según explican desde el sindicato Tu Abandono Me Puede Matar (TAMPM).
Desde el sindicato explican que en este tiempo el nuevo director intenta implantar procesos que ya realizaba en la prisión en la que estaba antes y quiere reestructurar módulos y equipos.
Por otra parte, la situación de los módulos más conflictivos (10,4,8 y 11) no ha mejorado, aunque es cierto que ha transcurrido poco tiempo para que se perciban cambios. Tampoco la saturación endémica de las instalaciones con una población reclusa que ronda a día de hoy los 1.100 internos.
Actualmente, la plantilla está a la espera del concurso de traslados, momento de gran movilidad entre los funcionarios de Algeciras. "Ahora llegarán nuevos compañeros que tendrán que adaptarse y otros se marcharán por lo que estamos de nuevo con el problema de la falta de enraizamiento de los trabajadores", advierte TAMP.

Deja una respuesta