Las aves del Parque Princesa Sofía: conservación y gestión de la biodiversidad en un entorno urbano

El presente trabajo, Las aves del Parque Princesa Sofía. Conservación y gestión de la biodiversidad en un entorno urbano, publicado en la revista Almoraima número 62, muestra los resultados de doce años de seguimiento de las poblaciones de aves del parque Princesa Sofía, en La Línea de la Concepción. El objetivo ha sido evaluar el estado de estas poblaciones con el fin de proponer a los gestores medidas para favorecer la biodiversidad. Se han observado 149 especies de aves (23,4% de las especies de España). La riqueza específica más alta aparece en marzo y octubre, con mayor relevancia para los paseriformes migradores. Se demuestra la importancia de este enclave para las aves y el enorme potencial de aprovechamiento de este recurso.

E. David Cuenca Espinosa es el autor de este interesante artículo en el que destaca que el número de especies detectadas en el Parque Princesa Sofía es muy elevado para un lugar de sus características, principalmente su reducida extensión y su escasa variedad de hábitats. Los porcentajes respecto al número de aves
de España, Andalucía y del Estrecho son aún más relevantes si tenemos en cuenta que faltan especies de muchos grupos, por distribución y selección de hábitat, como por ejemplo anátidas (sólo una especie observada), aves marinas (una especie), garzas (tres especies), limícolas (dos especies) o gaviotas y charranes (cuatro especies), muchas de las cuales han sido vistas sobrevolando el parque, pero sin hacer uso
físico. Además, muchas especies es improbable que vayan a ser detectadas en el futuro, como especies de alta montaña y aves marinas estrictas. Sin embargo, para muchas otras será suficiente una mejora en la gestión y la creación de nuevos hábitats.

La fenología de la riqueza de especies en el parque coincide con la general del estrecho de Gibraltar. aunque con algunas variaciones. En el Estrecho, los meses con mayor número de especies son abril y septiembre, típicamente los picos de migración (Tellería, 1981; Finlayson, 1992; Barros y Ríos, 2002), mientras que en el parque son abril y octubre. Esto puede deberse al sesgo positivo que posee el parque sobre los paseriformes debido a la anteriormente comentada ausencia de determinados hábitats.

La abundancia de ejemplares resulta especialmente importante en el caso de los paseriformes migradores, tanto transaharianos como presaharianos. La localización del parque, al este del estrecho, junto a Gibraltar y rodeado de mar y edificios, parece convertirlo en un punto estratégico para estas especies actuando como
un auténtico imán, con una alta manifestación del denominado “efecto isla”. Estas especies
son, en su mayoría, migradores nocturnos y durante el día necesitan lugares para descansar y alimentarse, tanto mejor para su supervivencia cuanta mayor sea su calidad. A la vez, esto se acentúa debido a la menor disponibilidad general

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