Un mar de nazarenos acompañaba al Gran Poder en su recorrido; muchos apenas comienzan a andar, otros lo hacen sin sitio para más nudos en su cordón y algunas incluso procesionan a punto de dar a la luz. Esta hermandad es una gran familia, un sentimiento que pasa de generación en generación. Decenas y decenas de promesas escoltaban al Señor. La cantidad de fieles, devotos y curiosos que se agolpaban en la calle daba buena cuenta de todo lo que mueve el Señor del Gran Poder.
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