María Rosillo Guerrero es el nombre que ahora reza en una de las vías principales del centro penitenciario para que se recuerde a perpetuidad la labor de una persona dedicada en cuerpo y alma a ayudar a los más necesitados.
Tras unas palabras del director de Botafuegos, Francisco Márquez Salaverri; de un representante de los internos y del párroco de la pastoral penitenciaria, donde todos coincidieron en alabar la encomiable entrega de María por aquellos que lo estaban pasando mal, y para los cuales siempre tenía una palabra o un gesto amable, se descubrió la placa y se le hizo entrega de un ramo de flores, así como algunos obsequios.
El alcalde de Algeciras también agradeció a la homenajeada su labor como voluntaria. “María es un ejemplo a seguir, un ejemplo de vida, de humildad y de coraje”, ha manifestado el alcalde, quien aprovechó el momento para poner en valor el trabajo de los funcionarios de prisiones y de los voluntarios, que «procuran hacer del día a día de los internos algo menos duro».]]>
María Rosillo, una vida de entrega

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