Marta Campoy es una joven linense que vive en Berlín desde hace cinco años. Allí trabaja en una librería online especializada en la compra y venta de libros. A sus treinta y dós años esta valiente linense se ha lanzado a dos nuevas aventuras en el extranjero: ser mamá y escribir una novela infantil.
Diplomada en Empresas y Actividades Turísticas en la especialidad de Comercio Internacional, Marta decidió hace cinco años hacer las maletas y viajar hasta Alemania con el propósito de mejorar su situación laboral y aprender un idioma nuevo, aunque bastante difícil. Todo un reto que ha logrado con creces.
“Una vez aquí trabajé en Legoland (a tiempo parcial), luego estuve en un rent a car de coches de lujos y más tarde conseguí lo que quería: trabajar en una librería online especializada en la compra y venta de libros. En mi empresa no tengo horario de entrada ni de salida, voy cuando quiero pero trabajando siempre mis ocho horas diarias. Tenemos un perro, vamos en calcetines por la oficina y tenemos una cocina con frutas y bebidas gratis. Una auténtica pasada dentro de un espíritu joven. Como se suele decir es una empresa muy nórdica”, nos explica.
Al mismo tiempo, esta linense por el mundo acaba de emprender una nueva aventura que,
sin duda, ha marcado un antes y un después en su vida: se ha convertido en madre. “Soy mamá de Erik, que ha nacido en Berlín y tiene seis meses de edad. Así que me encuentro de baja por maternidad y estoy encantada porque aquí en Alemania tengo 18 meses para poder disfrutar de mi bebe”, señala.
La experiencia en el extranjero está resultado muy positiva. “Aunque fue muy duro al principio, el alemán no es como el inglés, era muy difícil comunicarse y hacer todo el papeleo (Alemania es pura burocracia), ahora estoy formando mi familia aquí y soy feliz”, nos confiesa.
En su tiempo libre le encanta escuchar música, tocar el piano, practicar la fotografía, viajar y escribir novelas infantiles. Y es que Marta ha publicado recientemente “Teo tiene un lunar en la trompa”, un relato infantil finalista de los IV Premios Editorial Círculo Rojo.
“Siempre he comprado libros infantiles, me encantan las ilustraciones, los temas y la imaginación que hay en ellos Siempre he sido muy creativa y me decidí a escribir la idea que tenía sobre Teo. Mi propósito ha sido intentar explicar que todos somos iguales aunque seamos diferentes. Mi cuento hace referencia al complejo, he intentado que muchos niños se sientan mejor con él”, apunta.
Teo es un elefante que tiene un gran lunar en la trompa que lo diferencia del resto de la manada. Un cuento para los más pequeños que enseña que todo es posible, aunque seamos diferentes. Y es que no sólo se trata de ser o no ser diferentes, sino de ser auténticos.
Sin duda, Marta señala que lo mejor de vivir fuera de España es aprender otra cultura, aunque estar lejos de la familia es lo más duro: “ver crecer a mi hijo sin estar cerca de sus abuelos es complicado. Luego también el clima, el sol, la comida, la cultura, la música y los ruidos”.
En este sentido, volver a España está entre sus planes: “claro que me gustaría volver, es algo que pienso cada día. Aunque reconozco que vivo muy bien en Berlín, el futuro está en España. Volveremos, no sé cuando, pero volveremos”.
En esta aventura por el extranjero lo que más extraña de La Línea son los “montaitos, el tapeito, los africanitos de Francis, un buen gintonic en La Pilar con los amigos de siempre, un paseo por la playa de Poniente, el viento, la brisa y el mar. Somos un pueblo encantador con gente amable y simpática”.
Así, aprovecha para mandar un mensaje a sus queridos linenses: “tenemos un pueblo precioso. Tenemos que estar orgullosos de nuestro pueblo. Tenemos muchísima gente con talento, salero y gracia. No podemos dejar que manchen nuestra imagen. La Línea está llena de buena gente. Mando un saludo a toda mi familia, amigos y conocidos”, concluye esta linense por el mundo.

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