Los vecinos de Guadiaro recuerdan cada 29 de mayo lo que consideran un milagro en la barriada, al cumplirse 37 años del derrumbe de la antigua iglesia, que se produjo justo después de que cientos de personas asistieran a unas comuniones. Durante la tarde de ayer, viernes, se celebró una eucaristía en agradecimiento a la Virgen de los Dolores.
La celebración fue organizada por la Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores, aunque la de ayer, viernes, fue una ceremonia distinta, debido a que la imagen de la virgen no salió en procesión, debido a la pandemia por la pandemia del COVID-19. La misa, eso sí, fue muy emotiva y se recuerda esa efeméride como un gran milagro, ya que pese a lo aparatoso del derrumbe, no hubo que lamentar ningún herido, al producirse momentos después de que todos los asistentes abandonaran el templo.
El 29 de mayo de 1983, los 52 niños que hacían la Primera Comunión, así como el resto de personas que llenaban la antigua iglesia de Guadiaro no salían de su asombro al ver cómo la misma se derrumbaba apenas unos minutos después de que todos la abandonaran.
Como consecuencia del milagroso suceso en el que nadie resultó herido, los ciudadanos de la barriada guadiareña llevan todos los años por estas fechas en procesión a la Virgen de los Dolores por las calles de la barriada en agradecimiento.

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