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  • Inmaculada López, tira de simpatía y constancia para sacar su negocio para adelante

    Inmaculada López, tira de simpatía y constancia para sacar su negocio para adelante

    Inmaculada López es una linense de 46 años afincada en San Roque desde hace tres. El pasado mes de octubre, y en plena crisis, decidió abrir una tienda de artículos de regalo en la calle Ermita del Casco.

    “Mi pareja tiene una tienda en la calle Málaga y queríamos diversificar el negocio. Siempre he dicho que esta zona tiene muy buenas perspectivas. Pienso que será la calle principal de San Roque en un futuro, comercialmente hablando”, indica López.

    Además, según Inmaculada,  “teníamos la facilidad de que los proveedores de mi pareja podrían ser los míos, y él me ayudaría con la gestión. Y así ha sido”, sostiene.

    «La gente está respondiendo, los ciudadanos quieren y nosotros les damos facilidades»

    Inmaculada cuenta a Sanrópolis que su día a día es muy divertido, “porque la gente es muy afable. La mayoría de nuestros clientes son de la barriada y son muy amigables. Suelen venir a diario o cada dos días, y el ambiente es muy agradable”, asegura.

    En cuanto a la crisis, López afirma que sí la ha notado. “Todos la sufrimos, aunque no me puedo quejar. La gente está respondiendo, los ciudadanos quieren y nosotros les damos facilidades. Nos intentamos ayudar, se entiende que hay que echar una mano”.

    Feliz con su trabajo, a Inmaculada le encanta lo que hace, y a pesar de ser sacrificado tener turno partido, le pone ganas, simpatía y empeño, para sacar su negocio adelante.

  • José Cuevas, una vida dedicada a la hostelería y a su gente de Torreguadiaro

    José Cuevas, una vida dedicada a la hostelería y a su gente de Torreguadiaro

    José Cuevas es un vecino de Torreguadiaro que regenta un restaurante en la barriada y se dedica a la hostelería desde los 12 años.

    Después de trabajar en varios restaurantes de la zona, decidió abrir el suyo propio hace siete años. “Llevo este establecimiento junto al cocinero, es mi socio y hace años trabajábamos juntos”.

    José señala que abre de lunes a sábado para dar los almuerzos y las cenas a un público muy variado. “Nuestros clientes suelen ser ingleses, alemanes y españoles”, indica.

    «Llevo bastantes años en esto y la cosa nunca ha estado así»

    Por otro lado, este sanroqueño de 49 años asegura a Sanrópolis que ha notado la crisis en su negocio. “Llevo bastantes años en esto y la cosa nunca ha estado así. Sin embargo, la situación está mejorando poco a poco”, señala.

    Cuevas explica a este diario que le encanta su trabajo. “Me gusta mucho tratar con el público, aunque estar detrás de la barra es complicado algunas veces. Pero se lleva bien, pego algunos capotazos y ya está. Me gusta mucho trabajar con la gente”, sostiene.

    Casado, con dos hijos y un nieto, trabaja codo con codo junto a su esposa, para seguir con su negocio adelante y ofreciendo a su público el mejor servicio.