Yassin K., un joven marroquí de 25 años, mató a sangre fría al sacristán de la Iglesia de la Palma después de irrumpir por dos veces en la Parroquia de San Isidro, donde hirió de gravedad a su párroco. Un ataque mortal que deja dolor y una profunda herida en Algeciras. Una ciudad que, a través de asociaciones y políticos, presume de ser un ejemplo de convivencia. Minutos antes del atentado, el mismo presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, en un encuentro internacional de la UGT celebrado en el Millán Picazo, hablaba de Algeciras como una ciudad "cosmopotila, abierta, bastante tolerante y donde se convive de manera pacífica personas 121 nacionalidades". Una descripción que anoche se vio perturbada por una acción criminal que ha instalado el miedo y la inseguridad entre una ciudadanía en estado de shock.
La imagen del cuerpo del sacristán de la iglesia mayor frente a esta y en plena Plaza Alta, en el corazón de Algeciras, sobrecogió ayer a vecinos de todo el Campo de Gibraltar.
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