Fue sobre las 5.00 horas cuando Francisca, José, su hijo y su nieta oyeron porrazos en una de las puertas y, segundos después, se vieron invadidos por los miembros de la Guardia Civil aunque, cuentan los afectados para los micrófonos de Canal Sur, en un primer momento pensaron que eran ladrones. Como es habitual en esas intervenciones contra el narcotráfico, en las que existen máxima tensión y un alto riesgo para los agentes, dos de sus ocupantes, el padre y al hijo, fueron reducidos y esposados.
Cuentan los afectados que, durante horas, intentaron explicar el error, hasta que los agentes comprobaron que efectivamente esa familia no tenía nada que ver con el narcotráfico ni con la operación y que la dirección que se le dio a los agentes era errónea. La Guardia Civil realizó registros en más de treinta domicilios durante la operación.
Fuentes de la Guardia Civil, que reconocen los hechos, explican que «son muy pocos los errores de este tipo pero pueden ocurrir» y ahora, tras abrirse un expediente, asegura que el procedimiento administrativo será el encargado de indemnizar a la familia por los daños físicos, materiales y psicológicos.]]>
Una familia linense sufre un registro por error durante una operación antidroga

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