No, no es un miércoles corriente en la redacción de 8Directo. En casi ninguna redacción del Campo de Gibraltar de hecho. Recorremos bien temprano el Puerto de Algeciras de punta a punta, de Norte a Sur, contando con un refuerzo de equipo humano y material, tanto a cuestas, en la calle, como en la propia redacción. Destacado despliegue informativo para cubrir la convocatoria del día, de la semana, puede ser que del año: la visita del Rey Felipe VI al Puerto de Algeciras para respaldar junto al Rey de Holanda, Guillermo Alejandro, la presentación del proyecto 'Corredor Marítimo de Hidrógeno Verde entre el Sur y el Norte de Europa (Algeciras-Rotterdam)' impulsado por la compañía Cepsa.
Un importante despliegue informativo acompañado además, por supuesto, de un mayúsculo dispositivo de seguridad. No es para menos. No todos los días viene un Rey, esta vez dos, al Campo de Gibraltar. En cada acceso, entrada, salida y vía, en cada glorieta del recinto portuario algecireño, seguridad, más y más seguridad. Unos controles que se iban reforzando cada vez más, con agentes de la Policía Portuaria, Guardia Civil y Casa Real, cuanto más nos acercábamos al punto caliente de esta jornada: una explanada en el Muelle Isla Verde convertida hoy casi en un Palacio móvil de Congresos y Exposiciones, un conjunto de pabellones a los que acceder a través de un sistema de seguridad que recordaba al de las terminales del aeropuerto. Mucha seguridad. Unas medidas de seguridad que también se han extendido al espacio aéreo, interrumpiendo durante esta mañana el servicio de conexión por helicóptero entre el Puerto de Algeciras y Ceuta.
Solos dos helicópteros han sobrevolado esta mañana este puerto algecireño, las dos en los que han llegado los reyes de España y Holanda junto a su equipo. El ruido de estas hélices rompía la espera de los numerosos medios allí concentrados, apiñados unos y otros bajo un intenso sol, junto a los compañeros de siempre, del día a día de esta comarca, y muchos otros profesionales de las principales cabeceras informativas del país y la prensa especializada. También muchos 'colegas' del norte de Europa, holandeses y noruegos. La repercusión histórica, por el protagonismo también de las autoridades presentes, y la trascendencia comercial y económica del acuerdo cerrado hoy en el Puerto de Algeciras merecía desde luego esta atención.
Ya llegan. Todos en alerta y bajan del vehículo oficial los monarcas Felipe VI y Guillermo Alejandro, que son recibidos en primer término por el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno Bonilla, seguido por un nutrido grupo de autoridades y líderes empresariales del sector energético europeo. Entre estos rostros que aguardaban la espera junto a los medios, formando parte de este selecto comité de bienvenida, el propio alcalde de Algeciras, José Ignacio Landaluce, y el presidente de la Autoridad Portuaria Bahía de Algeciras, Gerardo Landaluce. Los hermanos Landaluce, anfitriones por partida doble.
Ya bajo la sombra, en una de las carpas principales, el consejero delegado de Cepsa, Maarten Wetselaar, en presencia de los monarcas de España y Holanda, ha firmado acuerdos de colaboración con Yara Clean Ammonia, multinacional noruega líder mundial en el sector del amoniaco verde (derivado del hidrógeno verde), y Gasunie, empresa holandesa líder en transporte e infraestructuras de gas, que conecta el Puerto de Róterdam con otros clústeres industriales europeos en Alemania, Holanda y Dinamarca. Unos acuerdos que más tarde, en otro espacio habilitado para la prensa, han detallado ante otro importante despligue informativo.
Entre atención y atención, las autoridades han disfrutado de un ambiente más privado y distendido, ya lejos de los focos, mientras los profesionales de los medios de comunicación esperábamos (casi encerrados como cuando el profesor mantiene a raya a su alumnado en clase) en otro de los pabellones bajo más medidas de control marcadas por la Casa Real, que ha milimetrado cada uno de nuestros pasos. Solo algunos medios públicos han podido acceder a otra de las actividades previstas, como la visita a una exposición en otra de las carpas instaladas. Excesivo control el que conlleva este tipo de actos e importante dispositivo de seguridad para esta visita real de apenas dos horas; pasadas las 12.30 horas los monarcas abandonaban el recinto. Algún saludo a lo lejos y ninguna declaración ante los medios.
Sobrevolaban ya de regreso la ciudad de Algeciras y acababan así todos los controles, pudiendo entonces acercarnos a las distintas autoridades todavía allí presentes; entre ellas, a tan solo un palmo, el presidente de la Junta de Andalucía. Curioso como hoy el rango protocolario y el foco de atención estaba en otra cota.
Precisamente, este foco de atención, puesto hoy especialmente sobre ambos monarcas, ha dejado en un segundo y tercer plano a los responsables políticos locales que normalmente sí que protagonizan la actualidad diaria del Campo de Gibraltar. Algunos de ellos, a pesar de la repercusión mayúscula del momento, han demandando también hoy su cuota de protagonismo, preocupados por salir bien o no en una foto que, sin duda, implica mucho más allá de los límites de esta comarca, la que hoy se ha convertido en un escenario estratégico clave para acelerar la transición energética y asegurar la autonomía del suministro energético en toda Europa. Ojalá que este proyecto, que prevé una inversión de más de 4.000 millones de euros y la creación de más de 13.000 puestos de trabajo, conlleve un mayor y mejor desarrollo para esta tierra de oportunidades que también necesita altura de miras. Una visita real de altura.

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