El barrio entero de San José, el pueblo entero de La Línea, se ha volcado este Miércoles Santo con la Hermandad de la Oración en el Huerto y la Virgen del Amor en su salida procesional de esta nueva jornada cofrade en la que las hermandades de las barriadas cobran un especial protagonismo.
Abría la tarde la Hermandad de San José y pasadas las 18.00 horas ya no cabía un alma más alrededor de su parroquia. Pequeños, jóvenes y mayores, en familia y entre amigos, agolpados en las acercas, en las ventas y balcones, un barrio entero. Algunos bebés, en los brazos de sus madres, vestidos con los colores de la hermandad, celeste y blanco, o incluso con la indumentaria de todo un costalero cuando todavía no han echado ni a andar. Muchos pequeños también en el propio cortejo procesional de una hermandad muy familiar. Mucha gente mayor también, esperando en sus sillas plegables, en sillas de ruedas, con alguna dolencia, no importaba cómo allí estaban.
Todo un barrio que rompía en emoción con los primeros toques del llamador, los primeros pasos, las primeras chicotás, los primeros sones de la banda. Y no es para menos. Vaya forma de mecer al Señor, como si cobrase vida. La banda, el paso de misterio y las cientos de personas que admiraban aquello se hacían uno solo, sintiendo por igual. Muchas lágrimas y alguna que otra plegaria desesperada a los pies del paso, precisamente como la de Jesús en el huerto.
Pura emoción que remataba la cuadrilla de costaleros del paso de palio, que movía a la Virgen del Amor como la madre que sostenía en brazos a su bebé vestido de costalero frente a la parroquia de San José. Bonito gesto el del lazo verde con la palabra Esperanza entre los candelabros de cola del paso de misterio. A esta hora la Hermandad de Oración y Amor continúa su brillante estación de penitencia en el centro de la ciudad para después volver a su barrio, el que siempre está.

Deja una respuesta