Sandra, Gema y Eli son las fundadoras de la Asociación Mil Colores, un colectivo que da atención y apoyo a los niños con diversidad funcional y que incluye a todos los niños con diferentes discapacidades, ya sean físicas o intelectuales.El principal objetivo con el que nació fue el de acercar los servicios que los niños necesitan a las familias que residen en Castellar y en las poblaciones cercanas. En su corta andadura han conseguido poner a disposición de socios y usuarios la atención de un logopeda y un fisioterapeuta, especialistas que acuden para atender a todos los niños que lo requieran.
Actualmente disponen de un local cedido por el Ayuntamiento de Castellar, en la barriada de La Almoraima, lugar en el que celebran talleres con un enorme éxito de participación como el dedicado a la cocina, el de reciclaje, en el que los pequeñosaprenden a reciclar de forma efectiva, y otros dedicados al arte o al barro. La asociación también organiza una gymkana y rutas de senderismo, además de campamentos de verano y excursiones.
Mil Colores recibe el apoyo, entre otros, de instituciones como la Caixa. Recientemente, la presidenta de la asociación, Sandra Carrillo, recibió la aportación que la Obra Social La Caixa realiza a este colectivo para la puesta en marcha de importantes proyectos, como el de logopedia, en el que se tratan trastornos específicos del desarrollo del lenguaje en los que se produce un retraso o una anomalía en este desarrollo sin causa explicativa sensorial, motora, intelectual, emocional o neurológica.
La aportación bancaria es una ayuda que sirve para financiar la adquisición de material destinado a personas de este colectivo que necesitan este tipo de apoyo para paliar problemas en el desarrollo del lenguaje y otros trastornos, y que vienen a mejorar la calidad de vida de menores que padecen algún tipo de diversidad funcional.
La actividad estrella que congrega cada año a cientos de deportistas llegados de diferentes puntos de la geografía nacional es la Carrera Solidaria De mil Colores
Otra de las actividades de Mil Colores es la jornada de convivencia que tiene lugar en verano; pero si hay que hablar de una actividad estrella que congrega cada año a cientos de deportistas llegados de diferentes puntos de la geografía nacional es, sin lugar a dudas, la Carrera Solidaria De mil Colores que va ya por su cuarta edición. Cada participante aporta en su inscripción un donativo que sirve para sufragar en parte las diferentes actividades y programas que la asociación pone en marcha cada año.
Sandra Carrillo es la presidenta del colectivo. Vecina de Castellar, fue la impulsora de este proyecto solidario y de ayuda a las personas con diversidad funcional. Madre de un pequeño de diez años con parálisis cerebral y diversidad funcional, decidió hace ahora cuatro años poner en marcha esta asociación después de comprobar la carencia de terapias en pueblos pequeños como Castellar, lo que obligaba a desplazarse a otros municipios para recibir esa asistencia, en el caso de su hijo Sergio a San Pedro de Alcántara.
Esa era la inquietud que la presidenta de Mil Colores encontraba en muchas madres y padres, que coincidían en la necesidad de crear este tipo de terapias en el pueblo para poder ayudar a niños y familias.
¿Como es el día a día con un pequeño con diversidad funcional?
Pretendo que sea lo más normal posible, defiendo la inclusión de estas personas e intento que sea feliz. Su padre y yo trabajamos para que tenga en sus manos todos los recursos y que sea, dentro de sus limitaciones, una persona independiente. Esa es nuestra lucha. Quisimos que nuestro hijo fuese al colegio como cualquier pequeño de su edad, aunque ello requería un aula especifica que no existía en el colegio de Castellar. Creímos que era un recurso que el pueblo debía tener, no sólo por mi hijo, sino porque consideramos que en un centro público es algo que puede ofrecer más oportunidades. Lo luchamos, y finalmente lo conseguimos gracias al apoyo de mucha gente que estuvo con nosotros y juntos conseguimos un logro que hoy día disfrutan cinco niños.
¿Qué personas te acompañan en la puesta en marcha de esta asociación?
Desde el principio me rodeé de un gran equipo.Eli y Gema fueron las impulsoras, junto conmigo, de la lucha por el bienestar de estas personas. La asociación no solo acoge a personas con diversidad funcional, sino a cualquier niño, tenga diversidad funcional o no, porque lo bonito que tiene la asociación es que tanto unos como otros pueden aportar cosas, y que los pequeños con diversidad funcional tengan las mismas posibilidades y puedan participar como uno más en actividades de cualquier tipo. La asociación tiene en la actualidad casi 400 socios y todos no tienen diversidad funcional. Cuando hacemos la acampada de verano, las terapias o la carrera de Mil Colores todos los niños tienen cabida.
¿Cómo ha sido la acogida en el resto de la comarca?
Estoy muy contenta, y mi equipo también. Hemos tenido una buena acogida y nos han prestado apoyo siempre. Esto nos ha posibilitado que hoy contemos con dos psicólogas, dos terapeutas ocupacionales y dos logopedas. Ello supone un gran esfuerzo económico ya que nosotros nos nutrimos de las subvenciones de diferentes organismos y empresas como Cruz Roja, Portuarios, Acerinox, Diputación de Cádiz, Mancomunidad y la cuota que aportan los socios de diez euros por familia.
¿Qué actividades realizáis a lo largo del año?
Son muchas, pero la más laboriosa y la que más tiempo de organización nos ocupa es la Carrera Solidaria, que cuenta con la colaboración de la Mancomunidad de Municipios del Campo de Gibraltar. Llevamos cuatro ediciones y todas con una amplia participación de corredores, pequeños y mayores, venidos de toda la comarca, y que no dudan en acudir a la llamada de Mil Colores, en una cita solidaria en la que pueden participar todas las personas que quieran colaborar.
¿Cómo es la colaboración municipal con la asociación?
La aportación más importante ha sido la cesión de un local en la barriada de La Almoraima donde podemos llevar a cabo nuestras actividades. Unas buenas instalaciones, que desgraciadamente se nos empiezan a quedar cortas, ya que cada vez atendemos a más personas que vienen buscando las terapias que aportamos desde Mil Colores. Nos gustaría tener una sede como la que tiene en Marbella la Global Gift, en la que desarrollan una gran labor con personas también con diversidad funcional. Somos una asociación humilde, estamos empezando, y lo que queremos es que ellos estén bien. Como presidenta, me gustaría en un futuro que este proyecto fuera un proyecto grande, donde haya gente que se implique de verdad, donde luchemos codo a codo juntos para que el niño se pueda desarrollar en todos los aspectos, tanto educativo como terapéutico. Nuestro espejo, y la referencia a la que nos gustaría parecernos es el proyecto de Asansull, un colectivo que ha conseguido después de mucho esfuerzo de su equipo con María Luisa Escribano al frente que estas personas dispongan de herramientas para poder desarrollarse en su vida diaria.
La música le ha acompañado desde que tiene uso de razón. Con trece años se compró su primera guitarra y siendo tan sólo un veinteañero conquistó el panorama musical de nuestro país junto a su amigo Ramón Morata. Juntos formaron grupo ‘Al Aire’, en el que las rumbas y sevillanas eran su seña de identidad. Desde Sanrópolis Magazine conocemos a José Lara, sanroqueño de pies a cabeza, que ha conocido el camino del éxito y el esfuerzo y sacrificio que implica. Un artista humilde que no olvida la música. Las rumbas y las sevillanas han sido la banda sonora de una aventura que nuestro protagonista emprendió junto a su amigo y compañero Ramón Morata. Una aventura que llevó a estos sanroqueños al éxito durante los años noventa: shows musicales en primeras cadenas de nuestra televisión, programas y concursos, dos discos con reseñables ventas y, sobre todo, y lo más importante, el calor y el reconocimiento de su gente. José Antonio Lara González, miembro del grupo ‘Al Aire’, nos recibe para compartir con nosotros su trayectoria musical, sus éxitos y experiencia. ¿Cómo recuerda su infancia y adolescencia en San Roque?
Nací y crecí en San Roque casco. He vivido aquí siempre, toda la vida, menos dos años que estuve estudiando fuera. Nací en San Roque el 21 de diciembre de 1968 y de entonces recuerdo una infancia muy feliz, junto a mis cinco hermanos, correteando por el casco antiguo, por Plaza de Armas, la zona de Los Cañones y la plaza de la Iglesia. Vivíamos en la calle de ‘Los Escaloncitos’, como le decimos popularmente. ¿Cómo surge su interés por la música?
Siempre me ha interesado la música, desde muy pequeñito. Todavía recuerdo cuando me compré mi primera guitarra. Fue en Sevilla, donde iba casi todos los fines de semana para visitar a un familiar. Antes usaba una de mi hermana que casi no tenía parte de atrás y solo dos cuerdas. Así que mi abuela, que sabía que me gustaba mucho tocar, me regaló en el año 81 cinco mil pesetas con las que me compré mi primera guitarra. Hablé con Francisco Barberán, que era este familiar que iba a visitar a Sevilla, y él me acompañó a comprar mi primera guitarra. Aquella misma tarde me puse a tocar ‘Los Campanilleros’, la aprendí en una sola tarde y desde entonces no se me olvidará nunca en la vida.
Mi hermana Paqui también se ha dedicado a esto, concretamente al flamenco. Tiene los mejores premios nacionales de cante flamenco. Ella junto al Canela y Juan Delgado eran temibles en todos los concursos de flamenco. ¿Su formación musical es completamente autodidacta?
Sí, aprendí yo solito por mi cuenta. Estuve un par de meses en la Peña Silverio, en Taraguilla, con el guitarrista Andrés Rodríguez. Todo lo demás lo he ido aprendido tocando en fiestas con los amigos. La experiencia te da todo, el poder ir aprendiendo día tras día. ¿Cómo nace grupo ‘Al Aire’?
El grupo surgió en 1994. Antes había estado cantando solo, me juntaba con varios músicos, me llamaban unos y otros. Empecé a cantar formalmente con un grupo de Algeciras con los que estuve tres años, se llamaban ‘Sabor a mar’. Más tarde, Ramón Morata, que nos conocía de antes, me propuso hacer algo juntos y ya fue cuando nos formalizamos. A Ramón le gustaba mucho la composición de los temas.
Siempre me ha interesado la música
¿Qué caracterizaba a grupo ‘Al Aire’?
Nosotros éramos rumberos con todas las letras. En Madrid salió una nota de prensa en la que nos llamaban ‘los rumberos de corbata’. Fue la época de ‘Los del Río’, cuando dieron el pelotazo con ‘La Macarena’. Nosotros llegamos a trabajar mucho con ellos. Nuestro fuerte eran las rumbas y sevillanas, aunque según donde actuásemos nos adaptábamos y hacíamos una cosa u otra. Recorristeis gran parte de la geografía española con vuestra música
Sí pegamos muy fuerte. Salíamos hasta en televisión. Salimos todos los sábados durante un mes en el programa de José Luis Moreno en la primera cadena. También cantamos en la gala de fin de año y fuimos terceros en el ranking de sevillanas del programa de Irma Soriano en Canal Sur. Llegamos a sacar dos discos que se vendieron muy bien. El primero fue ‘De dulce’ y el segundo ‘Mi tierra’, en el que le dedicamos un tema a San Roque. Antes del grupo ‘Al Aire’ también viajé mucho con mi amiga Chari Expresatti. Estuvimos en Grecia, en Francia, dos veces en Londres, entre otros sitios. ¿Cómo llegó el éxito y el reconocimiento? Conocimos un hombre en Sevilla que nos puso en contacto con Susana Uribarri, que era directora de musicales en la primera y segunda cadena. Esta mujer nos metió en televisión y nos buscó cuatro o cinco salas de fiestas en Madrid de las más importantes. Así entramos en un círculo en el que estábamos una semana aquí y otra en Madrid, teníamos muchísimo trabajo. En ese momento el Ayuntamiento de San Roque también nos dio la oportunidad de cantar en la Coronación de 1998. Para nosotros fue todo un orgullo, porque siempre habían traído a artistas de primer nivel y ese año nos dieron la oportunidad a nosotros de cantar en nuestra tierra para nuestra gente. ¿Qué temas de ‘Al Aire’ destacaría especialmente?
La sevillana ‘Me gusta’ que escribió Ramón. Del segundo disco te diría que ‘Mi tierra’ y ‘Yo quiero hacer el camino’. Casi todas pegaron muy fuerte. Cuando cantábamos en Madrid la gente se sabía nuestros temas. El otro día por ejemplo estábamos en Marbella y sonó una canción nuestra. Me ha pasado muchas veces de ir en el coche con la radio puesta y escuchar un tema nuestro. Hay veces que ni lo comentó porque la gente no se lo cree.
Éramos rumberos con todas las letras
¿Por qué se disuelve el grupo?
A partir del año 2006 la cosa fue yendo algo mal, tuvimos problemas con el director de Cadena Ser, algunos malos entendidos, y ya la cosa aflojó un poco. Lo fuimos dejando poco a poco. Ramón falleció hace siete años y nosotros ya hacía unos diez años que no hacíamos nada, lo dejamos definitivamente. Ya en la música solo me preocupo de ayudar a mis hijos y a quien le haga falta. Ahora le ha pasado el testigo a sus hijos
Sí, ellos también se han interesado por la música, pero no profesionalmente, sino como hobby, por gusto y afición. Mi hijo está liado con el tema de las comparsas y él también toca. Mi hija canta muy bien. Cuando di el pregón de feria en 2015 cantamos los tres juntos y fue algo muy bonito. De hecho, el vídeo de esa actuación llegó al programa de ‘La Voz’ y nos llamaron para que fuésemos a cantar juntos en familia. Al final no pudimos porque mi hija estaba de exámenes y mi hijo acaba de empezar a trabajar, pero nos insistieron mucho. ¿Con qué recuerdos y anécdotas se queda de aquella época en grupo ‘Al Aire’?
Las anécdotas con Ramón eran diarias, porque él era un artistazo; era un artista dentro y fuera del escenario. Era un artista lo pusieras donde lo pusieras. Era un tío muy divertido, así que anécdotas tenemos muchísimas. Fue un gran amigo, más amigo que compañero de trabajo. Pasábamos mucho tiempo juntos, día y noche. Nosotros empezamos a cantar sobre el 93 y estuvimos cerca de doce años juntos; prácticamente pasábamos más tiempo juntos que en nuestra casa. Pasamos muchas alegrías y muchas penas juntos. Pero de las penas no me acuerdo, de las alegrías sí. Lo mejor y lo peor de emprender una carrera artística
Lo mejor es que estás haciendo algo que te gusta y si encima te tocan las palmas por ello es una satisfacción muy grande. También tiene su parte negativa, y es que pasas mucho tiempo fuera de casa, cambias el día por la noche y tienes que tragar mucho, hay muchos intereses que se mueven detrás de este mundo.
La experiencia te da todo
¿Qué ha supuesto grupo ‘Al Aire’ y la música en su vida?
Ha sido una época muy bonita. También ha sido dura pero muy satisfactoria. Es una carrera que exige muchos sacrificios personales, pero en la que luego siempre llega la recompensa. Por ejemplo, estar aquí hablando de nuestro paso por la música es algo muy bonito, que te hace revivir buenos momentos que nunca se olvidan. Cuando hablo con la gente y todavía nos recuerdan es una gran satisfacción. Un logro o reconocimiento del que se sienta verdaderamente orgulloso
Los mayores logros han sido los discos que sacamos, que estaban muy conseguidos y se vendieron muy bien. También me enorgullece mucho el haber estado en televisión todo un mes con José Luis Moreno en la primera cadena y después en el programa fin de año. Aquel año conocimos a Alejandro Sanz, a Los Chunguitos, a Azúcar Moreno y muchas caras conocidas. Aquello fue muy bonito. ¿Cómo ve el panorama artístico en la comarca?
Ahora en la zona hay muchísimos jóvenes que están despuntando en la música. Además, hay mucha afición por el Carnaval, mucha más que antes, y eso siempre ayuda a que los niños se interesen por cantar y aprender música. En el Campo de Gibraltar hay muy buenas voces.
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¿Le gusta el Carnaval?
Sí que me gusta. En el año 92 salí en una comparsa que se llamaba ‘Punta Europa’, la comparsa de Chano de toda la vida, que siempre era la que se llevaba los primeros premios. En Cádiz llegamos hasta semifinales. También fue pregonero de la Feria Real de San Roque en 2015, ¿cómo vivió aquella experiencia?
Me puse muy nervioso porque aquello era una enorme responsabilidad. Hacía mucho tiempo que no pisaba un escenario, y además tenía que subir yo solo, cuando siempre he estado acostumbrado a subir con mi compañero, que era muy artista y yo me escudaba en él y él en mí. Fíjate que hasta prefería cantar el pregón antes que leerlo. Ya después cuando me puse a prepararlo me salían las palabras solas, y conforme lo fui escribiendo se me iba saltando las lágrimas. Sobre todo quise recordar a Ramón, a mi amigo y compañero, nuestro paso por la música y el tiempo que compartí con él. Su hija estaba entonces en la corte de damas y fue muy emotivo, fue un momento muy especial. Al principio lo pasé muy mal, estaba muy nervioso, me temblaba todo, pero una vez allí mereció muchísimo la pena, nos emocionamos muchísimo.
Las anécdotas con Ramón eran diarias. Fue un gran amigo.
Como sanroqueño, ¿qué le parece nuestra feria?
A mí me gusta mucho porque no es una macro feria, pero tampoco es una feria pequeña. Me encanta porque es un momento de encuentros y reencuentros, donde te ves con gente que hace mucho tiempo no veías. Además, siempre hay muy buen ambiente, hay casetas para todos los públicos, para los más jóvenes y para los mayores. ¿Cuál es su rincón favorito en San Roque?
Me encanta el caso antiguo de San Roque. Me quedo especialmente con Plaza de Armas. Allí he pasado mucho tiempo jugando con los amigos de pequeño, donde el concejal Paco nos rajaba los balones que teníamos todos cosidos. Era nuestro particular campo de fútbol y los bancos nos servían de portería. ¿Cómo se plantea el futuro?
Laboralmente tengo mucho trabajo de lo mío. Luego respecto a la música trato de ayudar siempre al que pueda. También sigo cantando en casa, en nuestras fiestas familiares con mis hijos. En casa me pongo muchas veces con la guitarra yo solo, lo hago más de tarde en tarde, pero la cojo mucho. Tengo que buscarle más huecos. Un mensaje para los vecinos de San Roque
Que por unos días nos olvidemos de los problemas y que disfrutemos mucho. Eso es lo más importante. A los jóvenes les diría que disfruten con cabeza, que no se metan en jaleos. Sobre todo que disfrutemos, que nos sintamos orgullosos de ser sanroqueños y que hagamos de la Feria Real de San Roque la mejor de toda la comarca, porque lo es. La feria somos todos.
La música le ha acompañado desde que tiene uso de razón. Con trece años se compró su primera guitarra y siendo tan sólo un veinteañero conquistó el panorama musical de nuestro país junto a su amigo Ramón Morata. Juntos formaron grupo ‘Al Aire’, en el que las rumbas y sevillanas eran su seña de identidad. Desde Sanrópolis Magazine conocemos a José Lara, sanroqueño de pies a cabeza, que ha conocido el camino del éxito y el esfuerzo y sacrificio que implica. Un artista humilde que no olvida la música.
Las rumbas y las sevillanas han sido la banda sonora de una aventura que nuestro protagonista emprendió junto a su amigo y compañero Ramón Morata. Una aventura que llevó a estos sanroqueños al éxito durante los años noventa: shows musicales en primeras cadenas de nuestra televisión, programas y concursos, dos discos con reseñables ventas y, sobre todo, y lo más importante, el calor y el reconocimiento de su gente. José Antonio Lara González, miembro del grupo ‘Al Aire’, nos recibe para compartir con nosotros su trayectoria musical, sus éxitos y experiencia.
¿Cómo recuerda su infancia y adolescencia en San Roque?
Nací y crecí en San Roque casco. He vivido aquí siempre, toda la vida, menos dos años que estuve estudiando fuera. Nací en San Roque el 21 de diciembre de 1968 y de entonces recuerdo una infancia muy feliz, junto a mis cinco hermanos, correteando por el casco antiguo, por Plaza de Armas, la zona de Los Cañones y la plaza de la Iglesia. Vivíamos en la calle de ‘Los Escaloncitos’, como le decimos popularmente.
¿Cómo surge su interés por la música?
Siempre me ha interesado la música, desde muy pequeñito. Todavía recuerdo cuando me compré mi primera guitarra. Fue en Sevilla, donde iba casi todos los fines de semana para visitar a un familiar. Antes usaba una de mi hermana que casi no tenía parte de atrás y solo dos cuerdas. Así que mi abuela, que sabía que me gustaba mucho tocar, me regaló en el año 81 cinco mil pesetas con las que me compré mi primera guitarra. Hablé con Francisco Barberán, que era este familiar que iba a visitar a Sevilla, y él me acompañó a comprar mi primera guitarra. Aquella misma tarde me puse a tocar ‘Los Campanilleros’, la aprendí en una sola tarde y desde entonces no se me olvidará nunca en la vida.
Mi hermana Paqui también se ha dedicado a esto, concretamente al flamenco. Tiene los mejores premios nacionales de cante flamenco. Ella junto al Canela y Juan Delgado eran temibles en todos los concursos de flamenco.
¿Su formación musical es completamente autodidacta?
Sí, aprendí yo solito por mi cuenta. Estuve un par de meses en la Peña Silverio, en Taraguilla, con el guitarrista Andrés Rodríguez. Todo lo demás lo he ido aprendido tocando en fiestas con los amigos. La experiencia te da todo, el poder ir aprendiendo día tras día.
¿Cómo nace grupo ‘Al Aire’?
El grupo surgió en 1994. Antes había estado cantando solo, me juntaba con varios músicos, me llamaban unos y otros. Empecé a cantar formalmente con un grupo de Algeciras con los que estuve tres años, se llamaban ‘Sabor a mar’. Más tarde, Ramón Morata, que nos conocía de antes, me propuso hacer algo juntos y ya fue cuando nos formalizamos. A Ramón le gustaba mucho la composición de los temas.
Siempre me ha interesado la música
¿Qué caracterizaba a grupo ‘Al Aire’?
Nosotros éramos rumberos con todas las letras. En Madrid salió una nota de prensa en la que nos llamaban ‘los rumberos de corbata’. Fue la época de ‘Los del Río’, cuando dieron el pelotazo con ‘La Macarena’. Nosotros llegamos a trabajar mucho con ellos. Nuestro fuerte eran las rumbas y sevillanas, aunque según donde actuásemos nos adaptábamos y hacíamos una cosa u otra.
Recorristeis gran parte de la geografía española con vuestra música
Sí pegamos muy fuerte. Salíamos hasta en televisión. Salimos todos los sábados durante un mes en el programa de José Luis Moreno en la primera cadena. También cantamos en la gala de fin de año y fuimos terceros en el ranking de sevillanas del programa de Irma Soriano en Canal Sur. Llegamos a sacar dos discos que se vendieron muy bien. El primero fue ‘De dulce’ y el segundo ‘Mi tierra’, en el que le dedicamos un tema a San Roque. Antes del grupo ‘Al Aire’ también viajé mucho con mi amiga Chari Expresatti. Estuvimos en Grecia, en Francia, dos veces en Londres, entre otros sitios.
¿Cómo llegó el éxito y el reconocimiento?
Conocimos un hombre en Sevilla que nos puso en contacto con Susana Uribarri, que era directora de musicales en la primera y segunda cadena. Esta mujer nos metió en televisión y nos buscó cuatro o cinco salas de fiestas en Madrid de las más importantes. Así entramos en un círculo en el que estábamos una semana aquí y otra en Madrid, teníamos muchísimo trabajo. En ese momento el Ayuntamiento de San Roque también nos dio la oportunidad de cantar en la Coronación de 1998. Para nosotros fue todo un orgullo, porque siempre habían traído a artistas de primer nivel y ese año nos dieron la oportunidad a nosotros de cantar en nuestra tierra para nuestra gente.
¿Qué temas de ‘Al Aire’ destacaría especialmente?
La sevillana ‘Me gusta’ que escribió Ramón. Del segundo disco te diría que ‘Mi tierra’ y ‘Yo quiero hacer el camino’. Casi todas pegaron muy fuerte. Cuando cantábamos en Madrid la gente se sabía nuestros temas. El otro día por ejemplo estábamos en Marbella y sonó una canción nuestra. Me ha pasado muchas veces de ir en el coche con la radio puesta y escuchar un tema nuestro. Hay veces que ni lo comentó porque la gente no se lo cree.
Éramos rumberos con todas las letras
¿Por qué se disuelve el grupo?
A partir del año 2006 la cosa fue yendo algo mal, tuvimos problemas con el director de Cadena Ser, algunos malos entendidos, y ya la cosa aflojó un poco. Lo fuimos dejando poco a poco. Ramón falleció hace siete años y nosotros ya hacía unos diez años que no hacíamos nada, lo dejamos definitivamente. Ya en la música solo me preocupo de ayudar a mis hijos y a quien le haga falta.
Ahora le ha pasado el testigo a sus hijos
Sí, ellos también se han interesado por la música, pero no profesionalmente, sino como hobby, por gusto y afición. Mi hijo está liado con el tema de las comparsas y él también toca. Mi hija canta muy bien. Cuando di el pregón de feria en 2015 cantamos los tres juntos y fue algo muy bonito. De hecho, el vídeo de esa actuación llegó al programa de ‘La Voz’ y nos llamaron para que fuésemos a cantar juntos en familia. Al final no pudimos porque mi hija estaba de exámenes y mi hijo acaba de empezar a trabajar, pero nos insistieron mucho.
¿Con qué recuerdos y anécdotas se queda de aquella época en grupo ‘Al Aire’?
Las anécdotas con Ramón eran diarias, porque él era un artistazo; era un artista dentro y fuera del escenario. Era un artista lo pusieras donde lo pusieras. Era un tío muy divertido, así que anécdotas tenemos muchísimas. Fue un gran amigo, más amigo que compañero de trabajo. Pasábamos mucho tiempo juntos, día y noche. Nosotros empezamos a cantar sobre el 93 y estuvimos cerca de doce años juntos; prácticamente pasábamos más tiempo juntos que en nuestra casa. Pasamos muchas alegrías y muchas penas juntos. Pero de las penas no me acuerdo, de las alegrías sí.
Lo mejor y lo peor de emprender una carrera artística
Lo mejor es que estás haciendo algo que te gusta y si encima te tocan las palmas por ello es una satisfacción muy grande. También tiene su parte negativa, y es que pasas mucho tiempo fuera de casa, cambias el día por la noche y tienes que tragar mucho, hay muchos intereses que se mueven detrás de este mundo.
La experiencia te da todo
¿Qué ha supuesto grupo ‘Al Aire’ y la música en su vida?
Ha sido una época muy bonita. También ha sido dura pero muy satisfactoria. Es una carrera que exige muchos sacrificios personales, pero en la que luego siempre llega la recompensa. Por ejemplo, estar aquí hablando de nuestro paso por la música es algo muy bonito, que te hace revivir buenos momentos que nunca se olvidan. Cuando hablo con la gente y todavía nos recuerdan es una gran satisfacción.
Un logro o reconocimiento del que se sienta verdaderamente orgulloso
Los mayores logros han sido los discos que sacamos, que estaban muy conseguidos y se vendieron muy bien. También me enorgullece mucho el haber estado en televisión todo un mes con José Luis Moreno en la primera cadena y después en el programa fin de año. Aquel año conocimos a Alejandro Sanz, a Los Chunguitos, a Azúcar Moreno y muchas caras conocidas. Aquello fue muy bonito.
¿Cómo ve el panorama artístico en la comarca?
Ahora en la zona hay muchísimos jóvenes que están despuntando en la música. Además, hay mucha afición por el Carnaval, mucha más que antes, y eso siempre ayuda a que los niños se interesen por cantar y aprender música. En el Campo de Gibraltar hay muy buenas voces.
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¿Le gusta el Carnaval?
Sí que me gusta. En el año 92 salí en una comparsa que se llamaba ‘Punta Europa’, la comparsa de Chano de toda la vida, que siempre era la que se llevaba los primeros premios. En Cádiz llegamos hasta semifinales.
También fue pregonero de la Feria Real de San Roque en 2015, ¿cómo vivió aquella experiencia?
Me puse muy nervioso porque aquello era una enorme responsabilidad. Hacía mucho tiempo que no pisaba un escenario, y además tenía que subir yo solo, cuando siempre he estado acostumbrado a subir con mi compañero, que era muy artista y yo me escudaba en él y él en mí. Fíjate que hasta prefería cantar el pregón antes que leerlo. Ya después cuando me puse a prepararlo me salían las palabras solas, y conforme lo fui escribiendo se me iba saltando las lágrimas. Sobre todo quise recordar a Ramón, a mi amigo y compañero, nuestro paso por la música y el tiempo que compartí con él. Su hija estaba entonces en la corte de damas y fue muy emotivo, fue un momento muy especial. Al principio lo pasé muy mal, estaba muy nervioso, me temblaba todo, pero una vez allí mereció muchísimo la pena, nos emocionamos muchísimo.
Las anécdotas con Ramón eran diarias. Fue un gran amigo.
Como sanroqueño, ¿qué le parece nuestra feria?
A mí me gusta mucho porque no es una macro feria, pero tampoco es una feria pequeña. Me encanta porque es un momento de encuentros y reencuentros, donde te ves con gente que hace mucho tiempo no veías. Además, siempre hay muy buen ambiente, hay casetas para todos los públicos, para los más jóvenes y para los mayores.
¿Cuál es su rincón favorito en San Roque?
Me encanta el caso antiguo de San Roque. Me quedo especialmente con Plaza de Armas. Allí he pasado mucho tiempo jugando con los amigos de pequeño, donde el concejal Paco nos rajaba los balones que teníamos todos cosidos. Era nuestro particular campo de fútbol y los bancos nos servían de portería.
¿Cómo se plantea el futuro?
Laboralmente tengo mucho trabajo de lo mío. Luego respecto a la música trato de ayudar siempre al que pueda. También sigo cantando en casa, en nuestras fiestas familiares con mis hijos. En casa me pongo muchas veces con la guitarra yo solo, lo hago más de tarde en tarde, pero la cojo mucho. Tengo que buscarle más huecos.
Un mensaje para los vecinos de San Roque
Que por unos días nos olvidemos de los problemas y que disfrutemos mucho. Eso es lo más importante. A los jóvenes les diría que disfruten con cabeza, que no se metan en jaleos. Sobre todo que disfrutemos, que nos sintamos orgullosos de ser sanroqueños y que hagamos de la Feria Real de San Roque la mejor de toda la comarca, porque lo es. La feria somos todos.
Mujer empresaria de éxito, ha construido durante cuarenta y cinco años un establecimiento de referencia más allá de la comarca del Campo de Gibraltar y la provincia. El primer año que comenzó con la moda flamenca, su buque insignia de hoy, vendió un solo traje. Pero Paquita no se rinde, nunca lo ha hecho, siempre con valentía y con constancia. Nos confiesa que la tienda y los clientes son su vida, a quienes está eternamente agradecida. Precisamente este es su secreto: saber ganarse al público, quien repite siempre con Paquita.
Unos minutos antes de abrir al público nos recibe Paquita en su establecimiento de Torres Quevedo. Entre volantes y accesorios comparte con ‘La Calle Real’ las experiencias de más de cuarenta años de trabajo, en los que ha conseguido levantar un establecimiento de referencia más allá de la comarca. Nos presenta a su equipo de trabajadores; su familia, sus hijas y sus dos nietos, y nos enseña orgullosa el establecimiento que ha levantando con tanto trabajo y un esfuerzo titánico, mientras además sacaba adelante sola a siete pequeños. En una esquinita de la tienda todavía aguanta la mercería con la que abrió en 1973 y a la que le tiene tanto cariño. En las escaleras que suben a la segunda planta cuelgan cientos de recuerdos y fotografías, reconocimientos y galardones. Cercana y distendida, como es Paquita, nos cuenta entre risas y carcajadas el secreto de su éxito. Pero nosotros ya sabemos cuál es la clave de todo: y es ella, Paquita.
Paquita, ¿cómo comenzó todo?
Yo vivía en la calle Zorrilla, en el barrio de La Colonia, y hacía punto a máquina para la calle. Cuando abrió el colegio Carlos V y pusieron uniforme, se me ocurrió proponerle a la directora hacer yo los jerséis de los uniformes. En ese momento me mudé aquí, a Torres Quevedo, porque construyeron las ‘Cuatro Plantas’ y vi que donde podía tener más público era aquí, en esta calle. Así que me vine, puse mi máquina de coser delante del escaparate y ahí me ponía a hacer punto hasta que la gente fue entrando y entrando. Llegó un momento que no daba abasto, tenía mucha demanda de jerséis. Así que me llegué a una fábrica que había antiguamente en San Roque y me traje unos pocos de jerséis ya hechos, y entonces me di cuenta que ganaba más dinero con los que ya estaban hechos que con los que yo hacía a mano, porque es que me tiraba día y noche cosiendo.
En aquel momento la vida era muy difícil, muy difícil, no es como ahora. Antes levantar un negocio era muy complicado. Me acuerdo que fui a un almacén al por mayor buscando ropita de bebé para vender, y no me dejaron nada porque no tenía dinero. Acababa de empezar y no tenía nada, hasta el terreno del local lo estaba pagando a plazos. Lo debía todo: el material de construcción, las estanterías, el mostrador. No tenía nada, pero poco a poco y trabajando mucho lo fui pagando todo. Todo lo que ganaba era para pagar. Fui a otro almacén, gracias a Almacenes Mérida, que me acordaré toda la vida, hablé con el encargado, le expliqué que tenía una tienda en muy buen sitio, y que hacía jerséis pero que quería vender otras cositas más, porque es que la gente me lo pedía, los convencí y me harté de traerme ropa. Me traje 93 mil pesetas en ropa. Todas las semanas ellos venían por aquí y yo les iba pagando, todo el dinero que hacía se los daba. Tú abres un comercio y no te da nadie nada, pero si tú ya tienes una tienda establecida como la tenemos hoy, si pido un artículo ahora me ofrecen veinte.
El primer año que traje vestidos de flamenca, vendí solo uno
Desde luego no debe ser fácil levantar un establecimiento referencia en lacomarca y la costa del Sol
Fue muy difícil, pero no podía quedarme quieta, tenía que tirar para adelante y hacer algo. Me pasaba los días y las noches haciendo punto, ni me acostaba. Yo estaba sola sola, con cinco niños chiquititos que tenía entonces, una madre enferma, un marido que estaba malo, trabajando aquí de día y de noche, trabajando en la tienda y en la casa. He pasado mucho, y el pasarlo tan mal me ha obligado a trabajar más y más. Esto no es para contarlo, esto es para vivirlo. Ya luego cuando la gente veía que tenía la tienda abierta con tantas cositas ya venían los representantes. Entonces ya empecé a vender ropa de bebé, de niño, de señora, de caballero. Vendíamos de todo: ropa interior, uniformes, hasta trajes de novia y madrina. Aquí es que no había nada. Yo me iba hasta Londres a comprar rompa para venderla aquí en España, y la vendía como rosquilla. El primer día nos pusimos a vender hasta flotadores para llenar la tienda. También teníamos una parte que era mercería, y por las tardes se venían las marías para aprender a hacer punto. Siempre me ha gustado coser y hacer punto para la calle.
Yo siempre le decía a la gente: “llévatelo, llévatelo y ya me lo pagarás. Mira que jerséis más bonitos, llévatelo”, porque lo que quería era hacer clientela, vender y tirar para adelante. Fíjate que me hicieron hasta una chirigota en los Carnavales con el: “llévatelo, llévatelo”. Aquí hemos salido adelante gracias a la gente, que es muy buena. Tenía una vecina que decía: “hay que ayudarle a Paquita, hay que ir de Paquita”, y me levantó La Colonia entera. El primer día que abrí la tienda, en el año 73, hice dos mil pesetas, que eso entonces era un capital. Y así hemos ido tirando y tirando.
¿Cómo comienza con la moda flamenca?
El primer año que traje vestidos de flamenca, vendí solo uno. Me acuerdo hasta del color: blanco con lunares azulitos. Y me acuerdo de la clienta, el marido era fontanero y se lo llevó para pagármelo poquito a poco. Fue el único que vendí, todos los demás tuve que devolverlos. Pero aquello me gustó y lo empecé a traer año tras año. Iba a Sevilla a por ellos y me traía los que más me gustaban. Ahora trabajamos con marcas sevillanas, que son las mejores que hay. Tenemos una casa que nos hace todo lo que pidamos, hacemos los trajes, los conjuntos y accesorios personalizados. Tenemos trajes de todas las clases y si hay uno que no lo tenemos, lo traemos. En esto somos los mejores, porque esto no lo hay ni en Sevilla. Tenemos cientos de trajes, de todos los colores, de todas las formas, de todas las tallas, más caros y más baratos.
Ahora además también son muy fuertes en Halloween, Navidad, Carnavales, comuniones…un poco de todo
Nos hemos especializado por temporadas: en moda flamenca somos los mejores del Campo de Gibraltar y la Costa del Sol. En Carnaval somos los mejores y en comuniones también. En Navidad, llenamos la tienda entera de Navidad, en Carnaval lo cambiamos todo y nos centramos en Carnaval, en Halloween igual. Hemos sido pioneros en meter Halloween aquí en la zona. Vendemos muchos disfraces para Gibraltar. Esto ha costado mucho trabajo,
pero estamos muy orgullosos. Hemos ido probando y probando hasta que con la experiencia hemos visto qué es lo que mejor funciona.
¿Han notado la crisis económica?
El año que más notamos la crisis fue el 2011. No vendíamos apenas, pero hacíamos muchos arreglos. Aquí después de tantos años hemos visto como han abierto muchas tiendas y luego han tenido que cerrar, y nosotros siempre hemos aguantado. Desde fuera se ve muy bonito, pero ha habido momentos muy difíciles. Los años 74,75 y 76 fueron malísimos, porque aquí en La Línea no había, estaba hasta la frontera cerrada. Si hemos conseguido salir adelante es por la constancia.
Si hemos conseguido salir adelante es por la constancia
La marca ‘Paquita’ llega a toda la comarca y la costa del Sol
A todos lados. Hemos mandamos trajes hasta para Sevilla. Tenemos clientas que vienen a vestirse aquí para la Feria de Abril. Trajes de comuniones también hemos mandado muchos online, a Extremadura y hasta La Rioja. Ahora estamos preparando una página web.
¿Cuál es el secreto del éxito?
El secreto es ser como somos nosotros, muy normales. Lo más importante es tratar bien al público. El público es la clave del éxito. Nosotros aquí queremos a nuestros clientes, le damos un trato personalizado, porque la gente es la que te da el dinero. Cuántas tiendas hay que llegas y ni te saludan al entrar. Yo a mis niñas les tengo dicho que no le hablen a nadie de usted, sino de tú a tú, que les den confianza, que se paren a hablar con los clientes, eso es lo más bonito. Hay quien piensa que por tener una tienda lo tiene todo, pero en realidad no tiene nada, nada más que al público. Si no tienes contento al púbico no tienes nada. El secreto es tratar al público como un rey. La gente que viene aquí se encuentra como en su casa, y la que viene siempre repite. Vienen un año y al otro traen a una amiga, al otro a otra, el boca a boca es la mejor publicidad. Todo el mundo sabe donde está Paquita y mira que no estamos en un sitio céntrico. Además, aquí no decimos nunca que no. El no está prohibido.
La tienda es mi vida
Y es que por aquí han pasado también muchos famosos
Por aquí han pasado todos los políticos de la comarca. También hemos tenido a famosos como Marujita Díaz. He conocido a la Duquesa de Alba, a las Carlotas, a la mujer de Esparcato Santoni, a los de la chirigota del Sheriff y muchísimos más. Si tu supieras como tengo los cajones de fotos, tengo muchísimas, de desfiles que hemos hechos, de reconocimientos, de todo. Me siento muy querida.
También ha sabido rodearse de un buen equipo: su familia
A las niñas las quité de la escuela con catorce años porque me hacían mucha falta. No podía tener a las niñas estudiando porque no tenía medios para que estudiaran y me hacían falta aquí en la tienda. Ahora tenemos aquí hasta tres generaciones, mis dos niñas y mis dos nietos. Nos llevamos muy bien. Cada uno se dedica a una cosa. Mari Carmen es la decoradora porque tiene unas manos increíbles. Ella se encarga de todo lo que sea decoración, los escaparates, y de vender la planta de arriba entera. Inmaculada es vendedora también y encargada de los pedidos. Dani está en la caja y Miguel Ángel es el experto en disfraces. Yo estoy de aquí para allá, hago la calle, me he quedado de relaciones públicas. A mis niñas y mis nietos esto les gusta, han nacido aquí, en este ambiente y aprenden muy rápido porque lo llevan en los genes. No quiero que esto se pierda porque me ha costado mucho trabajo. Nosotros ahora estamos recogiendo los frutos después de tantos años de siembra, y no quiero que esto se pierda.
Si no tienes contento al púbico no tienes nada. El público es la clave del
éxito
Paquita ¿y el futuro cómo se lo plantea?
Pues algún día tendré que descansar. Sé que la tienda se queda en muy buenas manos, pero vamos, que me va a constar mucho trabajo irme porque no sé hacer otra cosa, nada más que negocios. La tienda es mi vida. Yo ya no tengo por qué trabajar, ya puedo retirarme tranquila, pero es que a mí esto me encanta, me gusta venir aquí y charlar con una y con otra. Cuando pasan dos días seguidos de fiesta y estamos cerrados me aburro, no lo aguanto. Lo bonito es estar aquí hablando con una y con otra. Estoy muy orgullosa porque empecé sin nada y ahora si quiero me puedo jubilar tranquilamente.
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Sin duda la marca ‘Paquita’ está muy vinculada a la Feria
Nosotros cuando llegan las ferias no paramos. Empezamos con el Rocío, luego con la feria de Castellar y terminamos en agosto con Tarifa. Este año además estamos muy contentos porque vestimos a la Corte Infantil y Juvenil de nuestra feria de La Línea. También salimos como todos los años en la Cabalgata, que ahora estamos sacando dos carrozas porque en una no cabemos toda la familia, los siete niños con sus parejas y los nietos. Hemos vestido a las cortes de muchas ferias de otros municipios, pero yo tengo especial ilusión por la de mi Línea. Nosotros no hacemos los trajes de la corte por el dinero, si no por la ilusión. Es la ilusión de ver mis trajes vistiendo a mi corte, en mi feria. A mi me encanta la feria, voy siempre a todas las casetas que puedo, entro en una y luego en otro y en otra, como los conozco a todos. Me lo paso genial en todas y nos atienden muy bien.
¿Qué se va a llevar este año?
El lunar nunca pasa de moda, pero lo que más se lleva este año son los estampados de flores y las guirnaldas en el pelo, los escotes bajos y la espalda abiertas.
¿Qué les diría a los vecinos de La Línea?
Yo nací en Jimena, pero me vine muy chiquitita a La Línea y aquí me he criado, aquí he tenido mis niños, aquí he construido mi familia y mi negocio. La Línea me lo ha dado todo. En los más de cuarenta años que tenemos la tienda abierta, nunca hemos tenido ningún problema con nadie. Aquí hay personas muy buenas, en La Línea somos diferentes, somos muy acogedores. Estoy muy contenta y satisfecha de pertenecer a La Línea. Estoy muy agradecida a la gente de La Línea, no sé como darles las gracias por todo.
Estamos recogiendo los frutos después de tantos años de siembra
La directora de la Galería Municipal Manolo Alés nos recibe en estas instalaciones en las que se respira arte por las cuatro paredes. El arte ha marcado la vida de esta linense que creció entre reconocidos artistas y destacadas exposiciones. Su padre, Manolo Alés, convirtió esta Galería Municipal en un centro cultural de referencia. Ahora ella, Macarena Alés, recoge el testigo no sólo para mantener la trayectoria de este centro sino también para educar, fomentar y potenciar la cultura desde todos los ámbitos.
Una vida marcada por el arte desde la más tierna infancia ¿cómo recuerda aquellos momentos?
Tengo el recuerdo de una infancia feliz. Los primeros recuerdos tanto de mi vida personal como profesional siempre están vinculados al mundo del arte. Ahora echo la vista atrás y lo veo como un gran privilegio. En su momento quizás a veces era hasta pesado porque tenemos anécdotas, tanto mi hermano como yo, que todos los viajes familiares estaban vinculados al mundo arte. Recuerdo que mi hermano a veces hasta se cabreaba de ver tantos museos, catedrales, iglesias, y hasta en una ocasión al menos entró en una iglesia con los ojos cerrados y se llevó la bronca de mi padre. En otro viaje mi padre nos hizo madrugar muchísimo y tuvimos la suerte de ver unos cantos gregorianos. En aquel momento me pudo parecer muy cansino y no lo apreciaba, pero ahora lo pienso y sé que tuvimos mucha suerte. El arte ha ido marcando todas las etapas de mi vida: la infancia, la adolescencia y ahora como persona adulta.
¿Cómo surge tu afición por el arte? ¿Cuáles fueron tus primeros pasos?
Mi afición o acercamiento al arte está vinculado a mis primeros años de infancia, y cada una de las vivencias personales que recuerdo desde una temprana edad están relacionadas de alguna manera u otra con el arte. Un agradable recuerdo que muchas veces destaco es de cuando tenía tan solo diez años, solía acudir a la consulta del dentista en Algeciras y, casualmente, siempre coincidía con alguna inauguración en la galería de Magda Belloti, que por entonces empezaba su andadura en esa ciudad. Todos los viajes familiares de mi infancia y adolescencia han estado siempre relacionados con el arte y la cultura. No puedo olvidar el gran impacto que me ocasionó ver una de las primeras exposiciones en España del fotógrafo estadounidense Robert Mapplethorpe, y otra exposición donde descubrí la obra de Mark Rothko. A lo largo de mi juventud visité varias ediciones de ARCO y otras ferias de arte contemporáneo que se celebran simultáneamente en Madrid durante los meses de febrero. En casa era constante el trasiego de artistas nacionales que se reunían y almorzaban con nosotros en familia, artistas que exponían en la sala del Museo Cruz Herrera de La Línea y, paralelamente, la colección de arte familiar se iba incrementando con obras de grandes artistas.
¿Cómo explicaría a los más jóvenes quién fue Manolo Alés?
Es una tarea que tengo pendiente con el proyecto de la Casa de la Cultura en el que estamos trabajando ahora. Para mí Manolo Alés ha sido mi padre pero también ha sido todo un descubrimiento. Empiezo a conocerlo a raíz de su fallecimiento, primero por lo que se concentró en casa, luego por lo que supuso la exposición colectiva que creamos y todavía a día de hoy, quince años después, no pasa ni un solo mes que alguna persona me haga referencia a él y su labor profesional. Primero he tenido que tomar yo conciencia de lo que supuso el trabajo de Manolo Alás en La Línea en cuestión de arte contemporáneo, convirtiendo a la galería del entonces Museo Cruz Herrera en un centro de arte contemporáneo de referencia a nivel nacional. Así que me propongo hacer en una de las plantas de la Casa de la Cultura, ahora que estamos con el proyecto, una exposición permanente para dejar constancia de por qué la galería lleva ese nombre y de todo lo que ha supuesto, porque es que La Línea sigue siendo un centro cultural. La Galería Manolo Alés ha sido un centro muy importante y es un legado que intento hacer llegar. Recuerdo que en una clase de la Universidad, hablando de arte contemporáneo, el profesor de repente un día mencionó la galería como referente cultural y para mí fue aquello una sorpresa. Mi padre era profesor de niño discapacitados, así que el arte era totalmente vocacional. Así que creo que todo lo que consiguió lo hizo con pasión, una pasión que logró trasmitir a todo el mundo.
¿Qué personalidades llegaron a visitar la Galería Manolo Alés?
Desde Chema Madoz, Guillermo Pérez Villalta, Armando Mariño y mucha gente del Campo de Gibraltar que gracias a la galería consiguieron darse a conocer fuera de la zona. También en un curso de otoño vino el entonces director del Museo Reina Sofía. La Línea consiguió un alcance cultural muy potente, fue increíble.
El arte ha marcado todas las etapas de mi vida
Y entonces te aventuras a dedicarte al mundo del arte
Estudié Historia del Arte por la Universidad de Sevilla y también hice el CAP (máster en la formación del profesorado) aunque nunca tuve clara la vocación de profesora. También me dediqué a avanzar mucho con el inglés. A partir de ahí, cuando terminé la carrera, comencé mi andadura profesional más focalizada en el sector de exposiciones, galerías y museos.
¿Cómo terminas dirigiendo la galería?
Comencé con un plan de empleo, “Plan Magno”, organizado por el IMEF en la rama de Cultura y creado por el Ayuntamiento hace quince años. En esos momentos se estaba llevando a cabo la primera reforma del Museo Cruz Herrera, que por entonces se encontraba ubicado en la Casa de la Cultura, en la plaza Fariñas. Ese plan tuvo una duración de ocho meses. Tras ese primer contacto comencé a trabajar en la Delegación de Cultura como conservadora del Museo, y en septiembre de 2002 fui nombrada directora de la galería municipal “Manolo Alés”. Mi padre falleció un viernes y el mismo lunes cuando fui a trabajar me nombraron nueva responsable. Y así hasta el día de hoy.
¿Cómo recibiste aquella responsabilidad?
Los primeros años fueron durísimos. Yo ahora sinceramente miro hacia atrás y pienso: “madre mía si superé aquellos años, ahora puedo con todo”. Me cogió con muchísima inexperiencia, con tan sólo veintiséis años. También aparecieron amigos que iban con otro interés y amigos que iban realmente a apoyar. Así que apoyándome en mucha gente, y en cierto modo fiándome de mi instinto, salimos adelante hasta el día de hoy. También con el inestimable apoyo de un artista de La Línea, muy amigo mío, Yeyo Argüez, que desde primera hora nos hemos apoyado muchísimo.
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¿Se puede vivir del arte? ¿Trabajar profesional y cómodamente de él?
Se puede vivir del arte, pero depende en parte del sector en el que te muevas, dónde y cómo te muevas. Yo, como gestora cultural dentro de la administración pública me siento privilegiada y afortunada por hacer lo que más me apasiona. Si hablamos desde el punto de vista de un artista la situación cambia, y muchísimo, más si tenemos en cuenta nuestra situación geográfica, son pocas las ayudas que reciben los artistas para la creación artística, se hace necesario salir de aquí, estar presente en una capital y aún así, estar dentro de un circuito. No obstante hay concursos, becas, residencias de artistas que ayudan a conseguir ese impulso necesario.
¿Cómo es trabajar en la Galería Municipal Manolo Alés? ¿Cuáles son los aspectos más positivos y aquellos más negativos? ¿Qué beneficios y qué sacrificios implica?
Trabajar en la galería Manolo Alés requiere una enorme responsabilidad ante todo. Hablamos de una sala municipal en la Plaza Fariñas de La Línea que fue estación término de las mejores exposiciones y artistas que durante los últimos años de la década de los 90 la convirtió en un referente cultural en todo el arte de Andalucía, e incluso a nivel nacional, gracias a la pasional labor de Manolo Alés. Hay que tener muy en cuenta que hablamos de La Línea de la Concepción, un punto geográfico muy castigado, y haber logrado ser un referente de tal magnitud dentro del arte contemporáneo, supone mucha constancia y una apuesta firme por seguir con esa línea tan marcada y mantener el listón.
Hasta ahora ¿cómo ha sido el camino?
Para mí no ha sido un camino fácil. Comencé pronto en este mundo de manera profesional, siendo joven, cuando la galería vivía su momento de gloria con exposiciones colectivas como «San Sebastián, one more time», donde se consiguió reunir en una misma exposición artistas muy relevantes del panorama contemporáneo nacional, pero la perseverancia y el reinventarse cada día ha hecho que cada vez esté más segura y la apuesta por una programación seria en la sala sea firme.
El presente, ¿cómo se encuentra ahora mismo? ¿En qué proyectos anda inmersa?
De nuevo, después de muchos años de altibajos, creo que la galería está en uno de sus máximos esplendores. El proyecto fundamental es el de la Casa de la Cultura. La Galería Municipal Manolo Alés está dentro de la Casa de la Cultura, entonces un propósito que tenemos es convertirnos en un centro irradiador tanto de la cultura como del arte. Por una parte, manteniendo una sala de exposiciones permanente en la tercera planta donde se conozca lo que ha supuesto la Galería Manolo Alés y dedicar también parte de esta sala a exposiciones temporales. En este sentido, está siendo fundamental la obra faraónica que estamos teniendo con el ascensor.
Los primeros años fueron durísimos
Y el futuro ¿cómo se plantea? ¿Cuáles son los proyectos que están por venir hasta la galería?
Mi principal meta a medio-largo plazo es ampliar la galería, ampliarla siguiendo siempre la filosofía que viene desarrollando desde sus comienzos de generar en los demás un interés por la cultura y el arte en general. La Casa de la Cultura está en pleno proceso de cambio en cuanto a su estructura organizativa y a las actividades que en ella se vienen desarrollando desde hace años (exposiciones, talleres,etc) debido a la instalación de un nuevo ascensor, lo que nos garantizará un mayor flujo de personas a las instalaciones.
La idea es convertir la Casa de la Cultura en el centro irradiador de una oferta cultural de primer nivel, concentrando en un mismo edificio un conjunto completo de arte y cultura: sala temporal y sala permanente de exposiciones, centro de interpretación, biblioteca especializada, almacén, centro de representación y conferencia, talleres y cursos, mecenazgo de artistas, etc. Toda una propuesta en la que no se olvida el compromiso claro con la educación a través de una amplia oferta educativa, y el desarrollo cultural y educacional de la ciudad focalizado en el arte contemporáneo e incidiendo en nuevas formas de expresión que cada día van teniendo una mayor importancia y presencia en el panorama cultural (video, música, cómic, animación etc).
La Delegación cuenta con una amplia colección de arte contemporáneo de artistas que han pasado de manera individual o colectiva por la sala Manolo Alés. A esto habrá que sumarle las futuras donaciones de artistas relevantes de la zona que somos capaces de fomentar. También contamos con cesiones de obras temporales de artistas del Campo de Gibraltar que además podrían impartir charlas o talleres puntuales sobre su proceso artístico.
Hasta el momento, ¿con qué se quedaría de todo lo que ha vivido? Un premio, un reconocimiento del que esté verdaderamente orgullosa.
Han sido muchísimas las satisfacciones profesionales y sobre todo personales disfrutadas en estos años, destacaría las colectivas que hemos creado, impulsado y continuado con varias ediciones, es el caso de Regalarte, Educarte, Santa Semana, Sí, se pinta, sin olvidar la exposición colectiva In memoriam a Manolo Alés. Por destacar una exposición de un artista individual, por lo que supuso su organización, trabajo de diseño del catálogo, montaje y convivencia con el artista, me quedo con la de Alberto Reguera.
¿Cómo ve el panorama artístico en la comarca y concretamente en La Línea?
La comarca del Campo de Gibraltar puede ser considerada como una periferia creativa en la que se dan lugar todas las áreas y géneros. En cuanto a la actividad artística podemos destacar que es tremendamente fructífera. Hay un gran potencial en cantidad y calidad en la creación del arte contemporáneo, pero no sólo ahora, sino que es algo que se viene gestando desde hace años. En esta zona tal vez se eche en falta más apoyo institucional a los artistas contemporáneos, más salas de exposiciones, certámenes artísticos, participación en ferias, que es lo que hasta ahora ha servido para canalizar la difusión de la creación artística.
Y respecto a la ciudad de La Línea destacamos la variada muestra expositiva que podemos disfrutar en distintos espacios: Galería municipal «Manolo Alés», Museo Cruz Herrera, edificio Istmo-Comandancia y Tpop, local que desde hace casi dos décadas promueve también el panorama artístico contemporáneo.
La actividad artística en la comarca es tremendamente fructífera
¿Cómo responden los linenses a las actividades artísticas?
Hay que reconocer que cuesta acercar el arte, sobre todo el arte contemporáneo, a los ciudadanos, y no es por falta de información, de publicidad o de difusión sino porque es una disciplina que no todo el mundo tiene arraigada como parte de la educación. Por ello, con todas o casi todas las exposiciones que organizamos en la sala municipal se hacen propuestas didácticas dirigidas a escolares, asociaciones, concretamente el caso de EDUCARTE, pero organizamos otras muchas exposiciones y actividades para que los menos informados encuentren estas propuestas entendibles, las acepten fácilmente y las disfruten. La idea de que “el arte es para todos, pero sólo una élite lo sabe” describe un poco el panorama que poco a poco intentamos romper. Y lo estamos consiguiendo.
De camionero a Director General de la empresa número uno en transporte de mercancías de toda Andalucía; de nazareno a cargador; de cofrade a Hermano Mayor Honorífico del Cristo de la Buena Muerte y María Santísima de la Amargura; Diego Piñel es trabajador incansable, capillita de los de a pié y orgulloso sanroqueño por los cuatro ‘costaos’. Un peón de la vida de los que se enfangan, de los que se comprometen y entregan su cuerpo y alma a una causa. Piñel es experiencia y Semana Santa de San Roque. Diego Piñel López es un sanroqueño que, tras toda una vida a los lomos de un camión, hace seis años tomó las riendas de Altransa, compañía número uno de Andalucía en trasporte de mercancías por carretera, con una flota de 130 camiones y 160 empleados a su cargo. Sin embargo, a pesar de todas las responsabilidades, Piñel es sobre todo un hombre llano, humilde y cercano; un sanroqueño orgulloso de sus orígenes, de su tierra y de su fe. Diego Piñel, cofrade en mayúsculas, de todo corazón, de alma y sentimiento, recibe a Sanrópolis para compartir recuerdos y experiencias de toda una vida de entrega y devoción. ¿Cómo recuerda su infancia? Mi infancia la recuerdo muy peculiar. Yo nací en el año 1957 y me crié en esa gran ciudad de San Roque, donde reside la de Gibraltar, en lo alto del cerro con toda mi gente, con mi familia y mis amigos. La infancia en aquella época era dura; a la hora de comer había un solo plato; el rato de jugar lo pasábamos en la calle con un aro, con el trompo, con el tirachinas y como hemos jugado todos los de mi época. Una vida más sencilla pero muy feliz. También entonces se cobraba al ‘contao’ y cuando te pegaba el profesor, tu padre te volvía a pegar y encima iba a ver al maestro para que te endiñara más. Y si no cobrabas por tu padre, cobrabas por tu madre que te daba con la chancla de plástico. Desde muy joven se subió a un camión para convertirlo en su profesión Me subí a un camión con veintiún años y empecé a recorrerme España. Con veintitrés pisé Europa y hasta el día de hoy he estado siempre en lo alto de un camión. Mientras la gente dormía, uno estaba trabajando. Me acuerdo de anécdotas con mi compadre Miguel y Miguel Ángel Morilla de San Roque, gran amigo mío de la infancia, que se venían en el camión y me decían: ‘yo no me voy más contigo. Esto no es trabajar, esto es una locura’. Conduciendo de madrugada, diluviando, cargando y descargando el camión. Un trabajo muy duro, no había autovías ni autopistas en condiciones, así que de aquí a Barcelona echabas dos días y medio cuando ahora se echa unas catorce horas.
Si volviera a nacer volvería a ser camionero
A pesar de estas duras condiciones, ¿cuál era la parte más positiva de este trabajo? Sentir esa libertad cuando estás en tu cabina, conocer tanta gente y relacionarte con el mundo. El camión es un mundo muy bonito, yo si volviera a nacer volvería a ser camionero. Lo único es que en el transporte quema mucho el entorno: la fábrica donde vas a cargar, los tiempos de espera, la poca educación que hay hoy en día con el transportista. En las áreas de servicio y polígonos no tenemos seguridad ninguna, estamos totalmente marginados. Después de toda una vida en la carretera se convierte en el Director General de Altransa, la compañía de transporte de contenedores número uno en Andalucía y la quinta de las mil primeras en España. Esto ha sido gracias a un equipo de compañeros autónomos que confiaron en mí para tomar las riendas de esta gran empresa, con la filosofía de que somos autónomos pero la dirección se lleva como una empresa. En esto llevo ya seis años, desde que dejé el mundo cofrade. Mi padre siempre me decía: ‘para triunfar en un cosa te tienes que dedicar al cien por cien, en cuerpo y alma, a esa sola cosa’. Cuando cogí la Hermandad del Cristo de la Buena Muerte era la peor época, era el tiempo de la droga que mató a tanta gente y me encargué de estar ahí en ese momento, de sacar a la Hermandad para adelante cuando la calificaban mal. Hoy en día la llevamos muy bien pero también hay que reconocer el mérito de cuando empezamos, porque se luchó mucho por esa Hermandad y fuimos subiendo paso a paso hasta el día de hoy. Así que como me decía mi padre: ‘dedícate a una sola cosa’, cuando yo me dediqué a la Semana Santa de San Roque me dediqué en cuerpo y alma para triunfar con la Hermandad el Cristo de la Buena Muerte con mi gente, con el Consejo Local de Hermandades y con todas las Hermandades que componen este pueblo maravilloso de San Roque, y llevamos al Cristo arriba, donde está hoy en día, donde se lo merece la Hermandad del Cristo de la Buena Muerte y María Santísimo de la Amargura. Cuando dejé la Hermandad hace seis años, me dediqué en cuerpo y alma a presentar un proyecto empresarial para nuestra empresa, que estaba bastante mal, y los compañeros me votaron por mayoría absoluta. Confiaron en mí y durante estos años me he dedicado por completo a la empresa, y ahí se ven los resultados. Cuando una persona se dedica a una cosa siempre tiene que tener ilusión y ser positiva, porque si te pegas a la gente negativa no te dejan avanzar. Tenemos que buscar el apoyo de la gente positiva para triunfar siempre en una cosa.
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¿Cómo ha soportado Altransa esta última crisis económica y más recientemente el conflicto de la estiba? Ha sido un año muy malo. Con el conflicto de la estiba hemos pasado tres meses muy malos. Yo he estado comprometido totalmente con la estiba intentado negociar con las empresas y los portuarios con mediación de Fenatport (Federación Nacional de Transportistas Portuarios), como representante aquí en Andalucía que soy. Hemos estado en medio para que haya una negociación lo antes posible y que el sector del transporte no sufra más daño. El transporte estaba sufriendo un daño irreparable ¿Cómo hemos aguantado? Simplemente llevando una buena dirección de la empresa, teniendo un buen fondo de maniobra que es importante. Cuando la cosa va bien guardamos para cuando vienen tiempos peores.
Cuando una persona se dedica a una cosa siempre tiene que tener ilusión y ser positiva
En cuanto a las mejoras del tren en la comarca, no se ha mostrado muy partidario del Corredor del Mediterráneo. Soy totalmente áspero con el tema del tren. Aquí se vende el bombo y platillo del tren y el Corredor del Mediterráneo, pero me gustaría sentarme con todos los políticos y preguntarles: cuando venga el tren al Puerto de Algeciras y se lleve cien contenedores de carga, ¿qué nos ha dejado el tren al Campo de Gibraltar? ¿El maquinista que se ha parado en la Estación de San Roque a tomarse un café? ¿No es mejor esos cien contenedores que se lo han llevado cien transportistas que han estado aquí comiendo, han estado poniendo ruedas, contamos con compañías de seguro, surtidores que nos sirven de combustible? ¿Qué es lo que deja más dinero? A mí me parece que sin duda el transporte. Yo tengo otra forma de pensar. Por ejemplo, a mi me gustaría que en lugar de un tren de mercancía en el Corredor del Mediterráneo para beneficiar a Europa y otras empresas, pues que se pusiera un tranvía que conectara el Campo de Gibraltar, que saliera de Algeciras pasara por Los Barrios, San Roque, La Línea y llegara hasta la aduana con Gibraltar, y que le diera vida a la comarca. Y ¿por qué no ponemos el ave de Sevilla hasta Algeciras? Eso sí nos daría de comer. El Corredor del Mediterráneo es que viene el barco, suelta los contenedores y se lo llevan. Y ¿qué vamos a hacer con los transportistas que estamos aquí en el Campo de Gibraltar? Porque aquí hay más de dos mil camiones cargando en la comarca. ¿De dónde le viene la pasión por la Semana Santa? Por mi padre. A mi padre le encantaba, salía mucho en el Santo Entierro, él era un hombre muy religioso y me llevaba desde chiquitito a todos los sitios. Recuerdo que me quedaba dormido en los bancos de madera de la Iglesia, me llevaba a las reuniones del Consejo. Y vas escuchando, viendo aquello y lo vas cogiendo sin querer. Te vas acoplando y acoplando hasta que con catorce años me vi vestido con la túnica del Cristo y me vi debajo del paso. ¿Qué significa para usted la Semana Santa? Yo soy de muy de la Semana Santa pero de los de abajo. Ser capillita es un orgullo muy grande, pero capillita de los que hemos salido del suelo, no de la gomina ‘pa’ atrás, el trajecito de chaqueta y sabiendo más que nadie. Yo vengo del suelo, yo me he arrastrado en el suelo para saber de Semana Santa. Yo me he pegado dieciséis años de cargador, porque aquí somos cargadores, almohadilleros, hombres de trono, no costaleros, costaleros son los que se van a acostar. Además, ¡seremos brutos aquí en mi pueblo, tendremos cojones para coger un paso cuarenta tíos bajando y subiendo las cuestas! Para eso hay que tener sangre, y sangre la tiene la gente de San Roque, porque en San Roque se nace costalero, se nace cargador porque venimos de una procesión, venimos del éxodo de Gibraltar, cuando sacamos las imágenes y en Campamento le dijimos al inglés: “por aquí te quedas que las imágenes van para la ermita, para el pueblo de San Roque”. San Roque nació en procesión. Nosotros aquí hacemos barbaridades. Somos unos burros. Ahora vas tú a Málaga y llevan el mismo peso con 250 personas y sin cuestas. Estoy muy orgulloso de ser sanroqueño y de tener nuestra Semana Santa, porque el sanroqueño nació debajo de los palos de una Cofradía o Hermandad. Ser capillita no es sólo el que lleva la gomina. Yo me moriré siendo capillita, pero de los de a pié, de los que hemos venido del suelo. Nosotros participamos en el tanto por ciento al diezmo de la Iglesia para ayuda al Tercer Mundo, colaboramos con la Iglesia, con Cáritas, con las personas necesitas. El que está en la Hermandad termina el Viernes Santo y ya estamos pesando en recoger dinero, en hacer convivencias, en aportar a la Iglesia. Esto es el mundo cofrade de San Roque.
Ser capillita es un orgullo muy grande, pero capillita de los que hemos salido del suelo
¿Cómo ha visto que ha cambiado la Semana Santa sanroqueña? Muchísimo. Hoy en día la Semana Santa ha evolucionado mucho, porque los más viejos han dado paso a los jóvenes y se han pasado el testigo de padres a hijos. Ahora el Consejo Local de Hermandades y Cofradías lo compone gente nueva y muy joven con proyección. La verdad es que lo están haciendo muy bien porque quieren la Semana Santa, porque han sido nazarenos ya desde chiquititos, han ido creciendo poco a poco y han pasado por los varales, por cargos y hoy día están sentado en un Consejo Local de Hermandades y Cofradías. Todo el mundo se implica en la Semana Santa sanroqueña, aquí no hay color político. Hoy en día tenemos el pregón del costalero, el pregón joven y los cursos cofrades por ejemplo. Todo esto lo ha sacado esta nueva juventud, están haciendo escuela y eso no se nos puede olvidar nunca porque ellos son los pilares que van a fomentar una Semana Santa cada vez mejor.
San Roque nació en procesión
¿Cuáles son los fuertes y mayores atractivos de la Semana Santa sanroqueña? Somos los primeros en la Semana Santa de Andalucía, y estamos muy orgullosos de ello. Las imágenes que tenemos en nuestra Semana Santa son reliquias, son antiquísimas; unas son del éxodo de Gibraltar y otras tienen el nombre de Luis Ortega Brú, como es el Santísimo Cristo de la Buena Muerte. Ese policromado que tiene ese Cristo que nada más que le hace falta bajar de la cruz un Viernes Santo y hablarte. ¿Qué amigos se lleva del mundo cofrade? Todos, muchísimos. Son toda mi vida. Sería imposible nombrar sólo algunos. Me acuerdo de nuestro Hermano Mayor Bernando Andrades, que fue una persona luchadora y que me llevaba con él como si fuera mi padre. Antonio Morilla y Manolo Morata, dos grandes pilares de la Semana Santa sanroqueña.
Cuando me pongo delante del Cristo de la Buena Muerte pienso que no es una obra sino que es el mismo Dios
En 2014 fue Pregonero de la Semana Santa de San Roque en 2014. ¿Cómo recuerda aquella experiencia? Fue muy emotivo y un gran orgullo. Cuando fui pregonero conté la Semana Santa como creo que es, ni más ni menos. Quise trasladar a la gente que tenía en frente a una auténtica procesión en la calle. Puse una campana y como capataz fui dedicando cada levantá a las personas que ya no están con nosotros y que murieron por la Semana Santa de San Roque. El pregón mío fue poner la procesión Magna en la calle. Me acuerdo que hice el pregón en cuestión de horas, me puse a escribir cuando me lo ofrecieron y lo terminé esa misma noche. La pluma corría por el papel con la experiencia de tantos años. Si San Roque fuese una procesión de Semana Santa, ¿cuál sería? Siendo egoísta te diría que el Cristo de la Buena Muerte porque es obra de Luis Ortega Bru, el mejor imaginero del siglo XX. Es autor de imágenes de Sevilla, de Málaga, de Ciudad Real, y qué mayor orgullo que tengamos a Ortega Bru en San Roque. Todas las imágenes son muy respetables y las venero a todas, pero cuando me pongo delante del Cristo de la Buena Muerte pienso que no es una obra sino que es el mismo Dios. Si Dios tuviese que ser de alguna manera sería como el de la Buena Muerte.
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Manuel Muñoz Sevilla, “Sevillita”, nos abre las puertas de su casa y nos recibe para hablarnos de su vida en el mundo del toro. Ha sido banderillero de confianza de la mayor figura del toreo de todos los tiempos, Julián López “El Juli”, y en esta entrevista nos cuenta todas sus vivencias y su experiencia en lo más alto de la tauromaquia, siempre desde la sencillez y humildad que caracteriza a su persona.
¿Cómo es Manuel Muñoz?
Una persona muy corriente. Soy deportista de toda la vida. Muy campero, me gusta mucho el campo y estar en casa, soy muy casero. Me considero una persona muy alegre, no me gusta ser negativo, siempre soy positivo en todo, muy optimista. Sé que lo que hace una persona lo puede hacer otra, y como te lo propongas en la vida lo puedes conseguir.
Jose E. Domínguez
Su infancia en Los Barrios.
Mi infancia fue en Zanona. Allí nací y allí me críe. Con 15 o 16 años me vine a vivir a Los Barrios. Estuve en el internado de Los Barrios, allí íbamos todos los chavales que vivíamos en el campo. Mi infancia la recuerdo criando vacas, cabras y cochinos con mi padre, haciendo carbón, etc. Fue una infancia buenísima. Eran tiempos malos, pero nunca pasamos hambre. No teníamos lo que queríamos, pero nunca nos faltó de comer en casa.
¿Cuándo empieza su afición por el mundo del toro?
Desde niño, desde que tenía uso de razón. Recuerdo que me preguntaban cuando era muy pequeño a qué me quería dedicar y siempre decía que sería torero. Y todavía no había visto ninguna corrida de toros. Pero sabía que existía esa profesión y que me quería dedicar a ello. Mis padres no me hacían ni caso. Siempre he dicho que quería ser torero y piloto de helicóptero. Conseguí ser matador de toros con alternativa y piloto de autogiro, que es prácticamente igual que de helicóptero.
¿Cómo y cuándo comienza su formación?
Con 16 años me voy a Madrid a la escuela taurina. No había salido del campo en mi vida, y de ahí a la capital. Me hice un carnet de aspirante a novillero y por ese carnet me llamaron de la escuela taurina de Madrid para hacer una prueba. Se llamaba “Certamen de toreros del mañana”. Siempre que les decía a mis padres que quería irme a Madrid para ser toreros no me dejaban, pero cuando recibí la carta de la escuela taurina pensé “esta es la mía”. Cogí el tren en Algeciras y me fui con 5.000 pesetas en el bolsillo, un pantalón, una camisa y una muleta de torear. Cuando me bajé en Chamartín y vi tanta gente, tantos coches y tanta prisa me entraron ganas de volver, pero pensé “yo he venido aquí para ser torero”, y me fui a la escuela taurina. Pensaba que aquello era como un internado y resulta que era una placita de toros con una chapa de uralita por detrás y allí dormíamos los chavales que llegábamos de fuera. Recuerdo que pregunté que dónde se comía y me dijeron que tenía que buscarme la vida. Así que me iba a las capeas, donde echaban toros por las calles, hacía algunos pases y pasaba el guante, que se decía, para que nos echaran alguna propina para ir comiendo algo. Pasé mucha calamidad en esa época, pero como era con gusto “no picaba”.
¿Tenía apoyos allí en Madrid?
Gregorio Sánchez, Andrés Vázquez, Serranito y varios profesores con los que empecé. Y como en todos lados había favoritismos. Y yo estaba allí sin padrinos. Me pusieron en alguna novillada, cortaba orejas y todo, pero no me volvían a proponer. En la escuela aprendí la técnica del toreo. También me fui con el espectáculo de “bombero torero” que tenía una parte seria donde se mataba un novillo. Estuve viajando con ellos dos años, toreamos más de 100 festejos al año y solo maté 8 novillos en ese espectáculo. Cuando no salía a torear pues hacia algunos quites con el capote o ponía un par de banderillas, siempre me servía para “placearme”.
Jose E. Domínguez
Terminó su formación y continuó en Madrid.
Me quedé allí mucho tiempo. En invierno me venía a Los Barrios y me ponía a trabajar, bien con los forestales o los trabajos que daban temporales en el Ayuntamiento. También me iba a los tentaderos a Medina Sidonia haciendo autostop. A lo mejor me quedaba todo el día esperando al tentadero para luego darle solo tres pases a la vaca cuando la dejaba el torero. Ya con eso me quedaba contento. Cuando empezaba la temporada taurina me volvía a Madrid para seguir buscándome la vida como torero.
¿Por qué decidió especializarse en las banderillas?
Porque no me fueron bien las cosas como torero. Para torear con picadores necesitaba un apoderado, no lo tenía, y necesitaba pagarme la carrera y no tenía dinero. Toreé unas cuantas novilladas con picadores, pero pasando mucha fatiga para conseguir que me pusieran. Al ver las puertas cerradas decidí hacerme banderillero y vivir del toro que es lo que me gusta. Acerté, porque me coloqué con “El Juli”. Si hubiera tenido a alguien que me hubiera ayudado, hubiera seguido intentando ser figura del toreo.
Su relación con Julián López “El Juli”, ¿cómo se conocen?
Cuando era novillero en Madrid, coincidí con el padre de “El Juli” que era banderillero. El que me proponía por allí a torear lo conocía y me lo trajo de banderillero conmigo, toreamos juntos dos novilladas y después perdimos el contacto. Pero en 1994 me hice banderillero, entonces vivía en un piso con más chavales del gremio que además eran de Algeciras. Estando en Madrid llamó al piso el conserje de la escuela taurina donde yo había estado formándome. Preguntaba por un banderillero para torear al día siguiente con un chiquillo de la escuela. Mi compañero, que cogió el teléfono, le dijo: “todos los chavales están toreando y no queda ninguno, pero Sevillita acaba de llegar y se ha hecho banderillero”. Me puse al teléfono y me preguntó si quería torear con un chiquillo de la escuela. Cuando me dijo el nombre caí en la cuenta de que era el hijo del banderillero que toreó conmigo. Me dio el número del padre, lo llamé y quedamos en el Paseo de Extremadura, en la puerta del cine Lisboa. Ahí lo esperaba yo con mi trajecito, mi maletita y me recogieron para ir a Segurilla, Ávila, dónde toreábamos. Entonces tenía “El Juli” 11 años. A partir de ahí, me dijo que me fuera con él a su casa a vivir, para que entrenara con él. Le dije que no, sabía lo que era meterse en una casa de familia. Pero el padre me dijo que el niño le había dado la lata para que me fuera con ellos y cedí. Viví en su casa durante todos esos años y me trataron como un hijo más.
¿Cómo es “El Juli” como persona?
Extraordinario. Es una persona que no le gusta dárselas de creído y eso que desde niño ya era famoso. Siempre ha pasado desapercibido. No mira a nadie por encima del hombro, una persona normal. No se ha venido arriba por la fama, siendo la máxima figura del torero de todos los tiempos y siendo multimillonario. Y su familia es igual.
Ha estado en cada momento con el maestro, desde los comienzos hasta que se hace mundialmente famoso. ¿Cómo ha vivido la trayectoria de esta figura del toreo?
Cuando era novillero no le dejaban torear con picadores en España, porque era menor de edad. Pero en México esa ley no existe. Allí nos fuimos para que toreara con picadores. Fuimos para una novillada mixta, dos toreros y él como novillero. Debutó con picadores y cortó máximos trofeos. La prensa decía que sería una casualidad, siendo la primera vez. Toreó otra vez más y formó otro revuelo. Empezó la prensa a anunciarlo, la gente aclamando al “niño torero”. Se formó tanto que fuimos para una novillada y terminamos toreando 80. En las primeras no ganaba dinero, pero cuando empezó a llenarse las plazas y a correrse la voz, comenzó a ganar mucho dinero, sin ser aún torero. Lo conocieron antes en México que en España. Una vez llegamos a torear tres novilladas seguidas el mismo día. Nos llevaban en helicóptero. Por tanto, lo vivimos todo muy rápido y de manera intensa.
“El Juli” en Los Barrios.
Ha estado aquí muchas veces, ha dormido en mi casa. Venía para los tentaderos y me llamaba para vernos y aquí se quedaba. Sigo manteniendo la relación con él, lo veo menos, pero seguimos en contacto. Nuestra relación ha sido muy estrecha, de echo es el padrino de mi hija.
Debido a su profesión, ha pasado mucho tiempo fuera de casa, ¿cómo llevaba esa situación?
Mal en el sentido de no estar con mi familia, de no ver a mi mujer y a mi niña. Mi hija se ha criado sin mí. Venía a lo mejor para 10 días y a las seis horas de estar aquí me llamaba “El Juli” y me decía “Sevi, que te tienes que venir y ya te traes las cosas porque tenemos un tentadero en Portugal, de allí nos vamos a recoger un trofeo a otro sitio y luego a torear a Nimes”. Por un lado, en lo personal lo pasé mal, pero profesionalmente viví los mejor del toreo, con la máxima figura, en las mejores plazas de España, los mejores carteles y las mejores ganaderías. Es como jugar en el Real Madrid. Ha sido lo más bonito que he podido vivir en mi vida, con la pena de no haber podido estar con mi familia, pero el agua tenía que cogerla cuando llovía. Y además he tenido la suerte de tener a una mujer que ha sabido aguantarme tanto tiempo, porque ella no me ha abandonado.
El arte de colocar banderillas, ¿qué se siente al estar frente al toro?
Hay que tener en cuenta que vas a cuerpo limpio, no tienes un engaño con una muleta o capote para defenderte. Tienes que esquivar al toro con el cuerpo. Cuando tienes que banderillear a un toro con 500 kilos en una plaza es para pensárselo. Porque hay muchas volteretas y muchas cornadas y gente que ha muerto poniendo banderillas.
¿Ha pasado miedo?
Muchas veces sí. Hay toros que te quieren comer y cuando tienes que ponerle las banderillas te asustas. Antes de ponerte delante se siente miedo. Una vez que estás frente al animal te vienes arriba y te sientes héroe, sin serlo. Cuando das dos o tres pases a un toro de 500 kilos, pasa por tu lado y te das cuenta que lo dominas, te sientes poderoso, aunque después eres uno más. Pero antes se pasa muy mal, un pellizco en el estómago que lo tienen todos los toreros.
Ha faenado en las mejores plazas del mundo. ¿Qué se siente?
“El Juli” ha triunfado en todas las plazas del mundo, ha salido por la puerta grande en todas, y yo he vivido eso con él. Eso no se cambia por nada. Porque ver esa plaza de México, llena, con 50.000 espectadores aclamando a ese niño y cortar los máximos trofeos y salir por la puerta grande con miles de personas detrás queriéndole quitar trozos del traje, ha sido algo muy grande.
Una anécdota.
Una muy buena fue un día que sale el maestro a hombros en México y no conseguía llegar a la furgoneta de la cuadrilla de ninguna manera. Nos metimos en un autobús pequeño que pasaba por allí en aquellos momentos. Este cerró las puertas, pero la gente consiguió abrirlas y se llenó. “El Juli” estaba a mi vera y la gente se lo fue llevando para adelante. Me quedé atrás, separado de él. Cuando llegamos a un semáforo Julián le pidió al chófer que abriera las puertas para subirse a un coche de policía que había delante que lo llevó al hotel. A mí no me dio tiempo y me quedé en el autobús. Le pedí al conductor que parara y me bajé, vestido de torero en medio de la ciudad de México. Paré a un taxi, el taxista se me quedó mirando y le digo “esto no es un carnaval, que acabamos de salir de torear y mira lo que nos ha pasado”. El hombre me llevó al hotel. A todo esto, un helicóptero de la televisión grabando todo el espectáculo. Fue de película.
El día de su alternativa.
Todo el que quiere ser torero siempre tiene la ilusión de tomar la alternativa, y yo la tenía. Cuando iba a tentaderos con Julián, muchas veces me dejaba vacas enteras para que las torearas. Toreé un montón de festivales con él, cuando terminaba la temporada organizaba un festival y yo mataba algún novillo. Así estuve unos cuantos años. Y un día le dije “mi ilusión ha sido siempre tomar la alternativa, ¿por qué no me las das tú? Me dijo que era una idea muy bonita, y que me la daba ese mismo año al final de la temporada, eso fue en 2001. A partir de ahí comencé a prepárame más, toreé con él más veces en los tentaderos…Llegó el 13 de octubre de 2001 y me dio la alternativa con el cartel “El Juli” y Rafael de Julia, triunfador de la feria de Madrid ese año, como testigos y yo. Tomé la alternativa por un día, pero para toda la vida. Al día siguiente toreé de banderillero otra vez con “El Juli”, y tuve que renunciar, pero lo que viví lo tengo para toda la vida. Fue una cosa bonita, que un torero diera la alternativa a su banderillero de confianza. Además, algunos empresarios me propusieron torear corridas con Julián. Pero dije que no, estaba de banderillero con la máxima figura y no quería probar otra suerte, me iba muy bien como estaba.
Un día muy especial y en tu pueblo, con tu gente en la recién construida Plaza de Toros La Montera.
Fue algo muy especial. Con la gente de mi pueblo apoyándome. La plaza casi se llenó y cuando miraba para arriba y veía a gente conocía, más responsabilidad de surgía. Fue la primera alterativa que se ha dado, y no se ha vuelto a repetir hasta el momento.
Manuel Muñoz es muy querido en Los Barrios. Se puede decir que es profeta en su tierra.
Creo que no tengo enemigos y si los tengo es porque quieren, porque yo no le hago mal a nadie. No he sido famoso, pero la gente de Los Barrios me ha reconocido.
Ha participado también en dos películas.
“Tú solo” se hizo en la escuela taurina de Madrid. Hablaba de la vida de un maletilla que se buscaba la vida por los pueblos, y yo hice de ese maletilla, al fin y al cabo era lo que yo hacía. Fue una experiencia muy bonita. Me cogieron para esa película porque me encontraba en la escuela y el director de la producción vio en mi lo que buscaba, yo era ese típico maletilla. A raíz de la película me propusieron para la serie “Juncal”, que la realizó la misma empresa cinematográfica. Trabajé con actores famosos como Paco Rabal y Lola Flores. Hice un papel cortito, de siete capítulos salí en tres, pero fue una experiencia inolvidable.
Jose E. Domínguez
¿Cuándo y por qué decide retirarse de los ruedos?
A finales de 2001 un toro me dio un golpe en el hombro y me partió el húmero. Se me quedó el brazo sin movilidad impidiendo levantarlo a más de media altura. El médico que me atendió me quería dar la baja, pero yo no quería y pedí el altar voluntaria. Como “El Juli” banderilleaba también, tenía la ventaja de no tener que hacerlo yo. Ese año toreamos 112 corridas y en ese tiempo solo banderilleé 7 toros, de los demás se encargó el maestro. Pero claro, cuando Julián no banderilleaba un toro era porque era malo y no podía lucirse, y me tocaba a mí. Como no podía levantar el brazo solo podía poner una banderilla. Decidí no torear porque no podía. Me dieron la baja y me dediqué a ver toros en el campo para “El Juli”, porque siempre necesitan un veedor. Me quedé en esta zona de Cádiz y como aquí había pocas corridas, decidí montar mi negocio con el aeródromo en Medina Sidonia y abandoné el mundo del toro.
Las patillas de “Sevillita”.
Desde que me creció la barba por primera vez me dejaba las patillas. Siempre me han gustado. Al principio de torear me las quitaba, pero una vez toreando en México con “El Juli”, tuvimos unos días de descanso y no me afeité. Cuando lo hice me las dejé y fui a su habitación para enseñárselas, porque si él no me quería tener con patillas en su cuadrilla me las tenía que quitar. Me dijo que si me gustaban que me las dejara. Desde entonces las tengo y estas se mueren conmigo. Si me las quito es como si mi carné de identidad pierde un número y la letra, -bromea-.
¿Qué significa para usted la tauromaquia?
La tauromaquia es mi forma de vida. Es un arte y no dejo de decirle a los antitaurinos que si no existiera la tauromaquila el toro bravo no existiría, porque nadie lo iba a criar para carne, para eso están otros toros y vacas que engordan más. El toro bravo es el animal que mejor vive. Vive cuatro años hasta que lo matan y si encima es bueno le perdonan la vida. Una vaca brava vive 20 o 30 años hasta que se muere. Y el toro bravo desde que nace está cuidado y mimado por un veterinario hasta que se lo llevan para la plaza. Un becerro de carne cuando tiene un año ha engordado 500 kilos en un cebadero, le meten un puntillazo y lo matan.
¿Cuál es su opinión sobre la situación actual de la tauromaquia?
La tauromaquia es un arte, una fiesta de España que no debe desaparecer. Lo que puede hacerla desaparecer es que la gente no vaya a ver los toros a la plaza y a los empresarios les deje interesar organizar corridas. Mientras siga yendo la gente a los toros, no desaparecerá. Si pueden hacer como hacen en Portugal, que no se mate el toro en el ruedo, aunque luego lo meten en los corrales y le dan un puntillazo. De esta forma se perdería todo el aliciente que existe ahora.
¿Cree que se puede llegar al perder el mundo del toro?
En cuanto salga elegido un político, como alguno de los que quieren mandar, que esté en contra de la tauromaquia. Sería un caos, pero desaparecería. Sería una guerra, porque hay muchas familias que viven del toro. Desaparecerían muchas cosas.
Su accidente de helicóptero.
Siempre me ha gustado volar. Cuando dejé de torear me compro el aeródromo de Medina Sidonia, no tenía título de ultraligero, pero me lo saqué y me compré un autogiro. Iba volando a todos lados y un día se partió el balancín del rotor. Estaba volando con otro chaval, doy gracias de que estaba aterrizando, y a unos cuatro o cinco metros de altura se rompió el rotor, llegando la pala a 150 metros de distancia. Suerte también que no fue en la cabecera de pista donde yo tenía el bar, porque la pala podría haber matado a alguien. No recuerdo nada. Solo que estaba volando y me desperté en el hospital después de cuatro días en coma. Le pregunté a mi mujer que había pasado y no me lo creía. Salí despedido del autogiro y al arrastrar por la pista con la cabeza hacia un lado y el brazo hacía otro me arranqué el plexo braqueal, los tendones y los nervios del brazo. Según los médicos fue un accidente de motorista y no me quedé inválido por unos milímetros, ya que estuve a punto de llevarme el nervio que va a la columna. Se me ha quedado el brazo derecho inválido total, después de tres operaciones. He nacido de nuevo. He estado más para allá que para acá y mi mujer es la que ha sufrido todo a mi vera. Ahora he cumplido seis años de vida, cada vez que pasa el seis de septiembre es mi nuevo cumpleaños, porque me maté, estuve muerto cuatro días. Después de mi accidente volví a nacer.
¿Cómo es su día a día actual?
Desayuno todos los días con mi mujer en la calle, hacemos las compras que tengamos que hacer y para casa. Sobre las cuatro de la tarde me voy, escuchando mi cante flamenco a andar al campo. Me hago siete u ocho kilómetros todas las tardes. Esa es mi vida, tranquila, no quiero ciudad. He estado mucho tiempo fuera, en Madrid y no quiero ese jaleo de las ciudades, todo de asfalto sin nada de campo. Quiero pisar tierra sin asfalto.Y de aquí nadie me mueve. Me cuesta trabajo pasar de Medina Sidonia, así que imagina, -bromea-.
Además, estás escribiendo un libro.
Así es, lo comencé el año que tomé la alternativa. Lo he retomado otra vez, después del accidente, y me está ayudando Ramón Chamizo. Se va a basar en mi vida personal y mi vida al lado de “El Juli”.
¿Lo mejor que le ha pasado en la vida?
Mi mujer. Haber conocido a esta mujer. No la cambio por nada en el mundo. Ha querido esperarme. Empezamos a salir cuando ella tenía 13 años y yo 17. Mi primera y única novia. No hay otra mujer que aguante tanto. Porque yo siempre estaba fuera y cuando venía me iba a los tentaderos. Y ella siempre me ha esperado, porque me ha querido, igual que yo a ella.
Lo que más le gusta de Los Barrios.
Sus campos, su gente, que hay mucha gente buena. Pero la situación geográfica me encanta. Mira que conozco sitios en el mundo, no sé si será porque he nacido aquí, pero lo que me gusta es esto. Cuando volvía de algún viaje llegaba a Alcalá de los Gazules, me entraba una tranquilidad y un respiro de decir ya estoy en mi tierra. Tenemos todo, campo, playa, lo que queremos comprar. No tenemos lio de coches, metros ni nada. Y Los Barrios es grande, pero es muy tranquilo y eso es mucho. Me encanta mi pueblo.
Profesor de vocación durante más de cuarenta años y alcalde de San Roque durante dos legislaturas. Eduardo López Gil no fue cualquier edil, sino que fue el primer alcalde de la democracia. Le tocó empezar de cero y romper moldes. La educación, la cultura y el urbanismo fueron algunas de las premisas que llevó por bandera. López Gil, que se ha ganado el reconocimiento y el cariño de todo un pueblo por su trabajo en los momentos más complicados, es historia viva San Roque.
Eduardo López Gil, primer alcalde de la democracia y, por tanto, testigo de relevantes capítulos en nuestra historia reciente, presidió la Alcaldía de San Roque en las circunstancias más difíciles. Le tocó desmontar la estructura que había dejado la dictadura, tuvo que limar asperezas con el ejército y construir desde los cimientos todo un municipio al que le faltaba asfaltado y saneamiento, escuelas y cultura. La noche del 23F la Guardia Civil le visitó en dos ocasiones, lo que él no sabía en ese momento es que, en realidad, le estaban salvando la vida. Su nombre aparecía el primero en una perniciosa lista. Y es que a este señor el valor no se le supone, sino que lo tiene más que demostrado. Profesor vocacional y demócrata convencido, López Gil nos abre las puertas de su casa para compartir su historia, la historia de San Roque.
Empecemos por el principio. ¿Cómo recuerda su infancia?
Nací aquí en San Roque, en la calle Málaga, el 11 de agosto de 1939. En una misma casa vivíamos nueve personas. Mis padres, mi tía, una abuela y cinco hermanos, yo era el más pequeño. Los niños de la posguerra lo pasamos mal porque teníamos carencias de alimentos, ropa, juguetes, de todo. La vida era muy distinta a la de ahora, apenas había coches, no había televisores ni teléfonos. Los niños hacíamos la vida jugando en la calle. Había muchos juegos de calle que ya se han perdido como los meeblings, las chapas, el trompo, el aro, las pelotas si aparecía alguna y si no la hacíamos de trapo o de periódicos incluso. Entonces éramos muy felices porque no conocíamos otra cosa. Eso es lo que había y eso es a lo que nos adaptábamos.
Más tarde, en su etapa adolescente se formó para ser profesor.
Al principio, cuando terminé el Bachillerato en La Línea en el Instituto Laboral me fui a estudiar con una beca a Sevilla a la escuela de perito. La beca que conseguí no era mala pero también tenía muchos gastos. Los libros y el material de dibujo eran carísimos para la época. Así que aquello me venía muy justo y, aunque comía en el comedor del sindicato universitario que estaba muy bien de precio, llegó un momento que ni con eso me alcanzaba. Tenía muchas deficiencias y carencias, y la beca la perdí. Entonces me vine aquí y empecé a estudiar magisterio por libre. Me matriculé en Málaga y me iba a examinar en junio y septiembre hasta que terminé la carrera. Ya las oposiciones las hice en Cádiz.
Y entonces comienza su etapa como docente.
En el año 70 me destinaron como propietario definitivo de mi plaza al colegio que entonces se llamaba Regidor Varela y ahora es Santa María la Coronada. Ahí me tiré unos treinta años. Luego con la reforma que hubo me pasé al Cadalso, donde me jubilé, allí estuve dando clase a primero y segundo de la ESO dentro de mi especialidad de matemáticas, física y química. También estuve en la Escuela de Hostelería.
Trabajaba mucho porque como no había incompatibilidades, podía compaginar la Escuela de Hostelería con la Escuela Nacional. El problema es que estaba todo el día dando viajes. Nunca he conducido ni sé conducir y entonces tenía que ir todos los días andando dos veces hasta la Escuela de Hostelería, iba antes de ir a la Escuela Nacional de ahí salía a la Nacional, iba por la tarde y después volvía, osea cuatro veces para allí y para acá todos los días. Pero recuerdo esta etapa con mucho cariño, tuve unos buenos compañeros y los alumnos tenían muchas ganas de aprender y abrirse camino. Fue una época dorada de la Escuela de Hostelería.
Cuando salí elegido como alcalde dejé la Escuela de Hostelería. Entré en el Ayuntamiento en el 79 y poco antes del 81 también abandoné la Escuela Nacional. La Alcaldía de San Roque requiere mucho tiempo, no es cualquier cosa y me tenía que dedicar nada más que a eso.
Con trabajo y con ilusión siempre se consiguen las cosas
¿Cómo da el salto a la política?
Hubo algunas personas que me abrieron mucho los ojos y me hicieron comprender cosas que hasta entonces desconocía. El primer impacto fuerte que sufrí fue estando ya en el Regidor Varela, se había producido la ley de amnistía y entonces vino un maestro de los que habían sido represaliados, Juan Pérez Creus. Este hombre, que nos hicimos muy amigos, tenía una historia increíble y me explicó muchas cosas de los entresijos de la guerra. Este fue el primer encontronazo que tuve con la realidad política.
Además, el colegio aquel en el que estaba era el patito feo de San Roque; tenía muchas deficiencias de mobiliario, de instalaciones que sólo eran ocho aulas y sin posibilidades de expandirse. En estas circunstancias me eligieron director del centro y traté de cambiar aquello. Creé una asociación de padres y madres de alumnos que no había entonces, traje los estatutos de un colegio de Jimena y los adapté. También hubo un grupo de padres que tomaron cartas en el asunto y se involucraron en la educación de sus hijos. Elaboramos un proyecto educativo en el que se implicó mucho el profesorado, nos pusimos las pilas y nos pusimos a trabajar para cambiar aquella realidad. En la asociación de padres había mucha gente del Psoe y sobre todo del PSP que me conocieron y me vieron las ganas que tenía de trabajar. Así que cuando el Psoe empezó a buscar candidato me preguntaron si estaba interesado. A mí esto me parecía una responsabilidad muy grande, pero me dejé querer un poco pensando que aquello no iba a llegar a nada. Al final tuve que decidirme y tiré para adelante. Gané las elecciones del 79 con mayoría minoritaria, sacamos nueve concejales de 21 y pactamos con el Partido Andalucista, que era muy fuerte y llevaba a un candidato muy bueno, y con el PSA. En las segundas elecciones sacamos mayoría absoluta con once concejales.
¿Cuáles fueron sus mayores retos políticos cuando llegó a la Alcaldía?
Durante esos años trabajamos muchísimo. Abrimos el Ayuntamiento al pueblo, que hasta entonces era un ente que nadie sabía para qué servía. Corregimos muchas deficiencias en materia de educación. Después de los ocho años de mandato construimos unos cinco colegios y también traje la formación profesional.
Cuando ya fui alcalde mejoramos el Regidor Varela y aquel patito feo se convirtió en un cisne en el que todos los padres querían meter a sus niños. Ese colegio comenzó a cosechar buena fama hasta ahora, que se ha quedado como un centro puntero. Con trabajo y con ilusión siempre se consiguen las cosas.
Entonces teníamos un problema grave de enseñanza. En las barriadas había niños que estaban todos metidos en cocheras alquiladas y ahí daban clases. Así que nos tuvimos que preocupar de hacer colegios no sólo en el casco sino en Campamento, Guadiaro, San Enrique, etc. Trabajar en materia educativa fue una de nuestras prioridades.
Otro reto fueron las infraestructuras. Si aquí en el casco faltaban calles, imagínate en las barriadas. Había casas pero no había calles, así que tampoco había saneamiento. Tuvimos que enterrar muchos millones que no se ven pero que están ahí. Meter tuberías, el agua, la luz, todo aquello era muy caro, luego se tapaba y nadie lo veía, pero está ahí. Aquello era algo prioritario. El Ayuntamiento asumió ese planteamiento como suyo y la verdad es que con mucha ayuda de todos, incluso de la oposición, lo sacamos adelante.
Un pilar importante también fue la cultura con la puesta en marcha de los cursos de verano en el 80. En un primer momento íbamos por libre, no había ninguna entidad asociada. Los cursos eran un bomboncito, salíamos en todos los periódicos europeos, al principio con algún titular extraño que nos llamaba la “Universidad roja de San Roque”. Luego los asumió la Universidad de Cádiz.
Además, pusimos mucho empeño en controlar las finanzas de este Ayuntamiento. También revisamos el Plan General, que desde entonces no se ha actualizado y a ver si es posible que se haga en este mandato. Trajimos el Casino de San Roque. Fueron muchas cosas.
Uno de los capítulos más complicados fue el ejército
Han sido muchas las personalidades que han pasado por los cursos de verano.
La lista sería interminable. Dámaso Alonso, Ricardo Bullón, Peces-Barba, Enrique Tierno Galván, Alfonso Guerra, Jesús Aguirre con su esposa la duquesa de Alba, hasta Greenpeace. Venían los mejores especialistas en cada una de las materias.
¿Cómo recuerda aquellos comienzos en la Alcaldía de San Roque?
Muy difíciles. Éramos los primeros que entrábamos y tuvimos que romper moldes. Nos encontramos una estructura de funcionamiento que era la que había dejado el franquismo. Tuvimos que hacer reforma de personal y cambiar a gente de sitio que se creía intocable.
Uno de los capítulos más complicados fue tratar con el ejército. Cuando ETA mató al primer general de la democracia, desde el comité local de San Roque mandamos un telegrama de pésame al regimiento que había aquí y nos respondieron: “no recibimos condolencias de partidos marxistas”. Así estaban las cosas.
Desde San Roque trabajamos mucho en la normalización de las relaciones del Psoe con el ejército. Por ejemplo, se conmemoraba el centenario del nacimiento de José Cadalso que fue coronel y poeta, que está enterrado aquí en la iglesia Santa María la Coronada, y entonces ideamos hacerle un homenaje de tal manera que un militar hablara del Cadalso literato y un catedrático hablara del cadalso militar. El acto estuvo presidido por Rafael Escuredo como presidente del ente preautonómico y Saavedra Palmeiro como capitán general. Aquello valió como acercamiento entre políticos y militares. Al final terminamos comiendo todos en Sotogrande y Saavedra Palmeiro se llevó en su helicóptero a Escuredo hasta Sevilla. De alguna manera aquello sirvió para quitarle hielo a la cosa. Después también organizamos por ejemplo un acto para regalar la bandera constitucional al regimiento y que la cambiaran por la del águila.
El 23F no las tenía todas conmigo
¿Qué estaba haciendo el primer alcalde de la democracia el 23F?
Lo recuerdo perfectamente. Estaba merendando en mi casa de entonces, en los Regidores, y cuando vi aquello por televisión y se confirmó que era un Golpe de Estado llamé al coronel de aquí y a la Guardia Civil. Ahora cuando lo pienso y fue una temeridad, pero así me salió. Los llamé y les dije: “yo soy la primera autoridad del pueblo y me voy para el Ayuntamiento ahora mismo”. Compré dos o tres paquetes de tabaco, me llevé una radio y me despedí de mi mujer y los niños porque no las tenía todas conmigo.
Cuando salí de casa ya vi a dos Guardias Civiles de paisanos que estaban vigilándome, igual que en las películas, uno disimulando en la esquina con el periódico abierto. Me fui para el Ayuntamiento y allí estuvimos toda la noche. Aquello fue como un duelo, la gente antigua, los más viejos llegaban como en los velatorios, entraban, nos saludaban y se sentaban en los sillones de la Alcaldía. Se quedaron allí con nosotros toda la noche, de vez en cuando hablaban, nos preguntaban si necesitábamos algo, cuando llevaban ya un tiempo se despedían y entraba otro grupo de viejos, y así toda la noche. Se sintieron obligados de estar con nosotros, sabían que estábamos allí y vinieron a acompañarnos.
En medio de la noche se presentó la Guardia Civil dos veces, estuvimos hablando, nos preguntaron y demás. Cuando ya pasó aquello y coincidí con el teniente de la Guardia Civil de esa noche, le pregunté: “valiente susto que me metiste, ¿para qué subiste aquella noche?” Y me dijo: “fui a protegerte porque estabas en una lista y te iban a pegar un tiro el primero”. Así que imagínate si al principio esto fue difícil.
De hecho, teníamos un conserje que aquella noche vio entrar en Plaza de Armas un coche negro ‘embalao’ que, cuando vio el Jeep de la Guardia Civil, pegó la vuelta y se fue. Y es que aunque parezca una película estas cosas han pasado. Ahora hay muchos que se pegan golpes de pecho, que se creen que son padres de la patria cuando no han vivido nada esto y que piden patente de demócrata, y es para decirles: “mira hijo cuando te la juegues como nos la hemos jugado muchos, entonces me hablas de patente de demócrata”.
Lo que más reconforta es ver que la gente me recuerda con cariño
¿Cómo recuerda su etapa final? ¿Por qué abandona la política?
Siempre he sido partidario de mandatos de ocho años. Creo que seguir mucho más tiempo te hace perder la ilusión del principio, el mismo alcalde se aburre. En la segunda legislatura saqué mayoría absoluta y el partido no quería que me fuera. Tuve que ir hasta Cádiz para dar explicaciones de por qué me quería ir. Yo no estaba descontento ni nada con el partido, sólo quería volver a lo mío que era dar clases. Conseguí al final dejarlo y volví a la enseñanza. Ocho años en política es casi la tercera parte de la vida activa de una persona, y creo que está muy bien si tienes un buen proyecto.
Si echa la vista atrás, ¿cómo valora todo su recorrido?
Lo que más reconforta es ver que la gente me recuerda con cariño, sobre todo ahora cuando parte de la clase política está tan denostada. Aquí en San Roque hay un edificio con mi nombre, al lado de la piscina, y eso es un orgullo. Para qué quieres más recompensa que tener el cariño de tu gente y de tu pueblo, y que la gente vea que eres el mismo que eras antes y que no has cambiado ni de status ni de amigos. Hice lo que pude por mi pueblo y estoy contento, posiblemente podría haber hecho algo más, pero con lo que hice me conformo.
¿Cómo ha cambiado la política desde entonces?
Los que entonces nos lazamos a la aventura política lo hacíamos por convicciones, por la idea de servicio a tu pueblo y a la sociedad. Hoy en día hay muchos profesionales que se meten a ganar un sueldo y ese es su principal objetivo, por tanto están sujetos al que lo nombra, al que lo pone o lo quita. Hay quien todavía tiene esa vocación pero otros muchos no. Por esto luego hay tantos casos de corrupción.
También se han radicalizado muchas las posturas. Se ha perdido ese espíritu de diálogo y consenso de la Transición. Algunos no se acuerdan que Santiago Carrillo puso la bandera nacional en el primer mitin. Y ahora hay muchos comunistas que sólo sacan la republicana. Carrillo no creo que fuera dudoso de su ideología, pero defendió la bandera siempre porque es la que está en la Constitución. La derecha hizo renuncias y también el Psoe, que era republicano y aceptó la monarquía parlamentaria. Los nuevos de ahora piden pedigree pero ellos no han hecho nada por demostrarlo. Pasa igual que con el valor de los militares, que se le supone. A todos estos nuevos el pedigree demócrata que tanto piden también se le supone pero todavía no lo tienen confirmado.
Se ha perdido ese espíritu de diálogo y consenso de la Transición
¿Cómo ha evolucionado el municipio de San Roque?
Ha avanzado muchísimo. Ahora tenemos calles, colegios, la educación de adultos, la escuela de idiomas, la formación profesional, sanidad, etc. Esto es lo más normal del mundo pero es que antes no había. La foto de entonces no tiene nada que ver con la de ahora. Además, siendo consciente de lo que digo, ahora hay dos San Roques que se parecen muy poco: el casco y las barriadas. Los vecinos de las barriadas tienen más inquietudes, mientras que en el casco hay mucha apatía, cuesta mucho moverlos.
La actualidad política de la comarca pasa por el Brexit.
El Brexit va a suponer un palo importante, sobre todo para los vecinos de La Línea. No le veo nada bueno. El único aspecto positivo es la reivindicación de España sobre el Peñón que puede hacer que los llanitos se piensen aceptar algo que se parezca a una autonomía o, como por ejemplo, la soberanía compartida. Yo fui el primero al que se le ocurrió el tema de la soberanía compartida, y se lo propuse a Marcelino Oveja, Ministro de Asuntos Exteriores. Entonces me dijo que aquello era una aberración política, y mira ahora que se habla de la cosoberanía como una de las salidas. Esa sería una buena opción para Gibraltar y para nosotros.
¿Cómo se plantea el futuro?
Yo ya estoy jubilado y me voy dejando llevar. Sigo militando en mi partido y asesoro cuando me preguntan y puedo ayudar a los más jóvenes con mi experiencia.
San Roque tiene buen futuro pero tiene que terminar el Plan General, eso es condición sine qua non. Desde el punto de visto político, como no dejan de aparecer nuevos partidos, el voto se repartirá más pero creo que el Psoe seguirá siendo la fuerza hegemónica porque lo está haciendo bien.
Un mensaje para los sanroqueños.
Que se movilicen, que despierten, que se impliquen y colaboren, que se metan en asociaciones, que participen porque nadie te trae nada a casa, que trabajen por su pueblo que eso luego suma en el bien del conjunto.
Linenses de pura cepa, del barrio de la Atunara, emprendedores y luchadores incansables. Los hermanos Ruiz Galán, Juan y Antonio, han construido toda una industria de la alimentación referente en la comarca. Empresarios de renombre que han levantando un emporio con el sudor del trabajo y el sacrificio diario.
Antonio (1950) y Juan Ruiz Galán (1955) aprendieron el negocio desde bien temprano, cuando siendo unos niños trabajaban a destajo en la tienda familiar. Más tarde, en 1977, deciden aventurarse y emprender su propio recorrido: primero con la distribución oficial y exclusiva de bebidas gaseosas y después, con la explotación de sus propios supermercados. Ahora, cuando tras cuarenta años de negocio la empresa hace frente al relevo generacional liderado por Raquel, hija de Juan, los hermanos nos atienden y hacen balance de todo su recorrido.
Los comienzos fueron muy duros, pero la recompensa siempre llega. En la actualidad, supermercados Ruíz Galán cuenta con 25 establecimientos repartidos por toda la comarca, produce sus propias marcas y ofrece empleo a cerca de trescientas personas. Su apuesta por lo local y la construcción de un ambiente familiar, hacen de esta cadena de supermercados ejemplo de negocio de éxito en el Campo de Gibraltar.
Empecemos por el principio. Han nacido y crecido en el barrio de la Atunara ¿cómo fueron sus infancias?
J: A mí mis padres me quitaron de la escuela con diez años y mi hermano fue poco también. Siempre hemos estado trabajando en la tienda familiar, así que nuestra infancia ha sido de mucho trabajo. Nosotros no hemos jugado al fútbol como los niños de ahora, ni hemos ido a la playa, nada más que hemos trabajado y trabajado desde pequeños. Cuando terminé el servicio militar decidimos montar nuestro propio negocio que, en un principio, se trataba de la distribución de bebida gaseosa. En el año 77 comenzamos con la distribución de gaseosa Revoltosa y a partir de ahí el negocio fue aumentando poco a poco: nos dieron Coca-Cola, cerveza Estrella del Sur, agua Font-Vella. Todo ello en distribución oficial y exclusiva para La Línea.
A: Nuestros recuerdos de la infancia son siempre en la tienda. Antes no se cerraba nunca, se estaba abierto de lunes a lunes y hasta las diez y once de la noche. La tienda estaba en la misma casa. Me acuerdo que mi hermano se quedaba dormido debajo del mostrador y me decía: “cuando llegue papá me despiertas”.
J: Yo me levantaba de la cama y abría la tienda, me lavaba la cara allí en el mismo fregadero. Desayunábamos en la tienda mientras entraban los vecinos y los despachabas. Luego cuando te ponías a comer igual, llegaba gente y la tenías que atender. Y ya a la noche cerrabas la puertecita y te acostabas. Esa era la vida de antes.
¿Qué recuerdos tienen de sus padres?
J: Sobre todo de mi madre, yo era más madrero. Mi madre estaría muy orgullosa de lo que hemos conseguido. Aunque ya ella antes de fallecer pudo ver que el negocio se hacía grande. Pero en estos años, desde el fallecimiento de nuestros padres, hemos avanzado todavía un poquito más.
A: Mi madre ha estado toda su vida trabajando en su tiendecita. Nosotros teníamos un supermercado y ella una tienda al lado, y nunca lo dejó. Se llegaba al supermercado, compraba algunas cosas y luego las vendía un poquito más caras en su tienda. Lo hacía más como hobby, aunque no le ganara dinero decía que por lo menos nos compraba a nosotros. También lo hacía por los nietos, para que estuvieran allí con ella, disfrutaba mucho con ellos. Luego todo lo que ganaba se lo daba a los niños.
Mi madre estaría muy orgullosa de lo que hemos conseguido
¿Cuándo deciden emprender por su cuenta?
J: Cuando me casé montamos un bar-tienda. Teníamos pollos asados, pescado frito, charcutería al corte y todo lo que se vendía en una tiendecita de barrio. Esa época fue muy complicada, estaba cansado de ese negocio, trabajábamos mucho y el bar no me gustaba. Me ofrecieron la distribución de Gaseosa Revoltosa y vinos Peinado Viñalar y lo hablé con mi hermano, que si me iba bien se viniera conmigo. Entonces nos lanzamos. De 46 mil pesetas que teníamos en la cartilla, cogí 23 mil y una furgoneta y me puse a repartir. El negocio fue yendo bien, ya se vino mi hermano conmigo, compramos un camión, después otro y otro y todo fue creciendo. En un principio, desde el 77 al 82 nuestro negocio sólo estaba basado en la distribución de bebidas gaseosas y los supermercados vinieron después. En el año 88, cundo contábamos con cuatro tiendas, dimos un gran salto con el traslado hacia la nave donde estamos actualmente, en la que abrimos el cash de venta al por mayor.
¿Cómo fueron esos comienzos?
J: Los comienzos fueron muy duros. Repartíamos mil cajas todos los días de Coca-Cola, también teníamos la distribución de cervezas a particulares y era duro. Teníamos que coger las cajas y subirlas a los pisos, sube y baja con peso todo el día. Luego los chiringuitos, que antes no estaban como ahora a pie de playa, sino que estaban muy retirados de donde dejabas el camión y tenías que llevarlo todo a mano.
A: Con esto de la distribución me acuerdo que la caja la hacíamos a las dos de la mañana. Estábamos todo el día repartiendo. En aquel tiempo los camiones se descargaban a mano, no como ahora que existe la carretilla, así que para tener el día libre y dedicarnos a repartir, recibíamos los camiones de gaseosas a las seis de la mañana. Estábamos hasta las ocho o nueve descargando los camiones y luego salíamos a repartir. Después a medio día igual y seguíamos repartiendo hasta las once o doce de la noche. Y ya por último nos poníamos a hacer la caja hasta las dos de la mañana. Así un día y otro.
En aquel entonces, ¿contaban ya con plantilla de trabajadores?
A: Sí, empezamos con dos o tres trabajadores. Al año ya teníamos cinco o seis repartidores con nosotros y así fuimos creciendo y creciendo.
La familia Ruiz Galán siempre ha estado muy presente en la Feria de La Línea. Imaginamos que, en aquel momento, sería uno de los picos de trabajo más complicados.
J: La Feria era mortal. El último día la gente seguía de fiesta en las casetas a las seis de la mañana y nosotros nos quedábamos recogiendo envases. Entonces la Feria no era como ahora, era mucho más dura. Trabajábamos veinte horas diarias.
¿Dónde construyen el primer supermercado?
J: El primer supermercado lo pusimos en el local que teníamos mi hermano y yo en la barriada de San Bernardo. Después el segundo fue en la calle Ter. El tercero vino en Los Junquillos. El cuarto fue en Sacra y ya el quinto en la avenida de la Banqueta. A partir de ahí dimos el salto a San Martín del Tesorillo, Pueblo Nuevo de Guadiaro y el resto de pueblos de la zona. Ahora ya tenemos presencia en toda la comarca, excepto en Tarifa, con 25 establecimientos y cerca de trescientos empleados.
¿Cuál es el secreto para que de una actividad particular y familiar surja toda esta industria de la alimentación?
A: Cuarenta años trabajando muy duro y con constancia.
J: El secreto está en trabajar mucho y sobre todo en rodearse de buenos trabajadores. Es importante ser formales y buena gente, siempre por derecho.
Después de estos cuarenta años y todo lo que han conseguido, ¿da vértigo mirar hacia abajo?
J: A veces sí, un poco, pero pensamos que esto es así gracias al trabajo, a la constancia y al sacrificio diario. También es importante rodearte de buenos profesionales como tenemos nosotros.
El secreto está en rodearse de buenos trabajadores
¿Cuál ha sido la clave del éxito para Ruiz Galán?
J: El éxito de Ruiz Galán es su gente, nuestros trabajadores y clientes que confían en nosotros y vienen a comprar. Si no tienes un equipo bueno de trabajadores las cosas no salen para adelante y si no tienes un público que te compre el negocio tampoco funcionará. Sin ellos no tienes nada.
Y la familia, ¿siempre os ha acompañado?
A: Para nosotros la familia ha sido siempre muy importante. Con nosotros siempre han estado nuestras mujeres y los niños cuando han ido creciendo. Mis niños, Antonio y Carmen.
J: Raquel estaba estudiando y en verano se ponía a trabajar de cajera en el supermercado. Tania y Juan Diego igual, en vacaciones trabajaban reponiendo o embolsando en cajas. Los hijos de mi hermano también, han estado estudiando y en vacaciones se ponían a trabajar con nosotros. Siempre han estado entregados al negocio.
Precisamente ¿cómo es trabajar en familia?
J: A nosotros nos ha ido muy bien, ha sido muy positivo. Además, a nuestros trabajadores siempre hemos querido integrarlos, que se sientan implicados en la empresa como una misma familia. Somos una misma familia con distintos apellidos.
A la hora de la distribución, supermercados Ruiz Galán se ha distinguido por ofrecer productos locales más cercanos.
A: Sí siempre, trabajamos con productores locales. Lo poco que se cultiva en el Zabal lo compramos nosotros. También los productos de la zona de Chiclana, de Cádiz, vienen aquí. La granja avícola David Mota nos vende gran parte de su producción. Tenemos un cebadero en Jimena cuya explotación de ternera y cordero se vende prácticamente en nuestras carnicerías. Trabajamos con productos locales y esto nos diferencia. Los productos más frescos de la comarca cada día en nuestro supermercados.
Es importante ser formales y buena gente, siempre por derecho
¿Cómo les ha afectado la crisis?
J: Bueno, como yo suelo decir, nosotros lloramos con un ojo nada más porque la gente tiene que comer. Entonces durante la crisis, muchos al no tener necesidades de grandes compras se han dado cuenta que comprando al día en nuestras tiendas consiguen el mismo o más ahorro y sin tener que cargar tanto.
Lo mejor de este trabajo
J: Contar con cerca de trescientos empleados. La verdad es que el salto grande en la empresa surgió cuando Raquel terminó su carrera y vino a trabajar con nosotros.
A: Creemos también que nuestros trabajadores están contentos con nosotros porque hay feeling. Nos apreciamos mucho y formamos una gran familia.
¿Cómo ha sido la respuesta de los linenses a supermercados Ruiz Galán?
J: La respuesta de los linenses siempre ha sido muy positiva. Esto funciona porque la gente cree y confía en nosotros.
Lo mejor de La Línea
A: Sin duda su gente, su carácter amable y acogedor.
Su plan favorito en La Línea
J: Para mí un paseo por la playa de la Torre. Sencillo y baratito.
A: Yo la playa la visito poco. Prefiero andar por las calles de la ciudad. Un paseito por el puerto de la Atunara.
Esto funciona porque la gente cree y confía en nosotros
¿Va a costar soltar los trastos?
J: Los trastos yo ya los dejé hace unos años. Mi hermano sí sigue trabajando algo más, cuando hay alguna inauguración él se ocupa.
A: Ahora para el 14 de diciembre estamos preparando una nueva apertura aquí en La Línea, en la calle Santa Marta, en los pisos de Mondéjar.
¿Cómo se plantean el futuro?
J: El futuro lo que diga Raquel, nosotros la apoyaremos siempre. Ella tiene mucho empuje, muchas ganas de trabajar y de hacer cosas.
Un mensaje para los linenses
A: Aprovechando que llega la Navidad, queremos desearles que sean felices y pasen unas buenas fiestas.
Siendo un adolescente descubrió la danza de casualidad. Desde entonces se convirtió en su pasión, en su modo de vida, acompañándole alrededor del mundo. Cada paso, cada secuencia de movimientos, cada ensayo, cada proyecto ha sido un sueño más cumplido; hazañas de este gran bailarín linense al que todavía le queda mucha coreografía. Bailarín, fotógrafo, investigador…Paco Villalta es un artista, un creador.
Jose E. Domínguez
Un currículum artístico más que brillante con el que ha recorrido medio mundo
Estudié en Barcelona donde hice la carrera de Danza Clásica. También he estado impartiendo clases de contemporáneo desde el año 2012, porque aunque estudié clásico, después durante mi vida profesional he ido cambiando lo que he estado haciendo. Dentro de este mundo tienes que tocar un montón de palos, así que una de las cosas que más acabé haciendo fue con la compañía joven IT Dansa del Institut del Teatre. Allí entré en contacto muy fuerte con el contemporáneo, donde he trabajado con Ramón Oller, que después sería mi jefe; he hecho piezas de Ohad Naharin, que ahora mismo está muy de moda porque es el inventor de la técnica gaga; también he hecho coreografías de Nacho Duato, con lo que allí entré en contacto con lo que era el mundo del contemporáneo más fuerte. Después me fui a trabajar fuera y empezó mi vida profesional de otra manera, porque en la danza te mueves por todo el mundo, es bastante común que vayas dando vueltas de un sitio a otro.
También ha trabajado en un espectáculo en Las Vegas con la cantante Céline Dion, ¿cómo fue la experiencia?
Estuve trabajando seis años con Céline Dion, ella era el nombre de cartel, la persona detrás de la que bailábamos. Lo que a mí en realidad me interesaba de ese proyecto es que era un proceso creativo con Franco Dragone, que es el responsable del principio, de la creación y del sello del Circo del Sol, y yo tenía muchas ganas de trabajar con él. Así que se juntó todo un poco: la cantante, las coreografías y Franco Dragone cocinándolo todo, esto fue lo que de verdad me interesó y lo que fui a hacer allí. La compañía hacía contratos de dos años, lo firmé de uno porque no sabía si me iba a gustar Estados Unidos, y al final me quedé allí seis, con lo que la experiencia fue muy buena.
Cortar tus sueños antes de que empiecen es una manera de convertirte en mediocre
Y ahora, en la actualidad, ¿en qué proyectos anda inmerso?
Vengo ahora de estar tres semanas en Nueva York trabajando con la compañía de Olga Pericet, que también es mi pareja. Había dejado de bailar por un tiempo, y trabajando en Madrid con la fotografía, un amigo, excompañero del espectáculo de Céline, me invitó a un proyecto cultural nuevo, me repescó y al final resultó que acabé bailando otra vez. Trabajando en los Teatros del Canal, Olga estaba buscando a un bailarín de contemporáneo que entrara dentro de un espectáculo de flamenco. Una cosa que yo siendo de aquí de La Línea siempre he tenido muchas ganas de hacer. Total que le dije que sí, nos conocimos y empecé a trabajar con ella. Hemos seguido con nuestras colaboraciones, entre una cosa y otra, hasta el día de hoy que he estado en Nueva York con ella tres semanas haciendo de role manager con la compañía, llevando la parte gráfica.
Además, el verano pasado estuve bailando en la ópera de Québec, también este verano llegaba de hacer un trabajo de investigación a nivel de fotografía en las estancias coreográficas en Oviedo con Yoshua Cienfuegos. Y acabo de terminar de dar clases en el conservatorio de Sevilla.
Jose E. Domínguez
¿Por qué ese cambio de la danza a la fotografía?
En realidad no es un cambio, es un complemento. Antes de bailar, con unos catorce años, tomé clases de dibujo aquí en La Línea. Desde pequeño he estado dibujando, empecé con los comics y luego con el dibujo clásico. El mundo de la imagen siempre lo he llevado conmigo. Después empecé a bailar y lo dejé un poco. Más tarde, durante los seis años que estuve trabajando en Las Vegas, aproveché mucho para viajar: he estado en Perú, en Hawái, en Tailandia, y siempre llevaba mi cámara conmigo, porque siempre me ha gustado. El marido de una de las bailarinas era diseñador gráfico y fotógrafo y viendo las cosas que hacía me dijo: “mira esto se te da bien, así que cómprate esta cámara y vente conmigo que te voy a enseñar las bases de la fotografía a nivel técnico más profesional”.
A partir de ahí fuimos a hacer una sesión de fotos para promocionar un espectáculo que estábamos haciendo los mismos bailarines de Céline para presentarlo en Canadá en un festival internacional, hice las fotos de promoción junto con este chico y a las tres semanas era la portada de una revista de entretenimiento en Montreal. Esto fue en el año 2007 y desde entonces, llevo diez años trabajando en la fotografía de forma paralela a la danza. Al estar dentro, en el mundo de los artistas es donde más trabajo me sale: de espectáculos en directo, de promoción, de investigación, de clases.
Entonces, ¿ha logrado vincular sus dos pasiones, la danza y la fotografía?
Tanto así que hay un proyecto, que se llama ‘Movimiento e Imagen’, que me llena muchísimo y que hago a medias con mi pareja, Olga Pericet. En él se ha mezclado el flamenco por un lado y el trabajo de investigación que es lo que más me gusta, y yo me he encargado de la fotografía dentro de eso. Se trata de ofrecer a alumnos herramientas de investigación desde el flamenco que se van recogiendo a través de fotografías que se cuelgan en la pared cada día, y al día siguiente los alumnos llegan y van aprendiendo a partir de sus propias imágenes. Así que cada día se trabaja con lo que ellos ven del día anterior; se hace una cosa nueva, se hacen fotos, se cuelgan en la pared, Olga les va dando material y va recopilando por otro lado. Y así, al final de cuatro o cinco días tenemos una coreografía con material de ellos y una exposición fotográfica. Van aprendiendo desde sí mismos a partir de lo que Olga les va dando, por lo que se crea un mundo creativo muy interesante.
A nivel personal, lo que más me ha llenado es ver el avance de mis alumnos
Un artista polivante; igual baila, que dirige, que se anima con la fotografía o incluso ¿escribe un libro?
En las estancias coreográficas en Oviedo con Yoshua Cienfuegos me llamaron para que hiciera fotografías que iban a ir dentro de un libro de investigación sobre danza. Teóricos del mundo de la danza, del movimiento en general, artistas plásticos, bailarines, coreógrafos están investigando qué es la coreografía, cómo el bailarín lo interpreta desde su mundo interior y cuáles son las herramientas que utiliza. Todo esto lo iban a plasmar en un libro y ya van por tres. Yo que llegaba como fotógrafo, al final también estuve dando clases y haciendo unas entrevistas, planteando unas reflexiones sobre la danza que entran en el próximo libro también, estoy loco por que salga. Así que ahora mismo uno de estos libros de investigación ya está impreso y dos más vienen en camino.
Jose E. Domínguez
Y ¿cómo surge su pasión por la danza? ¿Cuáles fueron sus primeros pasos?
No sabía que me gustaba la danza. Con unos dieciocho años, un amigo se quiso apuntar a clases de gimnasia deportiva, porque decía que con las pesas se estaba anquilosando y que buscaba trabajar otro tipo de cuerpo. Investigando supo que en el mismo gimnasio donde hacíamos pesas juntos había squash, judo y ballet, y me dijo: “pues yo me voy a apuntar a ballet que con eso se estira”, y le contesté: “tú estás loco perdio”. Así que me pidió que me apuntara con él los primeros días, porque le da vergüenza ir solo, al estar la clase estaba llena de mujeres. Total, que nos apuntamos los dos y la profesora, Mari Carmen, encantada con nosotros, una profesora espectacular. Al final fuimos a la primera clase juntos, encontrar ropa de ballet para chicos fue una tragedia, porque no había. Y desde el primer día, el primer ejercicio me quedé enganchado, descubrí que aquello me gustaba mucho. Este amigo se fue porque destinaron a su padre fuera, y un mes después era yo quien se quedaba solo dando clases de ballet, que lo complementaba con clases de aerobic por las tardes. Ese mismo verano, después de unos meses dando clase, mi hermana que vivía en Barcelona, sin que yo lo supiera, me echó la matrícula en el Instituto del Teatro, fui a hacer las pruebas y me cogieron. Y a partir de ahí una cosa llevó a la otra.
Pasé de estar aquí en La Línea haciendo nada, a empezar a ir a clases de ballet que me enganchó, irme a Barcelona y a los tres meses de estar viviendo allí me cogieron en una compañía de jazz. He tenido mucha suerte en lo que he ido haciendo, enseguida he empezado a trabajar, con lo que iba trabajando y aprendiendo al mismo tiempo.
¿Cuál fue el punto de inflexión entre la danza como hobby y como futuro profesional?
El gran cambio para mí fue empezar a estudiar, pasar de bailar ballet aquí en La Línea a, de pronto, empezar en un conservatorio oficial en Barcelona. La verdad es que siendo chico, que hay pocos, el hecho de ser de aquí que te da una musicalidad y una manera de ser, tener el cuerpo ya formado, porque llevaba años haciendo culturismo, todo esto dentro del mundo de la danza me da un perfil muy concreto. Así que, quien buscaba eso lo encontraba, con lo que empecé a trabajar directamente, iba aprendiendo todo lo que me faltaba por el camino, pero las cosas que ya tenía me sirvieron mucho. Entonces, conocí un concepto de danza total, que lo llevo hasta el día de hoy, en el que la técnica no te separa si no que te une y te enriquece.
Es una de las pocas actividades que te hace conocerte a nivel profundo, estar en una evolución constante, te da una satisfacción y un campo de aprendizaje ilimitado.
¿En qué estilo se siente más cómodo?
Dentro de que la danza es un lenguaje global, mi entrenamiento básico fue en la escuela de clásico y después toda mi experiencia profesional ha sido de contemporáneo. Después dentro de los espectáculos vas aprendiendo un poco de todo, he hecho jazz, he bailado tango, he hecho moderno, he hecho vídeos musicales con Pastora Soler, he trabajado con el Circo del Sol, he tenido que aprender a hacer acrobacias, he hecho coros a Céline Dion en un disco. Así que bueno, una vez que entras ya vale cualquier cosa. Un día me encontré en una audición con un montón de gente en Los Ángeles y pensé: “yo cómo he llegado hasta aquí”.
Jose E. Domínguez
¿Cuáles son los aspectos más positivos y aquellos negativos de esta profesión?
El trabajo y la economía no son estables. Pero esto es negativo entre comillas porque al mismo tiempo hace que te mantengas siempre activo. Ves cómo la gente de otras muchas actividades se estanca, piensan que ya tienen lo que tienen y la comodidad económica te apaga. Entonces, aunque esto es una parte negativa, también me ha mantenido activo hasta el día de hoy. Tengo 43 años y estaba en Nueva York antes de ayer, hace tres semanas estaba en Madrid y hace dos meses estaba dando clases en Sevilla y cambiando de actividad continuamente. A veces también duele, por las lesiones y demás, después de llevar tu cuerpo al límite durante tanto tiempo te pasa factura. Los aspectos positivos son todos los demás: la creatividad, el estar en un sitio nuevo, estar en contacto con gente interesante, los países, los idiomas, las conexiones.
¿Se puede vivir de la danza?
Se puede conseguir vivir muy bien desde todo lo que no sea la economía; a nivel intelectual, a nivel físico, a nivel tuyo personal de desarrollo. Es una de las pocas actividades que te hace conocerte a nivel profundo, estar en una evolución constante, que te da una satisfacción y un campo de aprendizaje ilimitado. La parte económica es más complicada, sobre todo en España. Pero hay que conocerse y renovarse para no quedarse anquilosado, las cosas oficiales normalmente son bastante estáticas.
La Línea es un paraíso, la echamos mucho de menos
¿Cómo ha sido el camino hasta ahora? ¿Cómo se plantea el futuro?
No cambiaría mi vida por ninguna otra. He estado viviendo hasta ahora cosas maravillosas, entre la gente que he conocido y los sitios en los que he estado, mi vida es muy rica, soy muy feliz como soy.
Sobre el futuro no tengo ni idea, y no me genera tanta incertidumbre como sobre todo curiosidad. He tenido unos ciclos en los que cada cuatro cinco años me encontraba en un sitio distinto y me preguntaba: “cómo he llegado hasta aquí”. Entonces tengo curiosidad por ver dónde estaré dentro de cinco años.
Un recuerdo en especial, un reconocimiento del que esté verdaderamente orgulloso.
Por suerte he tenido muchos, y además algunos que se venden más que otros, porque son títulos internacionales o por gente famosa con la que he trabajado. Pero creo que, a nivel personal, lo que más me ha llenado es ver el avance de mis alumnos, darles herramientas de trabajo y de búsqueda, que lo que yo he aprendido por el camino se lo puedes traspasar a otras personas creo que es una de las cosas que más me ha llenado.
En Nueva York nos hemos reunido con gente con la que he estado trabajando durante mucho tiempo, y una de las cosas que le enseño a todo el mundo es un vídeo de mis alumnos: “mira esto es lo que estoy haciendo este año”.
Jose E. Domínguez
Su padre, Paco Villalta, es un reconocido periodista en la comarca, al igual que su hermana, Ana Villalta. ¿Cómo le ha apoyado la familia en su carrera?
Es una cosa que no me he planteado hasta tiempo después. Daba por hecho que las familias siempre apoyaban al cien por cien, pero luego he visto que no siempre se da el caso, y ellos sí han estado siempre ahí conmigo, me han dado todo el apoyo emocional y económico desde el primer día.
¿Cómo ve el panorama artístico en la comarca?
Tenemos un bailaor aquí en La Línea con una gran proyección como es David Morales; tenemos en la pintura a Yeyo Argüez, que es un fenómeno; tenemos un conservatorio de música; tenemos cantantes que están saliendo por todos lados, en la copla ahora mismo La Línea está que se sale. Hay un montón de gente que es muy importante en el panorama artístico, y me encanta verlo, pero me gustaría que se le diera una vuelta más a las nuevas generaciones.
Después de haber viajado tanto, ¿cómo se ve La Línea desde fuera? ¿Se echa de menos?
La Línea es un paraíso, en La Línea hay una gente, un ambiente, una comida, una playa, un clima, es un paraíso…Entonces lo echamos mucho de menos. Además, es un punto muy particular, en La Línea ves el sol salir del agua, conduces hasta Tarifa y lo ves meterse en el agua otra vez. Conectas aquí la radio y la puedes escuchar en español, en inglés y en francés por Marruecos. Un sitio muy particular, de cruce de culturas a nivel histórico, por aquí ha pasado todo el mundo, y esto hay que potenciarlo mucho más.
¿Un mensaje para esos jóvenes que tratan de conseguir sus sueños, por muy difícil que parezca?
Mi punto de vista personal es que el pesimismo se usa como arma, se lanzan mensajes pesimistas porque se pretende, desde un punto fuerte de la sociedad, que todo el mundo sea mediocre. El cortar tus sueños antes de que empiecen es una manera de convertirte en mediocre. El decirte que sólo puedes dedicarte a una cosa y que si es difícil ni lo intentes hace que la gente se mantenga en una parte muy pequeña de todo lo que puede llegar a hacer. Así que sal de ahí, aprende lo que te gusta y gánate la vida con eso que se puede. Y si no funcionao mézclalo, reinvéntate, busca tus limites que no tienes, no dejes que te lo pongan, no dejes que te encasillen.