¿Cómo ha cambiado la cultura debido a la digitalización?

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Lo digital marca ahora muchas acciones y decisiones de los ciudadanos en el día a día. Un alto porcentaje de los hábitos se realizan ahora a través de un dispositivo electrónico, en una tendencia que ha ido en continuo crecimiento durante el siglo actual y que todavía no ha alcanzado su techo. La mayoría de industrias han entrado en este juego, a fin de adaptarse a las cada vez más exigentes demandas del usuario, que ha encontrado en la herramienta de Internet su principal aliado en este camino. Prácticamente todo se puede hacer en la red, desde comprar un billete de autobús, hasta buscar reseñas y opiniones del casino Platin en el caso de los aficionados del juego online. La era digital ha llegado a un punto de no retorno y será difícil entender las próximas décadas sin este componente en la vida de los ciudadanos. 

Una de las ramas que más se ha transformado gracias a la digitalización es la cultura, un campo tremendamente abierto y que ahora multiplica esta faceta, pues las posibilidades se multiplican gracias a la globalización digital y el acceso a una cantidad enorme de contenido. La acción cultural más próxima al usuario, leer, es el mejor punto de partida para entender cómo la digitalización puede cambiar las tendencias culturales de una sociedad. El libro en papel se está quedando atrás, a favor del formato electrónico. Los motivos para entender esta decisión son variados, pues responden tanto a la demanda de una generación que ha nacido con el Smartphone debajo del brazo, como a la búsqueda de la industria para encontrar nuevas fórmulas más económicas y sostenibles. 

El libro, o cualquier texto, ya no se lee sobre papel; sino que una pantalla es la base más común para realizar esta acción. El ebook y las ediciones digitales de los periódicos han superado al modelo tradicional en cuanto a datos de consumo. 

Adaptación de la cultura tradicional

Los libros electrónicos representan el mejor ejemplo de cómo la cultura puede renovarse y adaptarse hacia los nuevos formatos y las demandas del público. Esto no significa que se acabe un arte o una corriente ideológica o cultural determinada; la diferencia está en el cómo se muestra al usuario. Así ocurre en otras industrias culturales, como los museos, la música o las películas; que han preferido buscar caminos para converger con el consumidor actual. El resultado ha sido el desarrollo de plataformas especializadas que realizan visitas virtuales por algunos de los museos más importantes del mundo. 

En el apartado musical, cada vez más grupos o artistas lanzan sus nuevos discos o temas concretos a través de espacios digitales, como Youtube o Spotify. Las canciones son escuchadas, por primera vez, a través de Internet y desde un teléfono móvil, y obtienen millones de reproducciones. El formato digital es el primer paso y a partir de este punto llegan las giras y los conciertos

Vídeo

Un componente clave en cómo la cultura se ha transformado a partir de la digitalización es el vídeo. El formato audiovisual ha ganado mucho terreno durante los últimos años y todas las empresas culturales y los artistas utilizan el vídeo como herramienta para llegar al público de masas. Es un estilo diferente, pues se adapta a la inmediatez que caracteriza los hábitos de consumo digital de la mayoría, y que busca su hueco entre las diferentes redes sociales donde se ubican un alto porcentaje de los consumidores online. 

En este apartado también se empiezan a situar las grandes producciones cinematográficas, hasta el punto de que algunas películas se lanzan únicamente para plataformas digitales, como Netflix, Amazon, HBO o Movistar en España. El paso por las salas de cine no se contempla y los productores deciden que su retransmisión se realice, directamente, a través de las plataformas de streaming. El consumidor puede estar sentando en un tren que une Lisboa y Madrid mientras ve, en directo, el estreno de una película o una serie de televisión. 

Ocio online

La cultura contextualizada en la digitalización tiene un importante componente de ocio, pues la mayoría de consumidores de este tipo de producto no solo buscan aprender o ampliar sus conocimientos sobre un campo determinado, pues también quieren divertirse y pasar un rato agradable. El entretenimiento está online y una de las mejores exposiciones de esta tendencia se encuentra en las salas de casino virtuales. Las máquinas tragaperras o la clásica ruleta, antes presentes en salones físicos que tenían un horario de apertura y cierre cada día, se encuentran ahora en sitios webs y aplicaciones que están accesibles durante las veinticuatro horas del día. 

El usuario se conecta a su Smartphone y accede a una amplia variedad de modalidades para jugar y de partidas que se desarrollan en tiempo real y en las que puede competir con otras personas que pueden estar localizadas a miles de kilómetros de distancia. 

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