Dolores Ramos Alberto es una vecina de Taraguilla que ha decidido emprender en el negocio de las flores. Su hijo comenzó hace diez años en este mundo y ahora es ella quien toma el relevo. Todo un ejemplo de entusiasmo y pasión por lo que hace.
“La floristería era de mi hijo y ahora he tomado yo las riendas. Llevo dos años como autónoma y va todo muy bien. Aquí me veo, empresaria, quién me lo iba a decir a mí”, nos explica.
Y es que a Dolores le gusta su trabajo; en este establecimiento no sólo se respira el agradable aroma de las flores sino que además, sobre todo, se siente el entusiasmo y la pasión que le pone a lo que hace. “A mí me encanta trabajar con las flores. Me ha gustado desde siempre. Antes estaba cuidado de mis padres y sólo venía a echar una manita. Pero ahora me he metido de lleno y esto me apasiona”, señala.
El negocio de las flores tiene sus etapas: “hay rachas mejores y otras peores, sobre todo lo que nos salvan son las celebraciones, bodas, bautizos y comuniones, y especialmente los pedidos de hoteles. El Día de Todos los Santos también es un momento fuerte y ahora si tenemos suerte el Día de los Enamorados también supone un importante empujoncito para las ventas”.
Según nos detalla Dolores, la crisis se ha notado y mucho, especialmente en negocios como este donde no se ofertan productos de primera necesidad. “En general, la crisis se ha sentido bastante. En estos dos últimos años siempre ha habido subidas y bajadas, pero vamos tirando”, apunta.
Además, añade que “la vida como autónoma es muy complicada. Todo lo que cogemos es para pagar y pagar. Tenemos que hacer frente a muchos impuestos”. El entregado horario y las no vacaciones son otros de los inconvenientes.
Sin embargo, no hay nada que frene la energía y el entusiasmo de esta vecina sanroqueña. Mientras nos atiende, se pierde en un mar de colores y continúa colocando centros de mesa y ramos que parecen imposibles. Su escaparate está rebosante y, además, ha dedicado un espacio del establecimiento a la llegada de la Navidad.
“Lo más satisfactorio de este trabajo es cuando ves que los clientes salen contentos con lo que has hecho”, concluye Dolores, que se despide con la sonrisa que le caracteriza. Allí, en Floristería Ramos, en su rinconcito de flores, olores y colores intensos la dejamos para que siga trabajando con la misma buena energía que nos ha transmitido.
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