Categoría: Nuestra gente

  • Miguel Ángel Jiménez, joyero de profesión y carnavalero de corazón

    Miguel Ángel Jiménez, joyero de profesión y carnavalero de corazón

    Miguel Ángel Jiménez Aragón, de 47 años, es un vecino de San Roque que regenta una joyería familiar en el Casco. Un negocio con más de medio siglo del que este sanroqueño se siente muy orgulloso.

    “Nací en La Línea de la Concepción –apunta-, pueblo que adoro. Llevo 42 años viviendo en San Roque, de donde me siento, y al que debo todo lo que soy. Estoy muy orgulloso de ser sanroqueño, de  poder formar parte de la historia de este municipio y de estar siempre comprometido con todo lo relacionado con el mejor pueblo del mundo, el mío, San Roque”.

    Después de cursar sus estudios en la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos en Algeciras, Miguel Ángel supo que su futuro estaba al lado de su padre. “Un negocio familiar al que pertenezco desde hace 29 años. Me siento afortunado de seguir la tradición familiar que viene de mis antepasados paternos y maternos. Grandes artesanos al igual que mi hermano, con el que comparto horas, trabajando codo con codo”, sostiene.

    «Lo mejor de mi trabajo es que hago lo que me gusta»

    Este sanroqueño asegura a Sanrópolis que su día a día es muy normal, “aunque en ocasiones es un poco estresante. Algunas veces por lo que cuesta hoy en día buscarse la vida para llevar una casa adelanta y otras por la infinidad de aficiones que tengo. La verdad es que me aburro poco. Tengo la gran suerte de contar con muchos amigos y así es fácil llevar una vida entretenida. Además, tengo una compañera insuperable que me ha regalado dos hijas que son mi vida”, indica.

    “Lo mejor de mi trabajo es que hago lo que me gusta y que trabajo bajo mis órdenes, aunque a veces es peor que tener un jefe –bromea-. Lo peor quizás es que muchas veces se trabaja para pagar, ya que hoy  en día ser autónomo es difícil de llevar. Creo que es un sector poco mirado por la Administración, sin ayudas, con muchísimo impuestos, con poquísimos derechos. Aún más difícil es mantener un negocio familiar artesano en la actualidad”, apunta.

    Su pasión, el carnaval

    Según Miguel Ángel, hoy en día trabajar en una joyería es difícil, “ya que el oro es un artículo de lujo y con la crisis la mayoría de la gente, por necesidad o inversión, ha vendido gran parte de sus joyas. Encontrar trabajos de arreglo es complicado. Además, nuestro taller se nutría de trabajar para otros profesionales del sector. Con la crisis éstos han cerrado sus negocios, quedando afectado también el nuestro», señala.

    Sin embargo, este vecino asegura que “nos mantenemos a flote gracias a la gran clientela que tenemos y que confía en nuestros trabajos”, sostiene.

    “Tenemos la gran suerte – indica- de contar con una clientela inmejorable, intentando siempre buscar una solución a sus encargos, ya sean fáciles o difíciles. Lo primordial es que nuestros clientes estén siempre contentos con nuestros trabajos y productos.

    «He sido galardonado en varias ocasiones»

    Por otro lado, Miguel Ángel es conocido también en San Roque por su gran afición al carnaval,  una fiesta que “me ha aportado muchísimas cosas positivas. Valores de amistad, de hermandad. Llevo escribiendo coplas de carnaval 27 años. Así aporto mi granito de arena a la fiesta de la libertad”, señala.

    “Gracias a esta fiesta –añade- he sido galardonado en varias ocasiones. Además,  he sido Mención de Honor nombrado en Pleno por mi pueblo, algo que me llena de orgullo y satisfacción,  y de lo que estaré eternamente agradecido”.

    Un sanroqueño muy activo en la vida de este pueblo, que con alegría y entusiasmo se involucra día a día en su trabajo, para ponerse al servicio de todos sus paisanos.

  • Ana Lagares, 21 años rodeada de flores

    Ana Lagares, 21 años rodeada de flores

    Ana Lagares es una vecina de San Roque que lleva 21 años rodeada de flores, ya que regenta una floristería en el Casco.

    Esta sanroqueña asegura a Sanrópolis que cuando empezó en el negocio “no tenía ni idea del mundo de las flores. Comencé este camino con Javier Galiardo, y todo lo que sé sobre este mundo es gracias a él. Desde entonces hemos vivido de las flores”, indica.

    Ana sostiene que las flores le fascinan, “no les canto, pero tengo todo el día puesta la radio, así que están contentas”, bromea.

    «Las flores no son de primera necesidad y la gente tiene otras prioridades»

    Por otro lado, esta vecina afirma que la crisis la ha notado, “al igual que todos los españoles. En este país no se ha librado nadie, sobre todo los autónomos. Esto es un pequeño negocio en el que ofrecemos un artículo de lujo. Las flores no son de primera necesidad y la gente tiene otras prioridades antes que comprar flores”, apunta.

    “Nuestra floristería –añade- ha sobrevivido a los peores años de la crisis. Ha sido muy duro, porque hemos estado trabajando hasta cuatro personas y ahora estoy sola”.

    Sin embargo, Ana mira al futuro con optimismo y espera que pase esta mala racha, para poder crear trabajo. De esta forma tendría “gente que esté familiarizada con este mundo y que sean buenos profesionales, para seguir en la lucha”, concluye.

  • Juan Delgado, innovando en su negocio para sus vecinos del Casco

    Juan Delgado, innovando en su negocio para sus vecinos del Casco

    Juan Delgado Cervera, más conocido como “El Porrúo”, regenta un asador de pollos en San Roque Casco. Tiene 30 años y hace 10 que se embarcó en este negocio, que califica como su vida.

    “Tendría unos 15 años –señala- cuando solía salir con mi primo a cenar a las típicas hamburgueserías. Una noche pedimos unos bollos y le dijimos al dependiente que le pusiera más ingredientes. Éste nos contestó que nos costaría mucho más caro. En ese momento le dije que iba a montar un negocio como el suyo y que le haría la competencia. Desde ese día comencé a interesarme por este mundo y al cumplir los 20 años, gracias a Dios y a mis padres, pude crear el negocio que actualmente regento”.

    Delgado asegura que cada día es un nuevo comienzo, “una nueva ilusión, miles de cosas por descubrir y disfrutar… Aunque cada vez se me hace más difícil en el ámbito laboral. Muchos piensan que el tiempo te da la experiencia y profesionalidad, y llevan razón, pero para mí cada día laboral se convierte en un desafío”, indica.

    «No es fácil mantener el listón. Cada vez es mayor responsabilidad»

    “Un día –añade- lleno de esfuerzo y desgastes donde tienes que dar lo mejor de ti, tanto en lo profesional como en lo personal. No es fácil mantener el listón. Cada vez es mayor responsabilidad, ya que lo difícil es mantener tu negocio y seguir gustando”.

    Este sanroqueño asegura que trabaja en lo que le gusta, “y la verdad es que tal y como están las cosas hoy en día, trabajar para uno mismo y ser tu propio jefe es un privilegio que hay que cuidar. Un clavo saca a otro clavo y si alguien nuevo hace pollos mejor que yo pues apaga y vámonos”, bromea.

    Juan cuenta a Sanrópolis que ha notado la crisis “como todo el mundo. Pero no me he quejado, al contrario, me he motivado. Esta situación ha hecho que tire de mi imaginación y creatividad, para crear ofertas a precios bastante económicos y de buena calidad al alcance de todos.  Tienes que adaptarte a lo que la gente puede pagar y no a lo que tú quieres ganar. Mi negocio ha funcionado más a partir de la crisis por esta misma razón, porque pensé en la ama de casa, en los niños que tienen sus padres parados, etc», sostiene.

    “El Porrúo” se levanta cada día con ilusión y ganas, para poner toda la carne en el asador y dar lo mejor de sí pensando en su gente de San Roque. “Gracias a todos los que han hecho posible que mi empresa vaya subiendo escalones, sobre todo se lo agradezco a mis padres, familiares y amigos”, concluye.

  • Ángel Ruiz, entregado al fútbol chapas y a los jóvenes de Campamento

    Ángel Ruiz, entregado al fútbol chapas y a los jóvenes de Campamento

    Ángel Ruiz es un vecino de Campamento y presidente del Club Fútbol Chapas de la barriada. Tiene 52 años y es uno de los máximos responsables de la entidad desde principio de los años 90.

    “El club –continúa- se fundó en el año 2002, porque queríamos pertenecer a la Federación Española de Fútbol Chapas y era necesario formar una entidad con estatutos”.

    El día a día de este sanroqueño es  “el de una persona trabajadora, tanto en lo profesional como en lo deportivo. Trato de lograr que cada socio de nuestro club se sienta orgulloso del mismo”, indica.

    “Hay muchos encantos en este deporte –añade-, sobre todo conseguir amigos por cada rincón de España. Disfruto cada momento en el que me pongo a jugar delante de otro adversario, la competitividad, los logros deportivos que vamos consiguiendo tanto a nivel individual como por equipos. Así hemos logrado, por segunda vez, ser campeones nacionales en 2014”.

    «Un reto que supone superarse día a día»

    Por otro lado, Ruiz sostiene que estar al mando de esta entidad es un reto que supone  superarse día a día en beneficio de cada uno de los socios de nuestro club.

    Además, Ángel asegura que “aunque ha habido momentos críticos dentro del la entidad, la mayoría de las veces hemos vivido satisfacciones. Tenemos un club que ha conseguido muchos logros deportivos: campeones de Andalucía tres veces; de España dos; y campeones individuales en muchos Opens disputados fuera de nuestra ciudad, cruzándonos con grandes jugadores de este deporte”.

    Este sanroqueño cuenta a Sanrópolis que se ha generado una corriente favorable en Campamento “con respecto a los chavales de nuestra barriada. Además de un acercamiento de los mismos críos a nuestro club que, de alguna forma, los saca de la calle y los integra en un buen ambiente, haciendo una comunión perfecta entre personas de todas las edades”, concluye.

  • María del Mar Serrano, entregada a su tienda de moda y a sus clientes del Casco

    María del Mar Serrano, entregada a su tienda de moda y a sus clientes del Casco

    María del Mar Serrano Gavira es una sanroqueña de 38 años que regenta una tienda de ropa y complementos en la calle General Lacy de San Roque Casco.

    Este establecimiento lo abrió hace un año, “aunque anteriormente tenía otra tienda en otra zona del municipio, pero la cerré cuando nació mi hijo para dedicarme a él. Ahora que ha entrado al colegio he vuelto a abrir”.

    Esta sanroqueña cuenta a Sanrópolis que su día a día es “un no parar”. “Después de dejar a mi niño en la escuela abro la tienda hasta el medio día. Por la tarde vuelvo a abrir hasta las 20.30 horas. Ando un poco estresada y siempre quiero tener contentas a las clientas, así que el rato que tengo libre lo dedico a recoger cosas en los almacenes y colgar fotos en Facebook de las novedades”, sostiene.

    «Soy tan sincera que si algo no les queda bien se lo digo»

    Por otro lado, María del Mar indica que lo que más le gusta de su trabajo es atender a las personas, sobre todo “aconsejarles de corazón lo que mejor les queda. Soy tan sincera que si algo no les queda bien se lo digo, porque todo no es vender, también hay que ser sinceros para que todo el mundo esté contento. Además, muchas de las personas que pasan por mi tienda te cuentan cosas de su vida y llegan a convertirse en amigas”, apunta.

    “Para mí –añade- no es difícil atender al público, porque soy directa y clara. Además, atiendo con simpatía y a todos por igual”.

    María del Mar asegura que la crisis la ha notado un poco en su negocio, “porque hay que vender a precios más bajos. Sin embargo, eso hace que venda más, aunque gane un poco menos”.

    “En general –señala- me siento muy contenta con mi tienda y la clientela que tengo. Cada vez viene más gente nueva y de otros pueblos. Intento prestarle siempre la mejor atención para que todos estén contentos. La verdad es que me alagan diciéndomelo”, concluye.

  • Isabel Umbría, luchando día a día por los intereses de los más pequeños de la Estación

    Isabel Umbría, luchando día a día por los intereses de los más pequeños de la Estación

    Isabel Umbría Baena es una vecina de la Estación de San Roque muy activa en su barriada. Tiene 42 años, es presidenta de la Asociación de Vecinos La Piedra Gorda y forma parte  de la Asociación de Padres y Madres de Alumnos del colegio San Bernardo.

    “Soy sanroqueña de adopción –indica- desde hace 15 años y aunque no olvido mi pueblo, Manises (Valencia), aquí me siento muy acogida y feliz, por ello mi implicación diaria”.

    Según Isabel, la asociación de vecinos lleva un tiempo que no realiza actividades. “Con la llegada de la crisis la directiva decidió no pedir cuota a sus socio, así que nuestra actividad se ha centrado en realizar campañas de recogidas de alimentos junto a otras asociaciones, seguir con nuestro proyecto de CAMINACOLE con la AMPA y trasladar las sugerencias y quejas de nuestros vecinos a quien corresponde”, señala.

    «Formar parte de la AMPA significa muchas cosas»

    En cuanto a su participación en la AMPA del San Bernardo, esta sanroqueña de adopción asegura que “es una dedicación constante. “Día a día surgen nuevas ideas para que el colegio, mejores en todos los aspectos. Somos un equipo muy compenetrado y junto a la directiva del centro, capitaneado por D. Francisco Clotet, todo resulta más fácil y cómodo”, apunta.

    “Formar parte de la AMPA- añade- significa muchas cosas: luchar, compartir, trabajar, disfrutar y sentirte viva y saber que formas parte de un bonito proyecto constantemente en movimiento. Lo que más me gusta es ver la evolución del colegio, aunque hay mucho que hacer. La  falta de aulas es un tema que tenemos que solucionar. Aumenta el número de niños en la barriada y el colegio se queda pequeño”.

    Por otro lado, Isabel compagina todas estas actividades con su trabajo como Técnico Auxiliar de Biblioteca de la Red de Bibliotecas de San Roque y con el cuidado de sus hijos. “Ellos disfrutan conmigo, aunque no les gusta la idea de compartirme con los compañeros del cole”, sostiene.

    Una mujer luchadora por los intereses de sus vecinos, sobre todo de los más pequeños, “algo muy gratificante, y más cuando tu esfuerzo es recompensado con la sonrisa de un niño que agradece lo que haces por ellos”, concluye.

  • Montse Gavilán, un ejemplo de voluntariado en los momentos más difíciles

    Montse Gavilán, un ejemplo de voluntariado en los momentos más difíciles

    Montse Gavilán Barranco es una sanroqueña de 42 años y presidenta de la Asociación Apoyo Mutuo San Roque. Realizó sus estudios de FP II en la rama de Automoción, Recursos Humanos y Administración.

    En la actualidad se encuentra en paro, pero su día a día lo tiene bastante ocupado, ya que lo dedica a su familia y a sus actividades como voluntaria.

    “Pertenezco a Apoyo Mutuo desde los comienzos –señala-. Una asociación que nace de la necesidad de hacer algo ante la crisis. Teniendo claro que algo se podía hacer, emperezamos con las premisas de fomentar el consumo responsable y el reciclado y luego ha ido derivando en lo que hoy en día es nuestra entidad».

    Según esta sanroqueña, “si medimos la crisis en personas que han venido a pedirnos ayuda a nuestro local, podemos decir que no ha terminado, pues cada vez son más las familias que recurren a nosotros”, indica.

    «Mis hijos están creciendo y viendo lo que es un voluntariado»

    Casada y con tres hijos, Montse asegura que son su mayor orgullo, y “mi marido es fantástico, me ayuda para que pueda realizar mis labores de voluntaria”.

    “Mis hijos están creciendo y viendo lo que es un voluntariado –sostiene-. Son conscientes de la cruda realidad y están muy concienciados. Esa es  otra premisa de Apoyo Mutuo , enseñar desde la cuna la valía y la necesidad de hacer voluntariado, que lo vean como algo normal y dediquen parte de su tiempo a los demás sin esperar nada a cambio.

    De esta forma, esta sanroqueña seguirá luchando para que “mis hijos cojan mi testigo. Me gustaría que conocieran a los voluntarios que me rodean, que son un ejemplo a seguir, son seres extraordinarios que he tenido la suerte de cruzarme en el camino, y aunque parezca un tópico me gustaría ver un mundo mejor”.

  • Khadija Bel Makfi, emprendedora marroquí de nacimiento y sanroqueña de corazón

    Khadija Bel Makfi, emprendedora marroquí de nacimiento y sanroqueña de corazón

    Khadija Bel Makfi es una «sanroqueña» de adopción natural de Marruecos que regenta la cafetería del Centro de Día de La Ermita en San Roque Casco. Tiene 43 años y lleva ocho viviendo en el municipio, donde lucha cada día para sacar su negocio adelante.

    “Llevo trabajando aquí siete años, cuatro como empleada y ahora voy a hacer tres como autónoma y dueña del negocio”, indica.

    Knadija asegura a este diario que le encanta tratar con sus clientes.  “Los tengo de todas las edades, me demuestran y les demuestro mucho cariño, sobre todo la gente mayor. Estoy muy contenta con ellos y aprendo mucho”.

    «Muchas veces hago de psicóloga»

    Por otro lado, esta sanroqueña de adopción señala que, a la vez, “es difícil estar detrás de una barra, porque si tienes un día malo tienes que olvidarlo y poner siempre una sonrisa para la gente. Además, muchas veces hago de psicóloga. Mucha gente viene aquí, se toma su café y comienzan a hablarme de sus problemas. Tengo que estar ahí para escucharlos, y si puedo los ayudo”, sostiene.

    Casada con un sanroqueño y con dos niños, Knadija está encantada de vivir en San Roque y adora a su gente. “Tengo muchos clientes que han pasado a ser amigos”, concluye.

  • Esmeralda Sánchez, cumpliendo su sueño cada día en su peluquería de San Enrique

    Esmeralda Sánchez, cumpliendo su sueño cada día en su peluquería de San Enrique

    Esmeralda Sánchez Pérez es una vecina de Guadiaro que regenta una peluquería en San Enrique. A sus 30 años lleva 10 trabajando en esta profesión que asegura es su sueño desde niña.

    “Siempre quise ser peluquera y esteticista, desde pequeña, porque me encantaba. Con 18 años aprobé mi curso y comencé a trabajar en este negocio que es de mi madre, pero lo llevo yo”.

    Esta sanroqueña asegura que su día a día es estupendo. “Tengo mucho trabajito. Me llevo muy bien con mis clientas. Me encanta mi trabajo, lo disfruto”, indica.

    “Sí que es verdad –continúa- que es un poco difícil tratar con la gente, pero para mí no lo es, porque tengo mucha psicología para el público. Creo que se me da bien tratar con la gente”.

    «Siempre me voy renovando»

    Por otro lado, Esmeralda nunca deja de aprender. “Siempre me voy renovando. Voy a cursos de peluquería, de estética, facial, corporal, de color, etc. Todo lo que vaya saliendo,  para ver las nuevas tendencias, si no te quedas estancada. Así nos vamos renovando”, señala.

    Sánchez comenta a Sanrópolis que “sí he notado la crisis, como todos los negocios pequeños, pero es lo que hay. No podemos estar lamentándonos, porque eso se transmite todo. Hay que intentar tirar para adelante”.

     “No me puedo quejar- añade-, porque a pesar de la crisis tengo mis puertas abiertas, no le debo nada a nadie y voy tirando bien”. Además, tiene muchos clientes de fuera, de Sotogrande, La Línea, Algeciras, Tesorillo. “Pero, sobre todo noto el público extranjero. Éstos no son delicados, aunque les gusta que los mimen”.

    Casada y con dos niñas, Esmeralda recibe cada día con ganas e ilusión, para seguir haciendo lo que más le gusta, ejercer su profesión y llevar el estilismo de sus clientas.

  • Inmaculada López, tira de simpatía y constancia para sacar su negocio para adelante

    Inmaculada López, tira de simpatía y constancia para sacar su negocio para adelante

    Inmaculada López es una linense de 46 años afincada en San Roque desde hace tres. El pasado mes de octubre, y en plena crisis, decidió abrir una tienda de artículos de regalo en la calle Ermita del Casco.

    “Mi pareja tiene una tienda en la calle Málaga y queríamos diversificar el negocio. Siempre he dicho que esta zona tiene muy buenas perspectivas. Pienso que será la calle principal de San Roque en un futuro, comercialmente hablando”, indica López.

    Además, según Inmaculada,  “teníamos la facilidad de que los proveedores de mi pareja podrían ser los míos, y él me ayudaría con la gestión. Y así ha sido”, sostiene.

    «La gente está respondiendo, los ciudadanos quieren y nosotros les damos facilidades»

    Inmaculada cuenta a Sanrópolis que su día a día es muy divertido, “porque la gente es muy afable. La mayoría de nuestros clientes son de la barriada y son muy amigables. Suelen venir a diario o cada dos días, y el ambiente es muy agradable”, asegura.

    En cuanto a la crisis, López afirma que sí la ha notado. “Todos la sufrimos, aunque no me puedo quejar. La gente está respondiendo, los ciudadanos quieren y nosotros les damos facilidades. Nos intentamos ayudar, se entiende que hay que echar una mano”.

    Feliz con su trabajo, a Inmaculada le encanta lo que hace, y a pesar de ser sacrificado tener turno partido, le pone ganas, simpatía y empeño, para sacar su negocio adelante.