Categoría: Opinión

  • La pesadilla que cambió nuestras vidas

    La pesadilla que cambió nuestras vidas

    José Ignacio Landaluce Calleja. Alcalde de Algeciras y senador.

    Hay efemérides que no quisiéramos tener que recordar nunca, aniversarios que preferimos borrar de nuestras memorias porque nos traen a ellas recuerdos e imágenes que suponen un completo desasosiego por todo lo malo que nos han acarreado.

    Hoy es 14 de marzo. Justamente hace dos años comenzamos a padecer las consecuencias de una pesadilla, en forma de pandemia, que ha cambiado nuestras vidas en todos los sentidos. 

    Cuando aquel sábado fue decretado el primer estado de alarma, los cimientos de una sociedad, que creíamos sólidos al máximo, comenzaron a tambalearse, y de buenas a primeras empezamos a acuñar términos y conceptos que nos eran completamente desconocidos: confinamiento, cierres, teletrabajo, actividades esenciales, mascarillas, gel hidroalcohólico, guantes, coronavirus y sobre todo dolor, mucho dolor.

    Dos años después de aquella fatídica fecha, continuamos inmersos en la lucha contra la pandemia. Las sucesivas olas nos han ido golpeando, en ocasiones, con una violencia inusitada, y las peores consecuencias, sin duda, se han centrado en el número de algecireños que han perdido la vida a consecuencia de la enfermedad. La Covid-19 se ha cobrado 287 muertes, dejando hogares devastados por el dolor. Las víctimas y sus familias seguirán siempre en nuestros recuerdos.

    Junto a ellos, los 19.294 algecireños que han logrado curarse de la enfermedad representan el mejor ejemplo no solo de la capacidad de superación del ser humano, sino de la magnífica labor que han realizado, llevan a cabo y continuarán ejerciendo los profesionales sanitarios. Si la sanidad pública siempre ha sido fundamental, sus valores y los del personal que en ella trabaja han quedado más patentes que nunca, y siempre serán pocos los que reconocimientos que reciban.

    Fueron momentos en los que la solidaridad se desbordó a todos los niveles. Cuando escaseaban los materiales de protección, colectivos sociales se volcaron en la preparación de mascarillas para atender las necesidades de los más vulnerables, en el reparto y distribución de alimentos, en hacer más llevadero el confinamiento de nuestros niños, que nos han dado también lecciones de como superar y soportar esta situación, en definitiva, de volcarse con quienes más lo han necesitado. Y si cada día que pasa me siento orgulloso de esta tierra y de quienes la hacen grande a diario, recordando esos momentos la emoción me embarga y ese sentimiento de orgullo se engrandece hasta límites insospechados.

    Pero esta pandemia no solo nos ha sumido en una crisis sanitaria sin precedentes. Sus efectos se han extendido al conjunto de la sociedad, haciendo tambalear los pilares de la economía, y lo que es más grave, generando necesidad entre sectores de la población que hasta el momento no habían necesitado del apoyo institucional nunca, pero en este sentido, me siento orgulloso de la respuesta dada por el Ayuntamiento de Algeciras, que no ha permitido que nadie quedase atrás, ni familias ni comercios, a los que hemos ayudado en todo lo que ha estado en nuestras manos, y lo volveríamos a hacer cuantas veces fuese necesario, aunque jamás hubiésemos querido dar este paso.

    Hoy en día, cuando se cumplen dos años desde esa fecha, una jornada negra que siempre será recordada, vemos cada vez más cerca el final de ese túnel, pero no por ello podemos ni por un momento bajar la guardia. Queramos o no, tenemos que aprender a convivir con el virus, pero es cierto que poco a poco intentamos recuperar el terreno vital que nos fue hurtado aquel 14 de marzo de 2020, y regresar a una normalidad, a una cotidianidad que intentamos sea la más parecida a la anterior, y por ello, compartir con los nuestros esos nuevos momentos, porque los otros se fueron para no volver.

    Pensamos ya en la Semana Santa, en nuestra Feria Real, en el verano, en tener de nuevo la posibilidad de hacer lo que siempre habíamos hecho: vivir. Nos lo merecemos todos, pero insisto: aunque estemos ganando batallas, y la vacunación ha sido un arma eficaz, la guerra contra la pandemia continúa, y sus efectos sigue afectando negativamente a empresas y trabajadores, como por ejemplo, los que operan en las líneas marítimas del Estrecho al mantener Marruecos cerradas sus fronteras. Con ellos estamos también, deseando que más pronto que tarde esta situación revierta y ellos también salgan de esta espiral negativa en la que están inmersos desde hace 730 días.

    Pero también nos duele, y mucho, que cuando estamos intentando dejar atrás esta pesadilla, una nueva hecatombre sacuda nuestros corazones, y mueva nuestras conciencias. Me refiero a la invasión de Ucrania por parte de Rusia, un conflicto de dimensiones internacionales que contraviene cualquier lógica, y a al que Algeciras no está siendo ajeno, puesto que una vez más está demostrando su solidaridad con el pueblo ucraniano, no solo en la distancia, sino también desde aquí, enviando ayuda humanitaria y acogiendo refugiados. La guerra se asemeja demasiado a una pandemia, por lo que todos esperamos que cuanto antes se aplique a las partes en conflicto la vacuna de la paz.

    El dramaturgo y poeta alemán Johann Wolfgang von Goethe dijo en una ocasión que el hombre que deja discurrir estérilmente es un insensato. Dejemos de lado esa insensatez y aprovechemos al máximo esta nueva oportunidad que nos brinda la vida, pero desde el prisma de la sensatez, de la concienciación, de mirar por nosotros, sí, pero de hacerlo también por los demás, demostrando una vez más la generosidad y la solidaridad que caracterizan a Algeciras y a su gente, a su buena gente.

  • José Fernández ‘El Negro’, in memoriam

    José Fernández ‘El Negro’, in memoriam

    Diego Pérez ‘Yiyi’.

    Lorca puso nombre a tu verdadera patria, callejuelas del Saladillo donde te paseabas en el finísimo filo de la navaja. Esa línea que separa al sabio y al impostor. Donde sólo sobreviven los malvados o los valientes. Donde un día me robaste las zapatillas y sin saberlo todavía, me estabas birlando el corazón. José, «Camborio de dura crin, moreno de verde luna, voz de clavel varonil».

    Tu trágico desenlace tendido en un campo de fútbol, cómo un matador que yace en el albero, envuelto por una noche de negra luna entre el tañido de campanas y llantos de dolor en Alcalá del Valle, pone punto final a una vida lorquiana. “Voces de muerte sonaron cerca del Guadalquivir. Voces antiguas que cercan voz de clavel varonil».

    En tu peregrinar te cruzaste en nuestros caminos. Sosteniéndonos en las caídas. Poniendo banda sonora a nuestras alegrías. Repartiendo tu magisterio de la vida. Regalándonos tu corazón en cómodos plazos. Llegaste a Fisterra antes de que el árbitro de la vida pitara el final del encuentro, dejándonos con uno menos.

    «¡Ay Antoñito el Camborio digno de una Emperatriz!

    Acuérdate de la Virgen porque te vas a morir».

    La vida, que a veces es muy puta, te envido un órdago a la grande. Y entre quieros y malas manos nos dejaste huérfanos de ti.

    Cuántas noches largas de copas cortas se han quedado en el tintero. Cuantos días de soledad nos quedan por vivir.

    «Tres golpes de sangre tuvo y se murió de perfil.

    Viva moneda que nunca se volverá a repetir».

    Ya sólo queda tu recuerdo para calentarnos un poco el alma. Sólo queda el rumor de tus consejos, el rescoldo de tus abrazos, el eco de tus palabras. Sólo queda la satisfacción de ver nuestros nombres en la agenda de tus amigos. Sólo queda tu ausencia.

    Te prometo que no daremos ni un paso atrás, pero tampoco ni un paso adelante sin pensar un día en ti.

     «Y cuando los cuatro primos llegan a Benamejí,

    voces de muerte cesaron cerca del Guadalquivir.»

  • Juan Gandiaga, in memoriam

    Juan Gandiaga, in memoriam

    Álvaro Moya Tejerina.

    Hablar de Juan Gandiaga es describir a un hombre apasionado por el fútbol, a un creador de sueños, a un ilusionista pero también es hablar de una persona forjada a sí misma. Uno de esos tipos a los que la vida nunca le regaló nada, emprendedor, valiente, visionario y de profundas convicciones. Su apuesta decidida por el Algeciras CF en momentos críticos, así lo evidencian. A los líderes se les conocen en los momentos difíciles, por sus hechos, y la determinación de Gandiaga está más que contrastada en su haber algecirista.

    Juan Gandiaga sólo tenía en su cabeza fútbol, vivió y sintió apasionadamente por este deporte, arriesgó su patrimonio personal, como le ocurre a todos los que se ponen al frente de algo tan complejo, comprometido y atractivo como es la gestión de un club de fútbol. Pero este bendito deporte, carece de algo, sobran jugadores que están dispuestos a enfundarse la camiseta, entrenadores dispuestos a sentarse en un banquillo pero faltan muchos Juan Gandiaga, porque el fútbol organizado, sin dirigentes, no existe, por mucho que algunos no lo entiendan o no lo valoren.

    Su compromiso tras cumplir una etapa al frente del Algeciras CF no sólo quedó ahí, tuvo tiempo de ampliar su leyenda y de seguir fiel a su insustituible pasión, el fútbol, ahora en las filas de la UD Pastores, el equipo de su entrañable barriada algecireña.

    Gandiaga soñó más grande que nunca, logró alcanzar la Primera Andaluza y estuvo cerca de Tercera División, trabajó la cantera de la barriada, sacó a los niñ@s de la calle, los educó en valores a través del fútbol. 

    Su labor social es encomiable y admirable en la barriada algecireña de Los Pastores. Sin duda, Juan Gandiaga, si las autoridades políticas del Ayuntamiento de Algeciras y su equipo de gobierno lo estiman, debería de darle nombre al campo de fútbol de Los Pastores, ese teatro de los sueños donde él soñó en grande. Algeciras se lo debe. DEP.

  • El rey ha muerto, viva el rey

    El rey ha muerto, viva el rey

    Diego Pérez ‘Yiyi’.


    Todo acabó en Cádiz, donde todo empezó. Tan pronto. Muy pronto. Los genios se van como aparecen. De repente un regate, un amago, un zurdazo. De repente un vacío. 

    Jugaba como lo que era, un futbolista callejero. Rara avis que nace en un arrabal de Villa Fiorito, en un potrero de Rosario o en un polideportivo de La Reconquista. Diego, Juan Antonio, Trinche, que importa como se llame. Una zurda y un balón, llámalo fútbol. Jugadores que sólo necesitan una pelota. Sobran los rivales, porque los eliminan con una finta. Sobran sus compañeros, sabedores de su papel de meros acompañantes de un virtuoso solista. Sobra la lógica del juego, porque ni ellos mismos saben cuál va a ser el próximo truco. Sólo el balón y la zurda, ese pincel con el que dibuja jugadas que sólo ellos pueden imaginar, que sólo los elegidos pueden hacer.

    Quien se ha sentado en la mesa del mago González tiene licencia para calentar en el Antonio Gavira con las botas desatadas. Quien ha puesto de acuerdo al Municipal y al viejo Mirador tiene derecho a ser eterno. Quien ha conocido al gordo tiene la obligación de quererlo.

    Estuvimos enfrente desde que los dos empezamos en esta bendita religión. Peña Veteranos, Cádiz, Algeciras. Enemigos íntimos hasta que un hostal y un escudo nos juntó en Ceuta. A partir de ahí siempre me sentí cómo un Diego Alatriste que presenta su más sincero respeto por un Gualterio Malatesta imaginario. No hay mayor reconocimiento que honrar la memoria de tu rival. 

    Esta vida de volcanes y pandemias nos ha vuelto a golpear, escupiéndonos a la cara nuestra vulnerabilidad. Esta misma vida que nos ha arrancado a un amigo nos presenta a otro asesino con cara de niño, otro diferente, otro artista. El fin de una vida que abre el comienzo de una leyenda. El principio de algo grande que pone en escena a una nueva esperanza algecirista. La despedida de Juan Antonio coincide con el portazo de Álvaro Leiva. Ojalá la historia se repita. El Rey ha muerto. Viva el Rey.

  • Algunos tanto, y otros tan poco

    Algunos tanto, y otros tan poco

    Un artículo de opinión de José Ignacio Landaluce, alcalde de Algeciras.

    Algeciras es una tierra llena de potencial, que solo requiere, para convertirse en uno de los enclaves más prósperos de Europa, de la confianza de las administraciones supramunicipales. Una confianza que se traduzca en inversiones y proyectos que permitan el desarrollo de una ciudad que cuenta con el primer puerto de España; una situación geoestratégica privilegiada; una riqueza cultural, histórica y natural única; y un valor humano incalculable.

    Por eso, continuamente invito a los ministros del Gobierno Central y a los consejeros de la Junta de Andalucía, así como a los presidentes de estas entidades, a que visiten nuestra querida Algeciras, para que conozcan de primera mano las necesidades y reclamaciones de la sociedad algecireña, para que puedan ver con sus propios ojos el gran tesoro que esconde esta tierra.

    Así que siempre es una alegría que algunas de estas autoridades vengan a Algeciras, como ocurrió la pasada semana con los ministros de Interior, Fernando Grande-Marlaska, y de Justicia, Juan Carlos Campo, a los que, por cierto, agradezco el bonito detalle que tuvieron al contar conmigo, alcalde de la ciudad, durante su visita (nótese la ironía, pues ya no es que no me invitaran, es que me tuve que enterar por terceros de su presencia en Algeciras).

    No se entiende esta falta de educación y respeto democrático. Pero sinceramente, la que ya se ha convertido en una lamentable costumbre por parte de casi todo el Equipo de Pedro Sánchez, que es ignorar a los representantes electos de los ciudadanos, dejando de lado cualquier tipo de lealtad o respeto institucional, es posiblemente la menor de sus faltas. Lo que realmente me duele, es que vengan con las manos vacías, a presentar los resultados de un Plan de Seguridad, que aporta simples migajas a una zona que exige una inversión real y contundente en medios materiales y personales para la lucha contra la lacra que supone el narcotráfico y el contrabando en nuestra tierra.

    Además, no entiendo para que vino Campos el viernes, si al día siguiente se anunciaba que otro ocuparía su silla como Ministro de Justicia. Pero esta no ha sido la única sustitución de carteras ministeriales que nos afecta directamente. Es muy frustrante que, tras años luchando por la mejora y renovación de la línea ferroviaria Algeciras-Bobadilla, cuando por fin Ábalos, se había comprometido a traer una solución a este problema histórico de nuestra tierra, también resulte sustituido. Y lo mismo en cuanto a la exministra de Exteriores, González Laya, que ha tenido que ceder su cartera en plena crisis con Marruecos y con las negociaciones relativas a la situación de Gibraltar tras el Brexit aun en el aire, dos asuntos de vital importancia para nuestro territorio.

    Todo esto, contrasta notablemente con la visita del presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, y del consejero de Salud y Familias, Jesús Aguirre, que tuvo lugar tan solo unos días después. Vinieron a inaugurar la reforma del Área de Obstetricia del Hospital Punta de Europa, que por cierto, ha quedado de dulce. Pero además, trajeron bajo el brazo, nada menos que 33 millones de euros en inversiones para la ciudad en materia de infraestructuras sanitarias. Pero desde la Junta no solo apuestan por la Salud, también lo hacen por la Educación, Vivienda, Justicia o Medio Ambiente.

    Nos guste o no, las comparaciones son odiosas. Personalmente, hubiera estado encantado de celebrar ambas visitas por igual, de haber podido contar con más recursos, inversiones y proyectos para nuestra ciudad, o de obtener del Gobierno Central lo que nos es debido, pero por desgracia, lo único con lo que nos encontramos por parte de la gestión de Pedro Sánchez es una completa incertidumbre, que una vez más, se ha hecho patente con una nueva reconfiguración de su Equipo de Gobierno.

  • José Luis Lara y Eduardo Corral, ENHORABUENA Y GRACIAS

    José Luis Lara y Eduardo Corral, ENHORABUENA Y GRACIAS

    La mayoría de los que leerán este artículo conocerán de sobra a estos dos empresarios algecireños, pero siento que a veces, en esta vorágine de información en la que vivimos, pasan desapercibidas las personas que están detrás de proyectos tan bonitos como Cabaret Festival.

    El pasado 4 de agosto dio el pistoletazo de salida un festival diferente en un momento muy delicado. Han pasado y pasarán (aún queda una semana) por el coso de Las Palomas artistas de primerísimo nivel como Pablo López, India Martinez, Miguel Poveda o Antonio José por nombrar algunos.

    Pero no me asomo hoy a este rincón que me “prestan” los diarios digitales del grupo 8Directo para hablaros del festival. Mi intención no es otra que la de agradecer públicamente el esfuerzo, el cariño, la profesionalidad y por encima de todo el RIESGO que estos dos “cracks” con poco ya que demostrar han vuelto a hacer para traernos espectáculos de primer nivel a la puerta de nuestra casa.

    Aún no sabemos cómo y cuándo terminará esto de la maldita pandemia, lo que sí sabemos muchos, y así lo indican los datos, es que a la crisis sanitaria le añadiremos una económica y de puestos de trabajo. Mientras que de la primera está claro que saldremos cuando por fin encuentren vacuna y/o medicamentos para paliar los efectos del puñetero Covid-19; de la segunda, como de todas las crisis económicas, saldremos gracias a empresarios que apuesten muchas veces en contra de toda lógica.

    Y si la cosa va de reconocimientos, es indudable que la apuesta y apoyo del Ayuntamiento de Algeciras no ha podido ser más acertada, contando también con la colaboración tanto de la Diputación como de la Junta de Andalucía. 

    Foto: Cabaret Festival.

    Tuve la oportunidad personalmente de acudir el pasado viernes al precioso concierto que nos brindó India Martínez y, aunque días anteriores había visto imágenes de la organización, la realidad superó con creces las expectativas y tanto las medidas de prevención, el despliegue de personal, las instalaciones, la producción y todo lo que rodeó la actuación eran de primerísimo nivel.

    Cuando las cosas están bien hechas consiguen siempre superar las pequeñas y estériles “peleas ideológicas” para acabar contando con el beneplácito de todos sin excepción y me consta por lo que he visto y hablado estos días con “unos y otros” que el consenso es TOTAL y que políticos de todos los colores se sienten orgullosos y satisfechos de que un proyecto de semejante envergadura y en circunstancias tan delicadas haya salido adelante y con buena nota.

    Espero y deseo que la apuesta por este festival y por futuras iniciativas que estos y otros empresarios traigan a Algeciras o cualquier otro municipio del Campo de Gibraltar, sigan contando con el máximo apoyo de las instituciones y sobre todo cuenten con el tiempo que requiere consolidar un proyecto de esta envergadura.

    El acierto, tanto de instituciones como de empresarios, en la elección de nuevos proyectos que ayuden a reactivar nuestra maltrecha economía, será vital para acelerar la recuperación de una comarca que a los efectos del Covid-19, habrá de sumar los de un Brexit en ciernes. Por tanto, seamos un poco chovinistas y apoyemos a los nuestros SIEMPRE.

    Me despido reiterando mi agradecimiento a Lara y a Chico, por “arriesgar” vuestro patrimonio, por “robar” tiempo a vuestras familias y por “aguantar” estoicamente las críticas de esos “sabios de sofá”, que siempre ven todo mal pero que lo único en lo que tienen un máster es en envidia y pereza.

    Foto: Cabaret Festival.
  • La cigarra y la hormiga…

    La cigarra y la hormiga…

    Nada he leído estos días en boca del alcalde de San Roque, Juan Carlos Ruiz Boix, respecto a la propuesta de “su” ministra de Hacienda, la señora Montero, de pedir “prestados” 14.000 millones a aquellos municipios con superávit y que están obligados a guardar por ley.

    Y me refiero en concreto a Juan Carlos Ruiz Boix porque es, sin duda, el más afectado de nuestros ocho alcaldes del Campo de Gibraltar ya que goza de unas cuentas municipales más que saneadas.

    La propuesta ha debido caer como un jarro de agua fría ya que muchos de los municipios españoles que, como en el caso del consistorio sanroqueño disponen de importantes cantidades acumuladas por ley en sus cuentas, andaban frotándose las manos a la espera de la autorización por parte de la misma señora Montero para permitir que gastasen dichos remanentes en lo que creyeran conveniente.

    La normativa impide a los consistorios invertir el remanente de tesorería que tienen inmovilizado en las entidades bancarias tras el superávit en sus cuentas, según la norma de estabilidad de Cristóbal Montoro y el artículo 135 de la Constitución que se modificó en 2011.

    Al final, queda ese regusto amargo de que siempre pagan los mismos y no lo digo por esta propuesta, que espero por el bien de San Roque y de la comarca no se lleve a cabo, sino también por la mala sensación que nos transmite la cumbre europea de este fin de semana donde sentimos que seguimos siendo los pedigüeños de la unión.

    Y es que maldita sea la gracia en el caso de los ayuntamientos con superávit representados en este caso por la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), que están sintiendo como los llamados países frugales (Holanda, Austria, Suecia y Dinamarca) se niegan a conceder el dinero que tienen en sus cuentas y que tras la propuesta de la señora Montero tardarían en recibir de vuelta unos 12 años.

    De este modo, Hacienda pretende que las entidades locales presten sus ahorros (14.000 millones de euros) a las arcas públicas para luego devolver mediante dos ingresos en 2020 y 2021 de 5.000 millones de euros. El resto se lo quedaría Hacienda y se lo reintegraría en un plazo de diez años.

    Quizás me esté quedando un artículo muy técnico para ser de opinión, pero la verdad es que lo que me ha impulsado a escribir estas líneas hoy es la eterna sensación de que nos hacemos trampas al solitario.

    Si preguntas a cualquier alcalde de la comarca qué cuentas quiere tener seguro que dice las de San Roque; si preguntas a cualquier país europeo cuál es el ejemplo a seguir seguro que te habla de los países del norte.

    Pero el problema real es que en ninguno de los dos ejemplos se quiere seguir la senda del ahorro, de cambiar las políticas de gasto y hacer modificaciones estructurales que permitan alcanzar un equilibrio real y necesario en las cuentas.

    Al final lo que se genera es una sensación dolorosa de que se castiga el ahorro, se castiga a aquellos que hacen los deberes en pos de una solidaridad mal entendida con aquellos que no los hacen.

    Nada nuevo que no contara el cuento de la cigarra y la hormiga 🙂

  • No nos traigas pescado, enséñanos a pescar

    No nos traigas pescado, enséñanos a pescar

    Querido Juan,

    Permíteme el atrevimiento de en las próximas líneas proponerte una idea/consejo, siendo tú uno de los alcaldes más votados de España en ciudades de más de 50.000 personas.

    No cabe duda de la comunión que existe ahora mismo entre los vecinos de tu adorada Línea de la Concepción y tu indiscutible figura del alcalde.

    En la humilde opinión del que escribe, entre otras virtudes, hay dos que destacan para haber conseguido ese abrumador apoyo en la urnas: la cercanía y que el “pueblo” te reconozca como uno de los suyos.

    Pero dejemos los halagos que todos sabemos que debilitan y centrémonos en que a la salida de este confinamiento nos encontraremos comenzando el segundo año de tu segunda legislatura en unas condiciones que, por desgracia y sin poder culpar a nadie, se antojan muy duras y que como casi siempre amenazan con castigar a La Línea de una manera aún más cruel que en otros municipios de la comarca.

    A todos se nos llena la boca con frases grandilocuentes como que para cambiar una sociedad hay que empezar por la educación, que hace falta cambiar el tejido productivo, que los jóvenes deben tener más oportunidades, etc…Pero la realidad es tozuda y los cambios necesitan tiempo y son por lo general una suma de pequeñas acciones en el camino correcto.

    Antes de la pandemia estaba claro que todo lo online había llegado para quedarse, pero este prolongado confinamiento ha actuado como catalizador y nos ha hecho expertos en videollamadas, compras por Internet, plataformas de TV en streaming… 

    Y aquí va mi propuesta, ¿por qué no implantar en tu querida ciudad una formación profesional superior específica? Perfiles como Diseñador Gráfico, Desarrollador WEB, Programación, Ilustración y Animación, Gestor de Redes, Analista de datos son y serán los más demandados.

    Pero voy más allá. Se trata de buscar a grandes profesionales del sector para que preparen un programa específico de no más de dos o tres años que forme a jóvenes para copar esos puestos de trabajo que más que el futuro son el presente. Valga de ejemplo la boyante industria de juego online que tenemos en nuestra vecina Gibraltar, el parque tecnológico que con tanto acierto se ha instalado en la vecina provincia de Málaga y las necesidades que tendrán todas las empresas debido, a como comentaba antes, la aceleración que ha provocado este encierro en nuestros hábitos en la red.

    Una especie de centro de alto rendimiento que consiga varios objetivos:

    .- Un porcentaje de empleo para los alumnos cercano al 100%.

    .- Generar ilusión y oportunidad en la juventud.

    .- Atraer talento y conseguir ser un referente comarcal, provincial e incluso andaluz.

    .- Nuevos ingresos a través de los alumnos de otras ciudades para el comercio local.

    .- Posibilidad de organizar congresos específicos del sector.

    Quizás sea un proyecto muy ambicioso, quizás yo no soy nadie para dar consejos, quizás las trabas burocráticas sean insalvables.

    Pero hoy me he permitido a través de estas líneas pensar en voz alta y reclamarme a mí y a todos los que opinamos y criticamos alegremente que hay que hacer propuestas, sugerencias, compartir ideas y dejar la crítica barata y vacía del “Capitán a posteriori”.

  • Bares, qué lugares…

    Bares, qué lugares…

    Así lo cantaban los Gabinete Caligari allá por 1986 en su famoso tema Al calor del amor en un bar: “Bares, qué lugares / tan gratos para conversar / No hay como el calor / del amor en un bar”…

    España, como es de todos conocido, es una potencia mundial en eso de los bares, con un bar por cada 259 personas. Por desgracia, uno de los motores de nuestra economía se encuentra hoy realmente tocado, y casi hundido, por los efectos del COVID-19.

    La realidad es tozuda y a pesar de que los descensos en números de fallecidos e ingresados por el coronavirus en Andalucía, Cádiz y en concreto el Campo de Gibraltar comienzan a mostrar indicios que nos llevan a pensar en la posibilidad, más que real, de que por fin comience la famosa “desescalada” durante el mes de mayo, para la hostelería todo son dudas y temores.

    Dudas como cuándo podrán abrir (ya que en una hipotética lista de aperturas ellos siempre irán los últimos de la fila); qué condiciones sanitarias les serán exigidas; el más que seguro descenso en los aforos; la obligación legal tras el ERTE de mantener plantillas y la confianza del cliente a la hora de volver.

    En esto, como en todo en la vida, habrá establecimientos de primera, de segunda y de tercera. No será por supuesto lo mismo para aquellos con terraza; los que dispongan de locales más amplios; o quienes, por suerte, hiciera un tiempo que no acometían las permanentes reformas o cambios de equipamiento que suelen hacer estos establecimientos. Todos estos encontrarán, quizás, alguna facilidad más a la hora de la vuelta. Pero la triste realidad es que todos en mayor o en menor medida se verán realmente afectados por la gran crisis que comienza a asomar por la esquina.

    ¿Y por qué si aún no sabemos las dimensiones de esta crisis deberíamos estar especialmente  preocupados por los bares?. La respuesta es muy sencilla: SON NUESTRO ADN. Son el lugar donde celebramos nuestras alegrías, donde nos encontramos con nuestra familia y con los amigos, donde nos relajamos tras una larga jornada de trabajo, donde pasamos gran parte de nuestras vacaciones, donde muchos conocimos nuestras parejas, donde probamos esa tapa o plato que nos recuerda a nuestros abuelos, donde escuchamos grupos tributo de nuestras bandas favoritas, donde, en definitiva, pasamos probablemente muchos de nuestros mejores momentos. 

    Toca exigir a nuestros gobernantes, empezando por los alcaldes, la exención de absolutamente todas las tasas municipales, pero no solo eso, sino también ayudas excepcionales al sector en cada municipio. La Mancomunidad y Diputación deberían ser capaces de idear y orquestar ayudas especiales para compensar la suspensión de todos los eventos excepcionales como Rutas del atún, Ferias, etc… La Junta de Andalucía debería de contar con ayudas urgentes para algo tan nuestro como son los chiringuitos que en este caso además funcionan como especial atractivo turístico en un momento tan delicado para el sector y, por supuesto, el Gobierno Central, que debería permitir la incorporación paulatina de trabajadores sin forzar la incorporación de plantillas completas a sabiendas que los ingresos serán infinitamente más bajos.

    Y, como siempre, hago extensiva las responsabilidades a todos nosotros. Cuando abran nuestros bares, visitadlos, recordad lo de la aldea gala, toca apoyar a los nuestros, los que han estado ahí siempre. Ya habrá tiempo de viajar. Toca que el que pueda compre los bonos prepago que muchos están ofreciendo en la redes y recomendarlos y compartir sus publicaciones.

    Desde este rincón, sólo desearos a todos los hosteleros suerte, salud y fuerza, porque os necesitamos más que nunca…para volver cuanto antes a ser lo que fuimos. 

  • Grandeza de Miras en el día después…

    Grandeza de Miras en el día después…

    Hace muchos años el por entonces director de Europa Sur, Alberto Grimaldi, me invitó cariñosamente a escribir una pequeña columna semanal en el diario que con tanta pasión, esfuerzo e implicación personal capitaneaba.

    Con sus aciertos y sus errores, sus defensores y sus detractores, que de todo hay, lo que nadie duda es que dejó huella en sus años como campogibraltareño de adopción. Y es que no hay nada peor y más triste en la vida que ser un personaje gris, pasar desapercibido y ser como un junco que se pliega a las embestidas del viento para no “perder su sitio”.

    Estas reflexiones sobre el color GRIS han sido las que han hecho que me decida, con el permiso de la “jefa” (Yolanda Olivares), a escribir todos los sábados y los domingos un pequeño artículo que no aspira a otra cosa que ser una ventana para expresar mi sentir en un momento en el que, de verdad, muchas cosas van a cambiar, incluso más de lo que ahora todos pensamos.

    Ayer, en mi primer artículo, compartí con orgullo cómo desde 8Directo habíamos tenido un incremento espectacular de lectores; y cómo en las redes sociales -lugar en el que, por mucho que les pese a los puristas de la información, se encuentra el campo de batalla para captar a la mayoría de lectores- somos, sin duda, el referente de la comarca. Si pinchas aquí podrás ver los datos y así no me tengo que repetir.

    Coincide este primer fin de semana donde me aventuro a asomarme a los diarios digitales de 8Directo con los mejores datos en fallecidos desde hace semanas y con el anuncio ayer, por parte del Gobierno, de un primer cambio a partir del 27 de este mes donde a pesar de continuar “confinados” se les permitirá a los peques de la casa salidas controladas.

    Estos datos que, sin duda, invitan al optimismo en lo referente a la crisis sanitaria, hacen que muchos empecemos a estar realmente preocupados por el día después. Y por desgracia, si en el impacto en la salud de esta pandemia hemos sido unos privilegiados en comparación con el resto de España, en lo que respecta a la crisis económica y de empleo que no paran de anunciarnos, volveremos como casi siempre en esta comarca a encontrarnos en la cola del pelotón de la recuperación.

    Este rincón maravilloso, antes de ya de esta pandemia, necesitaba grandeza de miras, políticos y sociedad civil unidos y una única voz fuerte e incómoda para los de arriba porque las cosas se van a poner muy feas y toca reclamar ayudas de todo tipo y en todos sitios. Toca ser arriesgados, defender todos lo nuestro, pelear para exprimir al máximo a los gobiernos de Diputación (con los importantes votos del 100×100 de Juan Franco); Junta de Andalucía (con el indudable peso de Jose Ignacio Landaluce en el Partido Popular andaluz); y el Gobierno Central (con un Juan Carlos Ruiz Boix y un Juan Lozano a los que les toca reconstruir puentes internos para luchar contra el enemigo común). Todo esto sin olvidar al resto de alcaldes, los Miguel Alconchel, Paco Ruíz, Adrián Vaca, Fran Gómez y Jesus Fernández, que tienen que remar de manera incansable y todos debemos desearles aciertos.

    Pero, sin duda alguna, esta grandeza de miras nos la debemos exigir TODOS, nosotros los ciudadanos de a pie debemos dejar los gestos, los aplausos (que están muy bien) y contribuir en la manera de nuestras posibilidades. Es el momento de cambiar hábitos, comprar en nuestros mercados, ir a nuestros bares, pelear por nuestras empresas y cambiar ese tópico tan nuestro de que todo lo de fuera es mejor.

    Como dice siempre mi querido José Manuel LAZA, toca convertir el Campo de Gibraltar en una pequeña aldea gala como las de Asterix y Obélix. Luchemos contra el enemigo común y dejemos las peleas “familiares” para más adelante.