Categoría: Magazine

  • San Roque se conecta a su pulmón

    San Roque se conecta a su pulmón

    Tres tramos. 3,5 kilómetros. Este es el paseo que une a la ciudad de San Roque con su pulmón verde, el Pinar del Rey. El último de los trayectos, concluido hace unas semanas, parte de la fuente de María España hasta llegar a la fuente de Alhaja del Pinar del Rey. A este le precedieron otros dos que ya son parte del recorrido habitual de quienes utilizan este sendero para hacer ejercicio o pasear.

    La obra más reciente concluida por el Ayuntamiento de San Roque, la correspondiente al último trayecto, ha sido la más ambiciosa al tratarse de un tramo de 1,9 kilómetros y ha requerido una inversión de más de 555.000 euros, superando los 1,2 millones la cuantía total del recorrido completo.

    San Roque culmina un proyecto que echó a andar en junio de 2014, cuando se inició el primer tramo entre el polideportivo Vicente Blanca y el Puente Colmena. En octubre de 2015 comenzó el segundo tramo, de unos 800 metros, hasta el cruce de Santa Margarita y dos años después el definitivo, que además incluye una pasarela de madera sobre el arroyo Colmena.

    Finaliza así el demandado enlace entre la ciudad de San Roque ciudad y el Pinar del Rey, un camino que realizan todos los días numerosos ciclistas y senderistas. El objetivo que ha perseguido este proyecto durante todo este tiempo ha sido atender la demanda ciudadana de una movilidad sostenible para propiciar unos hábitos de vida más saludables.

    Superado este reto, el municipio quiere avanzar en su plan de movilidad urbana con la ejecución de una senda similar a la que se ha proyectado para conectar la ciudad con el Pinar, pero esta vez en dirección a la zona del casino.

    Antes de poner en marcha esta iniciativa, el municipio necesita de la autorización previa del Gobierno de la nación. El proyecto ya está redactado por los técnicos municipales, la inversión supera el millón de euros y el deseo del equipo de gobierno es comenzar la obra en el primer semestre de 2019.

    La actuación está incluida en el Plan Municipal de Movilidad Urbana que prevé la creación en el conjunto del municipio de sendas ciclables, carriles bicis y sendas peatonales Está casi terminado el carril entre Los Timbales y la Estacióny está pendiente de autorización para otro carril que irá por toda la ribera del río Guadarranque, uniendo la Estación, Taraguilla y Guadarranque.

    Las 338 hectáreas que llegaron con la Armada española

    El Pinar del Rey es un parque suburbano de 338 hectáreas que data de 1800 cuando la Marina española plantó árboles para suministrar madera para los barcos de guerra. Hoy en día es uno de los pulmones naturales del Campo de Gibraltar, junto con el Parque Natural de Los Alcornocales.

    El parque se puede dividir en dos partes principales, la zona sur con más afluencia de personas; y la zona norte, más salvaje y donde está prohibido el uso de vehículos a motor. La zona sur comprende la zona recreativa con infraestructuras de picnic y barbacoa, el arroyo de Alhaja y el Aula de Naturaleza, y el lado norte incluye el Tajo del Pajarraco y el Cerro del Águila, desde donde se puede divisar el antiguo auto safari de Alcaidesa desde el Tajo.

    La Fuente de La Alhaja se encuentra justo a la entrada del Pinar del Rey. Es una fuente pública muy popular entre los residentes y visitante por la calidad su agua. El Aula de Naturaleza, gestionada por el Ayuntamiento de San Roque, cuenta con un punto de información y un jardín botánico con especies florísticas del ecosistema.

    El sendero del Arroyo de Alhaja que prosigue paralelo al curso del arroyo, puede seguirse a pie o en bicicleta. Un paseo que se presenta como una de las rutas más bellas de los cuatro itinerarios ecológicos delos que dispone el parque en la actualidad.

    Los guías de medio ambiente del Centro de Interpretación ofrecen una información muy completa sobre los otros tres itinerarios ecológicos: las rutas del Tajo del Pajarraco, el Cerro del Águila y el Pinar del Rey.

    Los dos itinerarios más exigentes son el Cerro del Águila (de dificultad media-alta) y el Tajo del Pajarraco (de dificultad media). Por el contrario, el circuito circular de la ruta del Pinar del Rey es apto para todos los públicos (sobre todo para los menos activos) y discurre por la parte baja del parque.

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  • Javier Serrano, un contrabajista sobresaliente

    Javier Serrano, un contrabajista sobresaliente

    Javier Serrano Santaella es un joven linense que lo ha apostado todo por la música. Su talento, formación y brillante trabajo comienzan ahora a ser reconocidos. Con tan sólo veinte años ha sido galardonado por la Escuela Superior de Música Reina Sofía como alumno sobresaliente de la cátedra de contrabajo. 

    Ahora mismo vive en Madrid, donde estudia tercer año de su instrumento en la la citada escuela, uno de los centros más prestigiosos de España. Formarse en el Reina Sofía ha sido siempre un sueño y una meta a batir. “Mis profesores de conservatorio y muchos compañeros me animaron a que intentara ingresar en este centro”, explica.

    Desde entonces, todo ha ido hacia arriba. El nivel de trabajo y exigencia en esta escuela es altísimo. Estando allí Javi ha tenido la oportunidad de tocar en numerosos recitales, recibir clases magistrales y trabajar con profesores y músicos de talla mundial. También ha formado parte de orquestas como la European Union Youth Orchestra o la Gustav Mahler Jugendorchester; orquestas jóvenes formadas por músicos de toda Europa, llegando a tocar en países como Austria, Alemania, Holanda, Italia y Polonia.

    Su instrumento es el contrabajo, aunque también toca el bajo eléctrico, el piano y algo de guitarra. Su interés por el contrabajo fue “un flechazo” desde el principio. “Su sonido tan grave me gustó solo con oírlo un segundo. Con los años he descubierto que es un instrumento magnífico, con un papel crucial en la orquesta y con muchísimos recursos como instrumento solista” añade. Le apasiona la música clásica, también el jazz, por supuesto el flamenco, el rock, y todas las músicas del mundo. 

    Su pasión surge desde muy pequeño; viene de familia: “En mi casa siempre se ha escuchado mucha música, de todos los estilos y épocas. Cuando tenía siete años fui de excursión con el colegio a ver un concierto didáctico de alumnos y profesores del Conservatorio Muñoz Molleda en el teatro La Velada. Ese mismo día les dije a mis padres que quería apuntarme en el conservatorio. Ahí empezó todo”, apunta.

    A los ocho años comenzó su formación en el Conservatorio Profesional de Música Muñoz Molleda de La Línea, donde estudió el grado elemental y el grado profesional. Sus primeros profesores fueron Francisco Conejo y Ernesto Téllez. Durante diez años compaginó estos estudios con la participación en distintas bandas y orquestas de la zona, siendo la primera de ellas la Orquesta Joven Muñoz Molleda. También ha formado parte de la Orquesta Joven de Andalucía.

    El reconocimiento como alumno sobresaliente de la Escuela Superior de Música Reina Sofía es tan sólo una de las muchas distinciones que promete la carrera de esta joven linense. “Han sido muchas cosas que han venido como resultado de un duro curso de mucho trabajo. Ha sido un año muy intenso, que ha dado muchos frutos y este reconocimiento fue el mejor cierre para el curso. Sobre todo me quedo con el reconocimiento allí, todo el apoyo de mi gente querida y todo el apoyo de la gente de mi Línea”.

    Asegura que no deja de recibir el apoyo de parte del conservatorio en el que comenzó su carrera. “Tal y como están los tiempos es muy gratificante recibir un apoyo así de parte de nuestra gente”, explica. 

    Este músico en mayúscula no se olvida de La Línea: “Tenemos que estar orgullosos de lo que somos y de todas las cosas buenas que tiene esta tierra, Cádiz y Andalucía en general. Para mí es un honor representar mis raíces allí donde voy con la música y es algo que nunca deberíamos olvidar”, concluye un joven linense con una carrera imparable.

  • El Copo, la historia del esfuerzo y la entrega de una familia

    El Copo, la historia del esfuerzo y la entrega de una familia

    Cada una de ellas trabaja en una parcela distinta del restaurante pero todas comparten un mismo sentimiento: están ahí porque lo eligieron libremente. Aunque cada una optó por un camino profesional diferente, todas comenzaron su relación con El Copo friendo tortillitas en verano, acudiendo al fregadero cuando hacía falta o apoyando a todos en fechas tan señaladas como las navidades o el día de Reyes. Así, un día tras otro, hasta terminar, literalmente, enganchadas al restaurante. 
    Reconocen que lo más duro de todo es no poder asistir a las fiestas de las demás, comuniones, bautizos o bodas. Solo puede ir la madre del homenajeado y el resto se pierde ese momento familiar. Pero en la balanza en la que compensan ese déficit colocan los beneficios de trabajar en familia, el apoyo y la confianza mutuas. 
    Su padre, Manuel Moreno, ve en ellas un aporte fundamental para el negocio y afirma que si no hubiese sido así quizás El Copo hubiera dejado de existir. Está convencido, además, de que les tocará vivir una época mejor, porque sabrán organizarse y tener un poco de más vida que la que él y su mujer, Mari -a la que todos señalan como el alma del restaurante y de la familia- tuvieron para poder sacar adelante un proyecto que el próximo 2019 cumplirá 40 años. 
    Todos confían en que habrá una tercera generación que tomará las riendas. “Al fin y al cabo nuestros hijos están creciendo aquí como lo hicimos nosotros”, nos cuenta Gema, la más veterana de todas al frente del restaurante. 
    Estrella, 31 años. Responsable de sala, relación con los clientes y compras junto a Gema.
    «Comencé a implicarme en el restaurante cuando la crisis empezó a notarse. Decidimos poner una carta de tapeo, algo impensable aquí en El Copo, y fue ahí donde me puse a trabajar. Al principio me daba vergüenza de todo, pero con el tiempo fui aprendiendo y ahora estoy con Gema en la sala. Creo que me ha tocado vivir una época distinta, nueva. Ahora al cliente le da igual comer comida congelada, y es más importante salir a comer que comer cosas buenas. Por lo general, actualmente la gente prefiere salir siete veces a salir una para comer bien. Lo peor de trabajar en familia es que tus hermanas tienen niños y no los puedes disfrutar, pero también nos apoyamos mucho. Estoy convencida de que habrá una tercera generación que continúe con el restaurante. No voy a luchar para que mis hijos sean algo más que yo, mi ilusión es que se queden aquí».
    Divina, 36 años. Aunque se dedica a la administración, echa una mano a la familia cada vez que hace falta. 
    «Nosotras desde pequeñas siempre hemos mamado esto. Al principio busqué otras opciones pero enseguida me di cuenta de que lo que quería hacer era quedarme aquí y luchar por lo que había luchado mi padre. Seguir con lo que él cree. Siento esa responsabilidad, sí, pero sobre todo por mis padres, porque lucharon y apostaron por esto. Pero también tengo que decir que estoy aquí porque realmente me gusta. Tuve la oportunidad de elegir y elegir estar aquí. Competencia siempre ha habido y siempre hemos sobrevivido. Los años peores están pasando. Nosotros vamos a nuestra línea, a nuestro aire, nunca miramos al del lado. Simplemente luchamos para sobrevivir. El público actual es muy exigente. Mi padre siempre nos aconseja que seamos buenas personas, que tratemos a todos por igual, que mimemos al cliente, y cuidemos nuestra materia prima, que es lo que nunca debe cambiar».

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    Vanessa, 41 años. Responsable de la repostería, panadería y heladería del restaurante
    «Me fui incorporando a El Copo como el resto de mis hermanas y cuando llegó el momento decidí que no quería hacer otra cosa. La repostería siempre la llevó mi madre y cuando ella se jubiló me formé y cogí las riendas. Hay postres que todavía son de ella y que nunca quitaré, como su tocino de cielo. Cuando se dice que hay que innovar, yo digo a mucha gente que mi padre ya innovó con las tortillitas de algas. Claro que nosotras vamos cambiando y vamos haciendo cosas nuevas, pero nunca olvidamos nuestra esencia. Cuarenta años no se pueden tirar por la borda así como así. Mi padre siempre nos ha enseñado a que nunca hay que bajar la guardia con la calidad de los productos y que, ante todo, seamos personas. El cliente, lo primero, y los que trabajamos aquí, una gran familia, trabajando desde el cariño y la humildad. Manuel Moreno está aquí como uno más. Va al mercado, supervisa las cuentas, siempre está en continuo movimiento. Yo no quiero que se jubile, pero tampoco quiero ni debo olvidar a mi madre, que luchó y se mató a trabajar para llevarnos a todos y sacar adelante el restaurante». 
    Gema, 44 años. Responsable de sala junto a Estrella.
    «Empecé a estudiar Empresariales fuera de aquí, pero no me gustaba estar fuera y me vine a Algeciras. Pensé que mientras me sacaba la carrera podía venir al restaurante a echar una mano. Lo que ocurre con este trabajo es que cada vez te metes más, y más, y El Copo me terminó absorbiendo por completo. Abandoné Empresariales y opté por estudiar Hostelería. Mi padre y mi madre han trabajado como negros para mantener el negocio durante 40 años. Nadie les ha regalado nada. Todo lo que han conseguido ha sido con mucho esfuerzo y mucho trabajo. Por eso aquí todas hemos empezado igual, haciendo de todo. Mi padre siempre nos dice que si vemos un papel en el suelo, que nos agachemos para recogerlo. De este modo sabremos valorar el trabajo que hace la mujer que limpia. Creo que nuestros hijos irán mamando este trabajo poco a poco, como nosotros, y al final cada una de los 11 nietos que ahora tienen mis padres tirará por un lado o por otro. Pero los que estamos aquí lo hemos hecho por voluntad propia».]]>

  • «Cuando algo es natural y camina solo es mucho más fácil»

    «Cuando algo es natural y camina solo es mucho más fácil»

    Las blogueras e influencers enseñan, muestran y crean tendencias porque hay alguien detrás que inventa, crea y diseña. Elizabeth García (@lovelyroomstudio) es ejemplo de ello.
    Esta joven diseñadora de San Roque ha sabido incorporar las redes sociales a su trabajo. Los registros en los perfiles de su marca, Lovely Room, certifican su notable presencia e influencia: más de 30.000 seguidores en Instagram y más de 5.000 en Facebook. “Estos números se consiguen siendo muy constante y poniendo mucho amor. Tienes que cuidar todos los detalles”, explica @lovelyroomstudio, que comparte con el mundo digital cada uno de sus diseños. 

    Elizabeth García, de 35 años, se ha formado como auxiliar de vuelo y además ha estudiado fotografía, estilismo y diseño de moda, logrando convertir su pasión en su actual profesión.

    “Comenzamos a utilizar las redes sociales para promocionar nuestro primer desfile que se celebró en el Palacio de los Gobernadores, en San Roque. Ahí fue donde descubrimos realmente cómo funcionaba este mundo. Hace un par de años ya nos iniciamos en esto de manera algo más profesional, nos pusimos a trabajar más a fondo con las redes sociales. Nos costó entenderlas, saber cómo funcionaban, cómo dirigirnos a los demás y sobre todo encontrar a nuestro público y engancharles”, explica.

    En estos momentos, con una página web en construcción, las redes sociales son la forma de venta más directa de la marca Lovely Room: “Para nosotros es brutal atender pedidos de Argentina, Nueva York o Berlín. Es alucinante cómo podemos llegar a personas del otro lado del mundo tan solo colgando una fotografía en redes. Las redes sociales son el mayor escaparate del momento. Tenemos que aprovechar esta gran plataforma que hoy en día es gratuita”.

    El equipo de @lovelyroomstudio también trabaja en el desarrollo de una aplicación móvil que sirva para conocer las demandas de sus clientes y además han puesto en marcha una serie de cursos de formación para aprender a diseñar tocados. “Creemos que es una buena iniciativa llena de creatividad en la que esperamos a muchos alumnos para que disfruten de lo artesanal y que así puedan valorar el trabajo que tiene cualquier producto hecho a mano”, añade.

    ¿La clave del éxito para Elizabeth y la marca Lovely Room en las redes sociales? La naturalidad. “Mostrar lo que sabemos hacer con todo el mimo del mundo. Cuando algo es natural y camina solo es mucho más fácil”.

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  • Rocío Martínez: influencia y talento 4.0

    Rocío Martínez: influencia y talento 4.0

    Las nuevas tecnologías y las redes sociales se han convertido en una importante herramienta de trabajo. De esto sabe mucho Rocío Martínez Sevilla (@Rociomartinezmodas), una palmoneña de 33 años propietaria del comercio Modas Rocío Martínez, que reúne a más de 90.000 seguidores en Facebook y cerca de 10.000 followers en Instagram.

    “Estas cifras se consiguen con una dedicación exclusiva a tu trabajo, como llevo haciendo estos últimos cuatro años, sin mirar horas ni días. Tienes que estar 100% en todo lo que necesite el cliente”. Innovar cada día y echar mano de mucha imaginación son otros conceptos claves.

    «Estas cifras se consiguen con una dedicación exclusiva a tu trabajo, tienes que estar 100% en todo lo que necesite el cliente», dice la empresaria

    @Rociomartinezmodas comenzó su andadura en el mundo de la moda y la venta en el año 2005. Al principio tan sólo era una manera de ganar algún dinero extra vendiendo ropa a vecinas y familiares. Ya entonces el contacto y la venta por Internet era una herramienta fundamental. “Poco a poco, a través de las redes sociales, fuimos creciendo. Me di tanto a conocer en tan poco tiempo que venían clientes de todo el Campo de Gibraltar a comprarme”. 

    La demanda y el volumen de venta por Internet creció tanto que hace cuatro años Rocío dio el salto a una tienda física, instalando su establecimiento de ropa y complementos en la calle La Plata de Los Barrios; epicentro de la Villa donde el éxito comercial está casi garantizado. Pero esto no era suficiente para @Rociomartinezmodas. 

    Tenía claro que había que sacar partido del boom de las redes sociales. “Comencé haciéndome fotos con la ropa que teníamos para vender y luego las publicaba en mi cuenta personal de Facebook. Así empecé a obtener cientos y miles de likes. Cuando llegué a los 4.000 seguidores, que es el máximo de amigos que Facebook te permite tener en un perfil privado, construí la Fan Page. Aquellos primeros pasos fueron muy ilusionantes”.

    Rocío es el ejemplo de que es posible vivir de esto. “Mi marido y yo trabajamos juntos en esto. Eso sí, te tienes que dejar la piel y no quedarte parada ni un día. Aquí no existen vacaciones ni días de fiestas. En este mundo se trabaja todos los días. Aunque a veces preferiría tener un trabajo de solo ocho horas, la verdad es que la recompensa de que te conozcan también es muy gratificante”. 

    Modas Rocío Martínez acaba de inaugurar su tercera página web y en estos momentos estudian abrir otro punto de negocio en la comarca. 

    ¿El secreto del éxito? Ilusión, naturalidad y honestidad. “Realmente no sé cuál es el secreto. Lo único de lo que estoy segura es que yo soy yo misma, que lo que quiero para mi es lo que muestro a mis clientes, mi estilo, mi forma de combinar y mi simpatía. Esperamos seguir mejorando día a día y que nada ni nadie pare este motor. Para nosotros no es trabajar, porque nos encanta nuestro trabajo”.

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  • La Contraseña, tributo a Triana desde San Roque

    La Contraseña, tributo a Triana desde San Roque

    El grupo La Contraseña de San Roque lleva 15 años rindiéndole homenaje a Triana. Conocidos por toda la comarca, la formación está compuesta por Bernardo Andrades como vocalista, Rafael Gallego en el bajo y segunda voz, Manolo Pastor al piano y segunda voz, Miguel Calvente a la guitarra eléctrica, Francisco Zamora en batería y Roberto González a la guitarra. 
    Cada uno de los componentes del grupo provenía de estilos de música diferentes, sin embargo, todos coincidían en su pasión por el grupo Triana, lo que los llevó a decantarse por tocar sólo canciones de este grupo. Desconocen si tienen tanta aceptación en el público por ser un grupo tributo o por lo buenos que son en el escenario. Eso sí, se esfuerzan en cada ensayo por ser cada vez más fieles a la música original de Triana. 
    La Contraseña no es un grupo de músicos profesionales, se consideran más bien músicos aficionados y, sobre todo, fans absolutos del rock andaluz. En un primer momento intentaron crear un grupo original con composiciones propias pero prefirieron decantarse por una vida más tranquila, cerca de la familia y manteniendo sus puestos de trabajo.
    No les faltan ofertas para actuar pero echan en falta más apoyo por parte del municipio. La Contraseña suele actuar en locales, sitios públicos donde cualquiera pueda disfrutar de la música de Triana en directo. Sin embargo, les encantaría que los grupos sanroqueños tuvieran más visibilidad, el apoyo que fuera del municipio no les falta. 
    Orgullosos de llevar el nombre de San Roque allá donde van, La Contraseña actuó por primera vez en su pueblo en una carpa que colocó el Ayuntamiento cerca del edificio Diego Salinas, donde tocaron cinco grupos locales en el año 2004. 
    La música de Triana traspasa generaciones. A casi treinta años de la muerte de Jesús de La Rosa el grupo sanroqueño asegura que el público se emociona frente a ellos cuando oyen los acordes en directo de temas como Abre la puerta, El Lago o Tu frialdad. 

    El grupo ha sido capaz de crear una gran familia de seguidores que les acompañan en todos sus conciertos

    Han creado una gran familia de seguidores que van allá donde toquen. Siempre se sienten arropados por ese público. Según Bernardo, el vocalista del grupo, “muchas personas nos dicen que tenemos una esencia especial cuando tocamos, incluso en una ocasión me preguntaron si me había tragado a Jesús de la Rosa, por lo parecido de nuestras voces”.
    Como formación musical nunca han tenido rencillas entre ellos, a pesar del tiempo que llevan juntos. El secreto, según ellos, ha sido tomar la música como una salida de la rutina, una forma de pasar el tiempo libre. Sin embargo, resaltan el dinero que han invertido en instrumentos y equipo de sonido. Dicen con orgullo que pueden tocar donde quieran sin necesidad que nadie les monte ningún sistema. 

    De todas sus actuaciones recuerdan con cariño la vez que se les presentó la ocasión de tocar en un festival en Estepona. Falló un artista y contaron con ellos. Lo que no esperaban era verse frente a 3.000 personas, lo cual no les frenó. Dieron el máximo para emocionar a todos los presentes.
    El rock andaluz, tal y cómo lo entiende La Contraseña, es el único rock que tiene denominación de origen español, y en concreto de Andalucía. Al no ser músicos profesionales, reconocen que preparar los temas les cuesta tiempo y esfuerzo. Se organizan para sacar la partitura de las canciones, preparan la base rítmica con batería y bajo y añaden lo demás. La letra al final es lo más sencillo, lo que todo el mundo conoce. 
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  • Morenito y El Purili, el flamenco que nace en La Línea

    Morenito y El Purili, el flamenco que nace en La Línea

    Enrique Morales, presidente de la Peña Cultural Flamenca Linense, habla en este artículo de cómo el flamenco se fue forjando en la ciudad, de un pasado que hoy sigue dando sus frutos con dos jóvenes cantaores que empiezan a despuntar en los tablaos del país.

    Esta ciudad es singular, por ser fronteriza y por su situación geográfica. Durante un amplio periodo del pasado siglo fue un municipio importante para que el arte flamenco permaneciera con vida y sus profesionales pudieran ganar justos salarios por sus actuaciones. Podemos asegurar que, sin la existencia de esta ciudad, el arte flamenco hubiera perdido numerosos artistas que pasaron a ser famosos. La Línea de la Concepción les entregó respeto, escenarios para que expusieran su arte y sustento para que no abandonaran sus esperanzas de vivir del cante.

    En su casco histórico existieron numerosos lugares donde el arte flamenco era expuesto por aficionados y destacados profesionales, siendo trampolín de difusión a lugares de los cinco continentes. Por ser ciudad de frontera, transitaban cada año miles de ciudadanos que llegaban buscando esparcimientos y se encontraban con amplio abanico de espectáculos y lugares de diversión que ofrecían el cante, el baile o la guitarra flamenca. Estos ciudadanos, procedentes de diferentes rincones del mundo, tuvieron la oportunidad de conocer por primera vez la cultura flamenca. 

    Era una forma de vivir el flamenco. Recordemos el fantástico escaparate que ofrecía esta ciudad cada día; existían más de ocho cabarets y numerosos teatros donde su principal actividad musical era el flamenco. La ciudad contaba con bares y cafeterías en los que el flamenco era referencia. En ellos solían parar destacados aficionados y profesionales que esperaban ser contratados para cubrir todo tipo de eventos o fiestas privadas; y a diferencia, casi con el resto de Andalucía, para formalizar una reunión flamenca bastaba un bar y aunque ya en muchos de ellos -por orden gubernativa de las autoridades de los tiempos- rezaba el famoso cartelito “Se prohíbe el cante”, se cantaba y punto.

    La ciudad contaba con bares y cafeterías en los que el flamenco era referencia. En ellos solían parar destacados aficionados y profesionales que esperaban ser contratados para cubrir todo tipo de eventos o fiestas privadas

    Entre los cantaores que más se recuerdan de esa época flamenca de la ciudad destacan Chato Méndez, Antonio El Chaqueta, Brillantina, Corruco, Salvador El Pantalón, Tomás el Chaqueta, Imperio de Granada, Dominguillo, José El Chaleco, Juan Mesa, Ricardo Vélez, Juan Montoya, Diego Montoya, La Gitana de Bronce, El Sheriff, El Mono, Miguel Comprende, Antonio Mejías, Manuel Montoya, La Paca, Manolo Blanco, Tío Frasco, El Terry, Rafael Pareja, Tío Fideito… 

    A raíz del cierre de la frontera en 1969, la ciudad comenzó a vivir una nueva época en lo laboral, social y económico. Se cerraron, por falta de público, numerosos locales y comenzaron a marchar para buscar sus salarios a otras puntos del país. Y fue así como La Línea perdió a los profesionales del flamenco que aquí se habían marcado su lugar de residencia.

    Con el cambio de ciclo, las actividades flamencas se centraron en el montaje de festivales y “colmados” de nueva creación, donde el turismo local, aficionados procedentes de las provincias de Cádiz, Málaga, Sevilla y una buena parte del turismo de la Costa del Sol, encontraban en esta ciudad la cultura flamenca. Estos nuevos negocios tuvieron que competir con los centros turísticos flamencos abiertos en la Costa del Sol.

    Entre los nuevos espectáculos flamencos, desde 1972 hasta 1981, destacaba el festival de verano organizado por el aficionado y empresario linense Fernando Camborio. Por este festival pasaron los cantaores, bailaores y guitarristas más destacados de aquellos años: Camarón de la Isla, Fosforito, Juanito Villar, Turronero, Bambino, Pansequito, La Susy, El Cabrero, La Familia Montoya, El Pinto, Manuela Carrasco, David Morales, Cepero, Juan Montoya, Enrique de Melchor, Quino Román…

    Superados los años ochenta del pasado siglo La Línea de la Concepción cambió radicalmente. Los aficionados al flamenco linense se agruparon en círculos reducidos en los que comenzaron a celebrar tertulias y audiciones de cantes, sustentadas por los cantaores de la localidad. La Peña Flamenca Cultural Linense, consciente de la cultura andaluza, fue fundada el día 04 de abril de 1981 con el objetivo fundamental de promover y promocionar el flamenco en sus raíces más profundas.

    Entre los nuevos espectáculos flamencos, desde 1972 hasta 1981, destacaba el festival de verano organizado por el aficionado y empresario linense Fernando Camborio

    Toda esta cimentación artística de La Línea de la Concepción, toda esa nómina de flamencos, cantaores, bailaores y guitarristas nacidos en La Línea, vinculada con ella o que visitaron nuestra ciudad por años, y el arte que flota siempre por la ciudad ha dado sus frutos. Ha dado origen a dos grandes cantaores jóvenes cuya proyección estamos seguros no tiene límites. Llegarán, no lo dudamos, muy lejos. 

    José Campos Cortés, Morenito Hijo, nació en nuestra ciudad en 1994. Su familia es de tradición musical de artistas flamencos, donde ha bebido para hacerse un gran artista y una buena persona. Su padre, Morenito de Illora; su abuelo, Juan Montoya. Con tan solo tres años su padre se lo llevó de gira con Joaquín Cortés. Cuentan que su madre le daba el biberón al niño en el patio de butacas durante las representaciones del espectáculo Pasión Gitana.

    Podemos decir que José es un «niño viejo» en su forma de cantar. Canta con honestidad, como cantan los gitanos, pero con un estilo propio. Su padrino artístico, Tomatito, dijo de él que «cuando canta llega a lo más profundo del alma y el corazón». Una sabiduría al cantar impropia de alguien tan joven.

    A los nueve años grabó su primer disco, Alma Vieja, de la mano de Tomatito, Diego del Morao, Daniel Casares, Pepe del Morao, Paco Fernández, etc. Sin embargo, por deseo de su padre, este disco producido por Paco Ortega no vio la luz hasta cinco años después. A sus 19 años, Joselito Montoya cuenta con un bagaje artístico impresionante, ya ha recorrido toda España, realizado diferentes recitales y tuvo la suerte de estar varios meses en el Tablao Flamenco El Cordobés de Barcelona, donde adquirió experiencia cantándole a todas las figuras del baile flamenco.

    Es integrante de los cuadros flamencos de los bailaores David Morales y El Pipa, y del guitarrista Tomatito. Hoy muestra su arte en los tablaos de Madrid y en festivales y peñas flamencas de toda Andalucía.

    Pese a su temprana edad, 24 años, José ya reúne muchas de las cualidades que un cantaor puede tener. La voz y el sentimiento que imprime en sus cantes le convierten en un reclamo muy especial para todos los amantes del flamenco.

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    Alonso Núñez Heredia, El Purili, nació en nuestra ciudad en 2000. 

    Este cantaor bebe de las fuentes clásicas de Manuel Torres, Juan Talega, Antonio Mairena o Tomás Pavón, así como de los artistas festeros que dominan el baile como Miguel Funi,  Anzonini del Puerto, Paco Valdepeñas o Perico El Pañero. 

    Alonso dice que en su casa siempre ha habido afición al cante gitano-andaluz y se ha criado en fiestas de tres días. De generación en generación. Su bisabuela, Concha La Chata, murió con 105 años y desde que tenía 100 estaba sin moverse en la cama pero movía los brazos por bulerías. Y su bisabuelo, su marido Moreno, ha hecho romperse las camisas a la gente cantando por martinetes.

    Cantaor que ensaya a diario su cante, no se cansa de estudiar y la tecnología le permite viajar a diario en Youtube para escuchar todo lo que hay en la red. Alonso recorre hoy todas las peñas flamencas y festivales, mostrando su buen hacer. Un niño viejo que ha revolucionado la actualidad flamenca a nivel nacional.

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  • «Una vez nos pusieron una hoja de reclamaciones porque los calamares llevaban patas»

    «Una vez nos pusieron una hoja de reclamaciones porque los calamares llevaban patas»

    Conversar con Jesús, Acosta fundador de El Campanario en 1977, y su hijo, Manuel Jesús, es como asistir a una conferencia a dos manos sobre cómo ha ido cambiando la hostelería -y la clientela- en los últimos 40 años. En este tiempo ellos también han vivido su propia catarsis con el traslado provisional del restaurante desde el centro del pueblo al establecimiento destinado a celebraciones. Durante este tiempo, los hosteleros han tenido que realizar algunas adaptaciones, pero se sienten igual de arropados por su clientela. 
    Tenemos público de toda la comarca y de la Costa del Sol. Nosotros sentimos que somos un referente para todo el Campo de Gibraltar. Aquí, aunque tenemos una barra más pequeña, también funciona y nos está yendo muy bien con la terraza y la barbacoa”, nos cuenta Jesús, a punto de alcanzar los 70 años, con el camino a la jubilación muy cercano, y el delantal puesto mientras revisa cajas de setas en la cocina.
    Quizás uno de los retos que les presenta la nueva ubicación es compatibilizar el restaurante con la celebración de eventos. “En el bar del pueblo vivíamos mucho de la gente de paso. Desde que estamos aquí nos hemos centrado en ofrecer una carta mucho más variada y más elaborada”, explica el veterano hostelero.
    Manuel Jesús, su hijo, es parte muy importante de esta nueva etapa. Se crió en las cocinas junto a su madre, que era la cocinera, y ahí fue creciendo como cocinero. Cuando su padre se marchaba al salón de celebraciones él se quedaba al cargo del bar del pueblo. Ahora tiene 42 años, y desde 2005 es el responsable de todo lo que se cuece en las cocinas de El Campanario.
    “Era el comodín para todo, pero cuando mi madre se jubiló me vi obligado a meterme de lleno y hacerme con la responsabilidad de la cocina. He aprendido como se hacía antes, echando horas, lavando platos, limpiando pescado. Con 15 años ya era capaz de filetear un pescado de 30 kilos. Estoy acostumbrado a estar en la cocina, pero no dejo de aprender sobre productos y técnicas”, añade.
    ¿Innovar en la cocina? ¿Hasta dónde? Y lo más importante. ¿Estamos dispuestos a pagarlo? Son algunas de las preguntas que traslado al cocinero mientras conversamos.
    “La gente está acostumbrada a comer, por ejemplo, un potaje de garbanzos con boletus. Si yo hago una espuma de boletus, ¿se lo comerían? No puedes innovar de un día para otro y que la gente te responda. El año pasado con el tema de las setas hice una galleta de boletus con una sardina ahumada. Algún cliente me comentaba que era una presentación muy simple. Y yo me preguntaba, y si le dijese que es tierra de boletus con sabor a mar, se lo comería estando aquí.  Yo eso mismo lo hago en otro sitio y quizás sí, pero aquí vienen buscando cocina tradicional. A veces nos piden trufa que, en plena temporada, está a 1.600 euros el kilo. Si yo te echo una ralladura, unos dos gramos, son dos euros. ¿Lo vas a pagar?”, se pregunta Manuel Jesús.

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    El cocinero afirma que uno de los principales problemas a los que se enfrentan los hosteleros es que ahora mucha gente se cree crítico gastronómico. “Además, creen que tú les estás engañando con un producto y lo verdaderamente cierto es que les han estado engañando a ellos durante mucho tiempo. Nos pasa con la carne de retinto, que nos dicen que está muy fuerte o que es muy oscura…Una vez nos pusieron una hoja de reclamaciones porque los calamares llevaban patas”, cuenta.
    Los alérgenos, las intolerancias y las nuevas tendencias en nutrición, como el veganismo, están poniendo muchos retos al mundo de la hostelería. Sobre todo en los restaurantes que se dedican a los grandes eventos. “Para evitar problemas de posibles denuncias por intoxicación, Sanidad nos exige que quienes nos contratan el banquete nos firmen, detalladamente, qué tipo de alérgicos vendrán a su boda y cuántos son. Y si no lo saben, que firmen que no lo saben. Es una complicación que se nos ha presentado y solo podemos cumplir con esas exigencias si lo sabemos de antemano. Una vez aquí, poco margen de maniobra tenemos, sobre todo cuando hablamos de cocinar para tantas personas”, añade Jesús, que alimenta nuestro libro de anécdotas con una clienta que le llegó y le dijo que estaba siguiendo la dieta Dukan y que, por tanto, tenía que comer unos determinados alimentos, pesados y cocinados como exige la dieta.
    Con risas nos vamos de El Campanario, donde el olor a cocido nos despide con gratitud. Como los grandes chefs, Manuel Jesús vuelve a salir de sus cocinas y, en un amago que frenamos a modo de broma, quiere volver al debate… Regresamos otro día. 
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  • Sara Bueno Hormigo (@sarabuho), el poder de la palabra

    Sara Bueno Hormigo (@sarabuho), el poder de la palabra

    200.000 seguidores en Instagram, 80.000 seguidores en Facebook y más de 35.000 followers en Twitter; los perfiles de Sara Bueno Hormigo (@sarabuho) no dejan indiferente a nadie. Y no sólo por sus cifras récords, sino porque esta joven linense ha sabido revolucionar las redes sociales a través de la escritura. 

    En tiempos de selfies y filtros, @sarabuho apuesta por otro modo de ser influencer. Un rebose de creatividad, la divulgación de los pensamientos y sentimientos más profundos, el interés por la literatura y la escritura y la pasión por el arte en cualquiera de sus formas, son algunos de los ingredientes del perfil social de @sarabuho. Sus manuscritos en versos y textos inspiradores son conocidos a lo largo y ancho de la intranet. 

    Esta joven linense de 27 años reside actualmente en Granada. Graduada en Derecho por la Universidad de Sevilla y con un máster en Marketing Digital, en 2005 comenzó a compartir sus poemas en Internet, alcanzando pronto gran notoriedad a través de las redes sociales.

    Ha publicado dos libros de poesía y ha participado en multitud de festivales de poesía nacionales e internacionales, como el Festival Las Líneas de su mano en Colombia o el Festival Internacional de Poesía Ciudad de México. Actualmente trabaja en un nuevo poemario y en una novela, mientras realiza presentaciones y lecturas por España y Latinoamérica. 

     

    “Mi perfil empezó siendo una especie de diario de notas manuscritas. Algo íntimo, un escaparate donde compartir ideas, poemas y fotografías. Cuando comencé no podía ni tan siquiera imaginar que estas cifras eran alcanzables. Todo fue cuestión de ilusión y ganas de crear. Fue bonito empezar entonces, no existía la palabra influencer, las ambiciones eran diferentes. Es bonito encontrarte con otras personas a través de las letras, porque al final todos sentimos de manera parecida”, señala @sarabuho.

    La incursión de Sara Búho en las redes sociales fue algo natural. “Al principio las usaba como todos. Tenía MySpace, Fotolog y Tuenti y subía fotos de desayunos y selfies. El salto importante fue Twitter. Allí encontré personas que compartían sus versos y relatos y me acabé animando a hacerlo. También empecé a hacer videopoemas para Youtube. Ya lo último fue Instagram”.

    Para @sarabuho, una de las ventajas más importantes de trabajar con las redes sociales es que son un escaparate al mundo, democratiza el acceso a la lectura: “Es el lector quien elige. No cabe la censura por género, raza u orientación sexual que tanto se ha dado a lo largo de la historia”.

    Abrirse en canal y emocionar a golpe de clic es el propósito del trabajo de @sarabuho en redes sociales. “Normalmente, cuando se habla de las redes sociales, todo el mundo se queda con lo más superficial, con lo que más suena: blogueras de moda o beauty bloggers. Pero la verdad es que hay mucho más. En redes hay blogueras, sí, y también personas dedicadas al campo de la poesía, la música, la pintura, la escultura, la fotografía, la ilustración o el diseño. Sin desmerecer al mundo moda, yo no me considero una modelo de Instagram o una influencer. Mi fin no es que las personas que me siguen estén pendientes de mis outfits, sino compartir mis poemas y que nos emocionemos juntas”, apunta.

  • “Le propuse a mi padre fabricar hielo pero no quiso, así que le pedí un millón de pesetas a mi madre”

    “Le propuse a mi padre fabricar hielo pero no quiso, así que le pedí un millón de pesetas a mi madre”

    Acudimos a la fábrica de Procubitos en la estación de San Roque. Esperamos delante de una pequeña puerta a Miguel Ángel Vázquez, sanroqueño, director general de Procubitos Europe. Sale un momento para preguntarnos cuánto tiempo nos llevará la entrevista. “Unos treinta minutos”, le decimos. “Ahora estoy en una reunión, pero les diré que saldré una media hora”, nos contesta, y la puerta vuelve a cerrarse tras él.
    Regresa momentos después, mochila al hombro, y nos conduce a través de una escalera de hierro hasta una pequeña oficina en el interior de la primera fábrica que dio origen a la que hoy es la mayor empresa europea en fabricación -100.000 toneladas al año- y venta de cubitos de hielo de todo el continente europeo. Quizás ese fuera el verdadero inicio, pero la historia del oso polar empezó a escribirse antes, en un pequeño garaje donde cuatro máquinas daban forma a este gigante del hielo. 
    Por aquel entonces, año 1988, Miguel Ángel Vázquez aún no había cumplido los 25. Su familia era -y sigue siendo- la propietaria de dos gasolineras y asumió la gestión de las dos estaciones de servicio. “Vendíamos hielo y teníamos a un proveedor de Málaga, pero había pocos fabricantes y nos fallaba mucho. Le propuse al presidente del consejo, que era mi padre, montar una pequeña fábrica para atender la venta de las gasolineras. Mi padre en aquel entonces tenía varias cosas y no lo vio como una oportunidad de negocio. Me busqué unos socios, mi madre me prestó un millón de pesetas y así fue como un compañero de la gasolinera y un técnico de frío comenzamos”, cuenta el director general.
    Un año después, Procubitos se constituyó como tal en la Estación de San Roque y Miguel Ángel volvió a ofrecer a su padre que construyera una nave para poder alquilarla. Su padre dijo sí y empezó la primera fase de la construcción de la fábrica sanroqueña, germen de Procubitos Europe.

    La empresa fue creciendo y en el año 2004 las ventas fuera de Andalucía obligaron a los gestores de la empresa a pensar en cómo ser más eficaces en la logística. “Al ser un producto relativamente económico, la incidencia del transporte era muy alta, y tuvimos que deslocalizarnos y abrir una fábrica más cerca de los clientes. Nuestra opción fue Cebreros, en la provincia de Ávila, en la frontera con la comunidad de Madrid”, explica Vázquez. Dos años después, Cebreros echó a andar y desde allí empezó a atender a todo el territorio nacional. Hoy, estas instalaciones son las de mayor producción a nivel europeo y las más sofisticadas en cuanto a eficiencia y tecnología. 
    La expansión de la empresa no había hecho más que empezar. Diez años después de la puesta en marcha de Cebreros, Procubitos se hizo con la fábrica y el capital de uno de sus principales competidores en Alemania, con sede en Francfort; y en 2018 se fusionaron con un grupo de inversión, GED Capital, que había comprado la segunda empresa española de hielo, Cubers Premium; incorporaron nuevas fábricas en Gijón y Valencia y en septiembre de este mismo año adquirieron el segundo fabricante italiano, Polo Nord, con sede en Verona, Italia.
    “Lo que estamos consiguiendo con todas estas adquisiciones es tener más capacidad de producción y estar más cerca de los clientes. Estamos inmersos en un plan de internacionalización y no descartamos nuevas adquisiciones. Ya nos hemos colocado como los principales fabricantes a nivel europeo tanto en capacidad de producción como en facturación y ahora queremos ir dando pasos para llevar nuestro producto a otros países”, explica el director general. 

    La fábrica de San Roque, aunque ahora es la más pequeña de todas, continúa operando para atender la demanda de Andalucía, la mitad sur de Extremadura y la comunidad de Murcia. Desde Cebreros se suministra al resto de España y se exporta a países como Portugal, Francia, Bélgica, Holanda, Alemania, Suiza e Italia. “Reconozco que mantener esta fábrica de hielo, aquí en la Estación, tiene mucho de sentimental, pero no hay que olvidar su potencial logístico. Está muy bien situada para abastecer la zona de Málaga y Cádiz, que ha crecido mucho más que la Costa del Sol. Tampoco estamos muy lejos de Sevilla. A todo ello hay que sumar el valor de que podamos encontrar el nombre de la Estación de San Roque en bolsas de hielo de Carrefour en otros países de Europa, como Francia. Muchos amigos me mandan mensajes para decírmelo, para contarme que han comprado una bolsa de hielo y han visto el nombre de la Estación ahí puesto”, añade Miguel Ángel Vázquez con cierto orgullo. 
    Ese logo, ese oso polar que los amigos del director general reconocen dentro y fuera de España, fue una idea de su madre, cuando empezaron a fabricar hielo en un pequeño garaje. “Fabricábamos unos 800 kilos diarios con cuatro maquinitas tipo discoteca”, aclara el sanroqueño.
    Procubitos Europe mantiene hoy a un total de 200 empleados en todo el grupo. Antes de marcharnos, le preguntamos a Miguel Ángel Vázquez si continúa viviendo en San Roque. “Espero hacerlo durante mucho tiempo porque va a ser muy difícil que me saquen de aquí”, concluye.

    El método Procubitos

    El método de fabricación de un cubito de hielo es sencillo. Sin embargo, la tecnología y los procesos de elaboración tienen un papel fundamental para lograr el producto deseado por la hostelería, el principal canal de venta de la empresa junto a supermercados y gasolineras. 
    Una vez depurada el agua, le añaden cloro como doble herramienta alimentaria. El hielo sale de las máquinas a -3 grados y antes de ser embolsado vuelve a entrar en túneles de congelación donde reciben un golpe de frío de entre -12 y -14 grados. Eso permite que el hielo vaya suelto, el principal atributo que reclaman los profesionales de la hostelería para evitar tener que golpearlo y conseguir así el volumen óptimo que garantice su durabilidad. 
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