Categoría: Magazine

  • «Si te planteas la responsabilidad que tienes en el futuro de tus alumnos, dejas de dormir»

    «Si te planteas la responsabilidad que tienes en el futuro de tus alumnos, dejas de dormir»

    Una chispa saltó en la profesora madrileña Beatriz Izquierdo Cadalso cuando vio en el periódico El País un artículo sobre Castellar de la Frontera. Entonces preguntó a su padre si conocía ese blanqueado rincón del sur, pues durante su vida había viajado por toda España como ingeniero de Caminos, Canales y Puertos. Pues sí, había participado en la construcción de la presa del pantano de Castellar en los años 60 y las referencias fueron excelentes. Así, Beatriz y su familia, que entonces huían cada fin de semana del centro peninsular en una pequeña caravana, vinieron una vez tras otra hasta que decidieron que este era el sitio en el que querían vivir. De aquello ha pasado ya 19 años, el tiempo que hace que da clases en el único colegio del pueblo. Desde hace dos años es la directora del Centro de Educación Infantil y Primaria Tierno Galván.

    Prefiere no pararse a pensar demasiado en la responsabilidad que supone dirigir el único centro escolar de primaria de Castellar de la Frontera y en la importancia que pueda tener ella y su equipo en el mañana de sus alumnos. “Eso es duro, si te planteas la responsabilidad que tienes en el futuro de los niños llegas un momento en el que dejas de dormir”, dice, como defendiéndose. “Luego hay que tener en cuenta que estás luchando con lo que viene de casa; la educación de un niño es el 50% en la escuela y el otro 50%, en la casa”, añade la directora del Tierno Galván.

    “A mis 61 años, me jubilaría satisfecha dejando niños con inquietudes, que luego terminen el instituto y que sigan estudiando»

    No considera que dar clases o dirigir un colegio de un pueblo sea algo particular aunque recuerda que en Pozuelo, la localidad madrileña de la que procede, daba clases en un centro distinto casi a diario. En Castellar, asegura, la relación es “muy familiar”. “Voy por la feria como la Reina de Inglaterra y a veces me tocan en la puerta un domingo para contarte algo”, comenta. “Cuando el colegio crece contigo te vas sintiendo más cómoda. Mis niños han crecido conmigo, ahora vienen padres y madres a los que he dado clase y ahora se las doy a sus hijos”, expone una situación que asegura que es bonita aunque al principio prefiere no saber quiénes son los padres de sus alumnos para no condicionarse.

    El Tierno Galván, el Centro de Educación Infantil y Primaria que Beatriz Izquierdo dirige y en el que ha estado trece años como jefa de estudio, tiene 331 alumnos. Un colegio que de su mano y su equipo está renovándose y creciendo con proyectos e ideas como Erasmus Plus. Frente a esas iniciativas, los numerosos retos y problemas que afronta la educación en general. Un aspecto fundamental de la sociedad siempre en un eterno debate y en constantes cambios de caminos que acaban por perder tanto a profesores como a alumnos. “Ahora estamos expectantes con el cambio político, que va a mover de nuevo la educación, se habla de una nueva ley educativa”, comenta la directora y maestra, que añade al respecto: “Eso marea porque te saca del molde; dentro de un molde aprendes a sacarle el máximo partido pero si te lo cambia tienes que volver a empezar”.

    Foto: Nacho Márquez.

    Sí cambiaría, sin embargo, las horas de asignaturas de música y plástica porque considera que tres cuartos de hora a la semana “es ridículo”. Además de directora, Beatriz es maestra de música, una asignatura de la que habla con pasión y defiende con vehemencia: “La música es entrenamiento del cerebro, desarrolla la memoria de una manera increíble, el conocimiento del espacio, la coordinación, que es muy importante en infantil; la parte social de la música también es importante”.

    Con tanto debate, siempre resulta interesante escuchar a los que están al pie del cañón de la formación y Beatriz Izquierdo, con la voz de la experiencia, habla de sus problemas y sus posibles soluciones. “La actitud social hacia la figura del profesor no es la adecuada”, sentencia. “Es muy importante, por ejemplo, el reconocimiento de las familias, si ellas no tienen una actitud positiva hacia las escuelas y hacia los maestros ya no hacemos nada. Si le digo a un niño que tiene que estudiar tanto o hacer tanto y llega a casa y los padres les dicen: ‘esta está loca’; se acabó”, expresa con gesto contrariado.

    Subraya con otro ejemplo, el del debate de los deberes en casa. “Las tareas que se llevan a casa es lo que no hacen en clase porque se distraen; mientras unos lo han hecho todo, otros tienen que llevar a casa el trabajo porque tenemos que luchar porque todos terminen al mismo nivel. He visto cosas muy tristes: niños que sacan 9 o 10 y la familia no le da el valor, y otros que suspenden y en Reyes le compran el Taj Mahal”, expresa. Como casi siempre que se habla de una educación casi perfecta, aparece Finlandia. Beatriz Izquierdo envidia que allí su profesión es una de las más importantes y respetadas: “Allí no es maestro cualquiera, es maestro el mejor y si no cumple se le aparta y se le da un tiempo para reciclarse”.

    “SER DIRECTORA A VECES ES DURO, UNA DE LAS COSAS QUE NO PUEDEN FALTAR EN MI CAJÓN ES UN PAQUETE DE CLINEX”

    Otro de los problemas de los centros escolares en boga es el buying, el acoso escolar. Aclara que se sufre más en los institutos que en los colegios de primaria y señala como uno de los agravantes las redes sociales. “El acoso es una cosa muy seria porque no es una pelea puntual, es algo continuado. En el colegio tenemos mucha vigilancia, los niños en el patio están acompañados de maestros y se anota todo, con lo cual no llega a ningún sitio, pero en un instituto hay menos vigilancia y en la calle, nada”, comenta.

    Para combatir el acoso escolar, el Tierno Galván forma parte del Proyecto Escuela de Paz, un plan director en el que se dan charlas sobre Internet, el acoso y otros asuntos relacionados. Es una de los muchos proyectos que Beatriz y su equipo han puesto en marcha en el colegio de Castellar. “Nos han dado un reconocimiento de la Junta de Andalucía como comunidad de convivencia y somos finalistas en el premio Convivencia Plus. Estamos orgullosos de lo que estamos haciendo y vemos que tiene mucho calado”. Las actividades entorno a ese asunto son casi permanentes en el centro.

    Foto: Nacho Márquez.

    Como directora, sufre más todos esos problemas. «Una de las cosas que no pueden faltar en mi cajón es un paquete de clinex», sentencia. “Viene gente y te cuenta sus problemas y acabamos todos llorando, llora el niño, llora la madre y llora la directora. Pero tiene su parte buena ser directora, conoces sus problemas y puedes ayudar, pero claro…”, afirma Izquierdo.   

    A sus 61 años y con la jubilación a la vuelta de la esquina, Beatriz Izquierdo se resiste a acomodarse como funcionaria y dejarse llevar. Tiene tantos proyectos e ilusión como una recién llegada al complicado mundo de la enseñanza y tiene claro que quiere dejar un legado importante para el Tierno Galván. “Erasmus Plus es mi ojito derecho”, dice a modo de introducción. “Nuestro colegio ha estado muy estancado, acomodado, hemos dado al niño los requisitos legales pero eso no puede ser si quieres que tu colegio funcione y los alumnos vayan adelante”, comenta. El programa Erasmus Plus lleva dos años en el Tierno Galván, y se centra en la formación de los maestros con cursos y formación en el extranjero que enriquecen al maestro pero revierte después en el colegio y en el alumnado. «Es un cambio total de ideas, una forma distinta de ver las cosas”, puntualiza.

    “La actitud social hacia la figura del profesor no es la adecuada; es fundamental, por ejemplo, el reconocimiento de las familias”

    Además de Erasmus Plus y el Proyecto Escuela de Paz, el Tierno Galván desarrolla programas para la salud, el programa sobre inteligencia emocional y está en mente un plan para integrar voluntarios externos en las aulas son también la cartera de proyectos y realidades que Beatriz y su equipo tienen ahora en la mochila. “En definitiva todo esto es para abrir y mejorar el centro”, expresa Beatriz Izquierdo.

    “Me queda poco pero estoy dejando el camino preparado, creo que lo que yo haga no es tan importante como lo que pueda seguir y tengo la suerte de tener a unos compañeros muy buenos. Me iría contenta dejando niños con inquietudes, viendo a alumnos que luego terminan el instituto y siguen estudiando”, sentencia Beatriz Izquierdo Cadalso, la directora que está cambiando el CEIP Tierno Galván de Castellar de la Frontera.

    «ERASMUS PLUS ES MI OJITO DERECHO; EL TIERNO GALVÁN HA ESTADO ESTANCADO Y AHORA QUEREMOS MEJORAR Y ABRIR EL CENTRO»

    Foto: Nacho Márquez.

  • SAJÍES: Made in San Pablo de Buceite

    SAJÍES: Made in San Pablo de Buceite

    Hilos que cuelgan, retales en perfecto desorden, prendas hechas y por hacer, telas que todavía no son pantalones, máquinas de perseverante compás. Ocho mujeres hilan el envoltorio del trabajador, del estudiante o el veraneante. Es el taller de una calle de San Pablo de Buceite. Ahí se encuentra Sajíes Confecciones, una cooperativa que lleva cuarenta años fabricando ropas, muchas de ellas han acabado en los estantes de  grandes marcas. En sus etiquetas no lo pone pero son productos ‘Made in San Pablo de Buceite’.

    Sajíes es un proyecto levantado y mantenido exclusivamente por mujeres del mundo rural. Desde 1978. Ese año de transición para todo un país fue el origen de lo que hoy es una empresa cooperativa humilde pero reconocida en las entretelas del sector textil. Un grupo de mujeres asistía a cursos de corte y confección que impartía la Agencia de Extensión Agraria de Jimena de la Frontera cuando algunas de ellas decidieron formar pequeños talleres particulares para ganarse unas pesetas y ayudar a la economía doméstica. Pronto estas jimenatas advirtieron de que haciendo la guerra por su cuenta no iban a poder competir con las grandes industrias como las de Barcelona y decidieron unir fuerza y esfuerzos.

    Durante todo este tiempo, Sajíes ha sido la mayor empresa cooperativa de mujeres del Campo de Gibraltar y ha contado con clientes que van desde comerciantes de mercadillos hasta Mayoral o El Corte Inglés

    Las doce mujeres que ponen originalmente en marcha el proyecto era de San Pablo, Jimena de la Frontera y la Estación de Jimena: así se formó el nombre de Sajíes.

    Primero se situaron en un local cedido por la Parroquia de San Pablo, que adaptaron con un coste de 300.000 pesetas. Con valientes préstamos personales compraron maquinaria, un coche y, pocos años después, la parcela en la que todavía encuentran.

    Desde su nacimiento hasta hoy, cuarenta años después, no han dejado de sortear obstáculos cosiendo un proyecto a base de empeño e ilusión. Las primeras barreras fueron las del transporte -hay quienes empezaron desplazándose a pie o haciendo autostop desde Jimena y la Estación a San Pablo-; y también las familiares, “teniendo que convencer a familia y vecinos que las mujeres podían aportar algo más que sus habilidades como amas de casa”. Después de años trabajando como un taller sumergido, estas emprendedoras solicitaron la inscripción como cooperativa en octubre de 1982.

    Foto: Francis Mena.

    Durante todo este tiempo, Sajíes ha sido la mayor empresa cooperativa de mujeres en el Campo de Gibraltar y ha contado con todo tipo de clientes. Desde comerciantes de mercadillo, “los mejores pagadores”, según comentan; hasta grandes empresas como El Corte Inglés y Mayoral. Actualmente, la cooperativa trabaja en la confección de prendas de moda infantil, pantalones para Policía Local, uniformes laborales y escolares, prendas deportivas y de baño de caballero.

    «Los grandes clientes se han llevado su confección a otros países con mano de obra más barata y no podemos competir con los chinos»

    [galleries:vertical:2136]

    Charo Porras Alarcón es presidenta de la cooperativa, en la que entró siendo una niña y siguiendo los pasos de su madre, una de las fundadoras. Asegura que en ese taller de San Pablo de Buceite todas hacen de todo. Ella misma, lo mismo atiende el teléfono que se sienta delante de la máquina de coser.

    Explica que ahora están acabando con los bañadores para empezar con la ropa de invierno. Cuando la gente se va a la playa, estas ocho trabajadoras están elaborando chaquetones o los uniformes para la vuelta al cole. En una campaña, como la llaman, pueden salir del taller jimenato unos 8.000 bañadores de caballero, por ejemplo.

    No son tiempos fáciles. Atrás quedaron los suculentos pedidos de las grandes empresas que, desde hace unos años, prefieren fabricar sus productos fuera de España. Eso provocó que descendiera el número de empleadas. “La crisis del sector textil ha afectado gravemente a Sajíes, ya que nuestros clientes más grandes se han llevado su confección a otros países con la mano de obra más barata”, informan. “Nuestros clientes actuales hacen mucha variedad de modelos, pero muy pocas cantidades y una empresa como la nuestra necesita grandes tiradas para cubrir los gastos que conllevan los ocho puestos de trabajo”, declaran las miembros de la cooperativa.

    «Podríamos asumir más producción pero no encontramos gente que quiera trabajar en esto»

    “No podemos competir con los chinos y eso también nos está afectado; a ellos le hacen un encargo un viernes por la tarde y lo tienen listo un lunes a primera hora”, explica María Antonia Sánchez, otra de las trabajadoras. Ahí es donde entra, comenta, el valor diferencial de la calidad de su trabajo. Eso le lleva a tener clientes en Sevilla, Málaga, Valencia y Madrid. Son intermediario que venden a conocidas empresas. “Nosotros no podemos vender directamente porque para eso se necesita una inversión y una estructura mucho mayor”, apunta la que suele encargarse de inspeccionar cómo han quedado las prendas. Les acaba sucediendo lo mismo que a los agricultores, que son los encargados de sacar adelante un producto que se paga a la baja pero que se va encareciendo por cada mano intermediaria que pasa hasta llegar al comprador. “Eso también lo sufrimos en nuestras carnes”, añade Charo, como todas las demás, natural de San Pablo de Buceite, un medio rural donde la agricultura es un sector fundamental.

    “Nosotras tenemos un lema: aquí no se debe nada a nadie. Cuando las cosas van mal somos las socias las que soportamos las pérdidas. Nosotras somos las que pagamos la luz, el teléfono, todos los gastos, los seguros sociales…”, sentencia María Antonia. Hablan de ellas como una familia, así se consideran. “Estamos más tiempo juntas que con nuestros familiares; hay un grupo muy bueno y muy sano”, dice la presidenta.  

    Foto: Francis Mena.

    Charo Porras asegura que Sajíes podría asumir más clientes y mayor producción, crecer en ese sentido. Tiene sitio, posibilidades y ganas pero, lo que son las cosas, no tiene mano de obra suficiente. “No hay gente que quiera trabajar cobrando por producción. Es una mentalidad que los jóvenes no tienen, se van a Sotogrande a un bar y tienen su salario pero aquí tienes, además, que afrontar los gastos de la empresa, aportar y ganas dinero según trabajas”, explica la presidenta, que aclara que también han sido centro de formación y enseñan a nuevas trabajadoras cuando es necesario.

    Las ocho de Sajíes dan las últimas puntadas a unos coloridos bañadores antes de salir del taller para desayunar. Con buena cara cierran por un momento la puerta del taller que encierra no solo máquinas de coser, telas y ropa ya listas para vender. Dentro hay infinidad de momentos, malos y buenos, y muchos recuerdos hilvanados durante toda una vida de valiente y meritorio trabajo.

    «Estamos más tiempo con nosotras que con nuestros familiares; somos como una familia»

  • «A La Línea no se le presta la atención que merece. Pero aquí estaremos los linenses para defenderla»

    «A La Línea no se le presta la atención que merece. Pero aquí estaremos los linenses para defenderla»

    Implicada activamente en el tejido social de este pueblo, como ella lo llama, María Luisa Gómez Almansa, Luli para los amigos, es una de esas personas que vaya a donde vaya, sea cuando sea, es conocida y muy querida por la gente de esta ciudad. El mismo cariño que ella siempre regala, o mejor, pregona. Ni uno, ni dos, ni tres, Luli Gómez ha pronunciado hasta siete pregones. En 2006 fue la primera pregonera del camino de la hermandad del Rocío de La Línea. En 2008 anunció La Salvaora. En 2011 protagonizó el pregón del costalero y el del Rocío. En 2014 exaltó a la Señora de la Salud y en 2017 a la Esperanza. Este año ha puesto voz a la Semana Santa.
    Luli Gómez ha sido nazarena, costalera y fue una de las primeras mujeres en participar en órganos de decisión como la Junta de Gobierno de su hermandad y el Consejo Local de Hermandades y Cofradías. Abrió camino en la Semana Santa de esta ciudad y contagió a su marido, Pedro Rosado, cuando tan sólo eran unos críos, del sentimiento cofrade más profundo. Un sentimiento movido por la fe. Una fe que manifiesta no sólo en la Semana de Pasión sino también en el Rocío. Familia muy conocida en el mundo cofrade y rociero de la ciudad, regentan un icónico establecimiento, La Chicotá. Allí, en aquel museo embriagado por el olor a incienso, conocemos a Luli Gómez; cofrade, rociera, saetera y sobre todo pregonera.
    Luli, de La Línea de toda la vida ¿Cómo recuerdas tu infancia y adolescencia?
    Guardo unos recuerdos muy entrañables. Tuve una niñez muy bonita y feliz. Éramos muchos hermanos, fuimos siete, aunque ahora desgraciadamente quedamos cinco, y la casa siempre estaba llena. Era un hogar alegre y lleno de luz. Siempre estaban las puertas abiertas y entraba mucho el sol. Tengo unos recuerdos muy cálidos. Nací en un patio de vecinos de la calle Vista Alegre y allí todos éramos una gran familia. Allí no se cerraban las puertas, entrabas y salías de una casa a otra como si fuese tuya. Los patios de vecinos de aquí de La Línea se convertían en grandes familias. Luego más tarde nos mudamos a la calle Albéniz, justo enfrente, a una casa que hizo mi padre en un terreno al lado de mis abuelos. He crecido toda mi vida en ese barrio. Incluso cuando nos casamos Pedro y yo, la primera casa donde vivimos fue en la calle Albéniz.

    Ya van siete pregones los que has pronunciado. Este año el de Semana Santa. ¿Cómo has vivido esta experiencia?
    Me costó mucho hacerlo. Al contrario de lo que la gente piensa no tengo facilidad para sentarme a escribir. Hay quien escribe muy rápido y a mí me cuesta mucho, darle vueltas a la cabeza y poner un cernidor. Entre el trabajo y la casa tampoco tengo mucho tiempo y es un esfuerzo que tengo que hacer. Un esfuerzo añadido de quitarme sueño por las noches pero que lo hago con muchísimo gusto. Al principio, cuando el presidente del consejo me dio la noticia, mi reacción fue de un poco de miedo. En un pregón de Semana Santa te diriges a los cofrades, a gente entendida en la materia, y eso es mucha responsabilidad.
    ¿Cómo has abordado este nuevo pregón?
    Me lo he pesando mucho. He dedicado mucho tiempo a pensar en cómo lo iba a calzar, buscando el hilo conductor de cómo lo quería contar. Teniendo en cuenta que la Semana Santa incluye a todas y cada una de las hermandades y cofradías, no he querido dejarme llevar por mis sentimientos más profundos. A mí me encanta toda la Semana Santa, pero una siempre tiene sus devociones. Y no he querido dejarme llevar excesivamente por lo que a mí me resulta más cercano o lo que vivo más adentro. He querido dar una visión mucho más general de lo que es la Semana Santa.
    Pregonera de la Feria, el Rocío y la Semana Santa. Muchas de estas fiestas tienen un denominador común: la fe. ¿Qué significa para ti la fe?
    La fe para mí es muy importante, marca muchísimo mi vida. Soy una persona que me agarro mucho a eso. Hay días en lo que a lo mejor no te acuerdas o no estás constantemente pensado en ella. Pero en mi vida me ha servido mucho tener fe, sobre todo en momentos complicados. Tener fe es un gran consuelo. Cuando me faltó mi hermano la fe me ayudó mucho a superar ese momento. Practico la fe día a día, creo en Dios y en su Santísima Madre, es así de fácil.

    “En mi vida me ha servido mucho tener fe, sobre todo en momentos complicados.Tener fe es un gran consuelo”

    ¿Qué es para ti la Semana Santa? ¿De dónde te viene ese sentimiento cofrade?
    Me gusta la Semana Santa desde muy niña. Y no es que me venga de familia. Mis padres son creyentes pero no han sido cofrades. No sé de dónde me viene, pero es algo que me acompaña desde siempre, desde muy pequeña. La Semana Santa para mí es un sentimiento muy profundo, una manifestación pública de fe. Para mí no es sólo un acto cultural donde las imágenes salen a la calle, es mucho más que eso, es algo más intenso. Es una estación de penitencia donde los cristianos creyentes manifestamos nuestra fe. He pertenecido a la hermandad de Penas y Dolores. He estado en la Junta de Gobierno de mi hermandad y en el Consejo Local de Hermandades y Cofradías por un periodo de tiempo. Fui una de las primeras mujeres que entró en este tipo de órganos. También pertenezco a la hermandad de San Pedro.
    ¿Ha cambiado el papel de la mujer en la Semana Santa?
    Sí mucho. Ha sido un cambio abismal. Cuando yo empecé la mujer era la que planchaba la ropa o la que pinchaba las flores. Era el papel de una mujer hacendosa, con poco poder de decisión. Sí que se vivía la Semana Santa intensamente, pero sólo como espectadora. A finales de los ochenta, principios de los noventa, la cosa empezó a cambiar y la mujer fue teniendo más voz y voto. A partir de ahí ha habido un cambio total. Y es curioso porque recuerdo que cuando preparé el pregón del costalero encontré en unos archivos que la hermandad de la Dolores, la más antigua de La Línea, fue fundada por mujeres.
    ¿Cómo ha evolucionado la Semana Santa de La Línea?
    Nuestra Semana Santa ha crecido mucho en cuanto a enseres y a imaginería, pero también como que nos estamos durmiendo. No damos un pasito para atrás pero nos quedamos ahí, un poco estancados y habría que darle otro empujoncito. Cuando nosotros empezamos hubo un boom, un gran cambio y todas las hermandades crecieron. Pero ahora estamos un poco atascados. La juventud cofrade tiene que darle un empujón a esto. Es muy bueno que haya jóvenes que se vayan involucrando, implicando. Es la forma de pasar el testigo y que vayan tomando el relevo.

    [galleries:vertical:2561]

    También tienes una estrecha vinculación con el Rocío.
    Yo no había pisado el Rocío, no conocía nada de aquello y ya tenía ese gusanillo. Nos juntábamos con gente que nos engulló en eso, como Luis Mañasco, que para Pedro y para mí es un referente de la Semana Santa y el Rocío. Con él empezamos en esto, fuimos de su mano tanto a la Semana Santa como al Rocío. La primera vez que fui al Rocío fue con él y su mujer.
    ¿Cómo fue aquella primera vez? ¿Qué te pareció?
    No me imaginaba que aquello era así, con esas calles de arena parecía el oeste. Y ese ambiente. Me encantó. Desde aquella primera vez ya nunca he faltado. Llevamos yendo al Rocío 37 años. No he faltado a ninguno. Al camino sí he faltado a veces. Primero empezamos haciéndolo con la hermandad de Jerez y cuando empezó a hacerlo nuestra hermandad nos fuimos con ella. Para mí el Rocío es una mezcla de todo, también de fe, porque sin la fe no tendría mucho sentido. Es importante la gente con la que vas, el ambiente en el que te mueves. Hubo un año en el que no iba a ir, cuando nació mi hijo pequeño Pablo. Pero ya se había ido todo el mundo y yo estaba aquí que me faltaba la vida. Aproveché que unos amigos se fueron en el último momento para allá y me fui con ellos. Me llevé a un niño de dos años y a otro recién nacido. Cuando llegué allí ya comencé a respirar.

    «Para Pedro y para mí Luis Mañasco es un referente de la Semana Santa y el Rocío»

    Sois una familia muy conocida en el mundo cofrade y rociero, y además regentáis uno de los establecimientos más icónicos de la ciudad, La Chicotá.
    Esto es producto de lo mismo. De nuestro sentir cofrade. Nosotros frecuentábamos este sitio cuando lo llevaba un enorme profesional como era Césaro. Cuando se jubiló, Pedro pensó en cogerlo y ya le dimos ese nombre y ese enfoque. Llevamos ya 31 años con La Chicotá. Pedro es quien se encarga de sacarla adelante. Yo me dedico a otra cosa, aunque trabajo también en la hostelería, en el Hotel Almenara de Sotogrande.
    En la Semana Santa, en el Rocío, en la Feria, siempre os implicáis toda la familia, todos a una. Vuestros hijos también han continuado en este mundo.
    Mi familia es lo más importante en la vida. Como para cualquier persona es el bastón en el que te sostienes día a día. Es la fuerza, el motor para vivir. Ver crecer a tus hijos es lo más bonito del mundo, es una alegría inmensa, y después tener la suerte de ver crecer a tus nietos también. Tenemos ya dos nietos y uno que viene en camino. La familia va creciendo y eso es muy tierno. Los nietos también son una alegría, te aportan mucha ternura. Aquí siempre hemos ido todos a una. Hemos llevado a nuestros hijos a todas partes. Éramos y somos cofrades, éramos y somos rocieros, y nuestros hijos se han criado y han crecido en este ambiente. Luego ya de mayores cada uno ha elegido evidentemente el camino que quiere tomar, lo cual me parece muy correcto. José Manuel y Pablo  son costaleros. Pedro también ha sido durante más de veinte años costalero y después capataz.

    «Hubo un año que no iba a ir al Rocío. Ya se había ido todo el mundo y yo estaba aquí que me faltaba la vida»

    Eres una persona muy implicada en el tejido social de la ciudad. ¿Qué significa para ti La Línea?
    La Línea es mi pueblo, porque a mí me gusta decir pueblo más que ciudad, es más entrañable. Nací aquí, he crecido aquí y vivo aquí. Llevo toda mi vida aquí y a mi pueblo lo quiero a morir. Da pena ver la situación en la que muchas veces se encuentra La Línea. Este pueblo ha sido injustamente maltratado durante muchísimo tiempo. No se le presta la atención que merece. Pero aquí estaremos los linenses para defender a La Línea, a nuestro pueblo, siempre que podamos.
    ¿Qué podemos hacer los linenses?
    Creo que podemos hacer mucho. Hay muchos aspectos en los que podemos intervenir directamente. Por ejemplo, en la falta de limpieza. Eso también es mucha culpa nuestra. Una cosa es limpiar y otra cosa es no ensuciar. Desgraciadamente no tenemos esa educación, esa conciencia de cuidar lo nuestro, porque lo nuestro no es sólo de la puerta de nuestra casa para dentro, también lo es nuestra calle, nuestra plaza, nuestro parque y nuestras playas. Donde más se avanzaría es en la educación de los niños. Es importante concienciar a los más pequeños que tenemos que cuidar nuestro pueblo.

    «La familia es el bastón en el que te sostienes día a día»

    Foto: Manolo González.
    Desde la experiencia de tus hijos, tus amigos y conocidos. ¿Qué futuro tienen los más jóvenes en esta ciudad?
    Es complicado. Muchos en el momento en el que salen fuera a estudiar ya no vuelven. Para muchos su futuro profesional no está cerca y eso es una pena. Se debería apostar un poco más por ese sitio y generar oportunidades para los más jóvenes. Deberíamos empujar todos en una misma dirección. El pueblo de La Línea a veces es muy conformista y eso sí me choca.
    ¿Cómo te planteas el futuro?
    A seguir como estoy, que Dios nos conceda salud y que pueda ver crecer a mis nietos. Lo único que pido es poder envejecer con salud y tranquilidad rodeada de mi familia, disfrutando de las cosas de las que disfruto ahora.

    «Se debería apostar un poco más por ese sitio y generar oportunidades para los más jóvenes. Deberíamos empujar todos en una misma dirección»

    Un mensaje para los vecinos de La Línea
    Que no nos desilusionemos nunca, que luchemos por lo nuestro y que tengamos dignidad, que no nos avergoncemos nunca de decir de donde somos. En La Línea habrá cosas malas, pero también hay muchísimas buenas. Más que las malas. Lo que pasa que las malas hacen más ruido. Tenemos que ir con la cabeza bien alta, donde quiera que vayamos, presumiendo de ser de La Línea. ]]>

  • UD Tesorillo, orgullo de un pueblo

    UD Tesorillo, orgullo de un pueblo

    La Unión Deportiva Tesorillo es, más que un club, un símbolo de San Martín del Tesorillo. Fundado en 1974, se encamina al medio siglo de vida compitiendo desde entonces en categoría sénior de forma ininterrumpida. Actualmente, con Diego Quirós en la presidencia, vive una etapa con los pies en la tierra, con un proyecto humilde y basado en la cantera. Además, tras la independencia con Jimena, representa a un municipio, algo que desde la entidad se entiende que va a ser positivo.

    Diego Quirós Ortega, de 32 años, es su presidente. Alguien que, a pesar de su juventud, lo ha sido todo en el club de sus amores. A los cinco años ya jugaba en los equipos de la cantera. Con 15 llegó a formar parte de la junta directiva, mientras seguía siendo jugador y hasta entrenaba a un equipo de la cantera. Con 26 años llegó a ser presidente de la junta gestora durante cinco meses, algo que incluso fue reconocido en las federaciones. Así, este joven tesorillero se vio negociando con jugadores que le superaban en edad y experiencia. También tenía tiempo para colaborar en las crónicas a los medios de comunicación de la comarca.

    En julio de 2017, tras la marcha de la entonces junta directiva, que consideraba que el equipo no era económicamente viable, un grupo de tesorilleros tomaron dieron el paso al frente y tomaron las riendas para evitar lo que parecía una desaparición segura: Ángel Macías, Francisco Martín, Jesús Pomares, Daniel Vidal, Daniel González, José Antonio González y el propio Diego Quirós, al que nombraron presidente.

    Foto: Manolo González.

    “No es fácil llevar un equipo como este, hay mucho trabajo detrás y mucho esfuerzo. Es de agradecer la labor de toda la directiva y el de los muchos socios que de forma desinteresada hacen muchas cosas para que el club pueda sobrevivir”, apunta Diego. “Tiramos para adelante gracias a la cuota anual  de los socios, a los comercios locales, a las rifas, a los eventos que organizamos, los torneos de fútbol sala y de fútbol… Aquí no hay ningún beneficio, llevamos años que los jugadores y técnicos viajan en sus coches particulares o en el de los directivos”, relata el presidente de una entidad deportiva luchadora.

    Diego Quirós reconoce que “quema mucho” sacar un club adelante, ajustar un presupuesto y trabajar cada día durante once meses al año. Desde encontra dinero hasta lavar la ropa o cuidar el césped. Entre las recompensas se encuentran algunos momentos y las amistades que deja el fútbol, según asegura el joven presidente tesorillero. “Llegar a los campos y saludar a los amigos que uno tiene por todos lados, o que venga un hombre con su hijo y vea las fotos y diga: este soy yo, aquí jugué yo… Este club tiene una historia por la que merece la pena pelear”, asevera.

    La Unión Deportiva Tesorillo mira al futuro con ilusión y la cantera como pilar y esperanza. Actualmente cuenta con muchos jugadores locales en la plantilla del primer equipo y pueden llegar a coincidir 7 u 8 futbolistas de San Martín del Tesorillo sobre el césped de La Era o de cualquier campo de Primera Andaluza. “Somos un equipo de un pueblo”, asegura con orgullo Quirós. El hecho de que sea un equipo con mucha gente de la tierra hace que la afición, la localidad, esté “más volcada”; al fin y al cabo van a ver jugar a sus hijos, sus nietos, sus sobrinos, sus vecinos.

    Ahora, el equipo amarillo representa a un municipio independiente algo que su actual presidente entiende “va a ser beneficioso”. “Sí, porque ha sobrevivido sin ayuda durante todo este tiempo, así que por muy poco que se le dé o se mejore, va a ser positivo. De hecho, desde que está la junta gestora se está notando”, declara el dirigente, que señala las mejoras de instalaciones.  

    Foto: Manolo González.

    “El Tesorillo es, desde hace años, un referente provincial. Para nosotros es un orgullo llegar a un campo de la provincia de Cádiz o de Huelva y que seamos una referencia, que hablen de nosotros y hablen de nosotros con cariño y respeto, que nos halaguen”, incide el presidente. El conjunto tesorillero lleva nueve temporadas consecutivas en Primera Andaluza, siendo de los veteranos de la categoría. El objetivo de la entidad, comenta su Diego Quirós, es seguir salvando la categoría hasta que con ayuda del Ayuntamiento se pueda intentar jugar un play-off de ascenso. Pero siempre con los pies en la tierra y, asegura, “siendo realistas”.

    Pero el Tesorillo no solo es un club de fútbol, también forma parte de la sociedad tesorillera más allá de los partidos de los domingos.  Entre sus actividades, destaca su presidente, está su torneo de fútbol sala, “el más antiguo del Campo de Gibraltar”, que surgió en 1984. “Cumple este verano 35 años contando con la participación de equipos de la comarca y de la provincia; eso indica que somos un pueblo de fútbol”, explica Quirós, que apunta a los años treinta como el origen del balompié en la zona.

    Quirós habla del equipo que preside como un equipo sufridor. Cuenta que en el año 74, cuando aún le quedaban diez años para nacer, surgió la UD Tesorillo con “dos porterías y cuatro chapas”. En el 77 y durante dos temporadas, se quedó sin campo y tuvo que entrenarse en “una vega de arroz” y jugar exiliado en Jimena de la Frontera. Con sufrimiento y trabajo, sigue adelante con la ilusión de crecer apoyado en la gente del pueblo que representa y con su cantera como mayor tesoro, unos 120 jugadores que son el futuro de un club y, más que un club, el orgullo deportivo de un pueblo.

  • La familia de La Plata, de dulce y oro

    La familia de La Plata, de dulce y oro

    Si hay un establecimiento señero y representativo en Los Barrios, ese es la pastelería La Plata. Fundado hace setenta años, este negocio familiar ha sabido transmitir el arte de endulzar los hogares barreños de generación en generación. El pasado 28 de febrero el Ayuntamiento de Los Barrios entregó a esta pastelería la Medalla de Oro de la Villa. Un reconocimiento que se suma a otros tantos y que sirve para devolver a La Plata lo que cada día, con su trabajo artesano, entrega al pueblo de Los Barrios, sirviendo como una de las mejores marcas de este municipio.

    No importa la hora, siempre hay alguien en La Plata recogiendo su bandeja de pasteles. Ofrecen más de cincuenta tipos de dulces. De todos los sabores, de todas las clases, tamaños y colores. Esta pastelería ha sabido adaptarse a la modernidad sin perder el cuidado y el gusto por el sabor más tradicional.

    Los primeros datos registros que existen de esta pastelería son de 1950. Sin embargo, el legado de este establecimiento viene de lejos. Los cimientos de La Plata fueron levantados por Juan Domínguez antes de la Guerra Civil. “Empezó a trabajar en el campo con doce años. Después estuvo en una panadería del pueblo y ahí descubrió que aquello le gustaba. Él procuraba ir siempre hacia adelante, mejorar y seguir avanzando. Así que comenzó haciendo mantecados, sultanas, magdalenas y bizcochos, productos que no necesitaban mucho margen de elaboración porque antes no había ni las máquinas de hoy ni el volumen de clientes de ahora”, explica Ángel Domínguez, hijo de Juan y actual propietario. La producción de pasteles fue aumentando poco a poco con arreglo al incremento del poder adquisitivo de la población.

    Foto: Manolo González.

    A partir de los años cincuenta el negocio de la pastelería fue creciendo. “La gente compraba cada vez más pasteles y mi padre fue adquiriendo mejores maquinarias. Empezó con un horno de leña, luego compró otro más moderno. También tenía una batidora grande que era amasadora y ya después fue comprando algunas máquinas más”, comenta Ángel mientras nos enseña los entresijos del obrador donde se cocina y endulza los productos de La Plata. Todavía hoy conserva algunas de estas primeras máquinas, nuevas, como el primer día.

    Y es que Ángel ha crecido aquí, entre estas máquinas y los secretos de estos productos. “Siempre he estado aquí, desde que tengo uso de razón. Estudié hasta lo que entonces era bachillerato y pensé en irme fuera a estudiar química, pero en realidad a mí esto me ha gustado siempre. Mis padres ya eran muy mayores y tocaba hacer relevo”. De esta forma, Ángel y su hermana tomaron las riendas del negocio.

    “Siempre he estado aquí, desde que tengo uso de razón. A mí esto me ha gustado siempre. Mis padres ya eran muy mayores y tocaba hacer relevo”

    La familia es uno de los fundamentos de este negocio. “Cuando me casé con mi mujer, ella se implicó en esto desde el primer momento. A ella le gusta que las cosas estén bien hechas, es exigente, constante y trabajadora, y tiene cualidades para la venta porque también viene de familia de comerciantes. Ella siempre está de cara al cliente, se preocupa de atenderle bien y trata de ofrecerle lo que necesita en cada momento. Los que trabajamos en el obrador a veces nos metemos en la rutina y desconectamos, así que es muy importante este contacto directo de mi mujer con el cliente, porque ella nos dice que está saliendo bien o mal y que tenemos que mejorar”.

    Porque en este equipo van todos a una, todos se pringan. “Cuando mi padre empezó con esto él mismo era el dueño y el trabajador y sabía cómo se hacían las cosas”. Esta filosofía continúa hoy todavía. “Es importante que tratemos siempre de rectificar y mejorar”, apunta Ángel.

    Foto: Manolo González.

    Mantener el listón no es fácil. Es complicado llegar, pero más difícil es mantenerse. “Este es un trabajo muy sacrificado, al que tienes que dedicar muchas horas. Pero siempre encuentras una recompensa, la de la satisfacción de hacer un trabajo bien hecho, que te gusta y que luego ves recompensado con la respuesta de los clientes”.

    Unos clientes que llegan desde todos los puntos de la comarca, el mismo Peñón de Gibraltar y más allá de la provincia. “Nuestros clientes han sido quienes les han dado fama a nuestros pasteles y los han llevado de un sitio a otro. Como cuando había alguien enfermo en el hospital, en Algeciras o Cádiz, y le regalaban pasteles, o vecinos también de Los Barrios que se fueron a Cataluña o el País Vasco y se llevaban dulces, o personas que visitaban el pueblo y nos compraban”.

    “Nuestros clientes han sido quienes les han dado fama a nuestros pasteles y los han llevado de un sitio a otro»

    Para Ángel hay una diferencia entre los productos de La Plata y otros. “A mi padre le gustaba emplear materias primas buenas, de primera calidad. Su lema era que lo que no querías para ti, no se lo dieses a los demás. Él elaboraba los pasteles como si fueran para él. Aquí todos los dulces los hacemos en el día y empleamos productos de buena calidad. Esto marca la diferencia y la sigue marcando. También es muy importante la atención al público. Elaborar un producto de primera calidad y hacerlo con cariño, con la intención de que le guste al cliente”.

    [galleries:vertical:3154]

    Lo aprendido, todo lo recorrido, continúa hoy con los hijos de Ángel Domínguez Urbano y Matilde Navarro Montes: Estefanía y Alejandro. “Dos de mis hijos están ahora implicados en el negocio. Mi otra hija, Mariángeles, aunque también le gusta la pastelería, estudió psicología y se dedica a ello actualmente. Trabajar en familia es muy bonito”.

    Una familia de la que forman parte los dieciséis empleados de La Plata y para los que también va dedicada la Medalla de Oro de la Villa. “Este último reconocimiento lo hemos recibido con mucha satisfacción. Estamos muy orgullosos y queremos dar las gracias a todos por la atención que nos han prestado siempre. Aquí todo el mundo es importante”.

    Y así lo mostró Ángel cuando recogió este premio. Emocionado recordó a su padre, hijo predilecto de Los Barrios, y destacó el compromiso y el esfuerzo de todos los trabajadores de la pastelería. “Y a mi mujer, Matilde, por llevar el timón de este barco”. El horno de La Plata ya tiene relevo garantizado, y promete seguir endulzando sus productos con la familia y el trabajo bien hecho como ingredientes de sus mejores recetas.

    “A mi padre le gustaba emplear materias primas buenas, de primera calidad. Su lema era que lo que no querías para ti, no se lo dieses a los demás»

    [galleries:vertical:3155]
  • «Nadie esperaba que pudiera estar vivo en 2019, pero no le tengo miedo a la muerte»

    «Nadie esperaba que pudiera estar vivo en 2019, pero no le tengo miedo a la muerte»

    A sus 66 años, Lorenzo Pérez aún está disfrutando de esa prórroga que le concedió un corazón prestado en el año 2000. Este profesor, que tuvo que abandonar las aulas con solo 47 años, militante socialista y presidente de la asociación de trasplantados y donantes Trasdocar, aún recuerda aquel día de junio en que su corazón empezó a decirle adiós como consecuencia, según el mismo confirma, de “su mala vida”. Conversamos con este sanroqueño -que se inició en la política activa con apenas 14 años desde los movimientos de base cristianos- sobre la muerte, la enfermedad y la necesidad de que la política siga siendo eso, política.

    Me encuentro con Lorenzo Pérez años después desde aquellas primeras veces, en un escenario y un tiempo distintos para ambos. Acompañado de la mascota que le protege del frío y de la lluvia, entra en el lugar donde hemos quedado para la entrevista lamentando el intenso olor a tabaco que destila el espacio. Pérez se ha convertido en un experto rastreador de ese “veneno” que casi le mata. “Fue la conclusión a la que llegaron los médicos que me atendieron en Sevilla. Yo estaba perfectamente, no tenía dolencia alguna, no tomaba nada, excepto una pastilla para la tensión…Pero me fumaba más de dos paquetes de cigarrillos al día, y lo hacía desde mi época de estudiante, es decir, llevaba 30 años fumando”, cuenta Pérez.

    «Eso que dicen que se quiere con el corazón son pamplinas. Todos esos sentimientos residen en nuestro cerebro. El corazón es un músculo y punto»

    El socialista rememora con nitidez aquel 6 de abril de 2000, cuando empezó a encontrarse mal. “Lo recuerdo muy claramente. No me dolía nada. Estaba dando clases en el Huerta Fava de La Línea y el centro está a solo unos 200 metros del antiguo hospital, donde además trabajaba mi mujer. Estoy convencido de que si me hubiese ido a que me vieran en ese momento ahora no estaría trasplantado”, añade. Cuenta Lorenzo Pérez que fue su mujer quien le detectó que lo que  le estaba ocurriendo desde hacía algunas horas era un infarto. El 061 fue el primero en intervenir, trasladándolo al Hospital de La Línea, donde los médicos le diagnosticaron un infarto extenso. A los tres días entró en parada cardíaca y fue enviado, en coma inducido, al hospital Puerta del Mar en Cádiz. “Allí me deshollinaron las venas”, cuenta en tono de broma, al referirse al cateterismo que le fue practicado. Para entonces su corazón se había dilatado tanto que no le cabía en la caja torácica. Según le comunicaron los médicos en Sevilla, donde fue trasladado nuevamente, su corazón había quedado totalmente “inservible”. “Con este corazón no puedes vivir más de 6 meses y la única opción que tienes es que te hagan un trasplante. Yo no lo dudé, dije que sí”, añade Lorenzo Pérez al relato.

    Casi 20 años después, el que fuera también concejal socialista del Ayuntamiento de San Roque, afirma tener una vida que no califica de normal, pero sí de normalizada. “Las drogas que tomo, los inmunosupresores, son muy fuertes y provocan un continuo deterioro de la salud. Antes solo tenía la tensión alta y un poco de colesterol y hoy tengo varias dolencias. Cuando me trasplantaron pregunté qué pasaría tras la operación y me dijeron que es como lanzar una moneda al aire, y que si me cuidaba, podría vivir otros cinco años, pero más allá no podían asegurarme nada más”, cuenta el presidente de la asociación de trasplantados y donantes Trasdocar.

    [galleries:vertical:2997]

    En los años 80 la vida media de un trasplantado de corazón era de cinco años, y el 80 por ciento de ellos fallecía en el primer o segundo año tras ser operado. El paso del tiempo y los avances que se han producido en la medicina han favorecido que el enfermo disfrute de una mayor calidad de vida. “Nadie esperaba que pudiera estar vivo en el año 2019. La media de durabilidad de un trasplantado está en los 20 o 25 años, pero siempre he sido muy positivo, no tengo miedo a la muerte, no me siento frágil, estoy bien, la única prohibición que tengo es no fumar ni ir a sitios donde haya humo de tabaco o mucha contaminación”, explica Pérez.

    La relación de Lorenzo Pérez con su corazón no va mucho más allá del apego a un músculo que le mantiene vivo. “Eso que dicen que se quiere con el corazón son pamplinas. Todos esos sentimientos residen en nuestro cerebro. El corazón es un músculo y punto. Estoy agradecido a los donantes en general, y al mío en particular, pero aunque te pongan el órgano de otra persona, sigues siendo el mismo. Lo que sí cambia verdaderamente es tu manera de vivir. Una experiencia así, en la que has visto tan de cerca la muerte, hace que te preocupes más por tu familia, por tus seres queridos -es padre de dos hijos y abuelo de dos nietos- y elimines lo superfluo”, explica.

    «La administración recorta cada vez más el dinero destinado a las subvenciones a pesar de que desarrollamos funciones que deberían hacer ellos. Atender a un enfermo de corazón no solo es indicar fármacos»

    En esta carrera de la vida que aún continúa para Lorenzo Pérez, su compañera ha desempeñado un papel fundamental. “Nunca nos hemos contado lo que cada uno ha vivido con esta situación, pero a ella le tengo que agradecer que haya estado siempre conmigo porque es la que más ha sufrido”, añade el profesor.

    Foto: Manolo González.

    Agradecimiento que el socialista quiso extender a toda la sociedad creando -a finales de 2001 y después de una experiencia de ámbito regional- la asociación de trasplantados y donantes del Campo de Gibraltar, conocida popularmente como Trasdocar. El colectivo que preside Pérez desarrolla funciones como la atención al enfermo, la prevención o el fomento de la donación. Pese a haber mantenido su actividad desde entonces, el responsable del colectivo declara que el movimiento asociativo no pasa por un buen momento. La administración recorta cada vez más el dinero destinado a las subvenciones a pesar de que desarrollamos funciones que deberían hacer ellos.  Atender a un enfermo de corazón no solo es indicar fármacos. Un trasplantado necesita también apoyo psicológico para un nuevo reto que afronta: cambiar su estilo de vida”, concluye.

    Otra de las facetas en las que Lorenzo Pérez ha desempeñado su trabajo es la política. Fue concejal durante 14 años, primero con Eduardo López Gil y luego con Andrés Merchán, ejerció como diputado provincial y hoy continúa estando en la dirección del partido socialista -del que fue máximo responsable- como miembro del comité local. “Fue un cura el que nos animó, siendo muy jóvenes. En vez de impartir la doctrina de la iglesia, el libro que teníamos de estudio era la Encíclica de León XIII, la “Rerum Novarum” (de las cosas nuevas o de los caminos políticos) y allí se veía claramente que lo social estaba por encima de todo. Cuando llego a Sevilla, en mi etapa de universitario, pasé de los movimientos cristianos de base a los movimientos antifascistas en general, luego a las juventudes socialistas y, ya de vuelta en San Roque, me buscaron para que me fuese al PSOE. En el año 1984 entré de concejal”, explica.

    “Aquella etapa fue muy ilusionante, estábamos en los primeros años de la democracia. En San Roque había barriadas como Taraguilla o la Estación, donde la mayoría de calles no estaban asfaltadas ni había luz eléctrica. El Ayuntamiento ponía los materiales y la gente ponía las calles. Era muy motivador poder dar solución a los problemas que tenía la ciudadanía, fomentar la democracia. Hoy los ayuntamientos están llenos de concejales con dedicación exclusiva”, añade Lorenzo Pérez.

    Foto: Manolo González.

    En su opinión, la política corre el peligro de desprenderse de la ideología. “Los que entran ahora solo quieren dedicarse a la gestión y se olvidan de las ideas. Los partidos han puesto de moda el concejal con dedicación exclusiva. Hasta el año 99, en San Roque solo estuvimos cuatro personas dedicadas a la gestión municipal. Eso que se llama liberados, aunque más que liberados estábamos esclavizados porque tenías que echar más horas que un reloj. Pero hoy todos los concejales están en esa situación. Creo que debería existir una norma estatal que redujera esas posibilidades y normalizar los sueldos, no que cada uno se pueda poner lo que quiera y cuando quiera”, cuenta Lorenzo Pérez.

    Menos dedicación exclusiva y más ideas. Este es el lema de Pérez. “Siempre hay cosas por las que luchar. Nada de lo que ofrece el capital o el empresario es gratuito. Cuando a Pedro Sánchez -presidente del Gobierno del PSOE- se le ha ocurrido fijar el salario mínimo en 900 euros ha habido protestas. ¿De quiénes? De los que están cobrando más de 3.000 o 4.000 euros al mes. Eso es determinante y por eso creo que la política va a ser necesaria siempre”, concluye.

  • MTB Castellar, naturalmente

    MTB Castellar, naturalmente

    Hace diez años, once amigos que solían salir con sus bicicletas en sus ratos libres decidieron dar un pedaleo más y fundaron el club MTB Castellar que hoy cuenta con 39 socios y, asegura su presidente, Rafa García, “está más activo que nunca”. Sus integrantes compiten y organizan el Campeonato de Andalucía La Almoraima -que este año cumple su octava edición- pero, ante todo, disfrutan de la comarca y su entorno sobre dos ruedas. Un equipo que une la actividad deportiva a la naturaleza.

    Desde El Chapatal y La Almoraima, hasta Las Corzas y todo el entorno del Campo de Gibraltar. Su actividad es casi diaria y, sobre todo, los fines de semana, cuando realizan las rutas más largas. MTB Castellar suele unirse con otros clubes o grupos ciclistas como las Algechicas o Corzanos para rutas de convivencia.

    Comenta el presidente del club que el ciclismo de montaña o de ruta es un deporte que va a seguir creciendo. “Desde hace cinco o seis años es un deporte en auge, cada vez vemos más bicis y más gente que se suma a esta actividad porque es muy saludable, cada vez te sientes mejor. Al que le gusta la naturaleza, le gusta hacer rutas, apartarse del ruido y adentrarse en el silencio. Es muy reconfortante”, declara García, que también organiza rutas turísticas: “Queremos enseñarle a la gente la naturaleza, vivir con tranquilidad”. “Un amigo de fuera cuando viene siempre nos comenta que no sabemos lo que tenemos por Castellar y la comarca porque es una alegría tener la naturaleza tan cerca”, asegura Rafa García.

    Marathon La Almoraima

    No todo es tranquilidad, también hay momentos para la competición. Muchos de sus socios se preparan para afrontar diferentes campeonatos que se celebran en la zona y en otras provincias: Sierra del Arca, la 101, Montecoche, la Desértica, entre otras.

    Pero el evento estrella del MTB Castellar es la carrera de ciclismo de montaña Marathon La Almoraima 2019, su competición, que organizan sus integrantes y por la que trabajan durante todo un año. La edición de 2019 se celebra este sábado, 1 de junio, y vuelve a ser un campeonato a nivel regional, valedero para el ranking andaluz.

    La prueba cuenta con 66,5 kilómetros de distancia y con 1.500 metros de desnivel positivo. Pero su mayor atractivo, y que hace que venga a Castellar a participar tanta gente -el año pasado fueron 650 ciclistas-, es su recorrido que discurre por el Parque de los Alcornocales y, en concreto, por La Almoraima. Algo que lo convierte en todo un espectáculo natural.

    Este año participan 500 corredores. El número de inscritos ha sido limitado para que la carrera resulte lo más atractiva y segura posible. Vendrán clubes de toda Andalucía y corredores de mucho nivel. El pasado año, sin ir más lejos, participó Natalia Fischer, campeonato de España de MTB Maratón y embajadora de Andalucía Bike Race.

    Una cita marcada en rojo por todos los aficionados al ciclismo y que, asegura el MTB Castellar, no se podría hacer sin la colaboración de La Finca La Almoraima y el Ayuntamiento de Castellar.

     

  • El Corral de la Paca, un centro de arte y cultura para las mentes inquietas

    El Corral de la Paca, un centro de arte y cultura para las mentes inquietas

    La asociación cultural El Corral de la Paca inicia su andadura en el 2010 con el objetivo de divulgar la cultura a través de artes representativas como el teatro, el circo, la música y las artes plásticas. Este año celebran el centenario de nacimiento de la Paca, alma máter de este proyecto cultural.

    “Mi madre, Betti Cartwright Hamel Smith, nació en Inglaterra en 1919 y era una enamorada de España y su cultura. Su sueño siempre fue poner en marcha un centro de arte y cultura. Un lugar de reunión para las mentes inquietas y artísticas. Las vecinas de la calle Ancha la llamaban cariñosamente Paca, y de ahí el nombre de esta asociación”, explica el presidente del colectivo, Marcus von Wachtel. Eduvigis Collado y Eduardo Cupido completan la junta directiva, siempre acompañados por un nutrido grupo de socios colaboradores.

    De esta forma surge El Corral de la Paca, que se instala en un edificio rehabilitado que antes albergó una antigua fábrica de tapones de corcho del siglo XIX. Por las tablas de su teatro han pasado importantes figuras como José Pedro Carrión, Premio Nacional de Teatro, y representantes de La Zaranda como Gaspar Campuzano y Melchor Campuzano, Juan Díaz y Esperanza Argüelles. Una larga lista de actores y actrices que suman alrededor de setenta espectáculos teatrales.

    En la asociación también colaboran con otros colectivos del municipio que defienden el patrimonio histórico y ecológico de la comarca, como Tanit y Chantarela. La enseñanza y la inclusión social son otros de los objetivos del Corral. Actualmente trabajan en la organización del VII Festival de las Artes y el II Pandemoniun Circus Fest, dos de sus actividades más destacadas y que se celebrará del 21 al 30 de junio. También imparten talleres de teatro, pintura, yoga y taichí.

    ACTIVIDADES

    • El Festival de las Artes. Consiste en una exposición colectiva de pintura y escultura de los artistas locales más representativos. Su programación también incluye conferencias sobre arte a cargo de personalidades destacadas, conciertos de música jazz y swing, talleres de títeres, manualidades y de iniciación al circo y exposiciones del propio alumnado.
    • Pandemonium Circus Fest. Esta actividad sale de la sede de la asociación y se traslada a la plaza del Llano de Victoria con una semana de espectáculos de circo de pequeño formato. Este festival también incluye un taller intensivo de iniciación a las artes circenses y un taller de manualidades.
    • Las Veladas Otoñales. Festival de teatro y cabaret que a lo largo de los meses de octubre y noviembre programa sobre su escenario obras de pequeño y medio formato.
    • Las Tristias e Hilarias. Respeta el mismo formato de festival de teatro y cabaret y se celebra durante los meses de primavera.
    • La Escuela de Circo. En el plano pedagógico, El Corral de la Paca cuenta con una escuela de iniciación a las artes circenses, dentro de la disciplina de circo aéreo. Con clases regulares dentro del calendario escolar, de octubre a junio, y donde los alumnos aprenden telas aéreas, trapecio y aro aéreo. En la actualidad cuentan con un grupo de 25 alumnos desde los más pequeños, nivel iniciación, avanzados y adultos.

    [galleries:vertical:2132]

     

  • El día en el que el arte se coló en un bar

    El día en el que el arte se coló en un bar

     “El bar de las cosas bellas”. Así reza el nombre de la última exposición del bar de copas Tpop, antes La Tetería, que cumple 20 años de su apertura. Un aniversario que se está celebrando con una muestra colectiva que incluye obras de un total de 55 artistas. Todos ellos han tenido en alguna ocasión un hueco en este lugar que llegó a la ciudad para convertirse en un espacio distinto, donde el arte y la música querían ocupar un lugar privilegiado. “Siempre quisimos que el bar, antes tetería, viviera de ese concepto. Queríamos darle un aire distinto, con música y exposiciones de autores de la zona”, explica Miguel Ángel García, propietario de Tpop.
     La muestra conmemorativa ha sido posible gracias a colaboradores como Macarena Alés, que ha ejercido de comisaria de la misma, y Javier Plata, que se ha encargado de elaborar el catálogo de la exposición. La colectiva recoge obras de 55 artistas que han pasado por este espacio multidisciplinar donde se puede escuchar buena música y tomar una copa con un ambiente muy cuidado. “Hemos tenido muestras de todo tipo, de pintura, fotografía o diseño gráfico, por ejemplo. Pero cuidando qué tipo de exposiciones colgábamos porque no hay que perder de vista que el bar no es una galería”, añade el dueño del local. 
    La exposición, que ha sido inaugurada de forma paralela en el bar y en la galería municipal Manolo Alés, ha estado abierta al público durante más de un mes y ahora inicia un nuevo camino que le llevará por otras ciudades de la comarca y la provincia. “Por una cuestión de espacio decidimos dividir la muestra en dos partes y que estuviera expuesta en dos salas a la vez. Así que hemos repartido 25 obras en la galería y otras 25 en el bar y ambas han estado expuestas en los dos sitios porque nos parece que cada uno de ellos tiene un público diferente”, explica Macarena Alés, quien añade que el próximo destino de la muestra será Jerez, luego se trasladará a Cádiz, en agosto volverá a San Roque y en octubre a la sala de exposiciones de AlCultura, en Algeciras.
    La clausura definitiva tendrá lugar en el mes de diciembre, cuando regrese a Tpop para decirle adiós de forma definitiva. Las obras expuestas, montadas en un formato único de 40×40, están a la venta por lo que cualquier interesado en arte puede adquirir alguna, aunque no podrá retirarla hasta que no concluya el programa de exposiciones de la muestra, allá por el mes de diciembre. 

    [galleries:vertical:2786]
    ]]>

  • La Escuela Oficial de Idiomas de San Roque celebra treinta años más viva que nunca

    La Escuela Oficial de Idiomas de San Roque celebra treinta años más viva que nunca

    La Escuela Oficial de Idiomas de San Roque celebra este curso su treinta aniversario. Treinta años en los que la EOI ha logrado convertirse en un centro de referencia no sólo en el municipio sino en el resto de la comarca. Para conmemorar esta fecha, el equipo directivo de la escuela se encuentra organizando una serie de actividades especiales dentro de programas como el de igualdad, medio ambiente y reciclaje, aplicaciones digitales, cine y patrimonio con visitas del alumnado a lugares de interés del municipio. “Estamos haciendo un esfuerzo para exteriorizar la actividad del centro, ser un poco más visibles. Con estas actividades también salimos de las lecciones habituales y sacamos a los alumnos del aula”, explica a Sanrópolis Alejandro de la Riva, vicedirector de la Escuela Oficial de Idiomas de San Roque. Esta celebración concluirá el próximo mes de septiembre con un evento en el que se espera la asistencia de distintas autoridades.

    Lo cierto es que este centro tiene mucho que celebrar. En estos treinta años se ha convertido en una entidad educativa con importante peso y reconocimiento en la zona. «Esta fue la segunda escuela de Andalucía después de la de Málaga, y tuvo su razón de ser de que se estableciera aquí, en la comarca, cerca de Gibraltar, de Marruecos y en pleno paso del Estrecho”, apunta de la Riva.

    La escuela abrió sus puertas con tres idiomas, apenas cinco profesores y menos de 200 alumnos durante el primer año. Hoy ofertan cuatro idiomas: español para extranjeros, inglés, francés y alemán, son 1.500 alumnos y cerca de una veintena de profesores.

    La escuela ha ido creciendo y actualizándose siempre conforme a lo que han requerido los tiempos. Hoy la EOI de San Roque es referente en muchas de las metodologías que se emplean. Una metodología activa y comunicativa en la que es importante un especial interés por la innovación constante, así como el intercambio de conocimientos entre profesores.

    En este centro las actividades comunicativas ganan cada vez más peso en el aula. “Las escuelas de idiomas antes se basaban en un radiocasete con una serie de audios, un manual con reglas de gramática y un libro de ejercicios. Eso existe todavía pero ya ha pasado a ser algo más interactivo. Buscamos que haya comunicación en el aula. Si no hablas un idioma no lo practicas y si no lo practicas no lo aprendes. El idioma hay que usarlo”, añade el vicedirector.

    Las nuevas tecnologías han adquirido un papel muy importante en este ánimo de innovar, inventar y desarrollar metodologías educativas más interactivas. La EOI de San Roque también emplea técnicas como la gamificación, con la que llevar el aspecto lúdico al aula. “En Internet hay muchos recursos que son muy válidos. Hoy ya hemos pasado del radiocasete a las pizarras digitales. Y esto te ayuda a visualizar mejor las cosas, a tener recursos distintos en las clases. Esta escuela siempre ha querido mantenerse en lo último y no quedarse atrás”, añade de la Riva.

    Otra seña de identidad de esta escuela es el afán de estar en contacto con Europa a través de programas que atienden a la formación tanto del alumnado como del profesorado. Y es que la Escuela Oficial de Idiomas de San Roque es una escuela viajera. “Siempre se ha procurado participar en este tipo de actividades que nos acercan a la cultura del idioma que estemos estudiando”, explica el responsable de la escuela. Un grupo de alumnos del centro se prepara ahora para viajar a Alemania, cuando este centro ya ha visitado Estados Unidos y Canadá y recorrido toda Europa.

    En esta trayectoria el tratamiento favorable de la administración local también ha sido fundamental. “A diferencia de otros sitios, en San Roque ha habido un interés y un esfuerzo por atender a la escuela. Al fin y al cabo, Escuela Oficial de San Roque sólo hay una. El equipo de profesores siempre ha estado también muy preocupado porque la escuela estuviera viva”, manifiesta.

    Una escuela que a sus treinta años está más viva que nunca con programas de enseñanza online como ‘That’s English’, los cursos de actualización lingüística del profesorado (CAL), y los cursos semipresenciales y presenciales; una opción bastante demandada con una cuota de alumnado fija.

    El interés por conocer otros idiomas y sus culturas no deja de crecer entre la población actual. En estos momentos existe demanda de italiano, ruso, árabe y chino. Este tipo de idiomas minoritarios se atienden a través de la asociación de alumnos de la EOI de San Roque; un colectivo bastante activo que organiza cursos monográficos y clubes de conversaciones.

    Para aprender un idioma hay que lanzarse a la piscina. No hay otro secreto. “Es muy importante la gramática y el vocabulario, pero realmente si no hablamos no practicamos, no cometemos errores y entonces no podemos rectificarlos. Si quieres aprender un idioma tienes que lanzarte y hablarlo. Hay que tratar de meterse de lleno en él y dedicarle una serie de horas diarias. Por ejemplo, podemos hacer que forme parte de nuestro ocio viendo alguna película o una serie en versión original. Hoy en día con todos los recursos que tenemos no hay excusas”, concluye de la Riva.