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  • “Los futbolistas deberíamos pensar más en que somos capaces de hacer feliz a la gente”

    “Los futbolistas deberíamos pensar más en que somos capaces de hacer feliz a la gente”

    El fútbol al que no le llega la luz de los astros, el que se encuentra arrinconado en este córner del sur de España, tiene muchos rostros. Uno de lo más conocidos es el de Mario Pérez Rojo (Algeciras, 1983), jugador que ha sido de todos los equipos punteros de la comarca, actual capitán de la Unión Deportiva Los Barrios. A lo largo de su carrera se ha encontrado lo mejor y lo peor del balompié modesto pero, aún así, si volviera a nacer, volvería a ser futbolista. “El fútbol es mi vida”, sentencia.

    Mario Pérez reconoce que entre de los pequeños placeres que ofrece este fútbol humilde está ser entrevistado. En esta ocasión, por El Templete de Los Barrios, que busca el lado humano de alguien que lo es, y mucho. Un jugador que desprende honradez dentro y fuera del campo, y que hasta cuando sus palabras pueden resultar punzantes se aceptan con deportividad porque le pega desde la sinceridad y la ausencia de maldad.

    ¿Cómo recuerdas tus primeros pelotazos?

    De chico, en el cole, en la calle y hasta en el salón de mi. Mi padre ha sido siempre un ‘fiebre’, un futbolista frustrado porque su madre no se lo permitía porque quería que trabajara. Intentó hacer futbolista a mi hermano pero no le gustaba y vio que a mí sí y se volcó conmigo. Yo no tenía condiciones porque era muy gordito, hasta me metía goles mi portería porque me ponía nervioso. Mi padre cogió el equipo en el que yo empecé a jugar, el Sotometal. Cuando fui benjamín, él tenía un taller de chapa y pintura en Los Barrios, aunque vivíamos en el Saladillo, en Algeciras, y me apuntó en el Atlético Los Barrios. Mi padre se ilusionó mucho entonces.

    Saltamos del principio al final. ¿En qué momento te encuentras ahora?

    Me encuentro muy a gusto porque siempre me he sentido muy barreño. Nací en Algeciras y me he pegado mucho tiempo viviendo en Algeciras pero mi infancia la pasé en Los Barrios. También sé que es un club humilde, sé de donde viene, yo viví la unificación (Juventud y Atlético Los Barrios) y siempre he ido a ver a la Unión.

    «Hay sensaciones que en ningún otro lugar de mi vida las encuentro, solo en el fútbol»

    ¿Cómo es ser futbolista en estas categorías en las que no se es profesional?

    Es complicado, es complicado. Te tienes que organizar bien con el trabajo, con la familia, con todo, porque para estar en un campo de fútbol tienes que estar con mucha dignidad y hay que jugar con muchas cosas para llegar en las mejores condiciones, por ti y por los que están fuera. A veces es hasta agobiante. Yo le digo a mi mujer que si no tuviese hijos ni estuviese ella me dedicaría plenamente al fútbol porque mi profesión es futbolista, y lo será siempre.

    ¿Y eso está pagado?

    No está pagado pero prefiero sacrificarme por mi pasión, para alargarla. Tengo muchos años que sé que voy a echar de menos el fútbol, a mi padre se lo digo mucho. Es la mejor profesión que hay. Cuando se acabe me voy a sentir huérfano, y me pregunto qué voy a hacer.

    Ahora trabajas de repartidor, repartiendo pan de madrugada, entrenando por la tarde, jugando los fines de semana. ¿Cuándo merece la pena todo ese sacrificio?

    Hay mucho sacrificio detrás de poca recompensa, pero mi recompensa personal es, por ejemplo, esto, que haya interés en entrevistarme, o que te feliciten después de un buen partido. Llegar a tu casa y cenar con la tranquilidad de que la gente se va contenta contigo. También cuando consigues algo importante como meterte en una fase de ascenso o ascender. Son sensaciones que en ningún otro lugar de mi vida las encuentro, solo en el fútbol.

    Recompensa que ha conseguido muchas veces, todo el mundo habla bien de Mario.

    Porque creo que soy honrado, tengo muchísimas limitaciones, sobre todo físicas, pero siempre lo intento dar todo e irme con la conciencia tranquila y el día que no me voy así lo paso muy mal, me cuesta hasta dormir y paso una semana muy mala cuando veo que he podido dar más y no lo he hecho.

    Has pasado por todos los equipos punteros de la comarca: Balona, Algeciras, Los Barrios y San Roque. ¿Qué te dice cada uno de ellos?

    La Balona tiene la afición más sentimental de las que me he encontrado, digamos la más patriótica; el equipo no va bien y te pita pero va al campo. Allí siempre me trataron muy bien y a Alfredo Gallardo le tengo un cariño especial. En Algeciras, no pasa eso, hay mil fieles que todos sabemos quiénes son pero como el equipo no vaya bien, la gente deja de ir. Pero yo soy algecirista, siempre lo he dicho, es mi equipo. El San Roque fue una etapa más familiar, me encontré personas espectaculares, pero no es un club con un afán competitivo grande, allí lo importante era vivir la experiencia y convivir. Y Los Barrios está creciendo; es un club que tiene muchas limitaciones, hace falta más gente de fútbol dentro del club y la afición necesita un año en Segunda B para que viva esa experiencia, pero cuando tenga unos cimientos creados, creo que todavía no está preparado.

     «El fútbol en estas categorías no está pagado pero prefiero sacrificarme porque cuando se acabe me voy a sentir huérfano»


    Este año parece que ha habido un ambiente diferente en la UD Los Barrios.

    Para como es Los Barrios… Los chavales del Komando Chicharrón están haciendo mucho y están arrimando a gente que nunca la había visto en el fútbol y todo eso se suma a los buenos resultados. Son muy importantes, no se meten con nadie, siempre animando y están haciendo que el pueblo se vuelque con el equipo.

    ¿Qué significa ser capitán de un equipo como la Unión?

    Creo que el capitán no se debe elegir, muchos dicen por antigüedad y no, tiene que ser por el carisma. Aunque lleve un año en el vestuario o quince días pero el que tiene carisma es al que van a seguir. Ahí se resume todo. Capitán en las buenas es muy fácil, para las fotos con el brazalete es muy bonito; en las malas, como en encierros y momentos sin cobrar, no es nada fácil.

    De encierros tienes para contar.

    Yo a mis compañeros les digo que soy el Messi de los encierros. He vivido dos meses en un estadio, cuando no cobrábamos en el Algeciras. Fueron momentos difíciles que no gustan a nadie.

    Claro, lo que le gusta a los jugadores es el fútbol. Hablemos de eso. ¿Qué partidos sueles rememorar a menudo?

    Pues muchos: cómo le competimos a la Real Sociedad en el Nuevo Mirador, la eliminatoria de fase de ascenso en Toledo, que fue uno de mis mejores partidos con el Algeciras, y luego el ambientazo del partido frente al Tropezón. Me acuerdo que no jugué titular, Manolo (Sanlúcar, entrenador) me dio una explicación coherente que ahora la entiendo pero aquel día me hundí, escuchaba el ambientazo y no quería ni salir del vestuario. En la segunda parte marqué incluso. Me he sentido futbolista en muchas ocasiones, el Algeciras te hace sentirte futbolista. Se me ponen los vellos de punta.

    ¿Sois conscientes de que los futbolistas podéis hacer feliz a mucha gente?

    Lo pensamos poco, y deberíamos pensarlo mucho más. Lo pensamos poco porque el futbolista es egoísta, piensas en ti, en marcar, en jugar bien y pensamos poco en la gente que viene a ver a su equipo ganar. Es verdad.

    ¿Qué espinita le deja el fútbol?

    Haber jugado en Primera, o incluso en Segunda. Cuando me fui a Terrasa fui a un equipo aspirativo pero fue una debacle. Después me rompí la rodilla y esa espinita de jugar en la LFP sí me ha quedado.

    ¿El fútbol es tan injusto como dicen?

    El fútbol es la vida en formato acelerado. A la larga te pone en tu sitio. A la gente que no trabaja la pone en su sitio y el que se esfuerza, al final tiene su recompensa.

    Como canterano que has sido, ¿cómo ve la cantera, lo que viene, el futuro?

    Creo que el fútbol base va a más, tiene entrenadores preparados, lo que no va a más son los padres. Los padres sobreprotegen y no dejan que los niños se encuentren solo ante los problemas. Ahora llegan a los equipos, no juegan dos días y se quieren ir a otro donde lo tengan más fácil. Los padres quieren dárselo todo mascadito a sus hijos para que se sientan felices pero están creando un monstruo porque luego los problemas van a llegar y no van a poder evadirlos tan fácilmente ni van a saber afrontarlos ni luchar por lo que quieren. Ese es el problema del fútbol base.

    Porque un futbolista tiene que hacerse.

    La mayoría de futbolistas se hacen, excepto unos cuantos elegidos. Yo no tenía condiciones, la mayoría del equipo era mejor que yo pero a mí me gustaba mucho y me volqué; si no hubiese sido tan exigente conmigo no hubiese jugado al fútbol. Luego tienes que saber qué clase de futbolista eres. Yo medía 1,90 y yo quería desbordar como otros, hacer uno contra uno. Con los años te dices: Mario esto no lo puedes hacer, y tienes que ir rectificando, eso son años y años, hasta convertirte en el futbolista que más te conviene.

    ¿Después del Mario futbolista, qué viene? ¿El Mario entrenador?

    Me gustaría entrenar en un futuro pero, como he hecho como futbolista, tendría que pulirme mucho. No sé si personalmente voy a valer para eso porque mi carácter es peculiar. Yo miro mucho a la persona y soy muy sentimental, y tampoco quiero dar  la sensación de buena persona, sino ser recto, pero es difícil. Ser entrenador es diferente a ser futbolista; el entrenador nunca va a tener contento a todo el mundo. Un vestuario es muy complejo y los pequeños detalles marcan mucho.

    ¿Algún entrenador te ha marcado especialmente?

    José Luis Montes por su manera de transmitir, por lo rudo que era pero te marcaba. Creo que Manolo Sanlúcar nos sacó mucho rendimiento en el Algeciras. Rafa Escobar es un entrenador de superior categoría pero tiene un carácter muy peculiar. Carlos Ríos es peculiar también, es más humano. Me siento identificado con él. Carlos no habla de fútbol te habla de la vida; te dice que tenemos que dar lo máximo hoy porque mañana no sabemos dónde vamos a estar.

    Estamos en el descuento. Algo que te quede por decir.

    Nada, creo que lo hemos tocado todo. Simplemente decir que yo he sido superfeliz, si volviera a nacer volvería a ser futbolista. Tengo anécdotas, tengo amigos, partidos, viajes… Son las cosas que nos vamos a llevar a la tumba, ni dinero ni coche ni nada. La experiencia del partido del Tropezón o la del Toledo.

     

     

     

     

  • David Martín Oliva, protagonista del primer número de El Naranjo Magazine

    David Martín Oliva, protagonista del primer número de El Naranjo Magazine

    Llega a las calles de Tesorillo el número uno de El Naranjo MagazineUna revista que aterriza por primera vez en este municipio, tras su segregación de Jimena de la Frontera, y que viene cargada de contenidos sociales, históricos, culturales y deportivos. Un producto gratuito que imprime el grupo 8Directo y que tiene a Tesorillo y sus vecinos como protagonistas.

    El protagonista de esta nueva portada es David Martín Oliva, investigador y profesor de la Universidad de Granada, y tesorillero de nacimiento y sentimiento que regresa a su pueblo cada vez que puede. En la actualidad trabaja en un grupo que estudia cómo evitar que el estrés oxidativo de las células no dañe a su normal funcionamiento, provocando así el deterioro o muerte de los órganos.

    En la sección La Entrevista hablamos con María Zalea, una vecina de Tesorillo que el pasado mes de enero cumplió 100 años. La escritora Ana Emberley y el cantante Francisco Javier Ginés Pérez, El Nene, son los protagonistas de otra de nuestras secciones, Nuestra Gente, en la que nos proponemos conocer a nuestros vecinos más destacados.

    El reportaje principal de este revista lo dedicamos a, como no, la independencia de San Martín del Tesorillo. En Cultura hablamos sobre La Casita de Campo y en la sección de Deportes conocemos a Ramón Orrán, todo un campeón en carrera de obstáculos, y también hablamos con Diego Quirós Ortega, presidente de la UD Tesorillo.

  • Beatriz Izquierdo, profesora de varias generaciones de chisparreros, protagoniza El Mirador Magazine

    Beatriz Izquierdo, profesora de varias generaciones de chisparreros, protagoniza El Mirador Magazine

    El número siete de El Mirador Magazine ya está en las calles del municipio de Castellar. Una nueva edición de esta revista que imprime el grupo 8Directo y que llega cargada de contenidos sociales, históricos, culturales y deportivos. Un producto gratuito con Castellar de la Frontera y los chisparreros como protagonistas.

    La protagonista de esta nueva portada es Beatriz Izquierdo, profesora desde hace más de 19 años en el colegio Tierno Galván y directora del centro desde hace dos. Beatriz comparte con El Mirador sus inquietudes y experiencias personales al frente del único colegio del pueblo.

    En la sección La Entrevista hablamos con José Carrillo, presidente de la asociación parroquial del Cristo de la Almoraima. La artesana Ulla Gold, galardonada en el Día de Andalucía por el Ayuntamiento chisparrero, y el diseñador Fernando Jiménez son los protagonistas de otra de nuestras secciones, Nuestra Gente, en la que nos proponemos conocer a nuestros vecinos más destacados.

    El reportaje principal de este revista lo dedicamos a un clásico, el Castillo de Castellar. En Cultura hablamos sobre La Cueva de las Estrellas y en la sección de Deportes nos detenemos con Juan Manuel Muñoz Díaz, profesor olímpico de doma clásica, y el club MTB Castellar.

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  • Javi Mariscal:  “Me gusta ir a las bodas a dejarme sorprender. Hay mucha gente dispuesta a emocionarse”

    Javi Mariscal: “Me gusta ir a las bodas a dejarme sorprender. Hay mucha gente dispuesta a emocionarse”

    La formación periodística de Javi Mariscal le ha llevado, en cierta medida, al concepto de fotografía documental que abandera hoy, más de una década después, como fotógrafo de boda.  Estética y narrativa. El valor de las imágenes para convertirlas en recuerdos.

    Estos son los objetivos que el fotógrafo se marca en cada uno de sus trabajos. “Me gusta acompañar a las parejas y a sus familias para mirar. Transformar un número de imágenes en algo más elaborado, en libros editoriales”, nos explica Javi, quien coloca, por encima de cualquier otra cosa, el valor del álbum de fotos que va pasando de generación en generación. 

    “Intento transmitir a los novios que su historia estará con ellos siempre y eso será posible gracias al álbum porque, cada día que pase, ganará en importancia. Ese momento ya no estará tan presente, pero el álbum seguirá con ellos y les llevará de nuevo allí cada vez que quieran”, nos cuenta el fotógrafo, para quien la sencillez es la guía fundamental en cada una de sus bodas.

     “Voy a dejarme sorprender como persona. Hay mucha gente dispuesta a emocionarse y creo que mi educación y mi empatía me permiten conectar bien con la gente y ser capaz de entender cómo se relacionan entre ellos y con sus invitados. Hay que tener paciencia, las mejores fotos suceden cuando nos hacemos invisibles. Y no hay que inventar una luz. Ya pasan muchas cosas para hacer fotos bonitas”, añade Mariscal. 

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  • “Tarifa y el Campo de Gibraltar tienen mucho poder literario, son pura literatura”

    “Tarifa y el Campo de Gibraltar tienen mucho poder literario, son pura literatura”

    Tarifa es capaz de enamorar a alguien que ha pisado la alfombra roja, que se ha perdido por la China, que ha jugado a ser superviviente en islas remotas y que ha vivido tan intensamente por el mundo como Raquel Sánchez Silva (Plasencia, Cáceres, 46 años). La escritora, periodista y mediática presentadora ha elegido la localidad tarifeña, la comarca y el Estrecho de Gibraltar para poner a enamorarse, a sufrir, a disfrutar y, en definitiva, a vivir a los personajes de su última novela: ‘El viento no espera’.

    Pregunta: ¿Por qué Tarifa?

    Respuesta: Tengo que decir que vine a Tarifa de vacaciones porque me trajeron y fue, estando aquí, cuando descubrí el poder literario que tiene Tarifa, el Estrecho de Gibraltar y todo el Campo de Gibraltar. Es pura literatura.

    ¿Qué aporta esta zona a los personajes de su novela?

    Tarifa me parece un lugar único por su localización, por el encuentro de los mares Mediterráneo y Atlántico, único por la influencia en el viento. Estamos en un mundo en el que todo se parece demasiado, yo he viajado mucho y no hay un sitio como Tarifa. Ese carácter único lo convierte en un refugio, mucha gente llega a Tarifa de paso, gente que está huyendo de su propia vida y que busca una segunda oportunidad, que en definitiva es la base de mi novela, y que acaba en Tarifa porque es un lugar de encuentro. Aquí la gente no te pregunta de dónde vienes ni adónde vas, te da esa oportunidad de volver a empezar, hay mucha gente que ha reinventado su vida en Tarifa. Es un sitio que parece que es el final, porque es el sur del sur, donde acaba Europa, todo un mundo, pero a mí me parece más bien el principio. Es un sitio que da una nueva oportunidad a las personas y a los personajes de esta novela.

    – En la novela se reconocen negocios, calles y hasta personajes de Tarifa y su entorno. ¿Ha estado mucho por aquí?

    – Además de venir de vacaciones, decidí quedarme una semana con el único propósito de documentarme para escribir la novela. Me ayudó muchísimo Javier Goyeneche, de Mundo Posibilidades, que ejerció de guía de la zona y fue el que abrió el libro al Campo de Gibraltar. Descubrí el arte rupestre sureño, el faro Camarinal, la cueva de las orcas, la playa de los Alemanes o las Corzas. El libro se transforma en Tarifa, lo que iba a quedarse en el casco histórico se abrió al Estrecho de Gibraltar, incluso a la otra orilla, a Tánger.

    – El viento está presente casi en cada instante del relato. ¿Qué es el viento en la novela?

    – El viento en la novela lo es todo, para mí representa no sólo el viento incómodo sino también el que te abraza. La novela se llama ‘El viento no espera’ porque es lo inesperado, es lo que te viene dado en la vida, el motor que te mueve. No puedes decidir sobre él, como no puedes decidir sobre todo en la vida pero tienes que saber adaptarte a él. El viento te puede revolver toda la casa, como ocurre en un momento de la novela, o levantarte el camisón y darte una alegría.

    – ¿Es más de Levante o de Poniente?

    (Ríe) Soy de los cambios. Si hay muchos días de Poniente, no me viene mal un poco de Levante. Me gusta esa incertidumbre y los cambios de vientos.

    – ‘El viento no espera’ es una novela de personajes, que por cierto sufren. ¿Hay mucho de  Raquel Sánchez Silva y su vida en ellos?

    – Pues estoy salpicada un poco en todos los personajes, porque al final te da pudor verte en mucho en uno de ellos, así que estoy en muchos, especialmente en los femeninos. Pero hay personajes vuestros, muchas personas que viven allí, incluso físicamente: el color de los ojos de Pizco, uno de los personajes, lo he visto allí; o a Carmen con su pelo rizado, que la vi en Algeciras, donde pasé una tarde entera.

    Portada del libro ‘El viento no espera’

    En una novela con tanto peso de los personajes femeninos, los auténticos protagonistas, Raquel Sánchez Silva no ha querido dejar pasar la ocasión de hablar de la violencia machista.

    – En realidad en la novela hay varios temas que me preocupan, que me alarman, que me producen un impacto emocional. El maltrato es una lacra y cada uno tenemos nuestra manera de decir que basta ya, que ya está bien. Yo he querido decirlo así y la violencia machista aparece muchas veces y de forma distinta en la novela, incluso con los menores. Lo he querido tocar con la prudencia y el horror de la que ve algo que no puede seguir pasando.

    – Como periodista, la prensa actual también parece que es una preocupación suya. 

    – Creo que ahora mismo es el momento más difícil para ejercer un periodismo real. Ahora tenemos la urgencia y la necesidad de conseguir visitas, el clic, y se busca a través del escándalo, la tragedia, el golpe de efecto y todo eso penaliza la noticia y penaliza la verdad.

    – También se muestra crítica con las redes sociales. ¿Qué le ha pasado con ellas?

    – Hablaba con compañeros periodistas que están enfadados por el odio que hay en las redes sociales, pero un señor enfadado en Toledo, que te escribe o te insulta, es grave pero mucho más lo de la prensa. Ahora bien, las redes sociales son instrumento que se está utilizando de una forma que a mí me desespera, está condicionando nuestras vidas y hace falta una reflexión sobre eso. Se dice que las redes dicen tal cosa y luego entras y son tres personas la que lo dicen pero ¡hasta los medios se hacen eco!

    – ¿Volverá a Tarifa?

    – Claro. Me encantaría ir y presentar allí este libro, he pedido a la editorial que me organice algo porque es allí donde siento que tengo que presentar mi novela, es donde tengo que estar. A ver si puede hacerse realidad porque me haría mucha ilusión. Recomiendo a todo el mundo que se dé un paseíto por allí, que se reserve diez días de su vida para pasarlo en Tarifa, en su entorno, porque es un privilegio y lo va a ver todo de otra manera. A mí me ha pasado.

    Raquel Sánchez Silva, escritora y presentadora.

     

  • Javier Gil, director del instituto Sierra Luna: “Debemos trabajar para educar en el talento”

    Javier Gil, director del instituto Sierra Luna: “Debemos trabajar para educar en el talento”

    Javier Gil Espinosa, profesor de Educación Física, se ha estrenado este curso académico como director del instituto Sierra Luna de Los Barrios. Aunque lleva 11 años en el centro y ha ejercido de secretario y jefe de estudios, explica que el trabajo en la dirección de un centro con 1.055 alumnos y 85 profesores implica una labor burocrática muy ingente. “Esta es la manera que la administración tiene de cumplir con los derechos de los niños y las familias, pero esta parte la debería hacer personal administrativo. Nos gustaría disponer de más tiempo para los alumnos y para sus padres”, aclara.

    El Sierra Luna es uno de los institutos más grandes de todo el Campo de Gibraltar e imparte clases de Educación Secundaria, Ciclos Formativos, Bachillerato, Secundaria para adultos y Formación Profesional Básica. La falta de espacio que sufre el centro ha obligado a la dirección a establecer turnos de mañana y tarde para atender a todo el alumnado. “Esta situación nos condiciona bastante porque tenemos que ajustar horarios, por ejemplo, para la limpieza, y es muy difícil hacerlo si terminamos unas clases a las tres y a esa misma hora empiezan otras. Nos vamos adaptando, pero es complicado”, añade Javier Gil.

    El director del Sierra Luna no rehuye el debate acerca de cuáles son los retos que debe afrontar la educación en este país. “Creo que el cambio fundamental no es solo metodológico, que también, sino que debemos trabajar para educar en el talento y llevar a cada niño al sitio que necesita. No hablo de segregar, sino de saber lo que requiere cada alumno para potenciar su talento y motivarlo. Todo dentro de un mismo lugar, pero siendo capaces de atender las inquietudes y capacidades de cada uno de ellos”, manifiesta Gil.

    ¿Hay mucho conflicto en su instituto? “Pues no, en general no suele haberlos, y tampoco hay muchos más conflictos que hace 20 o 30 años. Lo que sucede es que ahora el sistema tiene a los jóvenes más tiempo en los centros y convive en ellos gente con más edad que antes, en una etapa como la adolescencia. Todo eso influye. Pero no podemos hablar de conflictividad”, concluye.

  • Marina Valenzuela: «Debemos luchar en la vida por lo que realmente deseamos”

    Marina Valenzuela: «Debemos luchar en la vida por lo que realmente deseamos”

    El municipio de San Roque es un lugar con enormes potencialidades socio-económicas, un importante legado histórico y cultural y una riqueza humana más que garantizada. Son muchos los sanroqueños que, de manera anónima, trabajan incansablemente para construirse un futuro sano y próspero. Marina Valenzuela Villatoro es ejemplo de ello, contribuyendo con su carrera investigadora al buen nombre de este municipio.

    Licenciada en Biotecnología por la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, y con un Máster en Inmunología por la Universidad de Granada, el brillante currículum académico de Marina añadirá en los próximos meses el título de doctora. En estos momentos, esta joven vecina de Guadiaro trabaja en una tesis de la rama de neurociencia por la Universidad de Sevilla con una beca de Formación de Personal Investigador del Ministerio de Ciencia.

    Marina, que comenzó la tesis doctoral en 2015 en el Instituto de Biomedicina de Sevilla, forma parte de un grupo de investigación dedicado a la Fisiología Molecular de la Sinapsis. En concreto, en su tesis estudia una enfermedad rara degenerativa en humanos que afecta a personas jóvenes.

    “El principal objetivo de mi tesis es estudiar en profundidad los cambios en expresión génica que pudieran encontrarse entre una neurona sana y una neurona enferma. Esto lo hemos realizado mediante secuenciación individual de estas neuronas, haciendo uso de una tecnología muy novedosa y gracias a una colaboración que mantenemos con un grupo en el Instituto Karolinska en Estocolmo, Suecia, donde he realizado tres estancias cortas durante mi tesis”, explica acerca de un trabajo que, como toda labor científica, es discreto, muchas veces ignorado, pero muy determinante.

    Su interés por la Biotecnología surgió a través de un libro donde venían descritas todas las carreras universitarias actuales, con salidas profesionales y temarios. “Ahí descubrí la biotecnología, que contenía la parte biológica que siempre me ha atraído y además añadía el uso de aplicaciones tecnológicas y producción. Pensé que se ajustaba a lo que buscaba y que me ofrecía gran cantidad de oportunidades laborales”, explica.

    Marina no sólo es ejemplo de esfuerzo y constancia, sino que también es un modelo para todas aquellas mujeres que piensan embarcarse en una carrera científica, tendentes a ser desarrolladas mayoritariamente por hombres. “El problema no son las carreras, en mi clase éramos unos 50 y solo nueve eran hombres. Las carreras científicas están protagonizadas por mujeres. El problema viene después, cuando sales de ella. Hoy en día aún hay cierta tendencia a contratar investigadores de sexo masculino frente a mujeres. Existen aún muestras de machismo, pero es algo contra lo que todas estamos luchando y que algún día, espero, acabará. A todas las chicas que quieran estudiar una carrera científica las animo a ello enormemente, siempre y cuando tengan claro que es lo que les apasiona”, manifiesta.

    «Las carreras científicas están protagonizadas por mujeres, el problema viene después, cuando sales de ella. Hoy en día aún hay cierta tendencia a contratar investigadores de sexo masculino frente a mujeres»

    Desarrollar una carrera investigadora en España es de valientes, muy valientes. La falta de apoyos público o privados, la escasa financiación y, por consiguiente, la continúa fuga de cerebros son algunos de los mayores problemas. “La carrera investigadora es muy intensa, supone dedicar una gran parte de tu tiempo a la investigación y limitar otros aspectos de tu vida como puede ser tu país, tu familia, tus amigos, el sueldo o el tiempo de ocio y de descanso. Aunque siempre existe alguna manera de llevarlo adelante”, añade.

    A pesar de todos los obstáculos, Marina lo tiene claro: en el futuro quiere continuar sumergida de lleno en la labor investigadora. “Me gustaría trabajar en un laboratorio, porque es lo que realmente me gusta y sé que, de momento, quiero seguir en la ciencia. También me interesa mucho la escritura. He participado en algunos certámenes, como el de Letras del Sur de San Roque, donde hace ya varios años gané el primer premio. Me gustaría poder darle una oportunidad también a escribir”, cuenta la joven sanroqueña.

    Entre probetas y pipetas en la capital andaluza también hay tiempo para echar de menos a San Roque y, en especial, a Guadiaro. “Allí es donde están mis amigos de siempre, y donde viven mis padres y mi hermana. Es el lugar donde siempre nos volvemos a reencontrar todos. Suelo desplazarme un fin de semana al mes aproximadamente y siempre me apetece quedarme. Me trae recuerdos de mi infancia y adolescencia, momentos vividos y, sobre todo, el olor a mar al llegar. La ciudad te permite muchas opciones de ocio pero los pueblos brindan otro encanto. Guadiaro me ha brindado todos esos recuerdos, pero estoy segura que seguirá ofreciéndome muchos más”. Aprovecha para enviar un mensaje a sus vecinos sanroqueños: “Debemos luchar en la vida por lo que realmente deseamos”, señala Marina, ejemplo de valentía, constancia y determinación.

     

  • Gina Escánez, la actriz linense que llena los teatros de Sevilla

    Gina Escánez, la actriz linense que llena los teatros de Sevilla

    Gina Escánez, actriz nacida en Barcelona, se instaló en La Línea de la Concepción desde muy pequeña. Actualmente desarrolla su carrera profesional en Sevilla, aunque asegura que le hubiese gustado trabajar como actriz en La Línea, el lugar que ella considera su ciudad.
    Gina forma parte de la compañía Los niños llorones, un grupo que apuesta por el teatro contemporáneo. Además, colabora en otros grupos de actores y en la actualidad se encuentra inmersa en varios estrenos.
    Algunos de los proyectos de los que Escánez forma parte son ‘Mundo Bobo’, una obra teatral basada en el absurdo; y ‘Teatrasmagoria’, una compañía dedicada a representar obras basadas en tres clásicos de la literatura como son ‘El extraño caso del doctor Jekyll y Mr. Hyde’, ‘Canción de Navidad de Dickens’ o ‘El fantasma de Canterville’. Este mes retomará un cabaré que hacía años que no interpretaba en la sala Cero de Sevilla.
    La actriz pasó su infancia y adolescencia en La Línea, donde estudió en el colegio La Velada hasta la edad de 19 años, cuando se marchó a Sevilla para estudiar.
    Gina relata que desde muy pequeña se interesaba por la cultura, especialmente el teatro. Por eso sentía que si quería dedicarse a la actuación debía abandonar La Línea de la Concepción. Siendo una adolescente, Gina se atrevió a montar un grupo teatral linense e interpretaron la obra ‘Un saloncito chino’. Recibió, como apoyo del Ayuntamiento, la cesión del Teatro Imperial para su estreno.
    Escánez actúa.
    Una vez instalada en Sevilla, se unió a otros actores y un director. Juntos decidieron montar una empresa de teatro clásico, con la que lleva ya 15 años. Su vida profesional se ha desarrollado en la capital andaluza y visita La Línea de la Concepción en fiestas o cuando quiere ver a sus familiares, pero no puede trasladar aquí su carrera artística.
    Actualmente, Escánez puede presumir de haber actuado en todas las ciudades de Andalucía. No así en La Línea, donde sólo ha podido actuar dos veces en toda su trayectoria. Una de las veces que intentó traer su trabajo a La Línea, el Ayuntamiento le cedió el Palacio de Congresos, pero ella misma debía encargarse de la publicidad y de llenar el teatro, lo cual le pareció una tarea bastante difícil para una sola actriz. En su opinión, no es la mejor manera de fomentar la cultura.
    Como linense, Gina se siente dolida por como se ha infravalorado su profesión, algo que la ha obligado a alejarse de su ciudad. Sin embargo, siempre se considerará linense, y afirma que San Roque es un pueblo con mucha más cultura teatral, y por eso ha podido asistir a la comarca a interpretar obras clásicas en varias ocasiones. Para Escánez es una pena que el teatro comercial siempre tenga una visibilidad mayor en toda la comarca que otras obras más modestas en las que ella participa, a pesar de que la calidad pueda ser incluyo mayor.
    La actriz cree que el pueblo linense tiene mucho interés por el teatro, pero no se fomenta esta costumbre entre la población. Por eso declara: “Intentemos cambiar la realidad para evitar la mala imagen de la ciudad”.
    Texto: Marta Espinosa.]]>

  • Foto Luz, La Línea: «La boda es tan importante para los novios como para el estudio»

    Foto Luz, La Línea: «La boda es tan importante para los novios como para el estudio»

    Toñi y Juan Aragón Cazalla llevan tres décadas en el mundo de la fotografía. Su estudio, ubicado en el número uno de la calle Andalucía, en La Línea, está especializado en álbumes digitales. «Una vez que los novios eligen los reportajes, comenzamos con el trabajo de diseño», nos cuenta Toñi, encargada del área de bodas, en cuyo equipo trabajan diseñadores especializados para dar al álbum digital ese toque final que exige el cliente.
    El servicio del estudio Foto Luz incluye también el formato vídeo, grabado en alta definición y con la posibilidad de utilizar drones. «Tenemos a gente que graba, que diseña y que maneja el dron para ofrecer un trabajo muy completo a los novios», explica.
    Toñi afirma que el estilo del álbum depende, en general, de los deseos de los novios. «Los álbumes suelen ser más serios y le damos un tono más informal a otros recursos como las cabeceras para redes sociales, o la preboda, que en algunos casos suele usarse como anuncio de la boda o para el vídeo que se proyecta durante la celebración. Y es ahí, en la preboda, donde contamos la historia de los novios», explica la responsable del área de bodas de Foto Luz.
    La relación que el estudio propone a los novios se inicia con la firma del contrato y concluye cuando los recién casados tienen el álbum digital en sus manos. «Nos gusta estar en permanente contacto con ellos. La boda es tan importante para los novios como para el estudio», declara.

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  • Daniel Pérez retrata en su último libro el fenómeno de la querofobia, el miedo a ser feliz

    Daniel Pérez retrata en su último libro el fenómeno de la querofobia, el miedo a ser feliz

    Fotografía: Nacho Márquez.

    Daniel Pérez, barreño de 31 años, es autor de una trilogía a la que aún le falta la tercera parte, pero que se conocerá como la trilogía de la felicidad. Este vecino, maestro de Infantil y Educación Física, es un escritor autodidacta que ya tiene publicados los libros didácticos Las aventuras de cubo, creado para fomentar la psicomotricidad del niño; y Pablo duerme, que incluye juegos cooperativos para alumnos de Educación Primaria.

    Pero de un tiempo a esta parte este escritor barreño ha iniciado un nuevo camino. Se ha adentrado en el mundo de la novela retratando a personas que buscan ser felices, o quienes, intentándolo, tienen miedo a serlo.

    “Yo era de esas personas que pensaba que la felicidad era alcanzar todas esas metas que la sociedad nos impone a cada edad. Pero he entendido que cada uno tiene que ser feliz siguiendo sus propias motivaciones. Cada uno de nosotros tenemos nuestros tiempos, nuestros límites

    ¿Y no merezco ser feliz? Es el título del primer libro de esta trilogía en el que Daniel nos presenta a sus personajes, a esos seres que buscando una vida mejor encuentran que la felicidad tiene caminos distintos, diversos.

    Fotografía: Nacho Márquez.

    «Yo era de esas personas que pensaba que la felicidad era alcanzar todas esas metas que la sociedad nos impone a cada edad. Pero he entendido que cada uno tiene que ser feliz siguiendo sus propias motivaciones. Cada uno de nosotros tenemos nuestros tiempos, nuestros límites», explica Daniel Pérez, quien confiesa que en sus textos la experiencia vivida en primera persona se mezcla con la ficción.

    En el segundo libro Querofobia, ¿tienes miedo a ser feliz?, el escritor se adentra en un fenómeno del que ya se habla aunque aún no esté considerado como una patología. Este término, querofobia, alude a ese miedo que invade a muchas personas que les impide realizar las cosas que verdaderamente quiere hacer. «Sentimos miedo porque cada vez que somos felices creemos que algo malo nos va a ocurrir. Y es de esa fobia de la que hablo en esta segunda novela», cuenta Daniel Pérez, que tiene previsto cerrar la trilogía -editada por Seleer- en el año 2020 con el tercer y último libro de esta serie.