Categoría: Opinión

  • Y no hubo nada

    Y no hubo nada

    A finales del siglo XVI los funerales de Felipe II, “El Prudente”, generaron un gran desasosiego en nuestra sociedad. La honras fúnebres en la Catedral de Sevilla se convirtieron en un lamentable espectáculo pendenciero donde procuradores, miembros de la Inquisición, el mismo arzobispado y hasta el cabildo municipal se enzarzaron en una trifulca vergonzosa a cuenta de quiénes, entre todos ellos, merecían mayor respeto y consideración. A resultas de aquella escena, con excomuniones incluidas, un tal Cervantes decidió inmortalizar en un soneto con estrambote -lo sé, lo sé, no saben qué es un estrambote, tranquilos, ahora vamos-, una anécdota que describe, perfectamente, -en solo tres versos añadidos al final, a modo de cola, tras un soneto  (exacto, eso es un estrambote)-, la esencia misma de nuestro carácter español.

    Hoy 12 de octubre, Día de la Hispanidad, estos mismos versos podrían ser titulares de cualquier cabecera informativa. La actualidad y la puntería del manco de Lepanto tienen su raíz en unos de los rasgos que más nos representan como pueblo, nuestra tendencia a la bravuconería. Creemos que quien grita más acierta, y erramos.

    Celebramos este día, además de la onomástica de Pilares, Pilitas, Pilucas y Marías del Pilar, el Día de la Fuerza Armadas, el Día de la Fiesta Nacional de España y el Descubrimiento de América, no me digan que no es un día grande, señalado, ejemplar, un día para congratularnos y enorgullecernos de nuestra patria, de nuestro legado y de nuestro porvenir. Sin embargo, cada año, se repite, lamentablemente, como un eco del pasado rancio y estéril, aquella necesidad de medrar nuestro júbilo en las diferencias, en las disonancias, en lo que no nos gusta de los demás. Bueno será que seamos diferentes, en la diversidad nuestra nación siempre ha mejorado, hemos podido constatar en la historia lejana y reciente de nuestro país que todo lo que nos señala como extraordinarios se ha cuajado en una mezcolanza inusual. Desde las maravillas de nuestra pluralidad lingüística, pasando por haber superado este año los 49 millones de habitantes gracias a la inmigración desde el otro lado de Atlántico y desde el otro lado del Estrecho de Gibraltar -compatriotas que generan riqueza y arraigo, que traen recetas, músicas, espiritualidades con las que todos podemos aprender, podemos mejorar-, así como habernos convertido, como listan distintos rankings internacionales, en uno de los mejores países para vivir, donde mayor es la calidad de vida, y aún así, y pese a todo, y por encima de contar con tanta belleza, tanta heterogeneidad y tanta multiplicidad de aspectos positivos, tanto potencial para la algarabía y el alborozo, seguimos, nos empeñamos, subrayamos, llamamos la atención, expandimos y dispersamos malestar, incomodidad, desaliento.

    Señoras y señores que tienen a España por hogar y a la Hispanidad por territorio seguro, sean valientes, sean honestos, ¿de verdad, tan difícil les resulta disfrutarnos, sentirse orgullosos de nuestros logros? Desistan del impulso negacionista y negativista, somos una gran nación, aprendemos de nuestros errores, podemos ser mucho mejores aún, es cosa de todos no tropezar con las mismas piedras que ya nos hicieron caer en su día.

    Si nos mantenemos inmóviles, caducos, se repetirá la gresca, se armará la marimorena. Que de algo nos sirva la advertencia de nuestra pluma más ilustre. No debemos convertirnos en ese “valentón” que desoye la oportunidad de un futuro esperanzador, que mira de soslayo y requiere la espada como única alternativa posible. Si no lo evitamos juntos, quizás para el próximo 12 de octubre, pasará que nos busquemos para celebrar aquello que somos y nos demos cuenta de que pudimos tener una sociedad enriquecida, ecuánime y libre, pero que cuando quisimos proponérnoslo en serio fue tarde, y no hubo nada que hacer.

    Al túmulo del Rey Felipe II en Sevilla

           ~Miguel de Cervantes

    “¡Voto a Dios que me espanta esta grandeza
    y que diera un doblón por describilla!
    Porque ¿a quién no sorprende y maravilla
    esta máquina insigne, esta riqueza?

           “Por Jesucristo vivo, cada pieza
    vale más de un millón, y que es mancilla
    que esto no dure un siglo, ¡oh, gran Sevilla!,
    Roma triunfante en ánimo y nobleza.

           “Apostaré que el ánima del muerto,
    por gozar de este sitio, hoy a dejado
    la gloria, donde vive eternamente.”

           Esto oyó un valentón y dijo: “Es cierto
    cuanto dice voacé, señor soldado.
    Y el que dijere lo contrario, miente.”

           Y luego, incontinente,
    caló el chapeo, requirió la espada,
    miró al soslayo, fuese, y no hubo nada.

  • La criba necesaria

    La criba necesaria

    ¿A ustedes qué les da miedo? Cuando apagan la luz, cuando yacen en silencio las horas que guardan para recomponerse, inmóviles, ojos cerrados, ¿qué monstruo viene a verles? Permítanme incluso una pregunta aún más personal, ¿por qué dan las gracias cada noche? No me digan que no lo hacen, que consiguen traspasar impunes la barrera consciente y deleitarse con un sueño reponedor, porque de ser esto así, siéntanse más que afortunados. Hace días que miles de mujeres en Andalucía no podemos descansar del todo, no del todo tranquilas, aunque cada día mantengamos nuestras actividades cotidianas, aunque un desgarro mudo nos vaya royendo las entrañas.

    Alrededor de medio millón de mujeres andaluzas de entre 49 y 71 años acudimos cada año a nuestra sanidad pública para someternos a una mamografía. Cuando se obtienen los resultados de estas pruebas, muchas respiran aliviadas y olvidan, al menos durante un año, que el cáncer acecha, y, de hecho, al mismo tiempo que vuelven a sus vidas y a sus rutinas, desgraciadamente muchas otras madres, hijas, amigas, hermanas, abuelas descubren el vértigo infinito de un diagnóstico positivo. Se instalan en el desasosiego y sus familias y todos los que se preocupan por ellas las acompañan, hasta el final. Está cargado de años y sigue haciendo el camino …

    Sucede en nuestra comunidad autónoma, nadie sabe desde cuándo, que si un año, que si dos, nadie sabe justo dónde, que si en la provincia de Cádiz, es decir, en nuestra provincia, que si en Sevilla, que si ya iremos viendo dónde más acontece, que para aquellas pruebas con diagnóstico dudoso, algo no funcionó como debiera. Porque cuando no se da un resultado concluyente en estas cribas, se requiere de una comprobación complementaria, y a todas estas mujeres a las que había que habérselas realizado para garantizarles el derecho 43 de nuestra Constitución Española que reconoce “el derecho a la protección de la salud”, nadie sabe cómo, nadie, se las ha dejado a la intemperie. Todas escucharon antes de abandonar alguno de nuestros centros sanitarios públicos que si algo fuese mal, que si alguien advirtiese algún riesgo, se las localizaría, se les haría saber. Algunas de ellas ya están, y, otras estarán muertas cuando se produzcan esos avisos. Nadie sabe cómo ha podido suceder. Al conocerse la situación, encontramos una respuesta de choque numérica disuasoria ante el desconcierto generalizado. Como mucho mucho, son, vamos a ver, son solo, unas, unas 2.000 y pico, vamos nada, un 0,4% del total de pruebas realizadas, que ahora parece ser que sí, que alguien sabe algo, vaya por Dios, más vale tarde que nunca, bien está lo que bien acaba, y para quien nunca supo, ojos que no ven corazón que no siente.  Y sigue haciendo el camino, aunque dice con tristeza “para el próximo no vivo”.

    Se me ocurre que ahora que vamos a implantar protocolos ingentes y metodologías pantagruélicas para avalar, y de paso apuntalar, la confianza colectiva en el rigor de las prácticas al servicio de todos, quizás, solo quizás, sea un buen momento también para establecer una criba necesaria entre los responsables de gestionar las instituciones, tengan la ideología que tengan, para que nunca más suceda que nadie sepa qué está pasando, sea frente a una amenaza sanitaria, o climatológica, o bélica, o humanitaria.

    En este punto, voy a repetirles la pregunta.

    ¿A ustedes qué les da miedo?

  • Ni motosierra ni lanzallamas

    Ni motosierra ni lanzallamas

    Esta semana asistimos a un malentendido -pensemos bien, pensemos bien-, que ha causado mucho revuelo, -pensemos de nuevo si merecía tanta atención-. A qué hemos dejado de atender por estar pendientes del exabrupto estéril al que se aferra quien no tiene nada útil que decir… Alguien cuyo apellido coincide con el más alto grado de un escalafón militar -de aquellos polvos, estos lodos-, ha creído que una sesión de control a RTVE era una semana fantástica del Leroy Merlín, y en medio de un furor apocalíptico inédito en este tipo de encuentros ha creído estar delante de un asistente del pasillo de demoliciones. Dicho sea de paso que a los españoles nos maravilla la hipérbole y la coordinación disyuntiva, por igual; si no han pillado para nada la ironía o no atendieron lo suficiente mientras recibían clases de lengua o, aun así, no tienen ningún sentido del humor, ambas posibilidades no son excluyentes, sobretodo, si comulgan el credo que se escora, por pura inercia estructural, a la extrema de la diestra, a la más y muy mejor una, grande y libre única forma de pensamiento, la de quienes padecen, para desgracia de todos, -como ya expuso Hegel- de un atrincheramiento en su propio mundo interno, seres incapaces de habitar un mundo compartido, de vivir en paz. Lo tiro al pozo, mi arma, lo tiro al pozo.

    Volvamos a pensar bien, seamos pedagógicos. 

    Señores y señoras que no comparten la actividad pública actual de nuestra RTVE, existen, porque estamos en democracia, y nos ampara a todos, sí sí, a todos, también a ustedes, cauces parlamentarios para el diálogo, el intercambio de ideas, la oportunidad de discrepar, la legitimidad de poder permitírselo, el derecho a tener ideas propias, no se olviden, recuerden que muchos quedaron en el camino para que hoy seamos libres. Si frente a lo que consideran, y están en su derecho de hacerlo, una pésima gestión de RTVE solo les queda acudir a una gran superficie ideológica franquiciada, por favor, denle otra vuelta, permítanse ser mejores, seguro que pueden serlo, hay margen, de sobra. 

  • Las vueltas al cole

    Las vueltas al cole

    EL BARRUNTO. Como acción de barruntar, dice la RAE, que un barrunto es sinónimo de presentimiento, corazonada, pálpito, sospecha, conjetura, y, además, en su segunda acepción, se define al barrunto como indicio y/o/u noticia. Vamos a lo que vamos. 

    LAS VUELTAS AL COLE

    Arranca este mes sofocante, por muchos motivos, aunque nos empeñemos en reducirlo a un fenómeno escolar. Se vuelve al cole de muchas maneras, sobre todo, porque hay muchos coles. Nuestros parlamentos nacionales y autonómicos cada día se asemejan más al aula de un centro de difícil desempeño, y esto nos retrata a todos. ¿Cómo es posible que se escuchen las descalificaciones que resuenan en cada pleno? ¿Dónde ha quedado la honorabilidad compartida, el respeto, la incomodidad áspera en la certeza de la necesidad de consensuar un acuerdo, un pacto -la obligación de hacerlo-, aunque no se compartan ni ideales ni ideario, ni colores ni pancartas ni panfletos? Nadie escucha y nadie calla. El ruido reina en la pista principal del circo democrático, y al igual que en aquellas aulas de reconocida dificultad, el ciudadano hacinado en la barbarie se intoxica y se desconecta de la realidad, se adormece. Sin embargo, siempre alumbra al docente generoso y entregado, como un rayo que no cesa, ese alumno, esa alumna, que devuelve desde la intemperie de los recursos la mirada de la curiosidad. Haberlos haylos. Sobreviven al veneno de las redes estudiantes que interpelan para buscar respuestas, para encontrarse, que desafían la inercia multimediática que avanza implacable para robarles el alma, la inocencia, y entonces, casi inadvertidamente, con el aroma terroso que emana la tierra tras el impacto de las gotas de la lluvia, sucede lo inexplicable. Vuelve la esperanza. 

    Estos días oscuros que nos acechan encierran la duda sobre el significado de una palabra que debería estar en desuso. Deberíamos haberlo logrado. Pero no aprendemos, y si lo hacemos, olvidamos demasiado rápido. Como los alumnos que se abandonan. 

    El debate se ha enconado tela marinera. La frágil cinta elástica que nos une como ciudadanos libres, con derechos y deberes, se tensa cada vez más, peligrosamente para la mayoría, y muy, muy, oportunamente para aquellos que solo son capaces de ofrecer confrontación. Barra libre de despropósitos. Los cuernos de don Friolera.

    Un momento. Alto ahí. Retomemos la cordura.

    Para todos aquellos que quieran saber el verdadero significado del sustantivo masculino singular “genocidio” en nuestro idioma, sin manipulaciones torticeras, tal cual suena, repitan conmigo “genocidio”, seguro que no es la primera vez que lo escuchan, por desgracia… Me dirijo a vosotros, y como siempre les indico a mis alumnos, os exhorto, por favor, a que dejéis de divagar en vano. Buscad la verdad. Insisto. Acudid a nuestra biblia en piedra lexicográfica, que no es otra que el diccionario de la RAE -nuestra insigne Real Academia Española-, a la que ya hemos aludido antes, nada es casualidad. La tarea es sencilla. Solo encontrarán una acepción, una única posibilidad para la noción y el sentido que contiene esta palabra “genocidio”,  y les transcribo fielmente: 

    “Exterminio o eliminación sistemática de un grupo humano por motivo de raza, etnia, religión, política o nacionalidad.” 

    Les ruego encarecidamente que relean esta definición, tan concreta, tantas veces sea necesario. No interpreten, no juzguen, no se resistan. Tómense su tiempo. Pueden hacerlo, aún lo tienen, azarosamente no nacieron en Gaza. Las cosas de la vida. Les tocó la lotería hace años y no se habían dado cuenta hasta ahora.

    Sea cual sea el aula a la que hayan regresado tras sus, merecidas -no lo dudo-, vacaciones estivales -o sin ellas, o sin merecerlas-, en este momento, justo ahora, sean conscientes de la evidencia absoluta de los hechos cruentos que acontecen en Palestina. 

    Solo somos el recuerdo que quedará de nuestro paso por el mundo. Quieran o no creerlo, puedan o no justificarlo, se atrevan o no a estar de acuerdo, por caridad, por humanidad, busquen dentro de sí mismos. Y respondan, brevemente.

    ¿En qué estado quieren volver a comenzar un nuevo curso?

  • Hasta siempre, compañera Azahara

    Hasta siempre, compañera Azahara

    Hace unos días llegaba a la redacción de 8Directo una de esas noticias que suenan como un crujido interior: ha fallecido Azahara.

    Una noticia que no quieres ni sabes recibir, que provoca desconcierto antes incluso que tristeza. Azahara, algecireña de 29 años, fue compañera periodista en este medio, donde se le recordaba con cariño. Antes pasó por Europa Sur, Onda Algeciras y Cadena Ser. Dejó la comarca en busca de su sueño. Con decisión y persistencia se doctoró en la Universidad Rey Juan Carlos, un logro que iba relatando a los amigos por capítulos anárquicos en cada regreso a su Algeciras.

    Azahara Ortiz González, Azahara, Aza, era una mujer libre y valiente, porque tuvo miedo y aun así lo hizo. Con un punto misterioso pero transparente cuando algo no le gustaba, es decir, cuando tocaba. Amante del deporte y futbolera, como recordaba un amigo entre lágrimas: “con la de veces que nos hemos peleado por el Algeciras y la Balona”. En Madrid se hizo jugadora del Puerto de Vallekas, mucho más que un equipo, una familia; y formó parte de la liga transfeminista Liga Gamberra de Baloncesto. Siempre dispuesta a colaborar. 

    Activista trans, siempre comprometida con la causa primera de ser quien una quiere ser, que dinamitó barreras con una firmeza silenciosa. Simplemente siendo ella. 

    Siendo Azahara, quien se marcha demasiado pronto, dejando a su familia y a sus amigos rotos, pero también dejando una huella y lecciones a una sociedad que a menudo se resiste a aprender. 

    Hasta siempre, compañera Azahara. Y gracias. 

  • La ciencia revela cómo donar sangre reduce el riesgo de cáncer y mejora el corazón

    La ciencia revela cómo donar sangre reduce el riesgo de cáncer y mejora el corazón

    España es, quizá, uno de los países más solidarios del mundo, y esto lo podemos afirmar debido al altísimo número de donaciones de órganos y tejidos que realizamos, lo que nos coloca como líderes mundiales.

    Precisamente, la donación de sangre en España no deja de aumentar: más de un millón de españoles de entre 18 y 65 años lo hicieron en 2024. La mayoría de estas personas realiza esta labor de manera altruista, es decir, sin esperar nada a cambio y con el mero hecho de ayudar a otros seres humanos. Aun así, existe un gran número de beneficios para la salud que recibimos al donar sangre. En este artículo te cuento lo que dice la ciencia.Menor probabilidad de cáncer:

    Menor probabilidad de cáncer

    Un estudio reciente encontró que los donantes frecuentes desarrollan mutaciones en el gen DNMT3A que responden bien a la eritropoyetina (EPO), una hormona que se activa tras la donación. Estas células mutadas se expanden de manera saludable y desplazan a clones potencialmente precancerosos, sugiriendo una adaptación beneficiosa al donar sangre.

    Además, diversos estudios en China han observado que las personas que donan sangre regularmente presentan entre un 18 % y un 58 % menos de probabilidad de padecer determinados tipos de cáncer, como hígado, pulmón o linfoma.

    Reducción del exceso de hierro y protección cardiovascular

    Con cada donación, eliminamos aproximadamente 200 mg de hierro. Este depósito de hierro actúa como un agente oxidante y perjudica a nuestros vasos sanguíneos. Disminuir los niveles de hierro (siempre y cuando no haya un déficit) mejora la vasodilatación y la salud vascular, lo que nos protege frente a infartos e ictus.
    Además, donar sangre ayuda a disminuir la viscosidad (espesor) de la sangre, lo que facilita su circulación y reduce el riesgo de formación de coágulos o trombos.

    Chequeo de salud gratuito

    Antes de donar sangre, el personal de salud nos realiza un pequeño examen previo a la extracción, en el que se miden parámetros como la tensión arterial, el ritmo cardíaco o los niveles de glucosa en sangre. Esto puede ayudar a detectar enfermedades en fases tempranas.
    Asimismo, nuestra sangre es posteriormente analizada en un laboratorio antes de ser almacenada, de modo que el servicio médico contactaría con nosotros en caso de detectar alguna patología grave, como VIH o hepatitis.

    Bienestar emocional

    Cuando realizamos un acto altruista, se desencadena la liberación de neurotransmisores como la oxitocina (la llamada “hormona de la felicidad”), la dopamina y las endorfinas, que reducen la ansiedad, mejoran el estado de ánimo y fortalecen el sentido de pertenencia social. Todo ello contribuye a aumentar nuestra longevidad.

    Este conjunto de beneficios no solo valida la importancia social de la donación, sino que convierte a los donantes regulares en protagonistas de su propia salud.

    Referencias:

    [1] Tiwari, A., & Psutka, S. P. (2016). Iron stores and vascular function in voluntary blood donors. Arteriosclerosis, Thrombosis, and Vascular Biology, 36(5)

    [2] Vollaard, E., Rabelink, T. J., & van ‘t Veer, C. (2025). Voluntary blood donation and clonal hematopoiesis—functional selection of DNMT3A mutations. Blood.  

    [3] Su, S., et al. (2022). Association between blood donation and malignant and benign tumour risk: A population-based study of 3.4 million participants in China. Journal Name, Volume(Issue), Pages

    [4] Kronenfeld, M. R., et al. (2021). Voluntary blood donation in modern healthcare: trends, challenges, and opportunities. PMC Journal, Volume(Issue), Pages.

    [5] Revista Vital FCV. (2024, octubre 2). Discover the health benefits of donating blood. Vital FCV Magazine. 

  • Editorial/ Nada que ver

    Editorial/ Nada que ver

    Existen afirmaciones sobre el Campo de Gibraltar, principalmente de voces externas, que no se ajustan en absoluto a la realidad de nuestra tierra. La repetición de mensajes negativos suele calar más fácilmente, mientras que los positivos pueden pasar desapercibidos. Cuando se dice que esta comarca es única y singular, puede parecer una exageración o una frase hecha, pero basta con visitarla y conocerla para comprobar que, efectivamente, lo es.

    Los ocho municipios que componen esta comarca al sur de España crean un espacio que no existe en ningún otro lugar del mundo, lo que lo convierte en un continente lleno de atractivos, de muy diferentes tipos, y a lo largo de todo el año. En este octavo Periódico Especial, tercero dedicado al turismo, destacamos algunos de esos encantos con reportajes temáticos que involucran a varios de ellos, promoviendo una oferta turística comarcal. Además, le guiamos durante un fin de semana en cada uno de las poblaciones.

    También analizamos la situación del sector turístico comarcal y andaluz, los proyectos más ambiciosos y la participación de la comarca en Fitur, el evento anual más importante de la promoción turística. Al finalizar la lectura de este periódico esperamos que entienda por qué decimos que el Campo de Gibraltar no tiene nada que ver con esos discursos derrotistas y que es una tierra llena de maravillas por descubrir.

  • La insulina, el transgénico que salva millones de vidas en nuestro país y en el mundo

    La insulina, el transgénico que salva millones de vidas en nuestro país y en el mundo

    Cuando hablamos de transgénicos solemos pensar en cultivos y alimentos como el maíz o la soja. Un transgénico es un producto que ha sido creado añadiendo ADN exógeno para mejorarlo, especialmente para aumentar el valor nutricional o la resistencia de la planta. Un ejemplo es el arroz dorado, una variedad de arroz naranja muy consumida en Asia, ya que posee beta carotenos muy comúnmente encontrados en zanahorias, este producto ha logrado disminuir el déficit de vitamina A en estos países. Tras insertar genes de zanahoria en el arroz (oryza sativa) el arroz produce estas vitaminas muy necesarias para nuestro cuerpo haciendo que un cereal muy consumido como el arroz sea más nutritivo.

    En Europa existe un cierto miedo a los transgénicos, principalmente debido a la desinformación por parte de la comunidad científica y a campañas por parte de grandes empresas ligadas a los cultivos orgánicos.

    A pesar de ello, en España y en todo el mundo se consume un transgénico que salva millones de vidas al año, hablamos de la insulina, una hormona comúnmente conocida que regula los niveles de azúcar en sangre.

    La insulina se utilizó por primera vez en el Siglo XX para disminuir los niveles de glucosa (azúcar) en sangre de los pacientes diabéticos, ya que, estos no pueden producir suficiente insulina o bien la producen de manera alterada.

    La insulina de los primeros diabéticos provenían de granjas de cerdos, estos cerdo s se criaban para poder extraerles la insulina generada por su páncreas. Esto además de falta de ética animal, era una técnica muy poco eficiente, ya que se necesitaban grandes cantidades de dinero y tiempo para producir pequeñas cantidades de insulina.

    A finales del siglo pasado se desarrolló la biología molecular, también conocida como genética. Empezamos a comprender como funcionaban nuestros genes y esto abrió un mundo totalmente nuevo: la biotecnología e ingeniería genética.

    Con ello, la ciencia consiguió insertar en bacterias genes que producen insulina. Este proceso comenzó a realizarse a escala industrial por parte de estos microorganismos. Concretamente, el microorganismo que produce la insulina a nivel mundial es Escherichia coli (E.Coli) una bacteria encontrada en muchísimos nichos, incluso en nuestro propio tracto digestivo. 

    De esta manera, las bacterias producen insulina en una mayor cantidad que los cerdos o los humanos, ya que, una bacteria se divide en promedio cada 20 minutos, por lo que nos permite en muy poco tiempo producir una inmensa cantidad de insulina y controlar todos los parámetros que permiten el crecimiento microbiano (temperatura, pH, nutrientes etc)

    ¿Existe alguna diferencia entre la insulina "natural" y artificial? La realidad es que no, la molécula es exactamente la misma, ya que los genes que lo producen son exactamente los mismos. Nuestro cuerpo no es capaz de diferenciar una molécula natural de una artificial, ya que, químicamente son exactamente iguales. Al fin y al cabo, se puede resumir en que las bacterias han sido "enseñadas" para producir nuestra insulin

  • ¿Qué sal es mejor para la salud? Esto es lo que nos dice la ciencia

    ¿Qué sal es mejor para la salud? Esto es lo que nos dice la ciencia

    A día de hoy en los supermercados encontramos muchos tipos de sal de todas formas y colores, desde las tradicionales marina o yodada hasta no muy recientes incorporaciones como sal del "Himalaya" o sal negra.

    Además, el auge de redes sociales e "influencers" ha llevado a la difusión de mensajes animando a consumir determinados tipos de sal e incluso agua de mar ya que afirman que poseen muchos minerales y beneficios. Desgraciadamente en la mayoría de los casos estos influencers no poseen una formación adecuada y se sacan muchas cosas de contexto que pueden engañar a los consumidores e incluso perjudicar a su salud.

    La sal (NaCl) es un compuesto que se ha utilizado desde hace miles de años ya que es un poderoso potenciador del sabor y además un excelente conservante de alimentos.

    La Organización Mundial de la Salud recomienda no superar la dosis de 10g de sal diarios ya que nos predispone a sufrir problemas cardiovasculares. Desgraciadamente, la mayoría de personas superamos esa cantidad diaria recomendada, ya que, muchos de los alimentos que consumimos (especialmente precocinados) traen grandes cantidades de sal incorporada.

    Para comenzar, encontramos la sal marina que se obtiene debido a la evaporación del mar, esta sal está compuesta principalmente de NaCl (98-99%) y el resto por minerales como el magnesio, calcio o potasio (al igual que el resto de sales). Ahora bien ¿Que cantidad de estos minerales posee? En el caso del agua de mar aproximadamente 0,05mg de magnesio, es decir, prácticamente nada (recordemos que diariamente necesitamos 400mg  en hombres y algo mas de 300mg en mujeres) es decir que es imposible cubrir nuestras necesidades de magnesio u otros minerales mediante la sal o agua de mar.

    Por otro lado encontramos una sal muy utilizada, la sal yodada. Esta sal se obtiene por la evaporación del agua de mar o de la minería y se enriquece con yodo (un elemento que protege a nuestra glándula tiroides). En este caso 10g de sal (que es lo consumido diariamente por una persona) posee 200-500 microgramos de yodo, cantidad que curiosamente, cubre las necesidades diarias de yodo. Por lo tanto, esta sal es la única que cubre alguna necesidad nutricional, aunque cabe mencionar que el yodo es encontrado en el pescado y algas por lo que solemos incorporarlo en la dieta.

    En cuanto a la sal rosa destacar que no es del Himalaya sino de diversas canteras a lo largo del mundo. Su color se debe a la presencia de minerales de hierro, sin embargo apenas 0,05 mg de hierro, es decir prácticamente nada que tu organismo pueda aprovechar.

    Por último, encontramos a la novedosa sal negra, una sal que posee un sabor y aroma característico similar al del huevo frito, principalmente debido a contenidos de azufre. Esta sal también se obtiene de canteras cercanas a zonas volcánicas.

    En resumidas cuentas ninguna sal te va a aportar minerales en dosis recomendables puesto que su composición es ínfima. Quizás como hemos visto la "más recomendable" por su composición sea la yodada que nos cubre nuestras necesidades de yodo.

    En conclusión, la sal no debe ser un suplemento nutricional sino un complemento gastronómico o potenciador del sabor. Debe consumirse con mucha moderación para evitar daños en nuestro sistema cardiovascular. Las nuevas modas de coaching y bienestar personal llevadas a cabo por influencers a través de las redes sociales deben siempre estar fundamentadas y respaldadas por los profesionales de la salud.

  • El futuro del hidrógeno: empleo verde y descarbonización

    El futuro del hidrógeno: empleo verde y descarbonización

    Mucho se ha hablado ya del hidrógeno verde, estandarte de la transición energética y uno de los actores principales de las llamadas moléculas verdes, que jugarán un papel clave en el futuro de la industria y de la humanidad. El hidrógeno verde es solo una de las. moléculas verdes, producidas a partir de fuentes renovables como solar, eólica o hidroeléctrica, que pueden reemplazar combustibles fósiles y facilitar la integración de energías renovables en sectores difíciles de electrificar. En la industria pesada, como el acero y el cemento, el hidrógeno verde ofrece una alternativa limpia para reducir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero. Además, en el transporte pesado y marítimo, su capacidad de almacenamiento lo convierte en una solución clave para avanzar hacia una economía libre de carbono.

    Junto al hidrógeno, el metanol y el amoniaco verdes también se perfilan como vectores energéticos esenciales. El metanol verde puede utilizarse como combustible en el transporte marítimo, y el amoniaco verde, producido con hidrógeno renovable, resulta prometedor para el almacenamiento y transporte de energía a largas distancias. Estas tecnologías, en conjunto, no solo contribuyen a la descarbonización, sino que proyectan un futuro energético más versátil y sostenible.

    El objetivo de estas moléculas es claro: reducir o eliminar las emisiones de CO2 y otros gases de efecto invernadero, lo cual es esencial para cumplir compromisos climáticos globales y frenar el cambio climático. En este contexto de avances tecnológicos y energéticos, también es fundamental abordar una transformación laboral que va más allá de lo técnico.

    La adopción de estas tecnologías cambiará tanto el paisaje energético como el mercado laboral y las habilidades necesarias para llevar a cabo esta transición. Sectores como la industria, la energía y el transporte deberán adaptar su fuerza laboral para integrar estos combustibles y vectores energéticos en sus operaciones diarias. La producción de hidrógeno verde y la creación de infraestructuras para su almacenamiento y distribución generarán empleos en áreas donde antes no existían.

    Este nuevo escenario de combustibles y energías renovables demandará empleados con habilidades técnicas especializadas para los que las empresas e industrias deben estar preparadas: desde ingenieros en energías renovables hasta técnicos en electrolizadores y expertos en redes de distribución de hidrógeno. Además de los sectores técnicos, habrá una creciente demanda en investigación y desarrollo para mejorar estos procesos y tecnologías.

    El Campo de Gibraltar, con su tradición industrial y portuaria, tiene una oportunidad única de liderar esta transición hacia un modelo energético sostenible si adopta un enfoque proactivo hacia el desarrollo de habilidades y empleos verdes.

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    Nuevos empleos producidos hasta 2030 y 2040. Fuente: CEPSA y ManPower Group.

    Las empresas deben preparar a sus empleados actuales mediante procesos de reskilling y upskilling, asegurando que puedan adaptarse a nuevos sistemas, tecnologías y exigencias del sector energético. Al mismo tiempo, es crucial implementar un enfoque estratégico de newskilling para capacitar a los nuevos empleados en las competencias necesarias para los retos del futuro. Sin una correcta transición entre los trabajadores actuales y las nuevas incorporaciones, la transformación energética y laboral corre el riesgo de estancarse.

    Este proceso de cambio exige compromiso tanto del sector público como del privado y una planificación a largo plazo que contemple las diferencias en tamaño y recursos entre grandes corporaciones y pymes. La flexibilidad, colaboración intersectorial y políticas públicas de apoyo serán fundamentales para crear un ecosistema donde todas las partes contribuyan al éxito de la transición.

    En conclusión, la gran pregunta que emerge es: ¿estamos realmente preparados? ¿Tienen las industrias, empresas y administraciones la capacidad de gestionar el cambio que supone esta revolución del hidrógeno verde y del empleo verde? El éxito de la transición energética no depende solo de la tecnología, sino de nuestra capacidad de adaptación. Desde Opera Green, consultora ambiental que tengo el honor de dirigir, abordaremos estas cuestiones junto a actores del sector y administraciones el próximo 5 de noviembre en nuestra III Jornada Opera Green.